Guisantes costa.

Quizá el asidero mas robusto para sacar la huerta adelante, en todas sus dimensiones, está en la continuidad más que en espera. Los desvelos en el tiempo.
Uno de los procesos más fascinantes y accesibles a la comprensión de los neófitos en que se ven involucradas las plantas para alimentarse, es la trasformación del nitrógeno atmosférico, que no pueden tomar directamente de la atmósfera, en amonio que si es bioasimilable.

Tengo presentes las imágenes invernales de raíces noduladas de la leguminosas. Un ejemplo muy interesante de las relaciones simbióticas que se producen en la naturaleza y que benefician claramente a los humanos. Son trueques en los que todos los participantes salen beneficiados. Voy sabiendo más de la función de estos nódulos radiculares característicos que -bien estudiados por los expertos- no son lugares de reserva o almacenamiento de nitrógeno; es en esa porción del universo subterráneo donde se realizan los intercambios de nutrientes entre las bacterias (rhizobium leguminosarum) y algunas plantas, gracias a una enzima llamada nitrogenasa.

En el caso de las habas los nódulos pueden ser especialmente grandes.

Me gusta desarraigar de vez en cuando alguna planta para verificar que, en efecto, tras cortar una de esas concurrencias efímeras, ofrece un aspecto rosado, indicio de que hay actividad microbiana.

Se dan, por ejemplo, casos muy notables del cultivares de guisante en algunas regiones que aplican determinadas tareas culturales encaminadas a mejorar las calidades y cualidades gastronómicas. Puedo reseñar algunas que son aplicables a cualquier zona.

A poco más de un mes para la instalación de solanáceas y cucurbitáceas en la huerta, los guisantes van completando su ciclo vital y procuran perpetuarse mediante lageneración de semilla. Las vainas estarán pronto llenas y durante unos días, de forma escalonada, por niveles superpuestos, podrán ser cosechadas con no poco entretenimiento, en un período muy corto. Voy a curiosear primero en los niveles más bajos.

Un año más, después de 190 días van granando.

Solo si se establecen suficientes plantas en
los huertos de autoconsumo pueden cosecharse pulsos para cocinar un simple plato. Hay que trabajar con paciencia un cultivo de ciclo muy largo, en que puede ocurrir de todo, para poder disfrutar del fruto de una de las especies hortícolas de gusto más fino.

Sabemos que no se consume esa curiosa funda orgánica que acoge los granos -salvo en el caso de los tirabeques- y hay una merma importante en el aprovechamiento.

La fase productiva es muy variable. Una primavera calurosa puede malograr bruscamente la cosecha. Por eso muchas tandas de lágrimas verdes no salen de la huerta. No necesitan cocina. Se pueden consumir crudas.

Me parece importante identificar el punto idóneo de maduración y buscar las primeras horas de la mañana antes de que el calor pueda secar los granos, si se van a consumir muy tiernos. En las zonas de origen de estas prácticas se pretende que no maduren, que no se hinchen, que los azúcares de la savia no se conviertan en almidón.

No sé si me puedo permitir comer savia. Pues, como siempre para las cosas del campo, depende. Puede que tampoco deba renunciar a alguna tanda de guisantes tan finos de piel como crocantes en la boca.

Este otoño pasado pude encontrar una empresa que comercializaba guisante lágrima de costa en Guipúzcoa: Aroa, de Guetaria, en concreto. En principio va bien en climas templados de entre doce y 18 grados y baja altitud; puestos en el centro mesetario peninsular parece que se han dado las condiciones para que, por el momento, lleguen a florecer abundantemente y se vean ya algunas vainas.

En principio va bien en climas templados de entre doce y 18 grados y baja altitud; puestos en el centro mesetario peninsular parece que se han dado las condiciones para que, por el momento, lleguen a florecer abundantemente y se vean ya algunas vainas. Se les atribuye allí ciertos matices salados por razones comprensibles y parecen determinantes los suelos en que se cultivan.

Pero en realidad el guisante lágrima o costa no corresponde a una variedad concreta (mejor las que ofrecen un grano pequeño en su madurez) y se pueden emplear aquellas que cada agricultor decida. Incluso las de ciclo corto conocidas, para prolongar la disponibilidad del producto sembrando en febrero; algo parecido ocurre con las pochas en Navarra o La Rioja..

Es cierto que me he preocupado de seguir trabajando para establecer suelos cada día más agregados y ricos en materia orgánica . No he descuidado los tutorados para que se agarren las guías de las plantas en busca de la luz. “Somos el propio suelo. Decía una precursora de la agricultura ecológica que conocemos hoy día.

Los guisantes no trepan solos pero en cuanto los zarcillos tocan un elemento vertical se agarran y aseguran su posición frente al viento. Cuando las plantas abren su zona de ocupación procuro ir abrazando las guías con cuerda para que no se crucen a las espalderas que he establecido en paralelo.

No he tenido que regar hasta hace un par de semanas. Los guisantes son sensibles a los encharcamientos del suelo y pueden presentarse problemas. Pero las raíces son cortas, se desarrollan en niveles altos del suelo y, en función de la
disponibilidad de agua, pueden sufrir estrés hídrico.

Todo ello explica algunas veces el aspecto amarillento de las hojas, los problemas de crecimiento o las mermas en la floración. No puedo dejar de recordar los cuidados, técnicas y rutinas (como por ejemplo el tino en los riegos) que necesitan otras plantas como el tomate, en que cada tarea puede ser determinante para que el cultivo llegue a buen fin.

Creo poder ir confirmando que después de unos años trabajando suelos más equilibrados en los bancales permanentes, cuidando la granja de microorganismos, se pueden eludir algunas fertilizaciones muy comunes en la fase de desarrollo de la planta en que la exigencia de nitrógeno es mayor o luego, más adelante, con refuerzos a base de otros macro-nutrientes como fósforo, potasio, magnesio tan útiles en el proceso de floración y cuajado del fruto. En este sentido ha sido determinante la participación de las propias leguminosas, crucíferas y los cereales.

Una mancha de veza.

Es muy estimulante el aspecto que muestran las filas de guisantes estos días, a un punto de empezar la cosecha.

De modo que no es fácil, no.

A la repetición meticulosa de ciertas tareas tradicionales más o menos recientes o los nuevos y prolijos ensayos, para la consecución de alimentos limpios y nutritivos, se suma lo que hizo un hombre con las semillas que le diera su padre en la Edad de Bronce. Desde no sé muy bien cuando hasta aquí, en el momento en que un área y dos centiáreas que custodio suponen algo más que una alegoría de la vida preñada, telúrica y aérea.

Salud.

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CONTRA LA RATTE.

Con viento fresco precisamente me voy, pero a sembrar otra tanda de patatas. El año pasado, a causa de la pandemia quedaron sin cosechar unas patatas La ratte y en otoño -cuando las condiciones fueron favorables- volvieron a brotar,; dejé que siguieran su ciclo natural. No les he prestado mayor atención. Y las plantas en buenos suelos van….

RATTE en Nov. de 2020

El suceso se ha resuelto como un apreciable método de conservación de material de siembra.

Entrado el invierno, a pesar de que se heló follaje de las plantas, hubo recorrido suficiente para que se produjera una nueva tuberización y pude cosechar un cubo de estas pequeñas patatas para, ahora si, poder consumir una parte y sembrar otra comme il faut.

Algo más de un kilo de pequeños tubérculos por planta en forma de riñón dorado -o alargada- es el resultado de un ciclo de 120 días, si no hay mayores problemas.

No parece el plan más codiciado ni rentable. Patata de ciclo tardío, pequeña, con una cuarta parte de la producción de tubérculos en comparación con las variedades comerciales más comunes y dependiente de un delicado trabajo respecto de las tareas culturales y de atenta vigilancia de las fases claves del crecimiento, la fertilización, de riegos ajustados en el momento preciso y cosecha manual…

Asumo por supuesto el riesgo de que, tratándose de un ecotipo, (una variedad, incluso, con denominación de origen y marca comercial) pueden sucederse con las campañas algunas variaciones fisiológicas o bastardeos, de rendimiento. Pero solo cabe seguir cultivando estas finas patatas.

Todos estos factores inciden en la variabilidad del calibre.

Soy consciente de que es muy susceptible a las deformaciones o fisiopatías si el en suelo hay piedras. Éste es un aspecto que no me atañe y que debe preocupar a los cocineros exigentes. Pero los bancales sobre los que trabajo no hay este tipo de materiales.

No desarrolla raíces profundas. En los niveles superiores del suelo lo a temperatura puede ser más alta en momentos puntuales y por ello puede sufrir estrés hídrico y las consecuencias del bloqueo de nutrientes. No obstante, como para otros casos, el problema puede ser controlado con el uso de acolchados de paja.

Aún así, con esta patata que estuvo a punto de desaparecer y fue elevada a los altares gastronómicos por mor de la nueva cocina francesa, puede establecerse un marco de plantación más cercano y representar un modelo ejemplar de cultivo cómodo, mas favorable y regalado para pequeños huertos de autoconsumo, familiares o para contenedores. No es preciso hacer grandes movimientos de suelo ni realizar tareas culturales agotadoras.

Bancal de seis m cuadrados para unas cincuenta plantas.

Pero no debo dejar de mencionar sus cualidades gastronómicas y culinarias. Me gustan también las variedades de pequeño tamaño y de carne firme. Se cocinan en menos tiempo. Puede ser muy agradecida su presencia en el plato, entera, con piel, en ensaladas, purés. Se ajusta adecuadamente a mis necesidades.

Por el momento se confirman las expectativas generadas por todo el proceso de documentación e investigación y me doy por satisfecho. Por eso repito. Para gustos, las patatas.

Créditos:

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VA DE PAPAS. Siembra cercana

Me he planteado que las patatas pasen ya esta corriente siberiana que se nos echa encima bajo diez cms de suelo.

Aunque el nivel más superficial del bancal está más seco por la acción del sol y del viento de estos días, el terreno está a capacidad de campo. Es muy probable que el suelo se mantenga húmedo al menos seis u ocho días sin tener que regar para que continúe el ciclo vegetativo de la planta una vez pregerminada la “semilla”.

El suelo bien estructurado, equilibrado y con capacidad de retención de humedad es primordial para el cultivo de la patata.

Las raíces de la patata son finas y de débil capacidad de penetración. Hay que favorecer su progresión.

En otras ocasiones cuando sembraba en caballones incorporaba al caño (donde se asienta la patata) unas paladas de compost o incluso estiércol. No es necesario en esta ocasión habida cuenta de los trabajos continuados de fertilización orgánica.

Es proverbial la dureza del cultivo de la patata y en no pocas ocasiones he valorado comprar a los vecinos y dedicar tiempo y esfuerzo a otras plantas con tareas culturales más complejas, quizá, pero también más llevaderas. Quiero contribuir a cambiar ese prejuicio.

En consecuencia voy haciendo adaptaciones importantes respecto de algunas tareas, cambios en el cultivo encaminados primero a que el trabajo de siembra manual no suponga un sobresfuerzo, obviando todo el esfuerzo preliminar que supone la preparación del terreno. Pero también debo optimizar las cantidades de agua necesaria y afinar en relación con algunas tareas periódicas como binas y aporcados. No cabe duda de que se pueden obtener alimentos limpios y saludables en espacios mas reducidos.

En algunos terrenos, el riego por inundación lleva directamente a la aparición de adventicias y la consiguiente necesidad de retirarlas para que no compitan con los tubérculos. Y así sucesivamente a lo largo de casi todas las etapas de crecimiento de la planta. Debo desterrar esa idea penitencial del cultivo de solanun tuberosum en huertos de autoconsumo o familiares.

Con cada riego se desaloja buena parte del oxígeno presente en el suelo y disminuye su disponibilidad para las plantas.

En el sistema tradicional los caballones o surcos están muy expuestos a la intemperie, a la sequedad, la escorrentía, al endurecimiento de la capa superficial. En realidad se coloca la patata por encima del nivel bajo del caño y es por capilaridad y tensión del agua que ésta moja el terreno.

Las dimensiones de un huerto de autoconsumo permiten cultivar tandas de patatas en tablas de longitud variable adaptadas a las necesidades particulares de cada cual aprovechando el espacio con marcos de plantación ajustados y riego por goteo bien planificado, siempre en la galaxia orgánica, trabajando la “granja de microorganismos” y sin descuidar la incorporación de compost maduro e inmaduro en el tiempo.

Las instrucciones biointensivas sugieren, por ejemplo, situar el material de siembra en el espacio -después de los cultivos invernales de raíz- labrando al menos treinta cms profundidad. Se trata de eludir la suela de labor o los duros aporcados manuales de tierra con la azada. Debe procurarse una presencia de oxígeno aceptable el terreno.

Por el momento en esta fase inicial, para la primera mano de patatas, he establecido tres filas en un bancal de poco más de 1 m de ancho y cinco de largo con golpes de una pieza de patata sin cachear, separadas 35 cms y a una profundidad de tres veces su tamaño. (Entre 8 y 12 cms). Al tresbolillo.

Me decanto por sembrar patatas enteras, sin cachear. No están claro que algunas prácticas redunden en mejores rendimientos.

La patata rajada acarrea trabajo extra. En primer lugar se ocupa más terreno para el cultivo y a su vez exige mayores esfuerzos de preparación del terreno, más cantidad de fertilizantes o compost que acarrea trabajo añadido. Tampoco parece llevar poco tiempo seleccionar y trocear adecuadamente las piezas, curar la gran herida que se genera con ceniza para evitar que aparezcan enfermedades. Trocear la patata parece cosa de nigromante.

Tengo para mí que se ha pretendido a lo largo de la historia el aprovechamiento de la semilla y la plantacion de más pies. La semilla nunca es barata. Si la patata entera, con varios grillos (de dos a siete) genera más raíces, donde apareceran las tuberizaciones, es razonable pensar que se producirá más tubérculo por pie, en menos espacio.

La siembra cercana en tablas o paradas permite desarrollarse a posteriori un eficiente microclima y reducir, por tanto, la dimensión de los espacios que no se aprovechan destinados, por ejemplo, a caños y pasillos.

Este método implica una forma de estimular el desarrollo de las plantas en un suelo suelto, en horizontal pero también en profundidad, antes de que se inicie la tuberización.

Por precisar, para este caso se establecen 21 matas en cinco m cuadrados. Los rendimientos son otro cantar y habrá que esperar en torno a 120 días (para la zona centro peninsular) para confirmar los resultados de otras campañas.

Distribuir

Y tapar…

Por otro lado la nascencia está supeditada a la temperatura y la humedad de la tierra en los siguientes días. No es necesario regar, en tanto no sean visibles en superficie las primeras hojas. Mejor que pasen un poco de sed antes que se cuezan literalmente o se pudran si sube la temperatura.

El riego por goteo aplaza la compactación y permite eludir entrecavas periódicas para airear. Si hay una tarea determinante en el cultivo de la patata es el aporte del agua en los momentos precisos y de más exigencia para evitar, en todo caso, los problemas que desencadena el estrés hídrico. Un mal riego puede malograr la calidad del tubérculo.

Quizá pueda documentar más adelante en otras fases, la cobertura de paja que permite de forma eficaz mantener la humedad, en tanto se reduce la evotranspiración, pero se puede además controlar la proliferación de hierbas que aparecen donde menos gusta;es viable conseguir que la luz no incida directamente sobre la superficie del bancal. La luz es capaz de penetrar gradualmente a distintos niveles de la tierra en función de su estructura. Si no se hacen aporcados se acaba descubriendo el tubérculo que verdea por la aparición de la clorofila y puede presentar toxicidad.

No hay en principio grueso predeteteminado para los acolchados y procuro no racanear en la incorporación de capas.

Las patatas manifiestan en función de las variedades una cierta forma oblonga o longitudinal; muestran mas claramente la dominancia en la aparición de grillos en una zona cocreta. Esto me permite asentarlas concienzudamente, con la parte más despejada tocando el fondo suelto del hoyo y los brotes hacia arriba, antes de tapar.

Las “semillas” pueden mostrar un brote apical más vigoroso que algunos hortelanos aconsejan retirar para promover el reparto de las reservas, entre los demás y equilibrar la progresión de los tallos.

Brote apical más desarrollado en patata kennebec.

Red pontiac (semitemprana) y kennebec (temprana). De carne blanca, ambas tienen una post-cosecha corta y no son las más adecuadas para guardar.

Voy a sembrar dos de las variedades más cultivadas en todo el mundo. Y se entiende por las excelentes características culinarias… (de “carnes” suaves y mantecosas) la homogeneidad, el calibre y los buenos rendimientos.

He tenido que ir descartando cualquier intento de recuperar alguna variedad tradicional o local. Habitualmente ofrecen una morfología menos aparente. No es cosa menor que se pelan mal y tienen más desperdicio debido a la irregularidad de los tubérculo o a las fisiopatías, por la predisposición a enfermedades en general. Aún así, afortunadamente, se puede encontrar patata certificada, en ecológico, de excelente calidad.

Patata red pontiac para siembra.

Se corren riesgos severos si se introduce en la huerta patata de origen poco seguro, entre otras cuestiones porque puede inocular virus y oresentarse enfermedades en el suelo que permanecerían latentes en la tierra durante muchos años, después de renunciar al cultivo.

La imagen que aparece más abajo puede ayudar a comprender el ciclo de la planta, las fases de rirgos más intensos y conocer mejor otras buenas prácticas.

Etapas de crecimiento de la patata . Fuente: Agricolum

El tubérculo es un fuerte consumidor de nutrientes y es muy importante tener clara la sucesión del cultivo en el bancal. Viniendo de hortalizas de raíz, posiblemente entren en el juego de las rotaciones en El prado de La Isla plantas de hoja y luego una leguminosa. Pero está por ver, en cinco meses.

En otra tanda sembrare unos kilos de patata rate, variedad a la que ya he dedicado espacio en este blog.

Patata rate.

Salud.

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El viejo zacho.

He recuperado un almocafre que encontré hace unas semanas cuando colocaba un poco la herramienta, los pertrechos propios y heredados o encontrados en el antiguo vertedero.

Tiene esta herramienta de mano alguna “cicatriz” pero el mango de un limatón en
desuso y unos ajustes sobre el torno para enderezar la hoja, son suficientes
para ponerla de nuevo a disposición del agronauta.

Zacho con mango de una lima

Si bien empleo la azada aún de forma esporádica para dar tierra a puerros, partir un caballón y perfilar bancales, en El prado de la isla las herramientas grandes para cavar o levantar suelo, empiezan a estar proscritas. No entiendo ya la idea del trabajo duro y esforzado en los huertos de autoconsumo o familiares cuando ya llevan algún tiempo en marcha, formados sobre bancales de suelo agregado, suelto y fecundo.

Para mejorar las competencias hortícolas ando buscando métodos y procedimientos, tareas culturales vinculadas a cultivos concretos, herramientas inusitadas que vayan encaminadas -al menos en una primera instancia- a disminuir el impacto del trabajo sobre el cuerpo. Es sceptable manejar una buena pala que no ceda o se doble con el uso exigente, pero también he apañado algún pequeño rastrillo estrecho para escarbar entre líneas, soldando y dando forma a unas varillas de acero.


Estoy obligado reconocer y aplicar operaciones mas aeróbicas y, por supuesto, a evitar que se instale el desánimo o que el trabajo se resuelva de manera ineludible como dolor. En esta dinámica permanente es fundamental la adaptación y elección de las herramientas.

Es posible que no haya herramienta mas apropiada para la labranza manual que una horca, si el suelo está preparado pero, del mismo modo, se trabaja bien con la pala recta o la laya. Es muy popular ya -y se ha conseguido un apreciable nivel de sofisticación- la orca de mango doble o grellinete, al menos en otros países como Francia y el mundo anglosajón.

Las azadillas de hechuras más rectas y ángulo más abierto pesan más que el almocafre y se embazan con facilidad si el terreno está un poco húmedo. A veces el pequeño astil es muy grueso.

Para el caso que me ocupa doy cierta relevancia al ángulo que se establece entre la lámina triangular y el mango. En efecto, puede parecer a algunos usuarios un poco cerrado e incómodo porque obligaría a bajar un poco más la mano, a trabajar más agachado
o rodilla

Para el caso que me ocupa doy cierta relevancia al ángulo que se establece entre la lámina triangular y el mango. En efecto, puede parecer a algunos usuarios un poco cerrado e incómodo porque obligaría a bajar un poco más la mano, a trabajar más agachado
o rodilla en tierra.
Visto lo visto, el zacho es una herramienta ligera y versátil -de precisión añadiría- muy adecuada para tareas como siembras de pulsos o granos, permite buscar en niveles bajos y sacar la tierra húmeda sobre la que depositar las semillas, realizar trasplantes. El diseño del regate de la varilla que une hoja y mango no es caprichoso. Una muestra soberbia de tecnología popular.

Pulsos de garbanzo “gitano” pacense.

El garabato, voz con la que nombran en otras regiones a este útil es, a todas luces, adecuado para formar regolitas en torno a un plantón en tanto recibe el primer riego de asentamiento, permite realizar binas minuciosas o afinar y raspar los sellados duros, las costras que se forman en tierras poco agregadas, después de la lluvia y la acción del sol o por riegos a manta continuados.

Un aspecto que me parece especialmente facilitador tiene que ver con el uso y
mantenimiento de la herramienta. Quienes utilizamos herramientas de
horticultura o jardinería sabemos que la
integridad estructural de estas, con mango de madera, requieren ajustes cuando no se usan en un tiempo. La madera se seca y hay que hidratar el extremo del mango o meter cuñas para poder ajustar la hoja de
hierro. En no pocas ocasiones abordamos las tareas de mala manera, con la hoja bailando sobre el mango.

Con la pequeña empuñadura del almocafre clavada no es tan frecuente esta
eventualidad y basta un ligero golpe para
encajar la empuñadura.

El herrero-carretero ha sido en toda la España rural durante siglos una institución, un oficio que puede tener origen -como algunos otros relacionados con el campo- en la Edad de Hierro. Es
indiscutible la herencia latina, para la Península, de buena parte de las
herramientas del agro que conocemos hoy, reconociendo sin dudar el origen
musulmán de una ingente cantidad de vocablos y pir tanto de los aperos que nombran, relacionados con este mismo universo.

Pero no seré yo quien exponga ni desarrolle un capítulo de la historia campesina, de la jardinería y de los aperos, si hay quien lo hace de forma
rigurosa, breve, generosa y mostrando una afección envidiable.

Me gusta imaginar al dueño de la azadilla en tiempos y los escarceos del herrero
con el metal en una fragua de altos paredones y tejavana. Me gusta ver el
momento en que quedó orillada junto a un trillo, unos changarros rotos, el
ripio de cardar lino o unas viejas cajas de fruta, para que en decenios nadie volviera a utilizarla. Solo pensar en ello tiene recompensa.

Créditos:
:

Pdf.
“EL ORIGEN LATINO DE LAS HERRAMIENTAS DE LABOR Y DE CORTE” de Luciano Labajos Sánchez. En la orbita del Jardin botánico
DE CORTE” de Luciano Labajos Sánchez. En la orbita del Jardin botánico

de Madrid.

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PESTOSA.

Frente al sentido canónigo en mi casa se decía que éstos que atravesamos eran “días de perros”, desde el punto de vista meteorológico, claro, y no por el calor calor extremo, sino por desapacibles; esos en que cae de todo, el viento nos barre de la calle y -al menos hace años- sólo deambulan los canes por todos los pueblos.

Los hablantes olvidan el origen de las expresiones, pero no por ello dejan de ser significantes.

Poco se puede hacer a la intemperie en algunos días de invierno, pero cunden las horas si se emplean, pongamos por caso, en preparar al resguardo los semilleros de algunas plantas auxiliares o aromáticas con vistas a garantizar la diversidad alimentaria de la huerta. Aún espero dos o tres semanas para la germinación de solanaceas y demás plantas del huerto de verano.

Hay pocos cogollos de Tudela. Voy dando cuenta de coles y demás brassicas.

A los rábanos murcianos, al daikon se les han helado los hombros pero -bien anclados en la tierra- siguen siendo muy aprovechables. Cebolletas, escarolas… Ya no quedan calçots.

Me gusta apuntar lo que le ocurre a las hortalizas. En estos días, después de un generoso desarrollo vegetativo, la rúcula sube a flor.

No puedo dar yo respuesta o explicación a muchos sucesos. Desconozco si éste que me ocupa tendrá relación causal con la moderación de las temperaturas medias que se vienen registrando por todo el planeta. Pero la rúcula, en efecto, florece en pleno invierno. No descarto que las plantas, sometidas a repetidos cortes -vislumbrado su fin- se estresen y tomen el camino de la propagación para perpetuarse.

He mantenido, desde que entró hace años en la huerta, una inocente prevención con esta planta. Quizá debido a la intensidad del gusto tan peculiar que pudiera ocultar matices respecto a otros ingredientes cuando se combina. Lo más probable: un prejuicio alimentario. Una planta nueva presente en los lineales de los comercios del ramo.

Una de las resistencias a cambios mas severas del ser humano tiene que ver con lo que se come y la manera de comer. (No es inoportuno comentar que en algunas zonas la planta de marras en su advocación silvestre es conocida como “pestosa”).La mejor terapéutica quizá venga de la necesidad, o de la curiosidad.

Pero ese tránsito es historia y la rúcula forma parte ya de las verduras habituales en casa.

La temporada de rúcula es larga y de buenos rendimientos. Cuatro meses de libre disposición en una primera fase desde el final del verano hasta febrero, en el centro peninsular.

Poco puedo estirar el relato más allá de la descripción del movimiento de las manos escogiendo los mejores tallos entre la abigarrada maraña.

¿Puede situarse al nivel de la lechuga o el canónigo en la mesa, sumando matices, oportunidades nutritivas, diversificación en el campo, (y en el plato) esta interesante apuesta entre las opciones que ofrece la paleta de verdes comestibles?

Algo más que hierbas. Valerianella locusta

Aunque está documentado su consumo en época romana y en culturas anteriores hasta finales del siglo pasado no tomó relevancia comercial. Para algunos era poco más que un apunte entre las plantas silvestres comestibles en buena parte de España y del resto del Mediterráneo.

“La rúcula excita el deseo sexual de la gente soñolienta” reconocía un clásico. Algo tendrá que ver el estimulante picor sulfuroso.

Me he acostumbrado en el ínterin a cosechar y consumir, entre otras, también las flores blancas que desarrollan sus pétalos en cruz y que da nombre a la familia de plantas a la que pertenece.

Foto: Flora y fauna de Malpica de Tajo.

Visto lo visto, he puesto a germinar otra tanda de semillas de eruca vesicaria a sabiendas de que el ciclo esta vez, mirando a la primavera, puede ser más corto.

Lo mismo vale, a este respecto, para algunas verduras asiáticas.

Salud.

Referencias:

ttps://www.botanical-online.com/alimentos/rucula-propiedades

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Limitación del alcaucil.

Es momento de hacer evaluación de los daños producidos por la tormenta Filomena en el huerto de invierno.

El cultivar de alcaucil no ha salido bien parado.
Las alcachoferas se han resentido por el peso de treinta y cinco cms de nieve pero, sobre todo, por la persistencia de temperaturas bajo cero durante varios días. El frío extremo ocasiona muerte celular y pudrición de los tejidos de las plantas.

Aún así, la nieve puede resultar promisoria en algunos casos. Veremos algunos ejemplos en otro momento.

Es ineludible retirar todas las hojas dañadas, asear y despejar los brotes, hacer recuento de los supervivientes.

Bajo la capa de nieve la temperatura se ha mantenido en el umbral preciso para que sobrevivan casi todos los tallos del año pasado arropados por los jóvenes.

El cultivar de tres años entraba en la fase de pleno rendimiento y ya habían proliferado desde el final del verano un buen número de hijuelos. Se han perdido casi todos a partir de la pudrición del tramo de inserción en la tierra, a resultas del exceso de humedad en el suelo.

A pesar de las incidencias, en el caso que me ocupa, se puede apreciar en las imágenes la supervivencia de buena parte de las plantas y rebrotarán si las condiciones meteorológicas en lo que queda de invierno les son propicias. Es muy probable que remonten, a sabiendas de que la planta no florecerá con normalidad.

Todo tiene aprovechamiento y las carretillas de hojas retiradas van a entrar de nuevo en la red alimentaria del suelo.

Los insectos encontraron refugio bajo las hojas y ahora, al retirarlas, corren a buscar nuevos acomodos. La acumulación de hojas tronchadas y pencas quebradas, sobre el caballón ha sido colonizada por hongos.

En apenas dos días la materia orgánica comienza a desprender calor. Sorprende, al coger unos puñados para rellenar la compostera, la tibieza de las hojas muy ricas en agua en vías de descomposición.

La degradación implica pérdida de una parte de energía en forma de calor y no va a ser desaprovechada por los microorganismos.

Los detritus que no sean capaces de procesar los hongos y macro-organismos quedan a disposición de las bacterias y protozoos; es la base de su alimentación.

Sólo queda hacer una entrecava pinchando con la orca para airear el suelo, permitir que entre el agua y aporcar los tallos que han quedado más expuestos.

Salud.

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ESTRATEGIAS Y MERODEOS INVERNALES.

Un equivalente natural del crecimiento periódico de la densidad del tiempo vivido puede encontrarse en esos días en que se alternan sol y lluvia, en primavera o a principios del verano, cuando las plantas crecen, de manera casi visible, varios milímetros, centímetros al día. Esas horas de crecimiento y acumulación inconmensurable respecto a la horas de invierno, en que la semilla yace inerte en la tierra.” 

J. Berger

Aun bien hecha, la horticultura no deja de ser una actividad incierta. Tiene más preguntas que respuestas. Una forma sencilla de sustanciar dudas o curiosidades es detenerse a observar o encontrar analogías y yuxtaposiciones.

La huerta es un paisaje emocional siempre contradictorio, entre la inutilidad o la desesperanza y el gozo de la pura observación  o entre el  dolor y la ilusión más serena por los alimentos obtenidos.

Sabemos algunas cosas de las plantas, pero la naturaleza es medianamente previsible y pueden desencadenarse todo tipo de sucesos adversos para la consecución de buenas cosechas; ayudamos a unas pocas para alimentarnos y/o por el placer de su sanadora compañía.

Cuando se cultiva son siempre necesarias adaptaciones y renovaciones del criterio. Gran parte del trabajo en la huerta tiene que ver con la previsión, para ser más preciso con  la anticipación. Son necesarias tareas precisas más allá de la simple sucesión de labrar y sembrar y actuaciones que van a ser esenciales para llegar a buen fin.  Y eso para cada uno de los “palos” hortelanos. Por eso, iniciado el invierno, es tan determinante lo que se hizo en otoño.

En este orden de tareas culturales no puede olvidarse, por ejemplo, la dinámica de los suelos que condiciona buena parte de los procesos agrícolas. Conviene continuar con algunas tareas de incorporación de materia orgánica, estiércoles, pero también es momento de dejar la tierra en paz. A mil m de altitud las temperaturas invernales bajan de cero de forma recurrente. Los primeros cms del suelo se congelan durante muchas semanas.

Algunos hongos que se desarrollan en los niveles más superficiales dejaron esporas que se activarán en primavera por todo el terreno; otros operan en la paja aún.

Gran parte de las plantas que pueden verse en la imagen insertada más abajo (hierbas, arbustos, árboles) son capaces de resistir la congelación; el sistema radicular que han ido desarrollando establece una serie de estrategias para protegerse. Las raíces de las plantas acumulan agua muy rica en azúcares y sales minerales en y entre las células, lo que permite que suba el punto de congelación;  pueden, del mismo modo, liberar agua en el entorno más cercano de la rizosfera, mejorando la respuesta al frío.

Algunos protozoos sobreviven a las bajas temperaturas formando una capa gruesa y resistente en torno a sí mismos. Es un tipo de enquistado que puede compararse a la hibernación; una maniobra muy eficaz cuando no hay agua presente o se congela.

Conocemos, cada día mejor, el papel de los microorganismos en la descomposición de la materia orgánica. En cuanto las condiciones físicas y de temperatura cambian recuperan su actividad primordial que va encaminada a consumir la energía que contiene aquella para poder ponerla, transformada y asimilable, a disposición de las plantas.

Nueve grados bajo cero en vísperas de la noche de Reyes. Aun con sol predominante el termómetro no marca positivo en todo el día. 

El Sistema Central ha retenido una severa tormenta de nieve que ha afectado a gran parte de La Península. Poca nieve presente en los campos pero la tierra es pura roca y se pueden suceder  heladas negras.

Sé dónde estoy. Bajo mis botas la vida se demora, permanece latente, cambia de ritmo, cede. Disfruto con la huerta en invierno. Aprecio esa engañosa inactividad.

Se suceden las noches para tomar notas y apuntar pequeños proyectos o hacer capturas en la red.  Hay tiempo para esbozar detalles ornamentales, constructivos, para enfocar una sutil arquitectura efímera, u observar las correrías del agua.

Me había planteado hacer rótulos o etiquetas perdurables, para poner al píe de cada árbol o arbusto.  Basta con el nombre común, científico y fecha de plantación. Los soportes pueden variar: losas de pizarra, retales de madera de teka pirograbada, pletinas de aluminio impresas … La memoria es voluble y limitada. Cierta propensión hacia el arboreto íntimo me lleva por ahora al inventario, a mapear el escenario de y representar cada pie en el punto exacto y archivar imágenes digitalmente, junto con la flora autóctona. El procedimiento por el momento me va a permitir actualizar la información con las marras, trasplantes o las incorporaciones, en el tiempo.

Voy a modificar ciertos hábitos de consumo energético. Viene de camino una placa solar con otros componentes, para arrinconar el farragoso, indiscreto y contaminante motor de explosión y así incorporar algunos servicios básicos: luz y energía para la pequeña herramienta de mano, programadores.

Va a ser necesario completar fases de cierre en la valla perimetral.

Si van a entrar gallinas a finales del invierno en la huerta es más que necesario garantizar el bienestar de las ponedoras, establecer protecciones preventivas,  rigurosas.  Los zorros van a merodear tenaces para buscar su sustento.  Sin compasión y con un insignificante descuido una garduña o un zorro, en una noche atroz, pueden acaban con todas las aves. 

Hay que dar continuidad al diseño de riego o a la planificación de los espacios destinados a las hortícolas, sus asociaciones, rotaciones y sucesiones.  Lectura del terreno, manchas de color, niveles vegetales y profundidad del suelo, estimaciones de tamaños a medio plazo, el juego de las sombras…, pero dando siempre opciones a la improvisación. Se van  definiendo áreas de cultivos permanentes o de semileñosos como el boj o los frutos del bosque, vid en cordón doble y parras,  borduras diversas pero -por supuesto- también dejar hacer al lugar…

El Prado de La Isla se integra en un entorno antropizado, aunque difuso en la actualidad por el éxodo proverbial de las tierras de Castilla, desde mitad del siglo pasado. Es palpable la diversidad botánica y de vida silvestre en general con algunos desequilibrios apreciables.

Los árboles frutales plantados hace más de medio año están sanos, arraigados y queda por delante, en dos o tres años, una estimulante tarea de poda y maniobras de formación específica para especie o grupo

Empiezo estos días a pensar en algunas adquisiciones, en los trueques de semillas, en la reposición de árboles y arbustos.

Fracasó de nuevo  la plantación de avellanos por la falta de humedad ambiente quizá, pero tengo preparados dos pies más pequeños que en otras ocasiones, para intentar que se adapten las plantas al lugar, procurando establecer sombreos y mejorando la capacidad de retención de agua y la estructura del suelo. En este sentido he podido hacerme con un pequeño ejemplar de haya de dos savias, siendo consciente de que estoy jugando con el límite meridional de la presencia de la fagaceae en La Península. He leído que sus hojas tiernas son comestibles y no descarto incorporarlas en unos años -si tengo tino en su localización y tienen recompensa los cuidados que le preste- a las ensaladas primaverales. Dos pinos piñoneros, un pié de arándano rojo grande (vaccinium macrocarpon) que tiene una moderada resistencia al frío, un nogal, dos castaños obtenidos de frutos procecentes de la comarca de La Vera, son algunas de las especies que van a formar parte de las especies de gran porte en el bosque comestible.

Una docena de arbustos de goji.

El hielo me obliga a respetar el estado de buena parte la huerta. No labranza, ninguna intervención o volteo.

Las adventicias con raíces pivotantes profundas ya hacen su labor. Muestran un estado vigoroso, dentro de la contención a la que se ven sometidas por las bajas temperaturas.

El suelo no debe estar nunca desnudo, expuesto a la intemperie. Cualquier cobertura verde, viva o seca cumple una función determinante para mitigar la meteorización o la escorrentía gratuitas. En horticultura el menestral formado y con criterio, debe imitar hasta donde sea capaz a la naturaleza, ser parte de las sinergias que dirigen el crecimiento saludable de las plantas.

Cubro los bancales que tracé en la primavera pasada con estiércol flojo de caballo, hecho viruta o con paja, hojas, restos de crucíferas…

Nardus stricta

Aprovecho las horas de sol  para sacar algunos cervunos (narus stricta) que se resistieron al cultivador el año pasado.

Ofrece la huerta en algunos rincones un aspecto de media montaña respecto de la vegetación predominante, musgos y líquenes, incluidos.

Voy haciendo acopio de todo tipo de restos de poda, hojarasca, plantas secas de solanaceas y otras hortícolas, auxiliares anuales con vistas a la quema -casi ritual- en febrero.

Urge desmontar ya los castillos de bambú empleados para tutorar el tomate. Aún quedan por el suelo algunos tramos de tubería de exudación y toda la red secundaria de riego, que habrá que modificar.

Los frutales muestran un aspecto extraordinario en su joven desnudez y voy pensando ya en las intervenciones que van a requerir las distintas especies y variedades, para conseguir estructuras que contribuyan a obtener buenos rendimientos, longevidad y permitan la estabilidad de los ejemplares frente a la intemperie. La formación de los frutales tradicional, en copa, puede ir admitiendo modificaciones atendiendo, por ejemplo, a la bifurcación más baja de las ramas principales y a la utilización de soportes y estructuras metálicas o de madera para establecer palmetas o vasos que hagan más accesibles los frutos al agronauta y permitan la simplificación de tareas. No parece que haya que seguir alejando en altura la fruta de los notorios escamoteadores, como en otros tiempos

No es momento para podar aún. Tendrá que esperar a que las temperaturas sean más propicias.

Convendría ir colocando la tanda de bulbos de primavera (una tarea de otoño normalmente) y otras plantas plurianuales que cada año voy introduciendo. A media tarde, frente a la caseta de aperos puedo rellenar un tramo de arriate con buen sustrato y entierro tres veces su tamaño bulbos de tulipanes, jacintos, ranúnculos, crocus –todas melíferas- algunas cebollas de primavera, para terminar cubriendo todo con estiércol de caballo.

La regadera carga unos cms de  hielo. Una mano de crucíferas han llegado a duras penas al estadio apropiado para cosechar. El hielo ha quemado los brócolis. Si se pierde algún pié lo dejo sobre el bancal entre hojas de roble y hierbas en ciernes. 

En ocasiones consigo alguna partida de paja, paquetes que se deshacen o se mojan y cogen hongos, se guardan peor y los desechan los ganaderos; un pienso que no quieren las vacas.

Las empacadoras comprimen la paja y toman un cuerpo laminar. Es muy interesante deshacer en pliegos de entre seis y ocho cms de grueso estas alpacas, a modo de losas orgánicas, y utilizarlas para cubrir los bancales en los que proliferan ya las  hierbas.

La intemperie y los organismos nativos irán propiciando la integración en el suelo de todos los materiales secos ricos en carbono y otros elementos para contribuir en la formación de grumos, agregados más estables y biopeliculas. Siempre mejor que labrar, por ahora.

Paja sobre los bancales helados.

Es sobradamente conocido el rendimiento de la paja para retener la brotación y desarrollo de adventicias que, junto con otros subproductos vegetales, como los fragmentos de madera o la viruta que se genera con las podas forestales, pueden funcionar como eficaces reguladores térmicos también en invierno. He visto lombrices en un nivel relativamente superficial, cuando en estos meses pueden llegar a bajar metros. En profundidad -donde encuentran el terreno más templado- las lombrices se agrupan en bolas (lo habitual es encontrarlas en solitario) que recubren de baba y pueden pasar la estación en mejores condiciones. Esa mucosa les permite mantener la humedad y sobrevivir hasta que cambia el panorama.

No he sido capaz de destapar unos calçost para asar en la lumbre. La azada rebota en el caballón. No pierden. En otro momento será.

Al menos han brotado la mitad de los pequeños cormos de azafrán que puse en junio, en una tabla  paralela a la regadera. En torno a Los Santos florecieron un puñado de rosas, como es frecuente en el primer año del cultivar. Lentamente van desarrollando el espartillo característico. El azafrán tiene un ciclo contra-vegetativo, es decir que inicia el periodo de floración primero y luego se desarrolla el follaje cuando las demás plantas de forma generalizada van en retroceso.

He podido dar la vuelta a un montón de estiércol de vaca que recogí en verano en los prados del entorno, propiedades de ganaderos que trabajan el ganado en extensivo. El compost obtenido está estabilizado, pero muy húmedo. Aquella bosta seca se ha humificado en cuatro meses y muestra una textura, color y olor característicos.

De este modo, con ayuda de una compostera metálica, voy haciendo una nueva pila intercalando capas de estiércol de caballo de un año. Hasta mayo puede que haga un nuevo trasiego pensando en introducirlo superficialmente en los bancales y mejorar la aireación.

Debía valorar la eventualidad de reducir la superficie de los cultivos hortícolas si en mayo no hay nieve en La Sierra. Las penurias derivadas de la escasez de agua al final del verano no son nada edificantes.

Llega un momento, antes de irme, en que el trabajo se hace merodeo entre los bancales desdibujados, por la zona de compostaje, subo al cancho más alto, paseo ya regateando restos de poda de robles, encinas o alisos del invierno pasado. Se dispara la descripción mental de las cosas por hacer. Debía valorar la eventualidad de reducir la superficie de los cultivos hortícolas si en mayo no hay nieve en La Sierra. Las penurias derivadas de la escasez de agua al final del verano no son nada edificantes.

Me observan los robles, aún con algunas hojas pardas, que forman un austero telón de fondo desde el límite norte. Entro y salgo de la casilla guardando herramienta o apurando el calor del fuego, Levanto la cabeza para observar la montaña, ligeramente cubierta por la nieve…

Morillos en el hogar.

Todo lo que sucede estimula nuevos procesos creativos y de continuidad en íntima connivencia con la naturaleza, la vida silvestre, comprometido con las buenas prácticas de baja tecnología.

Una garza levanta el vuelo, incómoda por el sonido de los golpes de la maza sobre una estaca Un águila atraviesa el territorio. La huerta no termita en sus límites.

Salud.

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LA SOMBRA.

Es ya una práctica habitual por estas fechas colocar tandas plantón de tomate que vienen a renovar o complementar las que se hacen más tempranamente, pero que están al albur de la meteorología más caprichosa y pueden haber marrado.

Si se desata el granizo sólo cabe instalar con antelación mallas protectoras.

Hay alternativas para manejarse con las altas temperaturas que cada primavera -lenta, pero casi indefectiblemente – parece que van subiendo algún punto.

Apenas levantadas las estructuras que han sustentado la manta térmica y con el fin de poder retirar restos de cultivos del invierno, fertilizar y labrar los bancales, no parece imprescindible volver a colocarlos.

No quisiera pasarme de frenada asegurando que el meteoro de que hablamos se repite cada año por estas fechas, en esta misma semana. Al menos vale decir que son frecuentes las tormentas y una cortina de piedra puede arrasar cultivares enteros, llevar al traste el trabajo de varios meses.

Sé a ciencia cierta que no debieran plantarse las solanáceas en las huertas del centro peninsular, por estos pagos del piedemonte occidental de Gredos hasta que no se abordan los primeros días de junio, eludiendo gran parte de las amenazas y más cerca ya de los días en que el suelo está más templado y empieza a correr al agua por la regadera.

Los sombreos y coberturas son de obligado cumplimiento en la Castilla mas esteparia. Pongamos que hablo de madrid.

Habida cuenta de los daños que se producen, y pensando en la prevención de las alteraciones que producen en las jóvenes plantas los picos de calor puntuales, puede plantearse sin temor a pecar de exceso de celo, instalar de nuevo, los arcos para cubrir el plantel, al menos la mitad de su área de influencia, con una malla adecuada y atendiendo a la orientación. Despejado para la incidencia del sol en las primeras horas del día y sombreando desde el mediodía.

Cumple esta sencilla y básica infraestructura una doble función, al menos, en las primeras semanas de calor: dar cobertura a las plantas -algunas muy sensibles a la fuerte radiación, como lechugas y otras hortalizas de hoja- y soportar la eventualidad de un barrido del pedrisco.

Pero entre tanto, me afano en otros procedimientos de urgencia como poner en torno a las plantas unos ramos de algún arbusto aromático, cartón o similar. En breve el suelo de los bancales estarán de nuevo cubiertos con diez cms de paja..

Así mismo.
Algunas lechugas a cubierto en los primeros días en la huerta. En paralelo unos ramos de romero para proteger plantones de tomate.

Busco la humedad al hacer el hoyo y echo unos puñados de humus de lombriz para envolver con la tierra extraida al cubrir el pié, en esa zona caliente que la botánica conviene en llamar rizosfera.

La transición de las plantas desde el umbráculo a huerta puede resultar crítica y prefiero asegurarme de que las raíces no han sido confinadas en contenedores o alvéolos muy pequeños, pero también de que van a una profundidad ajustada, por debajo de esos primeros cinco cms del terreno que se deshidratan en pocas horas.

Es aconsejable hacer una regolita en torno al pié de la planta para que recoja el agua del riego de asentamiento.

Coberturas para tomate a base de ramas de laurel.

Todo esto permite hacer riegos profundos cada tres o cuatro días, por el momento.

Tomate corazón rosa, ruso o Kosovo, (que con todos estos nombres puede identificarse) o Tomate de Sama y otro, tipo cóctel, como Siberia, Taxi, negro trufa.

Tengo ya la convicción de que resulta complejo obtener rendimientos aceptables si no se implementan sistemas de sombreo o coberturas en los cultivos más sensibles. Tanto al suelo como a planta.

Lo conozco bien para el tomate.

Por encima una temperatura bien contrastada el polen del tomate no es viable y condiciona severamente la fertilización.

Los artífices de Kokopeli hacen hincapié en este hecho:

La fertilización de la flor en sí misma depende de varios factores complejos. Las condiciones climáticas desfavorables durante una semana de verano darán como resultado 1 mes y medio más tarde una serie de frutos muy pequeños o deformes, porque la fertilización de las flores no se habrá llevado a cabo correctamente. La temperatura es, además, un elemento importante en el proceso de fertilización: las flores se “hunden” por debajo de 13 ° C y más allá de 23 ° C (durante la noche) y 39 ° C (durante el día). También se ha observado que las denominadas variedades de “hoja de papa” con flores grandes encuentran muy difícil dar fruto cuando la estación se caracteriza por temperaturas altas sostenidas.

Sabemos del gusto del calor de los ácaros a los rigores veraniegos y éstos no se encuentran cómodos en la umbría que disminuye la evo-transpiración y permite distanciar los riegos.

En el mismo orden de cosas se previenen o evitan fisiopatias por quemaduras de los frutos o alteraciones del color y rajados.

La radiación directa y continuada sobre el suelo de cultivo eleva la temperatura de la rizosfera. A partir de ciertos niveles la planta deja de absorber agua y nutrientes y hay modificaciones muy severas en el habitat de la microfauna.

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AVANCE DE NOTAS PARA El PLAN GOJI.

Se trata de Lycium barbarum, una prima, del tomate -o la petunia- y que popularmente se conoce como goji.

Pero no se más, salvo que es una baya insípida una vez desecada y que se le atribuyen propiedades casi milagrosas desde el punto de vista nutritivo pero que parece sólo medianamente justificado, si establecemos una relación comparativa otros frutos o plantas que consumimos, procedentes de huertos ecologicos, de autoconsumo… Puede resolverse como una opción más para insistir en la diversidad y abundar en la estructura básica (regadío/secano) del espacio en la almunia

Me interesa estudiar la planta y confirmar su adaptación y viabilidad productiva.

El arbusto ha tenido ya una amplísima difusion en Europa y se cultiva merced a su adaptabilidad en casi todo el mundo. Procede de los valles del Himalaya y el Tibet. China es el amo de esta galaxia.

La información en la red no es tan precisa, abundante o fiable como para las plantas hortícolas u otros arbustos o subarbustos frutales. Es aún un exotismo, aunque hay alguna explotación puesta en marcha con éxito en España y proyectos, como cultivo alternativo a la cereza, en el Valle del Jerte.

Es manifiesta la campaña de marketing de países y corporaciones , a nivel global, para promocionar su consumo con la etiqueta, como en otros casos conocidos, de “superalimento”. Creo que la baya seca tendría un producto equiparable en la uva pasa u otros frutos desecados de la cultura mediterránea. He puesto éste invierno una vid de la variedad sultana y arándanos, grosellas, endrinos….

Algunas de la principales características que anima al cultivo es la baja exigencia respecto de los requerimientos edáficos e hídricos. Progresa en casi cualquier tipo de suelo y en condiciones de sequía severas.

Ya son aceptables las razones para integrar y acercar a la mesa este alimento. Calidad nutritiva, rusticidad, postcosecha y transformación asumibles, pero también, a priori, cultivo agradecido.

Hay que tener cuenta una cierta toxicidad a causa de la solanina, como en el tomate, que va desapareciendo en tanto va madurando el pequeño fruto. Una anécdota.

Por todo esto he preparado un pequeño cultivar con una docena de plantas. Van quedando documentadas algunas tareas culturales.

He instalado los plantones después de una cava profunda, a mano, sobre un suelo que no se ha tocado en algunos años, (suelto y poco agregado) en la parte alta de la huerta, donde se retiene menos el agua de lluvia.

Esta mano inaugural se presenta en un marco de plantación sencillo: en una sola fila y 90 cms entre plantas. Si el desarrollo es el adecuado para esta zona de clima continental no debería hacerse muy grande. En su caso podría ampliarse.

Para intentar que las plantas capten la mayor cantidad posible de luz y energía solar planteo la orientación de la hilera en dirección norte-sur.

No fertilización. Acolchado con mantillo.

No riego de asentamiento. La tierra está en tempero.

Tutor de bambú por el momento, para que las ramas, atadas, no toquen la tierra y a expensas de colocar postes y tirantes de alambre.

Preparo alcorques para que retengan el agua de los riegos esporádicos.

Algunas ramas del plantón comprado, de casi un metro de longitud, vienen dañadas a pesar del cuidado con que ha sido preparado el envío. Se cortan sin mayor problema. Traen algunas flores del vivero de origen y se han perdido de modo que, si agarran los plantones, no hay que esperar fruto este verano.

Antes de dejar la almunia por unas semanas observo indicios de hongos en algunas hojas.

La horticultura no tiene prisa.
Salud.

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NUEVAS PLANTAS DE PATATA DULCE.

“Naturaleza es lo que sabemos- 
Y todavía no somos capaces de decir- “

E. Dickinson. Poemas.

Sirva esta nota ilustrada para hacer de nuevo una llamada de atención sobre el cultivo del boniato.

No entiendo algunas cenas de invierno sin boniato asado (O batata, términos, por cierto sinónimos perfectos, como mazorca y pañocha). Esta raíz gruesa tiene una post-cosecha prolongada, si se guarda de forma correcta, y puede consumirse en perfecto estado durante meses. No hay que insistir en sus cualidades nutritivas o en la relevancia que tiene desde el punto de vista culinario para varias generaciones.

No ha sido hasta ahora un cultivo preferente en la almunia. Pero esta temporada esa tendencia puede cambiar.

Ya sea por las dificultades para encontrar plantones en los viveros, las dudas sobre el origen seguro de las piezas que pudieran emplearse para la reproducción vegetativa, el posible tratamiento con inhibidores en la comercialización o la conservación de aquellos, sólo han progresado pies sueltos de largos tallos, como enredaderas y he cosechado un par de cubos.

Como para otras plantas y tareas culturales me permito incidir de nuevo en la idea de oportunidad, en la precisión por lo que concierne a la toma de decisiones, en tiempo y forma, para obtener en este caso un número procecente de plantones.

Soy consciente ya de que los boniatos no plantean muchas restricciones de tipo estacional para brotar y proliferar. (Las patatas en este sentido son más exigentes. Observo variables en la naturaleza de las latencias). He podido inferir trabajando con las distintas técnicas de reproducción, por el procecer de esta convolvulacea, que es entre el final del invierno y la primavera el período más faborable para la obtención de nuevas plantas, por la posibilidad de ofrecerles luz y calor sin costes evidentes y se realiza avanzando hacia un clima más favorable para el desarrollo en campo de la planta.

En ocasiones, cuando encuentro variedades con buen aspecto, de origen orgánico, he comprado piezas pequeñas y las he sembrado de forma directa como en el caso de las patatas, procurando dejar por debajo del nivel de siembra un buen tramo de suelo agregado, suelto. No se deben enterrar demasiado.

Si las raíces que van engrosando y penetrando en busca de nutrientes se encuentran con suela de labor o terreno compactado, tienden a deformarse y se ve comprometido el rendimiento o, cuanto menos, puede entorpecer después su manejo culinario o la homogeneidad de las piezas.

De ser éste el procedimiento habitual de siembra no resulta, precisamente, muy económico.

Sabido esto, de cada pieza de boniato se pueden obtener, buscado una mayor eficiencia, varias plantas para sembrar.

Es así que, en éste pasado mes de abril, los tubérculos se han manifestado mas activos en presencia de luz, agua y calor o enterrados someramente en sustratos adecuados. Ya se pudrieron algunos que preparé en el invernadero durante el mes de marzo.

Hay un buen rosario de técnicas de propagación. Entre ellas por medio de esquejes que, con seguridad, se emplean para obtener grandes cantidades de planta y prolongar las campañas.

Por el momento los pongo en un bote de cristal mediado de agua para poder vigilar el proceso, que no haya podredumbre y procurando que no sea el ápice que estuvo enganchado a la raíz madre el que quede sumergido.

En unas semanas los brotes verdes y las raíces son mas o menos visibles y en agunos casos generosos.

Sólo queda observar e ir regulando el nivel de agua para que no se vea resentida la humedad necesaria, hasta que los tallos adquieren un tamaño de entre siete y dieciocho cm, por dar una reverencia que me peta. Los nutrientes necesarios para el buen fin del proceso están garantizados.

De modo que es sencillo en una segunda fase desgajar, dividir el boniato en trozos con brotes y raíces llevando en el empeño, al menos, un tallo integro y plantar en un contenedor adecuado con buen sustrato.

Si llevo estos “proyectos” de plantón directamente al campo no puedo la garantizar la humedad continua o los cuidados necesarios para que generen nuevas raíces y progresen. Los tiempos de siembra en la Meseta Norte son claros y éste procedimiento permite tener las plantas creciendo y al resguardo de posibles heladas, como hago con solanáceas. Suelo encarar las siembras y plantaciones bien finalizando el mes de mayo, en que es previsible que haya subido la temperatura del suelo.

Pronto llega el tiempo de entregar los plantones y nuevas semillas a la tierra. Salud.

Créditos: Atención al “patatús”

https://m.youtube.com/watch?feature=youtu.be&v=Zfy_3TFFdKE

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