TROMPIRRAMAS EN EL JARDÍN DE HORTALIZAS.

Comienzan a preguntarme si tengo tomates cuando me ven llegando a casa con  lechugas y pencas del vistoso ruibarbo. No sé qué contestar para no generar falsas expectativas sobre la puesta en la mesa de algunas variedades promocionadas en entradas anteriores o en charlas familiares.

Lo que va más avanzado está es el tomate ananas negro pero han cuajado -ya tenía constancia de ello- pocos frutos por ahora.  Es cierto que esta tanda se localiza en contenedores en el jardín de hortícolas  y han estado expuestos al sol quizá menos de lo deseable. Estos factores pueden influir, pero algo hay . La planta como ya he comentado en otra ocasión es sorprendente vigorosa  y he puesto mucho cuidado  en que no se desmandara  por medio de los cuidadosas podas.
20150619_191711_optLos ejemplares de tomate pera moteado parece que se van a echar a llorar de un  momento a otro. Es llamativo porque se desarrollan por medio de lo que yo denominaría unas “trompirramas” que en principio aparecen apretadas y con los días se sueltan en torno a las cuerdas y tutores.

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Planta de tomate pera moteado a pleno sol desplegando ramas.

 

Están perfectamente desmejoradas pero sanas.  Han aparecido algunos frutos de las primeras flores y ya están entrando en escena los del segundo nivel.  Los tomates que van cuajando muestran el rayado característico.

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Es la avanzadilla de este -a decir de los franceses- potager cercano.  Se salvan por fin de las incursiones selectivas de las aves el ruibarbo,  la remolacha chata de Egipto o lechugas, porque  a las cebollas y chalotas ni las tocan.  He reservado ya dos ejemplares de lechuga aceitosa para recuperar simiente.

Tendría que ir entresacando ya alguna cosa.  Este pequeño rincón improvisado en primavera  y  protegida por la malla,  con cama elevada incluida, al final no va a defraudar. Por ahora algún pie de acelga se lo meriendan las gallinas.  Pronto se dejarán ver las guías del pepino blanco y las sandías.

20150619_191758Ya van estando a punto los ramilletes de repollos y lombardas que puse en navidad.  Agua buen sustrato y algo de sombra. No salen demasiado grandes tan apretadas. Ideal.

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Las hojas del ruibarbo van también al corral. Debe haber algún procedimiento para que las pencas no pierdan todo el color al cocerse.
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El huerto es un  asunto de toma de decisiones, más o menos acertadas, en el tiempo.    El blog, alejado de la faramalla twitera, proclama la convergencia de palabras y miradas, en petit comité.

Salud.

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DE TOPILLOS Y CULEBRAS.

Por fin he podido rebañar un hueco para acercarme temprano al huerto a primera hora de la mañana y comprobar si se han producido daños tras las tormentas de estos días.  Nada que objetar a la climatología más belicosa que amenaza a las plantas alineadas.   La noche alimenta un leve temor a que el pedrisco lo haya arrasado todo.   A toro pasado  va aumentando progresivamente la inquietud en tanto observo caminando ente los bancales, al pensar en  la posibilidad de que una nube acabe con tantas horas de dedicación. Una pérdida es una perdida. Los casos de algunas comarcas, que muestras los informativos        -cuando de ello dependen muchas familias- son sangrantes.

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De izquierda a derecha, juncia y cebollino. ¿Cual está mejor adaptada?

Todos los días de huerto, tras la primera ojeada a las sutiles trasformaciones , dedico un buen rato a retirar adventicias, cuando los brotes tiernos van dando la cara. Con la orca busco las raíces profundas de juncias y verdolagas .  Es un trabajo pesado e ingrato pero no hay que cejar en el empeño. Es muy probable que no pueda eliminarlo todo pero al menos estará controlado y apenas interferirá en el crecimiento de las plantas. La tarea tiene sus ventajas; nunca he tenido entre manos una tierra con tendencia a compactarse, tan ahuecada y suelta.Al mismo tiempo se elimina la superficie endurecida del suelo  que se forma tras los aguaceros.   Lo más complicado para el caso es sacar los tallos con sus raíces sin desenterrar los cebollinos.

La mayor parte de las plantas  de tomate tienen  muy buen tono después de un enraizamiento abundante y profundo.  A los plantones de algunas variedades que se sembraron más pequeños les está costando más pero eso garantiza, si no surgen otros problemas,  una producción más escalonada y tardía.  Los ramas se achicharran con el calor de estas semanas atrás, las hojas se abarquillan para resistir la insolación.Quizá van ya  manifestando carencias. Cuando las hojas de la tomatera se muestran descoloridas o retorcidas algo pasa.

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Planta de tomate ananas negro.

Afortunadamente casi todas las plantas  están ya atadas con hilo de cáñamo a los tutores y apenas han notado las rachas de viento y agua.   No puedo más que alegrarme de la mejoría  generalizada del aspecto de los bancales, del colorido y el vigor que muestran las plantas.

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La tarea fundamental de esta semana entrante era hacer mejunjes a base de carbonato potásico que es muy soluble en agua e intentar subir in extremis el pH del suelo y facilitar la absorción de micronutrientes.   Pero, visto lo visto, esperaré a que  las  nuevas plantas acaben de  manifestar sus características y preferencias. Soy consciente de que no todas las verduras que he puesto este año van a funcionar  igual, ya sea por el estado del terreno, las exigencias de las plantas o por  prácticas poco eficientes.

No tengo medios por ahora para incorporar en el precario sistema de riego por goteo la solución de carbonato de potasio, de tal manera que habrá que hacerlo a mano más adelante y planta a planta vertiendo pequeñas cantidades con el tan socorrido  bote.  Es posible al menos que se estimulen las reacciones químicas en la zona de las raíces. Y a esperar un par de semanas.  También debe estar a punto el purín de gallinaza que he preparado como alternativa, pero no me atrevo a destapar el bidón si no voy a utilizarlo.

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Este año voy a colgar los pepinos  en la estructura -que muestra la foto superior -para controlar mejor la poda e intentar aumentar la producción. Las cañas en verde son muy flexibles y me permite inclinar la trama. Los zarcillos se enredan en una cuerda y avanzan e incorporo peldaños progresivamente.  La producción del pepino baja mucho cuando aprieta el sol modo que voy a probar a darles sombra  durante unas horas a algunos pares de plantas.  El espacio de sombra que  genere la pantalla verde al trepar será muy propicia  para el crecimiento unas lechugas o más adelante espinacas.

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En el morral  que llevo al huerto  cabe algo más que un lápiz, un trozo de papel y una navaja.  Hoy he comprado media sandía para el almuerzo de media mañana; me mantiene hidratado y no paso sed. No quedará mucha.

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No es concebible una sandía sin pipas… pero es lo que nos venden.

Un rato a la sombra permite trazar otras  labores y parar mientes en la evolución de este espacio para la agricultura familiar. Tampoco se pueden pedir peras al olmo.  Poner en marcha un huerto en apenas dos meses no es tarea fácil y los resultados pueden ser,  en depende qué casos,  algo decepcionantes.

Las pocas lechugas que puse al iniciar está historia  las va segando  noche a noche un topillo y el cabreo puede que me lleve a desmontar sin contemplaciones las galerías y capturarlos aun teniendo que sacrificar unas tandas de cebollas. Ahora los topillos se están reproduciendo y pronto seremos multitud.

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La mejor manera de combatir a los topillos cuando se resuelven en plaga  es excavar las galerías y matarlos, pero si el terreno está ya cultivado y las plantas están muy juntas, no hay más remedio que poner en marcha al mismo tiempo todos y cada uno de los demás procedimientos conocidos: molinos ruidosos, estacas de saúco, disoluciones a base de aceite de ricino.  No ha sido posible por razones obvias colocar barreras subterráneas,  a modo de cebo, con plantas ornamentales bulbosas como lirios, jacintos, dalias, tulipanes, gladiolos…     Nunca he utilizado rodenticidas pero cuando los daños dejan de ser anecdóticos es viable emplear de forma rigurosa el más apropiado.  Se marca bien su situación y se retiran  los restos cuando hayan cumplido su cometido.  La aureola romántica que rodea estas actividades  hortelanas no es pretexto para dejar de ser un tanto pragmático para evitar, de forma razonable, que los animales se coman los alimentos que cultivamos.

La vega donde se sitúan estos huertos del sur de Madrid presenta evidentes signos de desequilibrio.  No es preciso ser ecólogo para llegar a esta conclusión. Se manifiesta por ejemplo en la fauna menuda, que en entornos tan propicios, se convierte en un suplicio.  Los hortelanos, neófitos las más veces, aunque lleven muchos años cultivando,   arremeten de forma peregrina contra los pocos depredadores  o enemigos naturales  de los roedores que van quedando.  Hay en el Parque Fluvial aguiluchos laguneros, cigüeñas…

No hace mucho un vecino, alarmado y exultante, me contaba que había matado una culebra de metro y medio que salía de una topera.  De-u-na-to-pe-ra.

-No es siquiera que las culebras sean inofensivas –le digo-  es que te están ayudando a solucionar  el problema crónico de los roedores.

Me da la impresión de que va a servir de poco el gesto, para darle la vuelta a estos comportamientos atávicos.  El problema debiera abordarse conjunta, integralmente  como la mejora el sistema de riego, el cumplimiento de las normas establecidas, la retirada  de malezas del entorno, erradicación de los pesticidas y herbicidas de síntesis de la comunidad…

Se trata de una plaga y es ilusorio deshacerse de los topillos en un entorno que dejó de ser  eminentemente “agrario”  hace bastantes años.  El espacio que dejan los grupos expulsados  o capturados va a ser ocupado bien pronto por otros individuos.

Tengo  localizadas  al menos tres toperas y entre tanto consigo las trampas de que he hablado en alguna ocasión e insisto aquellos  procedimientos caseros de dudosa efectividad,  intentaré minimizar el daño colocando estratégicamente  unos pellets de rodenticida  recomendados en las prácticas convencionales para el cultivo del azafrán y que por supuesto no son definitivos.  Los topos han catado las lechugas antes que yo.

La clave, intuyo,  está en mantener a los topillos alejados por todos los medios conocidos y si consigo capturar en el momento alguno,  mejor.  Hasta el otoño no voy a levantar galerías en busca de los habitáculos principales.  Tan ahuecado,   húmedo y esponjoso como está el bancal, y la despensa a mano, se presenta como el hábitat ideal. Excavan las galerías a lo largo de los bancales eludiendo las zonas compactadas, no cultivadas.

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Un pequeño espacio bajo la sombra de la malla en el que aparece habitualmente la tierra removida.

Buen paso lleva. Si no se le corta el paso no deja ni una planta.

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El huerto mancha, se hace de momentos que ensucian la ropa y las manos. El huerto está recorrido de contradicciones que no siempre se encajan bien pero este, hoy por hoy, avanza.

Otra vez desde el espacio en blanco de la pantalla, con el cursor a la espera,  me empleo en producir otros alimentos no menos provechosos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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MIMO, OJO Y TEMPLANZA.

Cuando hablamos de tomates autóctonos, no podemos eludir  la importancia de las variedades de otros países que a lo largo de los  últimos años se han popularizado  y lentamente se van implantando en la Península con el resultado que muchos conocemos: pasión por el tomate.

Tanto valor  intrínseco tiene un tomate ucraniano o de Pensilvania, como uno de Las Hurdes, extremeño, francés o catalán, si se conservan las características que se alcanzaron a lo largo del tiempo por la insistencia de los agricultores o por azar y  si, por supuesto,  cumplen su misión: alimentar a la gente y satisfacer sus requerimientos gastronómicos.

No puedo resistirme a poner alguna mata de este tomate híbrido  en algún macetón pegado a una  pared soleada y que voy a intentar describir a continuación, unos frutos intensamente  dulces y más resistentes a las enfermedades. Dos o tres matas.

Un racimo de Campari en ciernes.

Un racimo de Campari en ciernes. Foto: Shelley Moore.

Es prioritario asegurar mínimamente  la producción combatiendo  las enfermedades pero -tampoco puede ser de otro modo- eligiendo sin prejuicios las variedades más adecuadas dentro del arco de cruces naturales o de los tipos que se prefieran entre los llamados tradicionales.

Desde hace tiempo tengo justificadas reservas -como la mayoría de consumidores habituales de hortalizas- hacia los tomates comerciales y los cruces que se realizan para crear nuevas variedades utilizando genes de distintos reinos.  El común de los mortales urbanos  e incluso los habitantes de las áreas rurales  ya, comen hortalizas híbridas a diario.  Cada año alguna novedad.

Algunos estudios reflejan que  el hombre porta genes de hongos… y que el intercambio genético es algo relativamente normal en la naturaleza,  muestran que no hay que sacar el “asunto genético” de quicio ni alarmarnos más de lo necesario. Tenemos tan pocos datos del origen y la forma de cultivo de las hortalizas que comemos en las ciudades…  ¿En qué condiciones está el agua de riego…?  Cada lobby o grupo de presión utiliza sus instrumentos de “promoción”  o propaganda y luego están los científicos que transitan por el filo de la navaja.

Somos objeto  -más que nunca- de experimentación,  una oportunidad evolutiva hacia “quíen sabe qué”.    No me preocupa compartir genes con un protozoo, pero que en unas décadas el hombre precipite tanta componenda en todos los reinos animales y vegetales  … no deja de ser, al menos, inquietante.

Estoy persuadido -volviendo a las prácticas hortelanas- de que no se pueden soslayar las labores culturales  ni la capacidad de adaptación de las plantas en el proceso de conseguir plantas sanas y sabrosas. Por otro lado, conocer de forma precisa la respuesta de las mismas, documentarse e informarse -si son cultivos que desconocemos- nos evita sorpresas poco agradables.  Pero esta actitud requiere esfuerzo y tiempo.  Es por eso que muchos pequeños hortelanos  que trabajan en convencional  evitan problemas o riesgos  comprando siempre los mismos plantones en un vivero.

Algunas labores como la poda de las tomateras de tipo indeterminado suscitan siempre polémica. Unos a favor de dejar a las plantas que se desarrollen de forma natural y sin intervenciones y otros partidarios de un riguroso y casi maniático plan de  descartes de hojas y ramas.

En el caso que nos ocupa –Montaña Mágica– se cultiva con  garantías de éxito si se utilizan espalderas o enrejados de alambre y si se poda  al llegar al límite superior o si se  parte con  un solo tallo, pero también  funcionará, seguro, con el sistema tradicional de tutores entrecruzados de diversos materiales, tan populares en las regiones mediterráneas.   Una labor ésta,  casi de carácter quirúrgico a juzgar por el empeño de algunos.  Un experto diría con buen juicio que se deben podar las plantas para eliminar todos los brotes laterales  y ramas de la base, excepto los que están inmediatamente por debajo de la primera inflorescencia y sin intervenir a partir  de ahí.

Pero cada escuela, repito,  tiene sus prédicas y no creo que si se retiran los chupones a lo largo de todo el ciclo vegetativo,  suficientes ramas  y dejamos las plantas sujetas pero más asilvestradas, podamos causar un daño irremediable.

Soy partidario de revisar -cuando es posible, claro- todas las plantas cada tres o cuatro días,  observar su marcha y no dar tiempo a que puedan producirse desequilibrios.

Mimo, ojo y templanza.

Con los temas hortelanos nunca deja de ser uno novato  y este tipo de tomates como  aquel Santiam  de la pasada temporada puede que contribuya  a diversificar la apuesta y mejorar la producción.  Los tomates resistentes más comerciales  cumplen, por ejemplo, una función esencial para los que empiezan: no dan muchos problemas, se consiguen tomates.

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Foto rutgers.

 Nombre común.  Campari. Montaña Mágica.

Origen. Desarrollado en Europa (Holanda) e importados a la EE.UU en la década de 1990.  Otro caso de este tipo de tomate comercial y muy de moda en los mercados americanos  fue creado  por Randy Gardner empeñado en sacar adelante cruces resistentes que puedan competir con las variedades tradicionales de polinización abierta en lo que tiene que ver con  las propiedades gustativas.

Semilla.  Tomates orgánicos procedentes de cultivo hidropónico, en orgánico, en ambiente controlado de viveros.  Ante la duda sobre la viabilidad de la semilla he indagando en varios foros.  Algún hortelano comenta  que  los tomates  Campari han salido adelante, sin cambios significativos en sus características, sembrados en los jardines de  su casa. Dicho esto no hay más que probar y confiar en el proceso de aclimatación.

Color: Rojo brillante

Forma/ tamaño.   Globo.  De mediano tamaño. 50 a 55 gramos de peso. Piel firme.  Un poco más grande que el cherry y menor que el tomate tipo ciruela.

Interior: Rojo.  Cuatro lóculos. Pocas semillas de buen tamaño.

Maduración.  Entre 70 y 80 días

Tipo genético.  Híbrido.

Tipo de hoja: Regular

Crecimiento.  Indeterminado. Planta vigorosa. Los frutos aparecen en racimos.

Rendimiento: Buen rendimiento

Fisiopatías/ enfermedades.  Resistente al agrietamiento y al tizón tardío.

Características organolépticas.  Jugoso. Más dulce que ácido. Aromático y de sabor intenso. Características  semejantes a Brandiwine rojo

Información complementaria.   Se cosechan en rama con el cáliz o el tallo incluido. Maduran progresivamente desde el arranque del tallo hacia el extremo.  Frutos pesados.  Para que alcancen ese color rojo tan característico deben dejarse madurar en la rama. Tiene una vida larga una vez recolectado. Mountain magic es sensible a los cambios de temperatura entre el día y la noche.

El procedimiento  práctico de podar los tomates en rama es dejar los tres o cuatro primeros retoños o tallos; deben tener tiempo para florecer y producir tomates maduros. Pero los posteriores deben ser eliminados. No pueden crecer descontroladamante.

En su genética está la resistencia a enfermedades por hongos.

Montaña mágica es un tomate  tipo coctel creado por el profesor mencionado más arriba y  que se retiró en 2008 después de 32 años. Al parecer aún trabajaba en  su colección  de 22 variedades de tomate con alta resistencia a las enfermedades. Todas llevan el marchamo  ‘Mountain’. Fue uno de los primeros en asumir el reto  de  la calidad  que suponen, con mucha ventaja,  los tomates de polinización abierta o tradicional, y en  intentar dotar a sus híbridos de sabor con un aspecto inmaculado. Hablamos de un tomate comercial.  Al parecer consiguió integrar el gen inhibidor de la maduración lo que hace que aguante sin degradarse una vez cosechado.

Por el momento una buena parte de las semillas sembradas tienen un crecimiento normal.

Foto: Yvonne Berg.

Foto: Yvonne Berg.

 

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PRIMERA FASE DE TUTORADO DE TOMATERAS. 2015

Tengo para mi que el replanteo de las distintas  variedades y especies de plantas es la primera medida de higiene en el huerto.  El huerto de la oca se empieza a saturar y es posible que me tenga que arrepentir de colocar calabazas y otras cucurbitáceas tan cerca de los tomates.  Aquellas son muy propensas a las enfermedades fúngicas y  es una de las principales causas de la disminución de la producción tb en el tomate.  El traspaso de esporas  podría ser más que probable. En cuanto las los plantones tengan unas semanas más -en torno a los primeros días de junio- antes de que comience la floración comenzaré con los tratamientos preventivos.

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Me siguen sorprendiendo las primeras evoluciones de algunas variedades nuevas de tomate. Ya desde bien pronto apuntan maneras muy vigorosas. Sin aportes de compost.  Sólo tierra y agua.

He puesto ya algunas cañas a los tomates para ir armando los tutores en los que deben sujetarse las plantas y que no me coja el toro.   Afortunadamente las cañas no tienen más coste que ir a cortarlas, limpiarlas y llevarlas al huerto. En casi todas las regiones hay cañaverales en baldíos, cunetas,  etc.   Es por eso que no escatimo y procuro no  dejar ninguna parte de la tomatera o  después los frutos sin sujetar y alejados del suelo.  La caña ya en el huerto es un “material” ligero que se trabaja bien, es suficientemente resistente y versátil. El único problema  que plantea es que deben guardarse bajo techo y procurar que no se moje,  se cubra de hongos  y para que aguanten  dos o tres temporadas.

Prefiero poner las plantas  de tomate en los bordes de las camas  dejando  la tubería del riego por el exterior para poder retirarla en caso de que hubiera que ahuecar el terreno, aporcar o retirar adventicias.

En cuanto la tierra vaya cogiendo temperatura es preceptivo acolchar los bancales, pero no hay que precipitarse.  No me atrevo aún a cubrir los bancales con paja o similar.  No sé lo que me espera.  Están brotando -con la fuerza proverbial de estas plantas de rivera-  nuevos  tallos de cañizo. Cualquier raíz  o trozo de rizoma  por pequeño que sea que haya quedado en la tierra -esponjosa  y húmeda ya- va  a seguir dando problemas. Hay que retirarlas sin contemplaciones y no cejar por el momento y a  pesar de que requiere un gran esfuerzo porque salen desde niveles muy profundos. No sirve con tirar o raspar con un rastrillo. Hay que tirar de azada y llegar hasta el núcleo principal de la planta.  Creo poder dejar al menos los bancales limpios y a la espera de  que no se reproduzca por semillas.

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Habitualmente formo  tutores  a modo de espalderas a lo largo de la fila de plantas  en detrimento de los más populares en forma de tipi.  Hay que evitar las marañas de ramas  y hojas en todo el ciclo vegetativo  y por supuesto mucho más donde hay tallos florales. Tiene que circular el aire para que sequen las hojas si se mojaran  por las noches a causa del rocío.

En la medida  en que van creciendo las tomateras coloco cañas en horizontal uniendo postes a modo de peldaños de escalera y apoyando  o atando algunas ramas. Esto me da margen para ir armando la estructura al ritmo de la planta. Siempre se pueden poner cañas de una a otra linea de  pilotes para reforzar el  entramado. La estructura final es un túnel ancho de al menos  1 metro.  Pero también,  si el espacio me lo permite, preparo una sola  hilera de tomates a  lo largo del bancal y  dejo la otra hilera en la parte más iluminada para cebollas o incluso  pies de otras solanáceas como pimientos o berenjenas.   No hay que complicarse apurando mucho el terreno con estas plantas porque puede ir en detrimento de la producción.

Si conozco el ritmo vegetativo de la  variedad de tomate y su porte  es determinado establezco para el tutorado  una altura  en torno a metro y medio;  para las de crecimiento indeterminado al menos dos metros. Eso no es óbice para que,  una vez que la rama principal llega arriba,  la despunte en favor del crecimiento de los frutos.

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Creo que el paso de la luz es fundamental.  Los bancales están orientados  en dirección este-oeste y es posible que algunas plantas queden un poco a la sombra de las otras. No obstante he procurado establecer un orden decreciente  en el conjunto teniendo en cuenta la estimación del crecimiento  y la procedencia  de la luz del sol.  No tiene por qué haber más problemas que un déficit de producción en aquellas plantas que reciban menos luz solar directa. Debe quedar espacio  (sacrificando maíz, mijo, girasoles este año) para trasladar  aún dos variedades  más de tomates muy interesantes:  Marmande y Negro japonés.

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Planta de tomate pera moteado en el arranque del bancal, apoyada en la caña y atada

Este es el lamentable estado en que ha quedado la ayudante en su  primer día de huerto.

20150531_105746Salud.

 

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PRUEBAS SENCILLAS EN EL HUERTO.

Hay técnicas sencillas que  pueden ofrecer indicios respecto a las características del suelo que cultivamos.

Los resultados obtenidos no son rigurosamente científicos pero permiten tomar algunas decisiones en relación al tratamiento que necesita el suelo o a las posibles enmiendas que se pudieran realizar a lo largo de los años.

Podemos, al mismo tiempo, sin necesidad de acudir a laboratorios, testar cada año los posibles cambios, hacer un seguimiento de  la evolución del suelo y comprobar  la presencia de determinados macro-nutrientes o  el porcentaje de materia orgánica, la acidez…

Para el caso de la presencia  de materia orgánica -al margen de las comprobaciones visuales de color o de textura-  podemos, por ejemplo,  tomar algunas muestras de tierra en distintos lugares de la huerta y a diferentes niveles, verter  a continuación un puñado, no muy húmedo, sobre un plato o un tarro de cristal y echar un  chorro de agua oxigenada. El peróxido de hidrógeno reacciona con los componentes orgánicos y produce burbujas. Si el contenido de materia orgánica es alto la muestra de tierra “hierve” con más fuerza.

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Con las muestras de El Huerto de la Oca apenas se genera una leve espuma. Cuando las muestras son de niveles más profundos la reacción es aún menor.  Entre tanto se termina la temporada habrá que hacer acolchados e incorporaciones de purines de compost o de gallinaza. Será suficiente por ahora.

También me gusta testar el pH y obtener una idea aproximada del grado de acidez del terreno que manejo.  Algunas plantas tienen necesidades terrenales especiales pero sabemos que el nivel más idóneo para la mayoría de las hortalizas que se cultivan está entre el 6 y el 7, es decir un entorno neutro.

Adjunto un pequeña chuleta que nunca consigo aprenderme  con la clasificación de los suelos teniendo en cuenta el valor del pH.

        pH          Evaluación           Efectos en el cultivo.
Menor de          4,5 Extremadamente ácido Condiciones muy desfavorables
       4,5-5 Muy fuertemente ácido Posibles efectos de toxicidad
      5,1-5,5 Fuertemente ácido Deficiente asimilación de algunos elementos
       5,6-6 Medianamente ácido Adecuado para la mayoría de los cultivos.
       6,1-6,6 Ligeramente ácido El más adecuado para la asimilación de nutrientes.
       6,6-7,3 Neutro Efectos tóxicos mínimos.
       7,4-7,8 Medianamente básico Presencia de carbonato cálcico.
       7,9-8,4 Básico Deficiente asimilación de algunos nutrientes.
       8,5-9 Ligeramente alcalino Problemas de clorosis
      9,1-10 Alcalino Presencia de carbonato sódico
Mayor de           10 Fuertemente alcalino Poca asimilación de algunos nutrientes.
Fuente: Fundación Biodiversidad y Junta de Andalucía.

Se echa en un bote de cristal dos dedos de tierra y  se le añade otro tanto de agua de lluvia o destilada.  (Tierra y agua al 50%)

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Se cierra  y agita para disolver bien  la muestra y se deja unas horas hasta que los materiales se vayan al fondo.

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Una vez posado el mejunje se introduce una tira reactiva y se comprueba el nivel que nos indica comparándola con la tabla que suele incorporar el envase de los reactivos.

Repito un par de veces más.

20150522_130307_opt_optA pesar del entorno calizo en que se encuentra El Huerto de la Oca la prueba indica un nivel de ph entre el 5 y el 6. Es un muy aceptable punto de partida.  Es relativamente fácil realizar algún aporte de materiales a base de calcio en sus distintas presentaciones, desde la cal viva al yeso si se quieren obtener resultados de forma relativamente rápida o a base de dolomita  con la que se consiguen integraciones a más largo plazo pero más enriquecido por la presencia de magnesio.

Normalmente incorporo cien gramos por metro cuadrado para unos bancales que no son más profundos de treinta cms.  En espacios tan controlados como los macetohuertos o los bancales de una huerta urbana es relativamente fácil hacer enmiendas, pero no hay que precipitarse.

Ya no hay tiempo para integrar estos aportes cuando están las plantas en su sitio. Lo ideal es hacerlo a principios de la primavera  al dar los primeros pases a la tierra o luego en otoño. En todo caso para ir trabajando el proceso siempre se pueden espolvorear unos puñados en torno a los pies de las plantas y que se vaya filtrando la caliza con los riegos.

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Es sorprendente el vigor y la fuerza con que están desarrollándose algunas plantas de tomate como este Ananas negro. Quizá sean las primeras, tan mimadas, en dar fruto.

Esta técnica le viene muy bien al tomate cuando se cultiva en contenedores o macetas para estimular la floración y la asimilación de algunos micro-nutrientes.

Que uds lo prueben bien…

Salud.

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EN ESTO DE LOS TOMATES TODO ES UN TINO.

“Las plantas no se alimentan de materia orgánica, como sabemos. Sus raíces forman PARTE de un complejo vivo junto con los microorganismos de la rizosfera, la capa de humus estable del suelo fértil, capas de materiales en descomposición, microorganismos descomponedores de estos residuos, etc. Los microorganismos (bacterias, hongos, actinomicetos y levaduras) se encargan de digerir la materia orgánica, haciéndola asimilable, mediante procesos que tienen como final la incorporación de esos restos orgánicos frescos y de minerales, al humus y a la capa de suelo vegetal. Simplificando diremos que El mundo microbiano hace la digestión de sustancias demasiado complejas para ser asimiladas por el mundo “macrobiano”.

Mavi Arroyo. El vergel permanente.

 

Es una cuestión peliaguda describir y catalogar un tomate por el nombre genérico con que llegan a lahuertadelosrobles si no se han visto las plantas,  los frutos o no se facilita alguna noticia.

Tendría que hablar del tomate ananas negro o del tomate malacara. Pero no debo detenerme ya, por respeto ya a los visitantes, con muchas más fichas por el momento. Baste, para ir suspendiendo temporalmente esta serie de entradas sobre el tomate, algunas referencias e indicios que podrán recuperarse al final de  la temporada cuando se completen y mejoren las fichas.

Hay, por tanto, en el banco de semillas algunos de los denominados genéricamente tomate del país, esto es,  la variedad que se cultiva en una zona y que una vez se instalaron y adaptaron  funcionan y se plantan cada año.

En otras ocasiones  las siembras  de muchos agricultores familiares dependen del proveedor de plantones,  ya sean viveros, mercadillos, tiendas especializadas, etc.  Otros no se complican la vida y cultivan un tomate gordo,  otro cherry y  pera. Tomates comerciales clásicos. Mata alta y mata baja, sin más, procedentes de semillas industriales y desarrollados con fertilizantes de síntesis en condiciones de calor y humedad idóneas para que sea rentable.  Los  tallos aparecen ahilados con un profundo color verde, y al ponerlos en la tierra sin adaptación alguna, sufren un importante parón, se doblan o  acodan sobre el caballón.  Dan resultado si no se puede tener semillero propio, pero no es muy aconsejable sacar nuevas semillas de estos frutos.  Siempre abogo por preparar cada uno sus propios plantones.

Pero lo que nos interesa es la variedad local cultivada desde siempre en una comarca, un  pueblo o región, los tomates rústicos de polinización abierta que permiten incluso la hibridación natural para conseguir las mejores adaptaciones con el paso de los años y  fijar su genética, porque son los que funcionan.

Tomate de Cuenca, tomate rosa de Guijuelo. Tomate negro francés. Tomate pagès de Tarragona

Ya no da el tiempo, tampoco  hay espacio para poner algún surco más de las variedades que quedan en la alacena.  El inconveniente de algunas de estas semillas es que su viabilidad puede alcanzar -si las condiciones de conservación son rigurosas- no más de tres o cuatro años. No queda otra que ir rotando y sembrando junto a las que prefiero las que se van incorporando. Pero no siempre resulta fácil renunciar a lo que se ha probado y ha funcionado.  Me consuela pensar que hay hortelanos interesados en algunas de estas variedades locales, que las pondrán en sus huertos y algún día se podrán recuperar sus estilos y experiencias o semillas frescas. Estas prácticas  de trueque son una herramienta  fundamental de conservación y me mantienen en contacto con gente de regiones y comarcas muy dispares. A esto algunos lo llamarían perspectiva.

He puesto una docena de semillas de  tomate negro francés. Hay una buena cantidad de tomates así denominados y me ha vencido la curiosidad. No hay otra manera de saber de qué  cultivarse trata  e intentar completar la nómina de este año.  Negra, por ejemplo,  es la variedad Coseboeuf  o Charbonneuse, tomates clásicos en los  jardines de hortalizas  o potagères galos.

Hay también por aquí un paquetito de papel de estraza sin abrir con semillas de tomate gallego  que me trajo mi amigo David de uno de sus viajes de trabajo.  A juzgar por las primeras  referencias que aparecen en  los buscadores de internet -y la  propensión que tenemos en la Península a cultivar  y presumir de tomates gigantes- debe ser un fruto de gran tamaño.  Pero de esos ya voy servido este año, si se completa el ciclo.

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A juzgar por el celo con que un labrador de la sub-meseta sur cuidaba de preservar para él sólo la semilla debe ser una variedad similar el tomate de Cuenca que engorda la nómina esta temporada: lustroso y gordo.  El tiempo lo dirá. Por el momento guarda su genética un humilde  frasco junto a legumbres, piñones, cucurbitáceas, gramíneas,  ornamentales…

También es grande un tomate del país que me envió otro David, un pequeño agricultor desde Almería.

Tengo que reconocer en este post de nuevo la generosidad  de todos los agronautas  y curiosos que visitan este blog, pero especialmente a  Jesús, el hortelano de Cadalso de los Vidrios que ha puesto en mis manos una parte de las semillas de que estamos hablando y tanto juego me ha dado para -como dirían los expertos- generar contenidos de cierto interés,  en este espacio hortelano.

Después de todas estas idas y venidas por la red y la bibliografía a la que he tenido acceso nada me ha resultado tan esclarecedor para comprender  la tradición  como  es este pasaje de Jiménez Lozano.

 

“-¿Y cómo es que usted tiene en abril tomates, señora Justa? – preguntó mi hermana.

-Pues porque sí, ya te lo he dicho otras veces. Porque fue la única herencia que nos dejó mi padre a mi hermano y a mí, y ahora a este sobrino mío. Tener tomates antes de que se acaben las lilas, decía mi padre que en Gloria esté. ¡Ya veis! Era un don y una gracia que tenía, un termeño y un saber. ¡Ya veis!

Y explicó que, en esto de los tomates, todo era un tino y comprender el calor que necesitaban, que era como cuando una madre sabía cuándo tenía que poner la chaquetilla al niño en abril mismo. Porque ¿cómo sabe una madre cuándo tiene que poner la chaquetilla al niño? Ni el niño mismo lo sabía, ni ninguna otra persona, pero la madre sí. Y que así sucedía con los tomates. Y de lo que menos necesitaban éstos era de un invernadero, sino del calorcito de una pared a la que hubiera dado el sol durante el día, y luego echarlos un periódico encima por la noche, y taparlos como con el embozo de  una sábana. Y que su padre decía siempre que no había nada como los periódicos para que el relente de la noche no mordiera los tomates, y, si se los echaba encima otra cosa, uno plástico e incluso unos cartones, ya no era lo mismo. Y eso se notaba luego en la piel, porque un tomate tenía que abandonar su piel entre las manos, no tenía que pelarse, porque entonces era como si se le despellejara y había que ser misericordiosos con las verduras y las frutas y las cosas. No sabía ella cómo tenía valor la gente para arrancar la piel a los tomates, porque un buen tomate ofrecía él mismo la piel con que se le hiciera una caricia, como podía decirlo aquel sobrino suyo cuando los comía. Aunque, desde luego, era un inocente, y a lo mejor por eso mismo sabía más de los tomates y de tratar a todas las plantas y los frutos de la huerta, porque estos frutos también eran cosas inocentes, y de inocente a inocente siempre tendrían un buen trato, mejor que con las demás personas corrientes.”

Del cuento La piel de los tomates, incluido en el libro del mismo nombre de José Jiménez Lozano.

Salud

 

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LA ACOMETIDA DEL AGUA Y LOS PRIMEROS TOMATES DEL 2015

Al final son bancales de 15 metros de largo por algo más del metro de ancho.

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He realizado una prueba de presión y a pesar de que todo el poblado hortelano deja, ad eternum  las llaves abiertas,  llega suficiente agua por el momento para  abastecer el huerto.  Un descontrol que lleva a algunos a dejar corriendo el agua una semana y cerrar el paso al líquido elemento otra.

Es necesario  colocar de forma adecuada todos los goteros (esos pequeños adminículos que se pinchan en la goma y permiten regular el caudal de agua), comprobar su estado y hacer el  reparto considerando las distancias más usuales entre plantas,  que están en torno a los cincuenta centímetros.

El sistema  de riego por goteo distribuye el agua en profundidad, en detrimento de la superficie total regada, de modo que habrá que estar atento unos días para comprobar que el agua llega de forma homogénea  a todas las plantas.  Tampoco es necesario poner la gota al pié justo de la planta. El exceso de humedad puede propiciar la infección por hongos y ésta puede entrar a través del tallo.   Utilizar tuberías  de 16 mm  y con las paredes un poco más gruesas de lo habitual, facilita la circulación del agua hasta el final de los bancales.  Dos lineas de tubería por bancal que se cierran con tapones o se dobla y se sujeta con un trozo de alambre. Por ahora no voy a cerrar los  circuitos para poder limpiar las tuberías de las acumulaciones de cal o partículas que obstruyen los goteros.

Una vez hecha la instalación de riego y comprobada su eficacia se puede proceder a instalar las plantas. Prefiero dejar la tubería por fuera para poder intervenir con comodidad en caso de incidencias o poder retirarlas para poder cavar y  aporcar.

Es extraño.  No estoy  acostumbrado a sembrar en tierra sin tempero. Creo que será pertinente humedecer la tierra progresivamente antes de poner las plantas.   Desconozco cómo van a responder las judías de verdeo… No me atrevo a sembrar directamente las calabazas, los pepinos o los calabacines; algunas están por ahora en pequeñas macetas adaptándose a los rigores caniculares de esta primavera.

Cada mancha de agua  en la tierra se resuelve en barrizal y cualquier manejo me emparenta con los alfareros. Las herramientas de embazan. Se pega la arcilla a la hoja de la azada o de cualquier utensilio hasta tal punto que tengo que emplear las manos para sembrar las primeras plantas de tomate.   Si la tierra se compacta  por que se seca demasiado  muchas plantas pueden llegar a asfixiarse. Para otras tandas es posible que lo haga  ala inversa.

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La tubería de polietileno tiene muchas ventajas para estos menesteres pero sobre todo se instala con facilidad. Se pueden presentar a mano todos los tramos con las piezas necesarias y luego apretar  todo con una llave de grifa.  A más presión  de agua mejor estanqueidad.

En un rato llevo a los cabeceros de  los bancales una linea  de tubo con sus correspondientes entronques en”T”, de los que salen  los tubos que llevan el agua a las plantas. Llevo otra linea de 25 mm a lo largo del lindero norte hasta el otro extremo de la huerta para utilizar en caso de que se siembren  plantas con distintas necesidades hídricas.  La instalación de una llave de paso en cada fase es importante para regular los riegos.

Hay que tener un plan. Un replanteo previo, con la disposición precisa de tubos, llaves de corte, derivaciones adecuadas  y sin improvisaciones nos regala  una buena cantidad de horas libres a posteriori.  Regar se lleva durante toda la estación parte del esfuerzo en el  huerto y el sistema  por goteo facilita mucho la tarea  y permite  acudir con menos frecuencia al tajo.

Hay que probar y probar para cerrar fugas de enlaces mal apretados o pinchazos accidentales con la horca de los tramos enterrados, cortes  o por deterioro -poco habitual es cierto- del polietileno.  Ya están revisadas todas las tuberías.

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Por el momento esta temporada no es posible elebar y cerrar las tablas con madera u otros materiales.   No hay tiempo y la retención con elementos cerámicos,  madera, etc que recojan la tierra  -tan habituales en la horticultura urbana o de jardín-  no es prioritaria.

Un verdadero secarral. La ausencia de plantas crecidas o el advenimiento de las altas temperaturas han dejado la tierra con un aspecto desolador; pero está labrada en profundidad y tardarán en salir las hierbas.

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De nuevo hay que poner las cuerdas para alinear los plantones y poder colocar los tutores de forma más cómoda. Para los tomates,  por ejemplo, van  dos manos  separadas 80 cms entre sí. Las plantas puestas a 50 cms y  enfrentadas. Que corra el aire.

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Como he preparado al menos ocho variedades de tomate voy  distanciarlos en la medida de lo posible. No obstante los tomates, en mi humilde opinión,  no se hibridan con facilidad.  Habrá tiempo par analizar este factor en otro lugar.

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Esta planta se entierra hasta la mitad del tallo para que se puedan generar nuevas raíces en la inserción de las hojas

 

 

Es mi costumbre aguantar las plantas en zonas de media sombra a la intemperie y en contenedores de un buen tamaño para que generen suficientes raíces y noten lo menos posible con el trasplante.

 

 

 

 

 

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Al tomate le gusta el sol, pero no cuesta trabajo proteger las pequeñas plantas un poco al principio. Utilizo para darles sombra unos ramos de retama o lo que tenga a más a mano.

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Pero si de mimar a otras como las lechugas o las acelgas para no renunciar a ellas en verano no hay inconveniente en improvisar un tenderete para que una parte del día se mantengan a la sombra.

Todos,  plantas y hortelanos muy expuestos al sol. Muchos ratos por delante hasta poder cosechar el primer fruto.  Días de calor y “sudadas” de campeonato, pero ya está superado lo peor de este arranque del huerto y en mitad de esta realidad entro en velocidad de crucero.

Salud.

 

 

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EL HUERTO DE LA OCA.

Manzanares, Manzanares,
arroyo aprendiz de río,
platicante del Jarama,
buena pesca de maridos;
 De DESCUBRE MANZANARES SECRETOS DE LOS QUE EN ÉL SE BAÑAN. Quevedo.

«Sabes Paracelso, que no ha sido difícil elegir entre los  huertos que están libres en este pequeño poblado hortícola al sur de Madrid.  Muchos no se han sembrado nunca o están lejos de la zona donde llega mejor el agua. La maleza ha proliferado de forma descontrolada y cierra otros, pero la mayor parte han sido cuidados  y crece la hierba moderadamente; no tienes que pelearte en esta ocasión con las zarzas ni los cenizos tan frecuentes en las tierras ácidas del norte. Observa la orientación este oeste del terreno.

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 No puedes ocultar las tribulaciones de un hortelano peregrino  como tú a los que visitan lahuertadelosrobles, porque recuerda que es –son tuyas las palabras- un estado de ánimo, un propósito más que un lugar en el mapa y estás  seguro de que se presenta una muy sugerente oportunidad  para seguir escribiendo, asimilando labores y procedimientos de cultivo intensivo, y mostrarlos.  Nadie te va a examinar a estas alturas.  Empiezas de nuevo en otra localización, con otros  estímulos,  inconvenientes y  aprietos. Cada tarde cuando cierras la portezuela sales con la idea de renunciar. ¿No es así?

 Te adelanto algunos detalles. En la zona predominan claramente los suelos calcáreos, pero estás en mi vega  y a primera vista el terreno parece arcilloso, muy cercano a la marga o el limo. Observa: los bioindicadores son claros.

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El color de la tierra y la vegetación arvense parecen confirmar esta apreciación inicial. La estrella es el cardo mariano; en algunas zonas alcanza casi dos metros.  ¿Recuerdas las meriendas que te pegabas  en la infancia con las inflorescencias tiernas de esos cardos?  ¿Habías olvidado el dolor -permanente varios días- de los pinchazos de sus púas? Nuestra buena amiga la ortiga prolifera en los lugares de paso.

Las plantas que crecen espontáneamente, además, te dan pistas del nivel de nitrógeno.  Las tienes casi todas. Mira:  azotalenguas o amor del hortelano que se pega como una telaraña a tu ropa.

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Todas ellas tienen raíces superficiales y te permite empezar a trabajar la tierra, con esa vieja horca recortada después de segar todo “a tajo”.   Gustan de suelos compactados como la cañuela 

Cañuela. Foto

o el cardo cundidor    

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Lo que más te va a costar es deshacerte de esas cañas finas, de los brotes de carrizo (Phragmites australis) atrincherados en las lindes y en algunos rodales.  Cada trozo de rizoma que dejes bajo la tierra es una nueva planta. Es muy recomendable sacarlas a mano antes de pasar la mula mecánica.

Cañuela. Foto

Como puedes ver también hay algunos pies de cicuta;  huele tan mal… No la quieren ni los animales. 

El suelo, muy profundo,  se encharca con facilidad en las zonas comunes con menos hierbas y te has llevado  a casa en las botas buenas losas de barro tras algún chaparrón.  

No tardarás en afinar  por tu cuenta el diagnóstico. Hazte un “churrito” con una muestra de tierra, mira el nivel de ph  con las tiras reactivas y  comprueba grosso modo la presencia de materia orgánica con un poco de agua oxigenada.  

 No puedes pasar por alto la salud de este suelo y su estructura inicial.   El pequeño huerto ha permanecido sin cultivar al menos tres años, margen suficiente para considerarlo limpio de intervenciones fitosanitarias convencionales.  Te va a costar preparar todo el terreno. Mira por  las solanáceas y unas judías de verdeo y las cucurbitáceas. En algunas semanas podrás preparar con vistas al otoño. 

Tienes que  hacer un ligero desfonde cambiando -en la medida que te permitan las herramientas y las fuerzas- la disposición de los niveles más superficiales  de la tierra, enterrando los restos vegetales que han quedado.  Ya sabes con lo que tienes que bregar.

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 Organiza algunos bancales y  la orientación de los mismos o  prepara caballones de un metro de ancho  y separados cincuenta centímetros entre si  y de no menos  8  metros de largo, para después allanar con un laboreo más superficial, intentando deshacerte sobre la marcha de los terrones que van saliendo.  No es apreciable la pendiente, como ves. Es la disposición más versátil y te permite plantar al menos los tomates sin pisar y disponer a ratos, pero  bien organizadas las tuberías del riego.  Pero si es que puedes, incluso, sembrar en pies sueltos a modo de alcorques,  calabaza  por los rincones  que vayan quedando. No va a dar la temporada estival para mucho más: lechugas,  condimentarias…

 No serán mis aguas las que rieguen El Huerto de la Oca.  Ahí tienes un pozo  y es de obligado cumplimiento regar por goteo. Auque, como ya habrás comprobado,  la norma se evidencia laxa.

 Se te presentan -y no acabas de tenerlo en cuenta- sucesos  y descubrimientos muy propicios.   Han aparecido entre la maleza bastantes metros de tubería negra para riego de 25 mm y marrón  de 16 mm compensada, con distintas secciones y varios tipos de goteros.

  No hay depósito, ya ves.  Hay que hacer una acometida directa hasta que puedas conseguir uno de segunda mano. Ya caerá.  Imagina tener que comprar  todo el material nuevo.    Lo vas  a necesitar  todo   para llevar el agua a las cabeceras de los bancales y disponer a lo largo de las plantas.  Recuerda que te han advertido  ya sobre el bajo índice de oxigeno del agua y el alto índice de cal.  Sólo cabe adidificar el suelo poco a poco con enmiendas de materia orgánica y -ojala pudieras- materiales  vegetales de sotobosque.  

Pero esto no ha hecho más que empezar.  Los hortelanos por estos pagos están nerviosos y ya tienen muy avanzada la temporada.  Directamente del vivero levantino a la solana castellana. Algún huerto vecino tiene ya tomateras con flor, sembrados pimientos y calabazas amontonadas y las habas alcanzan su más altas cotas vegetativas.

No vamos a enmendar por ahora la tradición de empezar a sembrar por S. Isidro.

 No tienes  más que echar un vistazo a los huertos colindantes para apreciar los problemas crónicos que tienen con las enfermedades viricas o por hongos… Las hojas abarquilladas,  grises..  Tristes plantas, tristes.  

 Poca compañía te va a hacer ese peral tan desfavorecido por los arañazos  que le ha causado en la base  algún animal doméstico y las podas poco acertadas. Pregunta.  Quizá se pueda apañar. Puedes poner dos frutales que no sean, por razones obvias, higueras. Tampoco están permitidos los emparrados.

20150430_114515_opt                                                                                                                Tienes todo el tiempo que perder. Ya sé que dejaste de echar carreras. Prepara una parte del suelo disponible, aún sin enmiendas… En función de la respuesta ya se aplicaran biofertilizantes líquidos sobre la marcha.  Con retirar las hierbas  y preparar algunos bancales ya hay  tarea para unos días.  

Veremos cuan suelta está la tierra, el grado de compactación de cada zona, la homogeneidad y la presencia de microfauna. (Hay pocas  lombrices y pequeñas, hormigas  pero  abundan los  caracoles y sus puestas de huevos.  Hay topos.   La actividad biológica del suelo parece escasa. 

Esta es  zona  tradicional de huertos. Si yo te contara… Pero las condiciones medioambientales  han cambiado mucho en unas décadas y habrá que estar muy atento a la evolución de los cultivos y la incidencia de las plagas y las enfermedades fúngicas  Puede que la temporada en esta zona de la meseta se haya ido  adelantando y/ o alargando hasta un mes. 

Tienes  que llegar a poner las pocas plantas que has preparado de berenjena blanca y algunas docenas de cebollas, pepinos, pimientos… A los labradores de esta zona los llamaban berenjeneros (algo querrían decir) y se daba muy bien la alcachofa.  Tienes semillas de  melones y sandías, frutos tan  complicados de cultivar en la ladera norte de Gredos.  A 650 metros de altitud y con este clima continental seco pueden cultivarse muchas hortalizas. Todo se andará. 

La dotación  esta vez se completa con un cierre metálico bajo y una caseta de chapa para guardar la herramienta.  Heredas también una desvencijada pérgola de jardín.»

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Alzo la vista un momento. Algo se mueve entre los carrizos.  Una pequeña oca intenta regatearme.  Está gorda y sisea como una serpiente al verse amenazada.   Es habitual encontrar en el entorno animales fugados de las granjas y fincas vecinas o que aparezcan aves cruzadas con otras silvestres de paso, pero también aguiluchos laguneros, cigüeñas patos, fochas, conejos…

El viento no ha parado en toda la tarde.   Los álamos braman a rachas.  No sé qué rumor del río parece ponerme en antecedentes. Si estas tierras hablaran…

El Huerto de la Oca tiene que llamarse este espacio periurbano dedicado a la horticultura orgánica familiar.  Para simplificar,  no confundir a los que se presenten, ni embarullarme con otra página o blog he preferido crear una nueva sección dentro de lahuertadelosroblesEl Huerto de la Oca está siempre abierto.

Salud.

 

 

 

 

 

 

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DE LA HUERTA AL HUERTO.

Es posible que los lectores más atentos hayan podido inferir algún incidente por la tardanza en mostrar el aspecto de lahuertadelosrobles. Esta temporada no se puede cultivar de forma generalizada.  Apenas unas cebollas que espero lleguen al mes de junio sin riegos o un medio surco de boniatos vegetan, sin atención alguna ya, junto al tapiz alzado de centeno. Los arbustos frutales no tienen mayor problema para sobrevivir con los chaparrones esporádicos y produciendo sus bayas.

No merece la pena segar integrarlo como abono verde. Ya está granado.

No merece la pena segar e integrar como abono verde. Ya está granado. Aunque no es cereal que guste a las gallinas complementará su dieta.

En la  zona se están realizando las obras de la concentración parcelaria para que los propietarios puedan disponer de huertas  de cierta envergadura  y que sean rentables.  No va a ser posible que el agua corra por la regadera este verano.

Ya me curo las heridas cuidando del plantel de azafrán que como ya he indicado alguna vez es de secano y no se resiente en absoluto.

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En mayo completa el ciclo.  Ha llovido lo suficiente para que se reproduzca. Los topillos se han cebado con algún surco pero tras colocar algunas ramas de saúco no parece que estén ocupadas las galerías.

Un bulbo se sembró el septiembre  cuatro aparecen en mayo.

Se secarán las reservas de fresas si no se riegan algún que otro día.

Con esta tabla con cientos de plantones no hay problema para replantar en primavera.

Con esta tabla con cientos de plantones no hay problema para replantar en primavera.

Rescato algún plantón de tupinambo que creía perdido y lo trasplanto a macetas para ponerlos en otro lugar.

Los rizomas más profundos se salvan de las cuchillas del rotabator

Los rizomas más profundos se salvan de las cuchillas del rotabator.

No es por casualidad que aparezcan algunas espontáneas.  Lechuga negra que germina en cuanto sube la temperatura de la tierra.

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Otras pasan a macetas para trasplantar donde pueda regarlas.

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La misma operación con el semillero improvisado de caléndulas. 

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Otras en su segundo año florecen, como la berza.

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Es difícil manejar esta inquietud de disponer este año de algunos trechos de tierra muy equilibrada por fin, de un buen número de plantones  de solanáceas muy especiales  y no poder sembrar.

Pero esta sensación de orfandad transitoria se subsana colocando plantas en casi cualquier sitio: macetas, jardineras, parterres y sobre todo con el arranque de un huerto en la periferia de Madrid.

Todo está por hacer.  El pequeño terreno se integra en un proyecto vecinal que concede doscientos metros a cada interesado. No es cosa reciente. El Huerto de la Oca toma el relevo. Que los dioses me asistan.  Salud.

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POR UN PUÑADO DE HABAS. O RUIBARBOS Y LECHUGAS ACEITOSAS.

Cuatro plantas de habas en un macetón.

Cuatro plantas de habas en un macetón.

No es difícil adivinar lo que voy a preparar para comer si comienzo con esta foto. Un puñado de las primeras habas con huevos de castellana negra.  Las habas fritas en pequeños trozos con su vaina, si no son más grandes que las del guisante, son una delicia. El sabor amargo e intenso liberado en un revuelto con huevo, le encaja a uno  en lo más agreste del huerto.  En Asturias es comida de vacas, pero en Castilla  permite confortar al pequeño hortelano entusiasta, que se libera del ansia invernal de la siembra, con esta leguminosa.

Vainas más bien redondeadas.

Vainas más bien redondeadas.

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