ENTRAMADOS DE INTERIOR.

Una buena parte de los esfuerzos destinados a mejorar la habitabilidad de la casa se los lleva el acopio y recuperación de materiales de provecho por el entorno.

 Río Tormes.

La arquitectura popular se apoya desde que se construyó el primer refugio, en la utilización de materiales que se encuentran en la zona donde se van a asentar los poblados. Es lógico. Se hacen las casas, los edificios auxiliares, los rediles o las paredes de las fincas con lo que se tiene a mano y en abundancia. La piedra es un elemento esencial:  pizarra, granito, caliza, arenisca, bloques ciclópeos que se integran en las estructuras, o lanchas finas que se utilizan en solerías. También es imprescindible la arcilla en otras regiones para amasar barros y dar forma a adobes con paja, ladrillos y por supuesto la madera, pero también elementos que proceden del expolio de otras construcciones y de no importa qué periodo histórico o naturaleza de las edificaciones, como sillarejos o piedra labrada, cuartones, columnas, losas. Huelga comentar la funesta pérdida de patrimonio cultural que ha supuesto a lo largo de centurias. Está bien documentado cómo las familias de la nobleza romana que fueron adoptando el cristianismo desmontaron los templos paganos para construir sus basílicas o remozar sus alquerías. Los campesinos  ha recurrido a los nichos de muy buena materia prima de castillos, fortalezas o palacios cercanos para construir sus casas.

Dicho esto, hay materiales de los que es difícil  prescindir para las necesidades modernas de eficacia, rapidez de ejecución, habitabilidad y bienestar. Pienso ahora en la membrana que impermeabiliza la azotea o los materiales cerámicos tan determinantes desde el punto de vista de la higiene… Pero casi cualquier cosa sirve: tejas y ladrillos, cascotes y ripios, maderas nobles procedentes de descartes de alguna reforma, cristales abandonados al pie de un contenedor…

Y la piedra, en efecto, que siempre va a estar ahí, en forma de mampuesto o piedra angular, dovela clave, por mor de la intención del albañil.

Con todo, sigo abordando los trabajos de interior, en tanto se estabiliza el tiempo. Hay que revocar los altos paramentos y muros de carga, sl mismo tiempo que se replantea e instalar tuberías del sistema eléctrico, cajas para los mecanismos y de registro de la sala principal.

Repasando las juntas.

El yeso no es el material más adecuado para la casa que quiero. Hay a quien no le agrada la textura pétrea en interiores. En una región a pie de monte, donde la humedad ambiental es persistente y se emplea estufa de leña en los largos inviernos para calentar las estancias, los enlucidos de yeso son poco resistentes a los roces, se ensucian con facilidad, hay que pintarlos regularmente. He de confesar que tampoco tengo la pericia necesaria que exige este material, como en el caso de otros palos de la albañilería, para aplicarlo en tajos tan amplios. No es la mejor opción.

Aún no está seco del todo y es necesario terminar de limpiar la madera. Quizá aplicar algún tratamiento para sacar el color. En otras ocasiones las uniones entre tablas las he sellado con una pasta a base de serrín de la madera de marras y cola blanca de carpintero

He optado por simular el entramado que se emplea en la construcción de muros en la cercana Sierra de Francia y otras regiones.

La imagen de las fachadas que se ha querido fijar en los pueblos serranos por sus cualidades estéticas más rústicas no se corresponde con el aspecto que tenían cuando se construyeron. Era habitual cubrir y enlucir las piedras con cal y arena entre palos, y tornapuntas. Con el tiempo y la falta de mantenimiento esa capa se ha ido perdiendo y en pocas ocasiones se restituye -cuando se abordan las restauraciones- su estado original.

Rincón de Mogarraz. Foto: Acuario norte.

Voy a presentar, de este modo, un diseño rectilíneo y/o cuadrangular con tablas de teca reciclada. He lijado la cara principal, para recuperar el aspecto crudo original. La madera no presenta veteados, pero se trata de un material muy resistente a la podedumbre, al ataque de xilófagos y al contacto con morteros o hierro.

Aún fresco.

Voy a combinar pliegos más toscos formados con ripios, trozos de teja, ladrillo o lajas de piedra, con una serie de enfoscados, para romper la monotonía de color y con algunas convenciones que tienen que ver con los acabados o las texturas de las paredes en las viviendas de la ciudad.  No descarto que, según vienen secando los paños,  haya variaciones sobre el mismo tema del revoco.

No es ajena a este proyecto la intención estética que estoy implementando en torno a tres elementos: hierro, piedra que ha estado expuesta a la intemperie (historiada por la proliferación de líquenes) y la madera de distinto origen.

Ya en su momento cuando levanté los muros de carga quedaron insertados -para dejar a la vista en el interior- ladrillos de barro toscos, de gran tamaño. Ahora se pueden cubrir las juntas que quedaron rehundidas con el mismo mortero.

Las herramientas modernas, de corte por ejemplo, permiten modelar y adecuar algunos elementos para nuevos usos. Es el caso de la teja que voy “rebanando” en finas tiras y pueden ser insertadas con diferentes diseños en las paredes o de media docena de pequeños aros de carro o el estribo de la puerta de un pajar que ardiera no importa  ahora en qué momento.

Han quedado alicatados unos altillos que pretenden ser armarios para guardar enseres.

Para preparar el mortero estoy utilizando, de forma complementaria a la que me sirve el almacén de construcción, la arena que se acumula, lavada, en algunos caminos o cunetas por donde corre el agua de las tormentas.

El color ocre, tan cálido, el matiz tostado que busco se obtiene añadiendo una tercera o cuarta parte de almagre -tierra roja- a las masas. En otros espacios de la obra he empleado cal morena pero no es recomendable utilizarla mezclada con cemento y a pesar de que se obtiene una gran plasticidad en los morteros y retrasa el fraguado.

Un par de carretillas de tierra roja.

En los alrededores de la aldea hay “minas” de donde los tejeros obtenían tradicionalmente el material para hacer, además, baldosas o ladrillos.

No voy a afinar mucho en las dosificaciones. Tampoco me preocupan esas leves variaciones de tono de los paños porque en el resultado final incide, además, el tiempo de fraguado, la hidratación, el paso del frotás. Todo ello contribuye a mejorar, según mi criterio, el efecto estético deseado.

La otra opción es la utilización de materiales técnicos tipo mortero monocapa que garantizan la homogeneidad del color, (a elegir en un catálogo muy variado) y de altas prestaciones. Al margen del elevado coste que supone, difícilmente asumible, en su fabricación se incorporan resinas que, en mi opinión, no permiten “la respiracion” de los muros y se pueden producir condensaciones con mayor facilidad.

Uno de los problemas reseñables que surgen con estas tareas tradicionales de albañilería es de tipo técnico, debido al comportamiento de los materiales y a la ejecución. La mezcla de tierra arcillosa con arena de río ocasiona la aparición de grietas en pocas horas. Con la pérdida de agua, y en tanto se seca, el mortero se retrae. Es habitual por, otro lado, ese mismo defecto  si se descuelga la pasta porque se aplican capas muy gruesas y muy rápido. No es lo mismo tender la pasta sobre la pared seca que si se ha humedecido con anterioridad.

Se trata de un revoco interior y no es preciso que tenga un dureza y resistencia equiparable a que se exige en muros expuestos a la intemperie.

Es muy conveniente demorarse, combinar técnicas de jaharrado, (cuando la pasta se tira sobre la pared de forma precisa) con el empleo de la llana.

Esta herramienta de mano permite tender el mortero con mayor rapidez pero no queda tan apretado y agarrado al paramento.

En algunos manuales que estudian y describen los trabajos de restauración de casas singulares o monumentos y que documentan técnicas de albañilería o constructivas antiguas, se hace referencia a la aplicación de hasta ocho capas de mortero a base de cal y arena mediante la sacudida del brazo y el golpe de muñeca, con la cantidad precisa de mortero y en el punto de plasticidad óptima, sobre la paleta. Una paletada tras otra cubriendo paredes. Una capa tras otra.

La naturaleza del aglomerante requería esperar, segun fuentes y los apuntes de maestros albañiles, varios días entre una mano y la siguiente. En los enlucidos tradicionales que han perdurado el ingrediente fundamental es el tiempo.

El caso es que el defecto de agrietado puede trampearse si se pasa el frotás en el momento preciso o se vuelve a repasar posteriormente, antes de que el inicio del fraguado impida alisar o afinar el material extendido.

Si se emplea solo y exclusivamente arena de río fina y cemento en una proporción 2:1 el enfoscado es muy resistente y duradero en exteriores. Para interiores (esto es muy importante) la técnica, los materiales y la obtención del color deseado permiten ahorrarse la pintura.

Es determinante, por supuesto el grosor del enfoscado y parece muy recomendable, cuando se hace con cemento, para centímetro y medio en adelante, aplicarlo en dos manos, la última maestreada.

Se resuelve ineludible, así mismo, alisar e igualar los enlucidos en una sola fase humectando con un cepillo o escobilla, porque cualquier intervención o rectificación puede cambiar el tono o la textura final y generar manchas.

Es éste un motivo añadido para preparar y dividir las paredes con tablas de madera. Los tajos son más llevaderos y más cómodos respecto de la  ejecución. Las tablas sirven también de guías maestras para hacer el paso de regla metálica o de madera e igualar el tendido, de abajo a arriba, retirando el sobrante y posteriormente cubriendo las zonas que pudieran haber quedado hundidas. 

Estoy abordando acabados menos convencionales, pero muy populares ya en una decoración rústica integral -también para las fachadas- que no debiera interferir en la visión del conjunto urbano o del territorio.

Ando alejado de la concepción del hogar como paralelepípedo, cubierta a dos aguas y pintado de blanco, con puerta, ventanas homogéneas y chimenea.

Para lo que pretendo en estos días no es preciso hacer grandes cantidades de masa de golpe. Basta un esportón y una mezcladora para amasar la tierra, la arena de río, bien cribadas, el cemento blanco y el agua.

Es incluso muy recomendable preparar poca cantidad cuando se realizan tareas minuciosas con piedra, ladrillo, teja o lo que hubiera a mano para tal fin, con un llagueado fino. Es fácil demorarse.

Por lo que respecta al chapado con piedra, tras completar los paños hay que esperar a que el mortero de las juntas esté un poco duro y no manche las “teselas”. Todas las piedras encuentran su lugar para conseguir una disposición armoniosa, sisando o partiendo lajas, si es preciso, para integrarlas. Raspo toda la trama de juntas con la punta de un paletín y repaso con un cepillo de raíces. Para otros acabados lavo el conjunto con un trozo de esponja bien escurrida y se perfilan adecuadamente las piezas.

La lijadora de banda es una buena inversión cuando se trata de trabajar muchos metros cuadrados, frente a las orbitales que rompen la linealidad de la fibra.

Se precisa cierta destreza en este tipo de trabajos, en el manejo fino, preciso de las herramientas o respecto del comportamiento de los materiales, y solo se adquieren trabajando. Y además paciencia y tino en la minuciosidad. No deben apreciarse ladrillos o piedras manchadas de mortero seco, huecos o -si tomamos una perspectiva mas amplia , desequilibrios manifiestos en la composición, aunque esto es más opinable.

En bruto.

Me acerco la huerta. En la caseta de herramientas guardo madera que voy a necesitar. Al volver me encuentro con un paisano que está sembrando unos miles de puerros, una generosa cantidad de cebollas y me ofrece cuatro manojos.

Estos presentes no se pueden rechazar y tendré que dedicar una mañana a preparar algún bancal más para sembrar los plantones y podré dedicar un rato a pensar sobre el terreno en la planificación y disposicion de un pequeño cultivar de goji. Hay que buscar también emplazamiento para una parra de la variedad pizzutelo, un acebo.

Aunque son muy rústicas durante unos días las solanáceas estarán en tránsito, entre la calle y el interior protegidas de la bajada brusca de temperaturas nocturnas.

Pero es ya materia para otra entrada.

Salud.

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MODO MULTITAREA.


Roca madre a treinta cms en un tercio del Prado de La Isla. Soporte un poco escaso para algunos cultivos.

Esta circunstancia implica efectos desfaborables para el proyecto de bosque comestible. Pienso ahora en el desafío para las raíces de las plantas que deben desarrollarse en un ambiente con temperaturas adecuadas. Hay que tener presente la inercia térmica de la roca. Los árboles tienen sus recursos de penetración, pero van a desarrollar sus sistemas de raíces en horizontal.

Con vivaces, arbustos u hortalizas no tendrían, en principio, que surgir problemas. Es por esto que se plantea un motivo añadido para insistir en mantener la superficie del suelo siempre cubierta con hierbas, arbustos, cultivos auxiliares, ornamentales, aromáticas o acolchados.

Es bien sabido que las altas temperaturas en la zona de la rizosfera pueden paralizar la asimilación de nutrientes. Pero por otro lado la diferencia térmica entre el día y la noche es proverbial en una comarca que está en torno a mil m de altitud y se pueden paliar estos efectos. Cada planta puede tener su lugar.

En otro orden de cosas, los elementos y minerales disueltos en el agua no se van a perder fácilmente por lixiviado al encontrar una capa dura, poco permeable en el perfil y van a permanecer, más tiempo disponibles.

Afortunadamente en torno a un área de cuatrocientos metros cuadrados tiene una profundidad respetable y se han desarrollado frutales, venidos a menos por la falta de cuidados, y vienen engordando robles, alisos…

Por ahora parece viable hacer algun aporte de tierra, al margen de la materia orgánica que sea capaz de acopiar para ir incorporando a discreción. Tengo que procurar ganar profundidad. Siempre se puede recurrir a los bancales elevados, muy elevados, como en el caso de la “cultura de la colina” que es tradicional en los países del norte de Europa.

He podido meter por el momento en torno a 15 metros cúbicos de tierra procedente de los terrenos donde desde hace ya años un proveedor de la zona viene almacenando leña de encina y roble. Puedo montar los primeros bancales.

Y paja. No puede faltar paja.

El color de las tierras es un buen indicador de los materiales y minerales que las componen.

Conozco bien la vegetación presente en La Isla, plantas pioneras más propia de prados y navas que de huertas en explotación como cenizo, correruela, ortiga, grama y juncia menta borriquera, junco… Si bien es cierto que la tierra foránea traerá consigo todo un rosario de especies adventicias, las menos gratificantes vendrán vía estiércol, de ahí la ineludible necesidad de realizar los compostajes de forma canónica y con tiempo, llevando las pilas a temperaturas que degraden la mayor cantidad de aquellas que sea posible, las hagan inviables.

Es importante, así mismo, que no haya huertas en producción en el entorno más cercano porque se evita la propagación de hierbas por acción del viento o la hibridación de plantas hortícolas.

Talud de piedra seca que parte en dos la finca.

Queda pendiente hacer un test para tener refencia del punto de acidez del terreno, pero sin olvidar lo que viene de fuera. El origen de la materia orgánica, (estiércoles de caballo, oveja, vaca, hojas de roble, alisos, madera podrida y fresno) o incluso el color y la propia naturaleza de la roca madre ofrecen ya indicios estimables. Aún así, se puede consultar el mapa de los suelos predominantes en las distintas zonas de La Península, para confirmar, en el caso que me ocupa, la naturaleza silícea del valle que habito de forma intermitente.

El silicio es el segundo elemento más abundante en la corteza terrestre después del oxigeno; un mineral determinante para los buenos rendimientos de los cultivos. Es utilizado incluso como “abono” en suelos que pudieran ser deficitarios.

La naturaleza del suelo en torno a la Comarca de El Barco de Ávila -como gran parte del oeste peninsular y la Cordillera Central- es, por tanto silícea y en los valles de textura franco-arenosa o limosa y configuran, uno de los escenarios mas favorables para cultivar. Aún así la tierra en sentido estricto no es suelo cultivable. Al abrir los hoyos para plantar los árboles van apareciendo materiales de textura gruesa. Se aprecian incluso fragmentos de granito de calibre muy dispar. Es, sin lugar a dudas, suelo en vías de formación, en un proceso que se prolonga a lo largo de miles de años, apenas humificado.

Puedo contribuir a mejorar la situación para el cultivo con la humildad a que nos obliga el tiempo a los mortales. Apenas hay unos cms de materia orgánica vegetal en superficie.

Una buena parte de las zonas regables fueron ganadas a lanchas y canchos para el cultivo de legumbre, cereal y patata rellenando con el acarreo de tierra vegetal durante decenios.

El afloramiento rocoso en la parte más alta de la huerta puede ser un magnífico lugar para colocar depósitos de agua o construir una alberca.

Apenas quedan ya neveros en las cumbres. El deshielo ha repartido el agua por gargantas y valles. No va a ser fácil, si no vuelve a nevar, disponer de agua este verano cuando, para mayor desatino, se siguen empleando de forma generalizada sistemas de riego por inundación, que se resuelven despilfarradores e insolidarios.

El día templado permite hacer avances en el desarrollo de los planes trabajados a vuela pluma y en los tajos ya abiertos, siembras esporádicas de bulbos o plantas no necesariamente comestibles: varios lilos blancos que, a pesar de ser un punto menos aromáticos, son raros y resistentes para los rigores del pie de monte; camelias, romeros, bojes, salvias, helicrisum, lirios en los perímetros de los canchos, madroños, rosales. Aún hay tiempo para los arbustos frutales y están en la tierra varios pies de vid, junto a la caseta para formar parrales, en busca de sombra y uva de mesa.

He colocado en varias tandas algo más de treinta garras de espárrago y varias filas de fresas.

La finca limita en la parte baja con la regadera que carga en febrero algo de agua procedente de las lluvias. Solo hay disponibilidad durante tres meses en verano durante la campaña de las leguminosas. Habrá que sacar el agua de la trinchera con una bomba y preparar instalaciones para cosechar agua de lluvia.


Zanja abierta con cama de compost para colocar las garras de espárrago.

Si están a mano los materiales necesarios para montar un túnel no implica una tarea engorrosa, ni en absoluto compleja. Mejor no improvisar. Solo es preciso atender a todos y cada uno de los pasos para evitar problemas a posteriori . El micro-túnel debe instalarse a prueba de huracán con elementos de bajo coste y sencillos.

Creo haber leído que este tipo instalaciones efímeras se empezaron a popularizar a raíz de su implementación en zonas muy expuestas a la más dura intemperie, como en La Patagonia.

Ya no concibo el huerto de invierno sin la protección de esta estructura de arcos de no más de noventa cms de alzado y que se puede cubrir con plástico, red anti-pájaros mallas de sombrero o manta térmica.

Bancal elevado con tierra vegetal y arcos de tubería multicapa bien alineados.

He repartido en una tabla varias carretillas de tierra negra hasta un grueso de veinticinco cms aproximadamente y sobre ella he colocado media docena de espinacas y otros tantos pies de acelga roja, por dar inicio, apunto, a la actividad hortícola de forma nada solemne.

La pieza de hierro coarrugado en forma de cruz al pie de cada arco (pueden ser pequeñas garrotas) es esencial para hacer pasar las cuerdas que atan y aseguran la manta por el exterior.

Los pájaros y/o conejos han estado atentos porque han dado cuenta en un rato de descuido de otro buen puñado de lechugas y escarolas que iban destinadas a este arranque. No es posible cultivar sin las protecciones adecuadas para cada plantel.

La disposición de las cuerdas permite que la instalación sea registrable para realizar las tareas culturales sin que haya que retirar la manta por completo.

Sucesos de este tipo, en apariencia intrascendentes, me ponen sobre aviso una vez más y determinan algunas decisiones o planificaciones respecto del huerto de verano. Como por ejemplo, la intención de plantar unos garbanzos en un mes. Mucho me temo que la superficie va a ser menos ambiciosa. En un minuto, una vez granada la leguminosa, tordos, rabilargos y torcaces pueden dejar el cultivar arrasado.

Es aconsejable sellar con tierra la parte que queda más expuesta a los vientos predominantes.

En este sentido no cabe demorar las tareas de cierre de la huerta. La pared de piedra en seco, muy deteriorada, se puede suplementar con una malla cinegética -versátil, económica- que deja pasar a la fauna menor y sujeta, en principio, a jabalíes y ciervos que duermen no muy lejos.

Un par de sacos de cemento arena, ripios y paleta… Una vez aplomado el poste puede servir de guía para levantar un murete.

En una noche un venado puede devorar todos los brotes tiernos de los frutales o ramonear la corteza u otras plantas, al gusto.

Algunos bolos pueden tener interesantes valores ornamentales. Al pie camelia japonica y liliaceas. Frutales con el alcorque acolchado para reducir la evaporación y mantener la humedad.

Voy a ir terminando las columnas en la entrada para anclar la puerta, con ladrillo y piedra y replantear después la colocación de los postes.

Poste para montar la puerta y arranque de la malla perimetral.

Créditos: https://www.tecnicoagricola.es/ph-de-un-suelo/

Silicio en agricultura (SiO2) [Remineralizador de suelos agrícolas]

Hügelkultur for the Homestead

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EL PRADO DE LA ISLA.

“isla. (Del lat. insŭla)… 2. f. manzana … recinto o zona claramente separada del espacio circundante.

Se aprende a estimar la vida en la naturaleza tomando tragos largos. Como si de un vino eminente se tratara surgen, con cada sorbo, en las distintas zonas de la boca, matices, el deleite, la sorpresa… detalles que se agarran al gaznate, al cerebro hasta desencadenar la necesidad, el deseo de dar otro sorbo mas, y otro.

Ahora llega la oportunidad de entrar en una nueva bodega para ir abriendo botellas anheladas durante mucho tiempo: El prado de la isla. ¿Quién quiere guardarlas?

A pocos metros del río Tormes, en su curso medio, donde cambia de dirección de forma brusca para dirigirse hacia el norte, por debajo de la ciudad abulense de Barco, hay una pequeña huerta cercada con piedra seca, pajarera, desmontada en buena parte por las incursiones de los animales salvajes y las vacas en busca de pasto. El macizo occidental de Gredos.

Se trata de la oportunidad de cuidar, custodiar un espacio, atender un trozo de naturaleza en tanto pueden obtenerse alimentos limpios y saludables, dormitar, trazar bancales, sembrar parras, pergeñar amenidades. Una paraje para la agroforistería familiar, si me invento la etiqueta; un bosque comestible diverso que va de la pamplina al castaño.

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Las yeguas van dando cuenta del herbazal.

Hay por delante no pocas oportunidades para derrochar lances y estrategias que tienen sus asideros en la intuición forjada con el avance de los cultivos durante años con dispares modelos hortícolas o las tareas culturales de aquellos que trabajan en orgánico por todo el mundo y que se vienen teniendo en pie por la gratitud de un puñado de maestros, unos pocos amigos y -según la que se puede ya denominar sin pudor, la tradición agroecológica y su dimensión simbólica.

Encontré otro lugar al lado de Lahuertadelosrobles, abierto, amplio, suficientemente diáfano para trabajar con árboles y arbustos frutales, ganado menudo, que puedan arropar un fértil -casi virgen por el tiempo que lleva inculto- espacio hortelano.

El tiempo y las plantas. El tiempo y los animales. El tiempo y el agua. El tiempo y el suelo. El tiempo y los canchos cubiertos con manteles bordados liquen. El tiempo y las herramientas. El tiempo y la elección. El tiempo y la casa cercana. El tiempo y descansar. El tiempo y el cuerpo que me sostiene. El tiempo y las semillas, órganos precursores y regenenadores por excelencia.

Los bloques graníticos que afloran pueden ser excelentes atalayas para cosechar y almacenar agua.

Hay que retirar el portillo improvisado con palos de papel y el proverbial bastidor de una cama.

En tanto se va secando el terreno para voltearlo y retirar las raíces de vegetación muy invasiva, (zarzas y cervunos…) puedo ir semillando y reproduciendo algunas plantas que la historia, la cultura popular hace nobles, porque han dado de comer a la gente.

Comenzamos.

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A TIRAS.

Tengo sobre la mesa un sobre con semillas montadas en tiras de papel. Es un sistema de siembra muy popular en el mundo anglosajón, de tan dilatada tradición jardinera, pero por estos pagos, tengo pasta mi, muy poca gente lo utiliza.

En ocasiones, en una dinámica mas caserasi cabe, he preparado siembras similares utilizando tiras de papel de cocina, fijando la simiente más pequeña con una papilla de harina, gota a gota y dejando secar.

Voy a poner estas de zanahoria, para hacer un seguimiento de sus sencillas evoluciones, pero sembrando en paralelo otra mano con uno de los procedimientos que vengo utilizando desde hace no hace poco tiempo.

Caigo en la cuenta de que puede, al menos, resultar muy pertinente para siembras en periodos en que las hormigas, que tanto merman la nascencia, están muy activas.

Practico una hendidura de profundidad suficiente con una tabla larga o listón… y cubro por último la cinta con una ligera capa de humus de lombriz.

Las expectativas de que la tierra permanezca húmeda en los próximos dias me anima a intensificar las siembras. La luvia va a ser decisiva en la primera fase de cultivos como las leguminosas y hortalizas de raíz, de hoja, abono verde… En unos días ajos.

Y así procedo: distribuir la semilla a lo largo de una cuerda-guía o apuntando el marco de plantación con la “máquina de corchos.”

Me vale para definir el marco de plantación de unos tirabeques la misma palilla jardinera.

Aparece en los repasos y movimientos de material hortelano una caja con una buena cantidad de pompones de semilla de cebolla, quizá calsost, que cosechara este verano y que ni siquiera había limpiado. Anoche quedó la bandeja al raso y un chaparrón ha hidratado al menos las cápsulas que las guardan.

No tenía intención alguna de conservar esta simiente pero va a tener una oportunidad enterrada de forma intensiva, en líneas apretadas, por si viniera el tiempo benigno y se compusiera un tupido plantel de cebolla, a la intemperie.

Si la superficie del bancal está nivelada -cuando los espacios son limitados- una marca con una tabla o un listón permite poner la semilla de forma homogénea, a la misma profundidad y planificar los espacios de forma precisa.

A lo largo de las cintas de exudación que coloco en superficie y que garantizan la continuidad de la humedad en el tiempo y el espacio, van apareciendo los cotiledones de cultivariedades enterradas hace unos días.

Son las sucesiones, entre otras posibles, tras solanáceas: raíces y plantas de hoja o crucíferas.

Vengo de una sensación de déficit de naturaleza, de las secuelas de un verano de minerales ardiendo. Por fin el otoño alcanza su más gratificante faceta seminal. Van unas líneas de abono verde.

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DESBARAJUSTE.

Las tardes siguen acostándose, pero no afloja el calor. Un desbarajuste. He iniciado las tareas de siembra de las brassicas mas comunes, a expensas de reforzar la fertilización y mejorar la estructura del suelo con una cobertura orgánica y abono. El huerto de otoño-invierno arranca en verano, pero tb todo el rosario de medidas encamidadas a prevenir y controlar la presencia de vasates. La inacción, el diagnóstico tardío, los hongos que de desarrollaron en el invernadero por en inadecuado empleo de sustratos contaminados…

Algunas plantas no han resistido, sin tratamientos preventivos ni curativos, el avance inexorable de la plaga.

El proceso que tiene que ver con la documentación, asimilación, reacción y vivencia de los sucesos relacionados con plagas, se ha resuelto una vez de forma desconcertante.

Las sensaciones en el aprendizaje son contradictorias: de la desolación a la convicción de que no hay que descuidar en ningún momento las tareas culturales relacionadas con el control integrado, afianzando la experiencia propia.

Todos los tomates tempranos completaron sus fases al límite de sus posibilidades. Algún ejemplar quedó más libre de la voracidad de la plaga. Pero una vez asolado el cultivo en algunos frentes, los ácaros saltaron a berenjenas y cucurbitaceas. La lluvia y el descenso de las temperaturas detuvo casi en seco la propagación.

Hoy continúan las tareas preventivas, en todos los niveles, destinadas a controlar la brutal proliferación de nematodos que se pueden esperar para la próxima temporada.

Pero los plantones de coles y otras crucíferas han adquirido durante el mes de agosto el tamaño apropiado y pasan al terreno debidamente protegidos de la inclemencias y de otros seres vivos, utilizando una técnica mixta de túnel construido con malla metálica y manta térmica,

tapando unas semanas las pequeñas plantas con cajas,

aplicando barreras individualizadas..

o montando camuflaje con ramas de aromáticas, arbustos del entorno.

Los chaparrones de semanas atrá han sido providenciales.Es probable que en unos días se puedan ir cortando hojas de kale.

He aprovechado la visita a la huerta, antes de ausentarme unos días, para ahuecar un poco el terreno más cercano a las plantas y aporcar.

Tengo idea de que las coles deben crecer y establecer un sistema radicular potente en el final del verano para que, llegado el frío, puedan ir formando cogollo.

Tengo que reponer algunas marras.

No hay que demorar las revisiones individualizadas de las plantas para eliminar,en su caso, las puestas de la mariposa de la col o las aplicaciones preventivas de principios activos repelentes.

Aún así, el rendimiento de las variedades que quedan abiertas y se cosechan hoja a hoja tienen mejores perspectivas de rendimiento y pueden aprovecharse de forma escalonada; salvo error, impericia o desconocimiento del hortelano.

Cosecho calabazos que proceden de frutos dejados sobre el terreno y que han aparecido de forma espontánea. Crucíferas hibridadas que van destinadas al aprovechamiento culinario de la semilla. No hay que despreciar el valor nutritivo, la excelente conservación de las pipas de calabaza.
Y alguna piña de girasol gigante y de la variedad gallega de pipa negra.

Saco un cajón de pimiento de Aranjuez y San Clemente, armenio quizá, lipari… berenjena zaida.

En esta transición astronómica al otoño que viene acompañada del clima que se le presupone, recuperó la huerta más amable. Es la otra primavera, fresca, jugosa, colorida, brillante, impetuosa.

Salud.

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GESTOS NATURALES: HOJAS DE GIRASOL.

A lo largo del verano hay tiempo para dedicarle unos ratos a los girasoles gigantes de Aragón. Antes de tener que subirse a una escalera.

Son el fruto, los últimos años, del azar y de la necesidad de las plantas de perpetuarse.

El año pasado quedaron en el suelo muchas pipas de girasol que habían sobrevivido a la voracidad de las palomas, las cotorras argentinas y los grajos que se agarran a los bordes de la piña y van dejando una mancha de cáscaras al pie, pero tambien contribuyen a diseminar unas pocas que acaban germinado. Es ya imprescindible cubrir con velo, malla o manta térmica cada parasol y atar bien, con el fin de proteger al menos los más aparentes, de comer unos puñados de pipas o guardar semilla.

Soy consciente de que la pipa de girasol está entre las semillas de plantas hortelanas que, si encuentran las condiciones y el nivel adecuado en el suelo -después del invierno y el laboreo- brotan espontáneas, espléndidas.

Pero lo que me permito esta mañana es “talar” la planta más grande del huerto, de casi tres metros. La cabeza del girasol iba camino de tocar suelo por su peso.

Es posible que esté algo tierna aún pero las pipas recién cogidas, crudas, están jugosas y pocas veces puedo contener el picoteo que me corresponde.

Separo las semillas, troceo y echo los restos al montón de los materiales para compostar (Esta roseta puede comportarse como un interesante precursor en los procesos de humificación, habida cuenta de que muy pronto se cubre de hongos.) Excepto las hojas esta vez que, por su gran tamaño utilizo de forma instintiva para cubrir algunas partes del bancal donde estoy poniendo ya los primeros plantones de brassicas.

Se trata de un refuerzo somero, anecdótico, al acolchado de paja que puede contribuir a reducir la evaporación en torno a las manchas de humedad que deja el goteo. Tiene sentido cuando se hacen plantaciones de girasol de mayor extensión formando cortavientos o buscando dar sombra a determinadas zonas del huerto. Se me ocurre hacer una sutil llamada de atención sobre algunos usos de las plantas con grandes hojas limpias de plagas. Tiro pocas cosas.

Lo que si va a ser interesante es conocer el resultado de la temeridad que supone sembrar en el pleno agosto madrileño.

A la sombra de unos ramos de aromáticas, por ejemplo romero, he instalado plantones de la primera tanda de coles, brócoli, cavolo nero, kale. Resulta cómodo dejar las hojas sobre el terreno.

El un par de días con estos calores las hojas formarán parte del paisaje tostado de la cobertura del bancal.

Salud.

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Cajas de sombreo

La canícula no perdona a las plantas de tomate.

Cada año se hace más evidente la necesidad de proteger durante el verano algunos cultivos y sus frutos, de los excesos de radiación directa, incluso para aquellas variedades que llamamos o consideramos adaptadas.

Ya la campaña viene lastrada por la temprana ola de calor.

Algunos tipos de tomate tienen, de partida, grandes dificultades porque son de porte más abierto y desarrollan poco follaje. Una cualidad deseable para territorios con problemas de humedad y hongos.

Es cierto que los tomates cherry o incluso los de tamaño cóctel tienen mejor respuesta a las quemaduras seguramente por el tamaño; sencillamente ofrecen menos superficie a los rayos del medio día y las primeras horas de la tarde. Ese sol del suroeste.

Viene siendo habitual, por tanto, que una buena parte de la producción se pierda.

Los síntomas son claros: aparecen manchas blancas redondeadas como si fueran el punto de convergencia de los rayos solares a través de una lupa.

En cuanto observo el comienzo de la fisiopatia en frutos verdes procuro quitarlos porque en la medida que vayan madurando, la quemadura tb se hace más grande y solo puede esperarse la pudrición.

Por el momento, para salir al paso, tapo los racimos de tomate más expuestos, procedentes de las primeras flores, con cajas de madera o pliegos de cartón, ramaje de los arbustos del entorno o cualquier elemento que tenga a mano y sirva para tal fin.

Si se levantan micro-túneles para proteger los cultivos en invierno no cabe ya duda de que hay que ir pensando también en la construcción de sistemas de sombreo de fácil montaje, económicos, que abarquen bancales, toda la superficie de los huertos.

Pasa por la utilización de mallas con distintos pasos de luz y soportes adecuados para que los lienzos no ofrezcan resistencia al viento y permitan el descenso de la temperatura bajo su zona de influencia.

Ya he renunciado a cultivar judías de verdeo y es decepcionante porque la leguminosa en sus mejores condiciones de cultivo tiene un rendimiento más que respetable en al menos dos tandas.

Por encima de treinta y cinco grados, y si se mantiene en el tiempo, los tomates dejan de crecer, se perturba seriamente el polen, hay muerte celular.

Aquellas variedades que fueron seleccionadas por su resistencia y rendimiento de resuelven este año más que

Las cucurbitáceas soportan bien estas eventualidades si no les falta el riego adecuado. Por las mañanas lucen espléndidas en toda su vigorosa expansión.

Quería insistir en la utilidad de la colección de cajas que en un principio iban destinadas a ser camas altas o bandejas para colocar las tomateras.

He podido cubrir antes los plantones tiernos y protegerlos del sol hasta que han ido arraigando y echando hoja nueva, pero incluso he preparado con estas chapas de madera ensamblada pequeños habitáculos donde colocar dos pares de lechugas, a sabiendas de que julio y agosto no son meses para plantas de hoja tan tierna.

Otras solanáceas están en La Gloria. Se precipita la producción de berenjenas y los pimientos florecen con generosidad augurando una cosecha apatente. No cabe insistir en que aman el sol y sus hojas son de una eficacia incuestionable.

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LECHUGA TALLO Y DEMÁS.

No pueden faltar lechugas en los huertos de autoconsumo o familiares, en casi ninguna estación. En lo más duro del estío si no se les facilita un ambiente en semi-sombra y con suficiente humedad se malogran y en lo más sombrío del invierno detienen su progresión. Pero los modernos y económicos sistemas de protección mitigan estas eventualidades.

En tanto llegan al final de ciclo las leguminosas de invierno o las brasicas no dejo de cosechar casi a diario distintas variedades de lactuca sativa.
Contaba hace unos días en los bancales hasta siete tipos diferentes de esta humilde pero insustituible pieza gastronómica. Son el resultado de siembras continuadas, a veces masivas, en no importa qué lugar. Si dudo y entre tanto pienso qué hago, siembro lechuga.

Comprendo ya que no cuesta germinar diversidad y para este caso no elijo tanto, como amplio las oportunidades sembrando a discreción.

La variedad y el conocimiento temprano de estas rosetas para los horticultores que empiezan a cultivar, dan juego para afinar en las cosechas, de forma que no estén a punto todas a la vez y se mejoren los rendimientos. Alguna siempre puede esperar o pueden sacarse varias a la vez, más tiernas. Unas variedades crecen en veinticinco días otras permanecen dos meses en la huerta.

Con las mas populares -tipo hoja de roble, oreja de mula o cuatro estaciones- pueden cultivarse otras más resistentes a florecer o de ciclo vegetativo más largo como la lechuga pecosa, tan equilibrada; incluso otras que permiten el corte de hojas sueltas para realizar mixturas sorprendentes, pero siempre pensando en conseguir las mejores cualidades nutritivas.

Es el caso de Wosum, o lechuga espárrago, (lactuca sativa var. asparagina.) que entró en la huerta este pasado otoño. Se trata lectuce para algunos cocineros y consumidores, una planta de aspecto silvestre, color verde claro, pero al mismo tiempo delicado, esbelto. Es precisamente el tallo la parte más apreciada.

No hay que olvidar que las variedades hortícolas de hoja cultivadas en ecológico (según variedades y distintas capacidades de rehidratación y conservación ) tienen una post-cosecha corta, pierden rápido su textura crujiente y prefiero cosechar y consumir en el día.

Al contrario que otras de su rango, esta hortaliza (que dudo en clasificar en función de la parte aprovechable) desarrolla unas hojas muy finas y desde el principio un tallo muy generoso que entra a formar parte de los ingredientes de una buena cantidad de platos cocinados. Por ahora cojo las más tiernas y las preparo para ensalada, en crudo.
Agradezco siempre la facilidad de cultivo y de manejo y por lo que concierne al gusto el contrapunto ligeramente amargo, a distancia de las lechugas-agua comerciales, tan pobres desde el punto de vista nutritivo.

No se trata mas que de una hortaliza humilde de otras regiones que se adapta perfectamente en la zona de referencia que conozco.

Ya están otras, también rústicas, como la lechuga negra de La Sierra de Francia, haciendo torreones para perpetuarse.

La variedad radicheta procedente de la Sierra Pobre de Madrid tolera bien el frío y las altas temperaturas de La Meseta.

Todas van acompañadas por unos socorridos canónigos o de las últimas zanahorias, acaso unos pétalos de flor de caléndula.

Cultivo lechugas a contracorriente de las imposiciones de la industria agroalimentaria que busca mediante las denominadas mejoras genética plantas a la moda más pequeñas compactas, acogolladas y uniformes con vistas a la comercialización y en detrimento manifiesto de los valores nutritivos.

Referencias de consumo:

Meet The Vegetable: Celtuce, a Mutant and Delicious Lettuce

Celtuce ribbon salad

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ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA SIEMBRA DE TOMATE Y LA OPORTUNIDAD.

La horticultura es un oficio sucio por razones obvias. Pero tiene consecuencias felizmente desmesuradas para estos tiempos tan contaminados (Y no es una paradoja). Me permite comer alimentos sin mezcla, seres organicos que ejercen normalmente todas sus funciones. (Busco salud en el diccionario). Qué bien se está algunas tardes metiendo los pies descalzos entre los caños de riego. Lo que más me cuesta es andar pulcro sin importar el día de la semana.

Algunas amigas al verme las manos me traen cajas de guantes de látex, como si fuera especialista de tierras y lodos.

Hay que pringarse, en sentido estricto y ampliado del término hacia el compromiso.

No va bien encaminada esta gaceta si los lectores la creen reserva de hallazgos, de tareas inéditas o imprescindibles para cultivar.

No concibo esta labor tan impura como una colección de mullos, de trucos o consejos magistrales ( me temo que no son cinco, diez “tips imprescindibles”como es habitual referir en las redes) sino más bien como la expresión de un proceso, de una ruta que se traza con cada tarea bien hecha, con acciones medidas, ensayadas, evaluadas. Y con oportunidad.

Recuerdo ahora un comentario de Olga Bernat respecto de lo que nos gusta comer y las doctrinas. De higos y sectarismo.

Las tareas culturales de cada cultivo en el tiempo constituyen la base de la satisfacción pero, sobre manera, el nudo gordiano de una generosa y diversa cosecha. También de tomates.

Procuro disponer de un espacio sombreado para que las plantas de solanáceas pasen algunos días de endurecimiento, para que aumente el volumen de la raíz, en transición hacia la huerta, al margen de que el tiempo esté más revuelto -como en las semanas precedentes- o se sucedan días más calurosos.

Tendría que dedicar, ahora que sale a colación, algunas páginas al umbráculo. Para valorar esta instalación permanente debe tenerse muy en cuenta el cambio climático que los científicos vienen verificando, en perspectiva; es esencial en el diseño moderno de huertas. Cada año se van haciendo más necesarias estas zonas de sombra permanente, tan útiles y versátiles. Se pueden realizar semillados de otoño o apañar materiales o insumos, puede significar un interesante depósito de plantas condimentarias. Es un lugar de trabajo amable en verano.

No vale insistir en el choque que supone el cambio de plantas jóvenes al campo. Las tomateras tardan al menos dos semanas en recuperar tono con la aparición de nuevos brotes, siempre que las condiciones son idóneas. Se deterioran las primeras hojas que ya han cumplido su función y en breve habrá que ir retirando. Siempre que realizo el trasplante desde los alvéolos de germinación a contenedores para estimular el crecimiento, corto cotiledones y un par de hojas más bajas.

Van esta vez tomates jeune flamme, big zebra, santiam, payés, tomaquet negre, gordo de Valdemanco y corazón de buey rosa.

Practico un hoyo bien profundo para enterrar la planta -sin desarraigar en ningún momento- hasta la mitad del tallo y siempre sobre un terreno suelto y aireado. Pasarán al menos cuatro meses antes de que se pueda hacer de nuevo una labor profunda.

Situando la raíz de las plantas, el cepellón, en los primeros diez cms del suelo es muy probable que tengan más dificultafes para crecer con normalidad; ese nivel pierde humedad con rapidez y alcanza en verano más temperatura. No hay que olvidar que Solanum Lycopersicum gusta de suelos bien agregados, suficientemente húmedos y frescos.

Es ya momento de incorporar entonces, como riego de asentamiento, un poco de té de estiércol o similar.

Tengo para mí que estas prácticas eluden la exposición temprana de las plantas al eventual zarandeo del viento. Todo el tramo de tallo enterrado, para el caso del tomate, generará un sistema secundario de raíces muy importante.

En algunos tallos de las plantas de tomate pueden observarse pequeñas protuberancias que podemos llamar primordios y que de ser enterrados darán lugar a nuevas raíces.

No es infrecuente que los tallos largos de plantas que no se tutoran se acoden, toquen suelo húmedo y generen raíces. No es mal sistema espontáneo de propagación.

Cada especie tiene un nivel de arraigo en el que se encuentra cómoda. He observado que no es muy recomendable enterrar muy profunda una patata de siembra buscando la humedad o para eludir algún aporcado. Diría que deben brotar oportunamente y que las raíces van a encontrar más resistencia a la penetración en niveles más compactados.

A lo largo de la primavera es habitual que los hortelanos cojan el plantón que han comprado en centros especializados o de producción propia y la instalen en las horas de más radiación solar.

En sentido estricto pasamos de golpe una “planta de interior” a la intemperie.

Es bueno ir al huerto temprano para la mayoría de las tareas. Pero en otras ocasiones debiera esperarse a la tarde o a días medianamente cubiertos para hacer plantaciones de solanáceas.

Importa elegir un momento del día adecuado para hacer los trasplantes y a pesar de que el endurecimiento de la planta se haya realizado correctamente. Pueden observarse el aspecto lacio y desangelado o seco de las plantas en el pleno mediodía, en mas casos de los que quisiéramos.

Es beneficioso, por tanto, que la planta pase, si es posible, un ciclo entero de transpiración antes de exponerse al rigor de la luz extrema en el campo.

El hortelano puede ayudar a una mejor instalación y adaptación del cultivar si se realiza en el momento en que los estomas se abren para desarrollar una función que, entre otras cosas, permite la llegada de nutrientes.

Busco con la pala, después de buenos días de lluvia, el nivel húmedo del suelo a quince, veinte cms de la superficie. Si el tallo del plantón está un poco ahilado ahueco un poco la tierra, incorporo algún abono en forma de harina o, si fueran necesarios, unos puñados de humus y mezclo.

En el ámbito anglosajón tiran de abonos de síntesis u orgánicos, harinas y es tradición en EEUU, por ejemplo meter en el hoyo algunos insumos en principio peregrinos, como cabezas de pescado o cáscaras de marisco. Lo que pudiera parecer un gesto folklórico, contraproducente para la salud y el crecimiento de la planta por la presencia de bacterias o microorganismos indeseados, pudiera tener recorrido pensando en los nutrientes que pudiera aportar a largo plazo. No soy microbiólogo. No conozco el proceso y en principio me genera ciertas dudas en la idea de que la materia orgánica de origen animal cruda tardaría bastante tiempo en ser procesada por las bacterias y transformase en minerales asimilable. La impresión es que estos trucos, que están relativamente documentados, tienen mayor predicamento entre los “horticultores de salón” que trabajan con un puñado de plantas, en jardines comestibles,

Aun así, como la práctica es tradicional y habitual, siempre pueden ser aprovechados los peces de años anteriores, ya mineralizados en el bancal.

En ocasiones -y a pesar de que algunos puristas del compostaje no recomiendan echar restos animales crudos en las composteras por distintos mitivos -he pedido al pescadero algún cubo con los recortes y desechos de su materia prima y los he utilizado como “motor de arranque” en la consecución de humus, a largo plazo, en campo abierto. No es necesario insistir en la presencia de algunos minerales como calcio y fósforo en esta materia orgánica.

Sea como fuere -continuando con el proceso, y después de comentar algunos rituales foráneos- procuro dejar formado un pocillo o alcorque en derredor del tallo para que pueda retener un bote de agua.

A más profundidad, recordamos, posiblemente las raíces jóvenes tengan más dificultades para penetrar. Estamos como a quince cms de la superficie en un buen lugar para que las plantas reanuden sobre el terreno la búsqueda de nutrientes si se ha realizado una cava profunda con pala o laya sin modificar el nivel.

Si el suelo pernanece compactado después de levantar el huerto de invierno las raíces crecen rápidame de forma paralela a la superficie y se puede producir una deshidratación más acusada temprana y continuada.

Hace ya tiempo que no siembro tomateras si no puedo acolchar.

Con días muy soleados, además, creo ineludible facilitar sombreo a las jóvenes plantas. Corto ramas de arbustos ornamentales o de aromáticas cercanos y preparo sombrajos individualizados. Retamas, romeros y madroños, que en unas semanas serán superados fácilmente por los brotes apicales de los tomates.

Los tomates no son alimento de buen gusto para conejos y pájaros pero aún así esta práctica facilita un camuflaje muy aparente.

No veo la necesidad de apretar la tierra con las manos. Aún estando el suelo húmedo hago un riego focalizado, de asentamiento.

¿Qué va a ser del hortelano provecto cuando no pueda abrir las manos o echar rodilla a tierra para aclarar zanahorias, trasegar simientes, plantas y estiércoles? Retales de nostalgia de lo que aún no ha sucedido.

Se precipitan fascinantes, lastimosos sueños de cultivares, aunque no serán nunca propios..

Tomate de Sama, tomate de Arró, de Parzán, de Sobrarbe, tomates mamella de monja, rosa de Arretxabaleta, plano de Erandio, tomate de la abuela, en Osedo; negro de Santiago, San Lázaro, del convento.

Llega una decena de ecotipos que tan generosamente envía José Luis, desde Pajares, en un sobre nutricio, para seguir discurriendo, examinando, preguntando e indagando, meditando, alumbrando, en connivencia con las hortalizas. Entre tanto procuro provecho y ganancia, no necesariamente mercantil, con estas bayas multicolores.

Qué proyecto tan diáfano y limpio supondría un periplo plagado de largas paradas, acercamientos a los lugares de procedencia de las semillas que llegan a lahuertadelosrobles y la búsqueda de las huertas de origen y sus artífices o sus prácticas, entornos cotidianos y de sus tiempos.

Y no ha hecho más que arrancar la campaña de verano.

Salud.

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SIEMBRAS ANTICIPADAS DE TOMATE EN LA PRIMAVERA DE 2019.

Las posibilidades que ofrecen al hortelano algunas herramientas de la ciencia y la técnica modernas son incuestionables. Las aportaciones cruzadas de la agencia americana y europea de meteorología, la estadística y los datos en el tiempo que comparten los científicos, pueden tenerse muy en cuenta para algunas tareas culturales.

Los agricultores de la región lo saben y lo confirman estos organismos: es posible que hiele en Madrid antes del día del Santo.

La predicción a una semana parece ser bastante fiable. Las temperaturas no bajarían de cinco grados centígrados. Se esperan lluvias. Van al umbráculo una buena cantidad de plantones.

Visto lo visto voy a continuar la plantación de tomateras en los bancales tras una respuesta, que pudiéramos llamar dispar, de la primera tanda sembrada hace unos días, con temperaturas variables; un mes antes de lo que suele ser habitual para los cultivos de tomate a la intemperie. La plantación bajo túnel es otro cantar.

La supervivencia de los plantones ha estado condicionada por el vigor de los mismos pero, además, por la proximidad o protección de otras plantas de hoja o aliaceas, el acolchado o, por el contrario, la exposición más clara al viento frío en bancales más despejados; algunos han pasado unos días en el sombrajo sin más incidencia que un cierto parón de crecimiento y otros procedían del invernadero y pueden haber notado el cambio brusco.

No tengo prisa. Me pregunto si puedo llevar al huerto planta medianamente endurecida para que apenas note la transición. Y observo.

Entre tanto comprendo mejor las respuestas y comportamientos de las plantas y su complejidad fisiológica, tendencias, patrones. Procuro que una pequeña parte de los cultivos pase por todo.

Tengo muy en cuenta en estas semanas las lluvias que, por lo que me toca, han sido intrascendentes, pero también -y al menos- es preferible que el cielo permanezca cubierto y las plantas no reciban la radiación directa del sol (habitualmente demoledora en estos estadios) que tantas hojas tiernas puede llegar a quemar.

No ha sido posible comprobar en esta fase, de manera fehaciente, la mejor resistencia al frío de algunos ecotipos llamados tempranos que suelen proceder de países mas al norte y que selecciono primordialmente por sus excelentes cualidades de aroma, gusto, resistencia en la post-cosecha, constatando que producen frutos antes de mediar el mes de julio, en cuanto las condiciones ambientales son estables.

No se han producido muchas bajas. Por el momento quiero pensar que los códigos genéticos relacionados con el porte determinado, el cuajado de la flor o el tamaño son mas relevantes para llegar a buen fin.

No hay que insistir en las bondades del acolchado, que se va extendiendo, en los bancales despejados de otras plantas, conforme van creciendo las tomateras y otras especies que los acompañan.

No entra ya dentro de mi juego de prácticas dejar plantones expuestos a la meteorización del terreno.

Por ahora van a permanecer sobre el terreno las plantas dañadas. Muy posiblemente las raíces y parte de los tallos enterrados en profundidad podrán recomponer el follaje. Veremos.

La tierra está ya templada. Habrá tiempo para reponer planta en un proceso que puede durar un mes. La siembra continuada se adecúa a las características de cada una de variedades. La diversidad me proporciona seguridad de rendimientos aceptables, pero siempre juegos muy importantes con la luz, con los procesos de tutorado, con las tareas culturales; la desemejanza colabora de forma necesaria en la salud del suelo y del cultivar.

Salud.

Con el primer ojeo me permito ir cortando los primeros brotes axilares y pongo ya cerca una caña de bambú para cuando fuera pertinente ir haciendo algunos atarres en plantas de crecimiento más vivaz.

Los plantones no muestras un aspecto más que aceptable, sin malformaciones como ahilados, colores pálidos o debilidad de las hojas. Los tallos tienen forma tronco-cónica y, en el arranque -según variedades- ofrecen colores azulados.

Segureño, big cebra, tom negro, payés, Crimea, tapa de puchero, negro francés, tomate de colgar, ananás negro, mallorquín y otros tantos. Tomateras de distinta progresión vegetativa, diversos, preparados para formar parte de una construcción vegetal tan efímera como sorprendente.

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