ALGUNAS NOTAS A PIE DE FOTO.

“Menudo desafío: escribir desde la tierra, y decirla.”
E. Galeano.

No permite la actividad de estos días dedicar tiempo a generar mollares y enjundiosos contenidos en la gaceta hortelana. Pero no dejo de documentar y fotografiar, de tomar nota de algunas incidencias relacionadas con los cultivos o las sensaciones derivadas de los trabajos habituales.

La primavera de 2018 es espléndida y las plantas, agradecidas, ofrecen su mejor cara sin darse la mayor importancia; van quedando acicaladas, reparadas, aporcadas o meridianamente tuteladas según sus requerimientos.

Pero nunca se llega a todo y al pasar hacia la caseta por no importa qué sector de la huerta en busca de un almocafre o un royo de cuerda, observo las tareas pendientes, la necesaria recuperación de una intervención dejada a medias o me percato del necesario comienzo de una nueva fase y los trabajos que suceden a otros que fueran llevados a buen término.

Salgo al paso con semillas en los bolsillos para las siembras directas, si hubiera lugar, y mirando por completar lineales de plantas. Orca, azadilla, pala, carretilla… vuelta a por paja o cañas, riegos manuales de asentamiento, reposición de marras, enmiendas en los sistemas de riego… sus piezas sustanciales.

Busco cada temporada, con las visitas virtuales o las charletas con otros hortelanos, especies y variedades inusitadas para sorprenderme y diversificar, por pura manía renovadora.

Se puede intentar fijar un instante hortelano por medio de estas entradas en el blog sobre la idea de una composición donde cada elemento se manifiesta de forma unitaria, independiente, pero que no se concibe sin las vinculaciones tan sutiles de su mundo con otros y dirigidos por el azar o la oportunidad del gesto.

Aunque es difícil captar esa forma total con la mirada o el pensamiento, siempre en transición, todas las teselas, los enjarjes necesarios para trabarlas, congenian.

Lo que si puedo considerar regular es la confección de un modelo irrepetible, innumerables momentos detenidos que explican la profusión de imágenes para dar cuenta en este medio.

La planta de tomate es una de las unidades básicas de construcción hortelana y sobre ella quiero que se hagan los replanteos; una intención inseparable de las tareas que durante seis u ocho meses hay que realizar.

Otras veces es muy sencillo: un tubo de riego autocompensado a lo largo del cual se sitúan unas pipas de calabaza y una pequeña campa, aun sin labrar, para que pueda poblarse mirando al otoño.

Paisajes incipientes con grandes caballones que durante decenios pueden albergar espárragos.

Filias ocasionales de alcachofa y maíz peruano.

Vistosas enseñas de la fertilidad. No acabo de decidir sobre el corte de la flor de la patata para mejorar el rendimiento.

Otros colores, formas y texturas empiezan a ser habituales…

Y se incorporan nuevos registros como ésta brillante y cerosa komatsuna (Brassica rapa var. perviridis). Inició su ciclo esta subespecie en el final del invierno, desde el semillero, y es en el mes de mayo cuando está en plena producción. Han sido ya varias las cosechas que he realizado retirando las hojas externas más grandes.

Otras asiáticas como tatsoi (Brassica rapa var. rosularis) hace tiempo que comenzaron a florecer y he dejado algún pié para recuperar semilla.

Con sólo divagar sobre estas intimidades del huerto…

La experiencia con la lechuga espalda de trucha o pecosa (como la venimos nombrando algunos hortelanos) está siendo singular y de resultados insospechados.

-El índice de nascencia ronda el noventa por ciento.

– El desarrollo es lento y pausado al menos cuando se sale del invierno. Frente a otras de crecimiento rápido, híbridos muy conocidos , que absorben agua con mucha eficacia, la lechuga pecosa se demora y tarda en echar las hojas centrales hasta el punto que

– No se espiga con facilidad. Es ésta una cualidad muy apreciable porque permite hacer siembras más generosas sin miedo a perder gran parte del plantel en cuanto hace un poco de calor y cosechar escalonadamente.

– Tolera bien las temperaturas más frescas.

– Características organolépticas dignas de mención, habida cuenta de que no amarga y ofrece matices en la ensalada verdaderamente distintivos respecto de otros tipos.

Si bien es cierto que ya desde el semillero y de forma suficientemente marcada pude apreciar dos tonalidades de hoja (una más tostada que la otra) por debajo de las delicadas manchas, no creo que vaya a tener mayor cuidado a la hora de cosechar la semilla para diferenciarlas.

Tengo para mí que se trata de una muy respetable y atractiva variedad tradicional (como aquella negra de La Sierra de Francia, que comencé a cultivar hace unos años) que pone el listón muy alto para otras convencionales y más comunes, planas en el paladar.

Como tampoco las lechugas van a estar todo el verano en la cabecera de los bancales he colocado unas semillas de altramuces con idea de reproducir la planta y tener alternativas leguminosas. No está de más conocer el comportamiento de la planta, sus estados fenológicos y posibilidades de aprovechamiento además del nitrificante o mejora del suelo en general.

Y fresillas Mara de bois y onagra y ruibarbo japonés o shiso (Perilla frutescens var. frutescens y la Perilla frutescens var. crispa,) de las que quisiera dar cuenta, si han sido mis carnes las que han completado su cultivo.

Entre tanto dejo que cante el gallo.

Salud.

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A LA ESCUELA CON WALTER.

“Para los menos privilegiados, el hogar no está representado por una casa, sino por una práctica o serie de prácticas. Cada uno tiene las suyas. Por muy transitorias que puedan ser en sí mismas, la repetición de esas prácticas, elegidas y no impuestas, ofrece más permanencia, más cobijo que cualquier otro alojamiento”.
John Berger.

La horticultura es la suma de todas las formas de hacerla bien.

El tiempo de la huerta está plagado de merodeos, de momentos que no se concretan, de interregnos difusos. No es ajeno el lugar de cultivo a los procesos anodinos, tediosos, sin lugar a dudas asépticos, sin rango digno de citar. ¿Qué mencionar de éste superlativo agujero del entretenimiento donde tanto gesto concienzudo se concreta en rendimientos poco estimulantes o de aquellos que acaban en vía muerta?

Y todo para comprender poco más que nada, para continuar menos ufano, aunque con más tino. Son prácticas no muy bien definidas en muchas ocasiones, poco precisas para aquel fuera, por lo que me toca neoludita8. En tiempos…

Pero como dice el dibujante que habla en la cabecera del post, algunas cosas que importan para encontrar tu lugar tienen que ver con la práctica, la destreza rutinaria, los remansos nutricios, añadiría.

En este orden de cosas no renuncio, por ejemplo, a la idea de cultivar en contenedores, parterres, arriates, alcorques, latas o recipientes de no importa qué índole; es una magnífica escuela de hortelanos.

Utilizando versos sueltos, de manera controlada se pueden asimilar las tareas culturales fundamentales en el manejo de muchas hortalizas, dinámicas de campo. Es posible acceder con estos elementos, (variedades tipo, ambientes cerrados, contenedores, sistemas de tutorado y de riego, sustratos adecuados, mesas elevadas…) a perspectivas muy enriquecedoras, respecto de las actividades divulgativas. Un aula vegetófila.

Algunas plantas son muy agradecidas para mostrar los distintos procedimientos de tutorado, por ejemplo, o para explicar la poda minuciosa de estípulas o brotes axilares en los casos del tomate, pimiento o berenjena y para tomar decisiones sobre las guías con que se va a trabajar, pero sobre todo se prestan, en invernaderos, para ir precipitando cada una de las fases o estados de las plantas y adelantar significativamente para de la cosecha o dilatarla.

Puede que al paso que llevan éstas que me traigo entre manos pueda probar tomates al menos un mes antes del inicio de la recolección que se hace a la intemperie.

He seleccionado para poner en macetas los ejemplares de algunas variedades de tomate que se mostraban especialmente vigorosos desde el primer momento. Es, a fin de cuentas, una forma de sacar las plantas de los alveolos y montar una composición tan improvisada y lucida como efímera . Siempre con macetones suficientemente grandes.

El cultivo en macetas implica una batería de trabajos y manejos añadidos y específicos respecto de un huerto estándar en bancales, por ejemplo, de muy estricta implementación de la proporcionalidad. Sustratos, tipos de contenedores y tamaños, lugares, exposición a la luz y a la intemperie en general, elección de especies, frecuencia de riegos… Los resultados no siempre se corresponden con las expectativas generadas.

Hay mucha gente trabajando con éstas técnicas y algunos muy versados lo explican en las redes. Estoy por asegurar que puede comprenderse como una muy relevante escuela agronómica con entidad propia, no necesaria ni exclusivamente urbana.

En realidad este post es un pretexto para adelantar referencias sobre algunas variedades de tomate que, en tiempo oportuno, tendré que clasificar y caracterizar completando la ficha-tipo habilitada a tal efecto tiempo atrás y tener a mano -o poner a la disposición de otros hortelanos- elementos de juicio para decidir sobre su cultivo futuro.

En ocasiones no es fácil encontrar en la red, en los tratados o catálogos especializados suficientes datos para tomar una decisión o establecer comparaciones a la hora de hacer planes. Las más veces son generalidades o tópicos que se repiten sin pudor.

No hay mejor forma de documentar un cultivo que sufrir ( o experimentar cada instante gozoso) en las propias carnes, hacer seguimiento de los sucesos y de las evoluciones de cada ecotipo, en el propio huerto.

Se trata primero de tomate Walter, una variedad originaria de Argentina y que no parece que vaya a padecer, de forma inminente, complicaciones en el ambiente controlado de un invernadero. Un tomate muy similar al denominado Platense y cuyas semillas fueron obtenidas en una finca agroecológica al norte de la provincia de Tilcara, Jujuy. Un tomate criollo de polinización abierta.

Tomate Walter. Foto: angelfire.com

Hay muy poca información al respecto, pero me cuentan que ofrece frutos grandes -de 300 a 600 gramos inclusive- y maduran, por tanto, lentamente. Aun así resulta muy productivo en la segunda mitad de la temporada. Piel fina y buen gusto, más bien dulce.

La planta muestra un follaje nada exuberante y facilita sobremanera las tareas y la aireación. Son llamativas siempre esas hojas de patata, con aspecto tan saludable.

Ya se pueden colocar, por ejemplo, tantos tutores como ramas principales en forma de vaso y complementar con cañas atadas en horizontal que ayuden a sujetar el peso de piezas de gran volumen.

Es, en una primera instancia, un tomate que genéticamente llamamos gigante o tipo bistec como refieren en el mundo anglosajón, de piel fina, carne jugosa y compacta, también muy común en España y el resto de Europa.

Pero todo se andará y dejo para el otoño -cuando se puedan confirmar y obtener datos de primera mano- la fijación de las características o las valoraciones personales…

Pero va de la mano con otros.

La compañía es estimulante: tomate temprano de Lleida y Anna Rusian.

Tengo por ahí también media docena de plantas de una variedad enana de tomate cereza que no alcanza mayor porte que una gorra, porque no va a ser toda la huerta tomate grande.

Salud.

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LA PROPORCIONALIDAD EN EL COMPOSTAJE.

Germán Tortosa siempre en el tajo de la divulgación rigurosa, publica un post sencilloy claro sobre el equilibrio carbono/nitrógeno en las aportaciones a las pilas de compostaje.
¿Como puedo trasladar estas conclusiones porcentuales a la pila que acostumbro a montar?

Habitualmente incorporo seis, ocho niveles de materia orgánica seca, ya sea paja, hojas, restos menudos de poda, virutas de madera – preferentemente no resinosas- o cualquier otro elemento que se encuentre en nuestro entorno, por una de materia vegetal verde, más rica en nitrógeno y alguna de estiercol fresco, en la idea de que que puede colaborar a que se aceleren los procesos.
En estos días muchos hortelanos están levantando el huerto de invierno y obtienen un residuo compostable muy valioso en las hojas y tallos de cruciferas y/o brasicas que no se consumen, hojas dañadas de escarola, lechugas, acelgas y otras plantas de hoja, plantas que se han ido a flor…
Es buen momento para iniciar una pila tipo lasaña. Haciendo acopio primero y colocando por capas -más generosamente la materia seca, rica en carbono- e intercalando alguna capa con los restos vegetales verdes que pueden proceder, además, de la retirada de arvenses que no han llegado a semillar u otros cultivos de leguminosas tan populares como habas y guisantes.
Se recogen los materiales y se monta la pila en una mañana, de una vez, regando ligeramente después de las nuevas aportaciones y sellando el conjunto, cuando tenga aproximadamente un metro cúbico, con materiales más gruesos, como ramas, tallos de girasol, mijo o tupinambo o cartón.

Hay quien sitúa tubos perforados en tanto se activa la futura colonia bacteriana, o mallas enrolladas con el fin de airear en introducir oxigeno en el interior.
Es un proceso que puede durar entre seis y nueve meses, un año. Periódicamente riego con algunos cubos de purines de ortiga, consuelda o humus que muy posiblemente coadyuvan a la buena marcha de las reacciones bioquímicas
Y me olvido durante unas semanas hasta que toca voltear y conformar el montón al lado.

Este verano pasado, aprovechando la oportunidad constructiva que me ofrecían unas alpacas, pude montar una compostera y días atrás realizaba el segundo o tercer volteo.

Tengo la impresión que contiene más tierra de la que debiera porque en ocasiones cuando el conjunto con unos cms de tierra circundante; antes de que comience con la siembra de solanaceas voy a ir empleando algunas paladas para las camas de una veintena de garras de espárrago que entran dentro de la planificación o de unos cientos de aliaceas.

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SIEMBRA DENSA DE SEMILLEROS.

Algunas plantas llegan a lahuertadelosrobles a resultas de los descartes de semillas de otros reservorios, de otros bancos. No recuerdo haber comprado semilla desde hace tiempo. Sobres, latas, botes o papel prensa guardan durante tiempo indeterminado, semillas que en ocasiones proceden de distintas campañas y se acumulan. Algunas colecciones de semilla son pecios de naves encalladas, proyectos venidos a menos o finiquitados y quedan en cajones “después de tanto todo para nada”. El cultivador deja de serlo.

En verano adopté algunas semillas que permanecían en un centro de formación. No se sabía bien su procedencia e iban a ser objeto de una purga tan rigurosa como necesaria, en beneficio de otras variedades. Pero lo más interesante eran unos tomates de “La Iglesuela” . A saber… Posiblemente se trate del municipio situado en el entorno de la Sierra de san Vicente, Toledo.

Tras intercambiar algunas frases con los presente sobre la durabilidad de algunas no pude por menos que coger los sobres con una buena cantidad de tomate manzanita, (seguramente procedente del Maresme o el Baix Llobregat, tomaquet pometa) otro tomate verde, quizá clásico de ensalada y otro temprano de Lleida.

Foto: Diputación de Barcelona. Tomate ple pometa.

Las semillas de tomate se conservan bien en sobres de papel, respiran y, si se guardan en un lugar apropiado para que no se deshidraten, pueden llegar a sorprender incluso en aspectos tan decisivos al principio como el índice de germanización, después de diez años. Es ésta una eventualidad que permite, al comenzar las tareas iniciales de la campana, tomar decisiones a la hora de sembrar, o no, algunos tipos de tomate con vistas a recuperar simiente para mantener el banco, aumentar las referencias o a la producción más mollar.

Las bandejas con alvéolos medianos cargan una buena cantidad de sustrato y los prefiero ante los mas pequeños cuando la estancia o invernadero recibe mucha insolación y calor, esencialmente porque el sustrato se deshidrata en pocas horas.

Tengo ya como práctica habitual reutilizar y montar las bandejas de alvéolos de varios años de dos en dos, superpuestas, cruzadas, para que mantengan la integridad en las manipulaciones o traslados esporádicos.

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Hice una siembra densa en la penúltima tanda de variedades rescatadas con cinco, seis semillas por alvéolo, sin echar muchas cuentas, en la idea de que era poco probable que brotaran.

Cuando germina la mayoría de la carga, como en el sorprendente caso que me ocupa, es ineludible repicar, trasplantar, asegurar una cantidad suficiente de planton y seguir dando pábulo a la curiosidad…

En ciertos entornos o regiones éste tipo de siembra es habitual: en latas de conserva, cajones, garrafas, contenedores variopintos; puede resultar una forma muy práctica de ceder plantón sacando porciones con las cantidades necesarias.

La lluvia no ha permitido hacer trabajo de campo, pero sí enredar bajo techo con salidas esporádicas para regar “a dos aguas” y de forma bien natural: poniendo los almácigos con los plantines sobre los charcos y bajo las finas gotas procedentes de la cola de los nubarrones.

Algunas bandejas con las variedades que menciono al inicio y que podría denominar “de último vistazo”, son mixtas, con tomate y pimiento. Los resultados están a la vista en la imagen inferior.

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Los pimientos siempre imponen sus condiciones, como las berenjenas.

El sustrato es friable, se desmorona fácilmente entre las manos y las raicillas, por más que haya muchas plantas abigarradas no han terminado de conformar un pequeño cepellón.

Las suelto con delicadeza procurando no tirar bruscamente de los cabellos radiculares, de los tallos, para evitar que se rompan por la inserción.

Es éste el momento de seleccionar las plantas más fuertes y vigorosas deshaciendo el terrón con los dedos, empezando por la base, e ir desenredando hasta separar ejemplares. No tiene porqué cambiar la composición del sustrato. En todo caso se puede ir incorporando ya algo de tierra del huerto.

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Las tomateras tienen un potente sistema radicular y ya desde su más tierna infancia apuntan maneras. Las prácticas con semillero suponen una oportunidad para indagar y afianzar algunas certezas sobre fisiología vegetal y ver de primera mano las peculiaridades de cada hortaliza.

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Bosquetes minimalistas.

Las técnicas y tareas relacionadas con el germinado de semilla tiene muchas variables y la siembra densa es una opción para hortelanos con poco espacio, por ejemplo. Es imprescindible volver a etiquetar cada variedad con rigor.

Hay que tener siempre en cuenta el fototropismo y girar los contenedores de vez en cuando; tras dar la vuelta a alguno ofrecen las pequeñas plantas algunas sorpresas cromáticas.

Algunos días las pequeñas plantas de tomate alzan sus hojas en busca de la luz y muestran el envés púrpura, amoratado. Al parecer el estadio tiene que ver con la variedad, las adaptaciones al frío y complicaciones en la absorción del fósforo . Pero eso ya son palabras mayores de la ciencia y le corresponde a otro explicarlo.

Dice Marc Badal que el mundo campesino ha desaparecido, que ha dejado paso a un mundo del que proceden los turistas. Pero sobreponiéndose a cualquier escozor de melancolía, cabe construir otras formas de habitar, desde la ruralidad y por supuesto, teniendo en mente los principios agroecológicos en el diseño de sistemas para conseguir alimentos limpios y saludables -y con el esfuerzo añadido que implica- desde las urbes.

Poner semillas de especies y variedades tradicionales en la tierra forma parte del patrimonio cultural de la humanidad y no vamos a dejarlo por ahora.

Salud.

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GARBANZOS NEGROS.

“El mundo rural evoca en nosotros una idea de autenticidad que no aplicamos a la ciudad. Por más que sea ésta la auténtica realidad en la que vivimos. O precisamente por eso. La noción de autenticidad siempre se aplicada a otras vidas no a la nuestra.”
                                                                                                                                                                                                                 Marc Badal

Casi un kilo de garbanzos negros he cedido a un agricultor de La Comarca de El Barco de Ávila donde las condiciones edáficas y climáticas pueden ser más que favorables para cultivarlos de forma tradicional, sin mecanización, desde la siembra a la trilla.

Garbanzo negro de Alozaina. Una variedad hasta no hace más de veinticinco años muy común en el sur peninsular (Málaga) Marruecos y Las Islas Canarias, pero también por todo el Mediterráneo

Se trata en todo caso de propagar esta leguminosa y sembrar, además, unos puñados en Madrid para verificar su viabilidad y rendimiento en ambos entornos.

No hay pretensión alguna de contribuir a que este garbanzo con el aspecto de un chinarro, rústico y antiguo adquiera una fama desproporcionada de super-alimento. Estamos ante un garbanzo tipo desi (que podríamos traducir como “local” o “del país”) con una cubierta exterior áspera, pequeño, de conformación algulosa y un pico más pronunciado. Es cierto, no obstante, que este tipo de pulso tiene un contenido de fibra mucho más alto que sus parientes modernos y es significativamente más bajo el índice glucémico. Un garbanzo espartano y hermoso.

Con ésta y sucesivas entradas debiera documentar el proceso en varias escalas: el ciclo vegetativo de la planta y la caracterización del grano, siempre con el rigor que sea capaz de implementar y mostrando algunas tareas culturales que le son propias, en los dos espacios hortelanos tan distintos.

El delicado sabor a nuez no le redime de una textura poco mantecosa. Precisa una larga cocción. Aunque tras ponerlo en remojo y cocerlo pierde el colorido intenso, se me ocurren muchas alternativas gastronómicas (harinas, humus, potajes y ensaladas) con las que poder disfrutar de una legumbre más. A pesar de los riesgos que pueden suponer si no se hace bien, a lo largo de la historia y en otras culturas se vienen consumiendo germinados.

En la imagen puede apreciarse cómo el pico del garbanzo negro es la punta de lanza de la plúmula. Pero también el vigor que muestra la ridícula apenas con las reservas que facilita la semilla.

El color púrpura, tan importante para que algunas plantas se manejen mejor en climas menos templados y atraigan a polinizadores, se sublima en negro para éste garbanzo merced a las antocianinas. Ya hay suficiente literatura al respecto.

Un primer pase con cultivador que no entierra la vegetación arvense

Siendo conscientes los agricultores y la agro-industria de la variabilidad de rendimientos de las doscientas variedades de garbanzo hibridado que se cultivaban en España y su procedencia dispar, a finales de los años ochenta se inician los trabajos para estabilizar y ofrecer un número más reducido que se acabará correspondiendo con las que se producen en la actualidad, aunque no sean consumidas de forma generalizada. Y digo esto porque el 80 % del garbanzo que se consume en España es importado.

Dos tablas de Garbanzo negro en Madrid ciudad. Huertos Montemadrid.

No estaría mal fijarse en la procedencia de la legumbre que consumimos (preguntar cuando se compra a granel) y operar en consecuencia. Gestos de esta índole contribuyen a mitigar los desmanes de los grandes distribuidores, ayudan a los productores locales e inciden de manera mas que testimonial en la reducción de la huella de carbono.

Cicer arietinun nigrum (como un puñado de semillas de una variedad extremeña de color caqui que me han cedido para multiplicar) es ya una reliquia y no se comercializa de forma generalizada.

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En algunas páginas web italianas se ofrece el garbanzo negro como una medicina (garbanzo negro de Apulia), es uno de los panes de cada día en Medio Oriente y en la India, como otros verdes o anaranjados y se conoce, por poner otro caso, una variedad negra mejorada tipo kabuli en ámbito de la universidad norteamericana de Washington

Con el garbanzo se puede dar cualquier circunstancia agronómica y a un año de producción excelente pueden suceder rendimientos ruinosos. Las mejoras genéticas anteriormente citadas han contribuido a que el agricultor pueda confiar en obtener unos mínimos y sea rentable, en detrimento de la diversidad.

Tres piedrecillas mas

A las virtudes nutritivas de la legumbre que todos conocemos, para ponerla en su justo lugar, pueden sumarse la versatilidad en la cocina y la función simbólica de una variedad resistente, que no debiéramos olvidar en la vía de obtener o recuperar alimentos autóctonos, limpios y nutritivos.

Sobre un suelo de tierra vegetal, en Madrid, sin haber realizado ningún cultivo previo y labrado a mano con la horca para no cambiar los niveles, he sembrado seis lineas bien derechas, en dos tablas no muy largas (pensando en colocar mallas anti-pájaros cuando vaya cuajando la flor) y en un marco de plantación de 50X35.

Unos trozos de caña o unos palillos me sirven para tener localizados los puntos de siembra

Hace miles de años que los agricultores intuyen la relevancia de la naturaleza de la tierra en la calidad de lo cultivado y las interferencias de los cultivos; va de suyo que también en el caso de los garbanzos.

La ciencia moderna, la investigación y la experiencia de campo, por lo que ahora nos atañe, han corroborado que gusta de suelos silíceos, de consistencia media, mullidos y ricos en potasio. Son proverbiales algunas zonas de cultivo que dan nombre a variedades de todos conocidas y que sin lugar a dudas deben ser óptimas para tal actividad agrícola. Sobre suelos calcáreos la planta va mal y produce garbanzos duros y de mala calidad.

Las semillas germinadas en un tarro de cristal con papel húmedo se trasladan a un contenedor, por ejemplo.

Es importante hacer hincapié en la resistencia de este cultivar negro a las bajas temperaturas. Hasta el punto de que prospera a mayor altitud que otras sin merma en los rendimientos Si a éstas condiciones que vengo relatando se sumaran la calidad de las aguas yodadas del Tormes y sus tributarios o las variaciones térmicas entre el día y la noche características de la comarca de El Barco de Ávila, se puede aventurar una buena adaptación y la mejora significativa del tamaño y la textura.

Debieran completar su ciclo aprovechando el agua procedente de las lluvias primaverales pero no seré yo quien le niegue a las plantas unos riegos oportunos habiendo agua disponible.

La flor del garbanzo es hermafrodita, autógama, y difícilmente sus arvejas llegan a cruzarse. Habrá oportunidad de mostrar en su momento la belleza de una flor violácea que da lugar a un vaina globular en la que se forman una o dos arvejas. Uno de los mayores riesgos para el cultivo al margen de las enfermedades de origen  fungi -y que abordaré si hubiera lugar- es el ataque de las aves, hasta el punto de que en un rato una bandada de tordos, torcaces o urracas puede devorar todo el plantel en su punto de maduración.

Ya Casiano Baso hablaba de rociar con cohombrillo amargo y ajenjo el garbanzal para disuadir a las aves. Existen métodos modernos pero no se me escapa que pudiera utilizar cayena en polvo, pimienta, ajo… macerados en fumigados regulares para el menos molestar a los pájaros en el almuerzo. Sabemos que se acostumbran pronto a los brillos, reflejos o cintas en movimiento, a los molinos con envases reciclados.

Es muy recomendable realizar labores para disgregar la capa superficial del suelo endurecido por las lluvias y facilitar el germinado, y cuando la planta adquiera cierto tamaño recalzar para proteger los tallos y sujetar la tendencia de las ramas de esta variedad a tumbarse; en torno a primeros de mayo al mismo tiempo que se controlan las advertencias.

Es fundamental no dejar de realizar en su momento aportes de nitrógeno para un desarrollo saludable de la planta, pero más concienzudamente de fósforo y potasio en forma de pellet de gallinaza, por ejemplo, para contrarrestar el corrimiento floral por alimentación defectuosa. Los suelos, que no siempre se pueden analizar, pueden tener carencias y éste tipo de enmiendas debieran incidir  de forma positiva en la fase de la floración y cuajado del fruto.

Todos los cuidados culturales, desde el alzado del terreno a la recolección de la planta completamente seca pueden ser muy llevaderos, compatibles con el periodo en que estoy preparando los planteles de solanáceas o más adelante con los trabajos que se van a ir realizando para el huerto de verano.

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El garbanzo es moderadamente esquilmante y habrá que estar muy atento a las sucesiones cuando es, además, una leguminosas que no ayuda de forma significativa a mejorar el suelo.

Ante la perspectiva que ofrecía la prueba de germinación realizada hace unas semanas y la poca homogeneidad de la semilla, ahora que se trata de sembrar, he decidido enmendar la costumbre y echar no menos de tres a la tierra con cada golpe. Las  plantas  funcionan solidariamente  como tutores de las otras.

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Tampoco voy a poner en remojo la semilla. La tierra, a pesar de los aguaceros, está en tempero, suelta y la previsión de nuevas lluvias me asegura que esta “gravilla negra” va a quedar apretada y se va a hidratar satisfactoriamente.

 

Quizá las influencias gastronómicas de otras culturas que los han prestigiado, la aportación de los profesionales de la nutrición o gastroblogs y la búsqueda de información mas especializada de los consumidores habituales -cada día más atentos- se han resuelto con una justa valoración de estos alimentos y un mayor interés por variedades que pocos recuerdan ya.

Cicer arietinum nigrum. Museo de Toulusse

El declive del garbanzo comienza con la Revolución Verde, pero no creo que su consumo haya estado periclitado. Huelga insistir en que continúa siendo un símbolo cultural en España, casi siempre con mala prensa (emblema chusco que se come) pero omnipresente en la cocina popular. Cuántos estómagos ha llenado con proteínas y fibra de calidad, junto con la patata, en los periodos más grises de la historia reciente….

salud.

Créditos:

La ciencia y sus demonios.

Cultivo del garbanzo. Magrama. Hojas divulgadoras.

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BRASICAS ORIENTALES.

“Tal vez sea no por iluso menos pretencioso creer que los miembros del reino vegetal se someten pasivamente a la tiranía de nuestros caprichos en lugar de aceptar que también embaucan, cautivan y ponen a su servicio a sus supuestos amos. Encarnando nuestros ideales de belleza y salud, captando nuestras necesidades y adaptándose a nuestros gustos algunas plantas consiguen sus propósitos: prosperar, expandirse, tener éxito reproductivo.”
Santiago Beruete.

Es probable que cultivar -al menos para los que como el que les habla, reconocen la actividad más allá de propósito nutritivo- sea una forma de indagar, un medio para situarse y colocar las cosas. Horticultura como composición, en casi todos los sentidos del término. Surge de tal intuición la idea de que estos mapas hortícolas que cuelgo en la red, dibujados con humus y pigmentos verdes, dan forma a la curiosidad.

A lo largo de la mañana he tenido un rato para echar un ojo al huerto medio olvidado.

Tras unas semanas sin aparecer vuelven a sorprenderme las formas y colores de esas plantas tradicionales de la huerta castellana.

No todas muestran la apariencia canónica de las hortalizas que se colocan en los lineales de los comercios urbanos. Son piezas pequeñas, de sabor fino y delicado.

Algunas plantas se atrofian o degeneran debido muy probablemente a las carencias nutricionales y a la bajísima actividad microbiana del suelo. No es suficiente con hacer aportes orgánicos. La formación de agregados lleva su tiempo. Aún no hace un año que inicie esta “franquicia” de huerto urbano en la periferia Sur de Madrid.

Una no sé qué que va a la cazuela. Foto: Lahuertadelosrobles.

Las cebolletas recién cosechadas… Las florecillas de brócoli surgidas tras cortar la pieza apical…. La rúcula… Los tupinambos, la berza, el puerro, la naviza, el apio de Santiago: todas hacen caldo.

La coliflor de Sicilia un tanto desmelenada…

Las brasicas orientales de las que vengo haciendo pequeñas menciones han progresado adecuadamente y voy pensando ya en enmendar algunas opciones y pautas de cultivo para el próximo invierno; toleran muy bien las bajas temperaturas y a poco que se protejan con alguna cobertura al uso, se desarrollan de manera uniforme y sin más taras que las muescas que hacen los pájaros y no a todas.

El horenso, por ejemplo, ofrece un aspecto liso, brillante, ceroso. Se parece vagamente a la acelga y es equiparable desde el punto de vista culinario a la espinaca, pero de sabor ligeramente amargo. Tienen también como aquella unas hebras mas fibrosas a lo largo de las pencas. Los verdes intensos de las hojas en forma de cuchara no desaparecen cuando se preparan al vapor, ni tampoco el regusto picante.

Se vienen realizando con estas verduras estudios para determinar la utilidad que pudieran tener para el tratamiento de algunas enfermedades. Es quizá uno de los motivos por los que empiezan a tener estos productos cierto predicamento, vía EEUU, entre los consumidores más preocupados por los temas de salud, el consumo responsable, etc y van entrando en las cocinas de propios y restaurantes.

No es fácil introducir en la dieta un alimento si no hay detrás referencias gastronómicas concreras, también de consumo. “Pero eso, ¿cómo se come?”

Incido a menudo en las enseñanzas de los antropólogos cuando recuerdan que son realmente complicadas las enmiendas en lo que concierne a los hábitos alimenticios.

El isotiocianato, que se presenta de forma natural en éstas crucíferas, es responsable del sabor picante tan notorio, un compuesto azufrado que al parecer participa en la eliminación de toxinas y refuerza las defensas antioxidantes de las células. Léase también el tan cotizado y renombrado rabano chino o daikón; ¿será posible que culmine su ciclo alguno de la media docena que sembre en noviembre?

No es mi intención abundar en aspectos tan delicados en los que soy rotundamente neófito y prefiero remitirme a fuentes rigurosas que traten estos temas. Las modas nunca son inocentes.

Es evidente que ofrecen una variante de flavor al que no estoy acostumbrado. Tampoco quiero hacer por el momento un curso exprés de cocina japonesa. Aún así la cocina popular de estas Españas puede asumir e integrar estas verduras en potes, salteados, empanadas, pastas… pongamos por caso, contribuyendo con matices inusitados. Me quedo con el dato de que es bueno que piquen y/o amarguen un poco y a pesar de no ser matices que aprecie.

Horenso, mizuna y al pie rosetas de bockchoi
Foto: huerto Cultibook.

Cuánto queda por aprender de estas plantas por estos pagos. No va a ser fácil encontrar información respecto al cultivo. Tampoco lo va a ser el acceso a documentación que no repita perogrulladas o lugares comunes. Apenas algunos gastroblogs hacen referencias y poco esclarecedoras para lo que me importa.

Aún así, la dinámica invernal con las plantas, in medias res, es clara: cultivar como se hace con otros nabos o mostazas, en suelos medianamente sueltos y discretamente abonados.

Ya he preparado semillero de aquellas que se consumen las hojas. No tengo queja de los trasplantes tras una corta adaptación al terreno.

El tamaño y conformación de las nuevas hortalizas asiáticas, el conocimiento de sus estados fenológicos permiten trabajar con marcos de plantación menos abiertos, en líneas o al tresbolillo como predica, por ejemplo, el método biointensivo y así procurar que las plantas estén más resguardadas del frío, que no proliferen algunas adventicias o se dilaten los riegos si hubiera que realizarlos. Han soportado bien los descuidos

Es sabido que los aceites esenciales de éstas plantas son fungicidas y pueden inhibir la germinación de otras menos deseadas. Es seguro que mejoran las condiciones físicas del suelo.

Valen tablas o bancales, eras estrechas… y quizá intercalar lechuga u otras verduras. Está por verificar.

Horenso. Foto. Lahuertadelosrobles

Por el momento las tareas culturales son gratificantes por sucintas y compendiosas. No se plantean problemas distintos a los de otras plantas de la misma familia.

Mizuna junto a plantines de pack choi.
Foto: Cultibook

Tatsoi (Brassica rapa subsp. narinosa) u Horenso, una variedad de Mostaza oriental, (Brassica juncea), tienen un rendimiento neto, claro, mensurable. He realizado cosechas que van del pinzado del brote, cuando adquieren un tamaño mínimo, al del pie entero. Cuando empiezan a presentarse indicios de floración es preferible cosechar y sacar la planta del terreno.

Las tandas de primavera no van a interferir en los cultivos de verano y pueden entrar en las cuentas de las sucesiones a las que estoy suscrito de forma permanente.

No he podido apreciar enemigos naturales relevantes. Algún masticador ha tocado el pack choi, a juzgar por los característicos rotos elípticos que muestran algunas hojas, pero estamos en pleno invierno y no puedo afinar por ahora. En primavera esto puede cambiar.

Estoy preparando otra tanda de plantones “de entretiempo”, aunque tengo la impresión de que su ciclo va a ser más corto y habrá que cosechar rápido. No puedo asegurar que pasen siquiera de mayo. Algunas irán destinadas a la recuperación de semilla.

Son verduras agradecidas y tolerantes. Vinieron las semillas en modo ensayo cedidas por Paco, desde Rota, artífice del sitio Alma de Tomate y estoy poniendo, (como diría un castizo: visto lo visto) los medios para repetir…

No puedo más que estar agradecido porque aprecio en buena medida las estimulantes alternativas de cultivos y las posibilidades de generar nuevas asociaciones y mejores rendimientos para una huerta diversa.

En las próximas semanas empezaré con las siembras directas de salsifi, remolacha bicolor y otras raíces, en tanto que solanaceas y plantas acompañantes van camino de emitir las primeras hojas verdaderas en el invernadero.

Para ser honestos debo confesar que voy echando de menos algo que no sepa sólo a hierba. En unas semanas los tricomas del tomate emitirán ese aroma característico y cambiará la percepción de las tareas.

La horticultura está plagada de sucesos de toda índole. Tanto es así que se me resuelven en forma de historias, con incitaciones permanentes para los sentidos.

Si se hace oficio se cumplen siempre las expectativas sean cuales fueren los corolarios.

Salud.

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PROTOCOLOS DE GERMINADO.

El dilema está servido. Cada nuevo periodo de huerta de verano viene precedido por intensos debates e intercambio de prácticas y sesudas convicciones entre aficionados o agronautas para fijar un protocolo óptimo de germinación.

Las técnicas para reproducir plantas hortícolas de forma casera a través de las semillas son de lo más variopintas y no renuncio a las propias.

Ayer cuando rellenaba contenedores podía escuchar música a través del terminal telefónico. Lo mismo le doy la vidilla a estos orgánulos de reproducción sexual con sesiones adecuadas a tal evento.
La sabiduría popular sugiere que a las plantas les gusta la música o que les hablen. Me da la impresión que debieran concurrir, además, otros factores como la intensidad y los tiempos.

E. Mancuso, conocido neuro-biólogo, explica que, específicamente, las frecuencias bajas favorecen la germinación de las semillas y el crecimiento de las plantas hacia la fuente de ese sonido y que podrían equipararse a frecuencias naturales como la del agua que corre.

Cabe sospechar que el semillado y la consecución de planta propia para el huerto, es uno de los palos más complejos y de difícil resolución en el horticultura de autoconsumo; en muchos casos son trabajos de forzado e implican conseguir que las plantas hagan cosas fuera de su periodos naturales de germinación para conseguir mejores rendimientos, para cultivos des-localizados, o la prolongación en el tiempo de las cosechas.

¿Cuál es el momento óptimo y más oportuno para poner en los contenedores, las bandejas de alveolos o almácigos las distintas especies de plantas?

Tengo la impresión de que tendemos a precipitarnos, porque aunque podemos contar con materiales y medios muy sofisticados para caldear o iluminar las estancias y se pueda conseguir la germinación de la semilla, no hay certeza de que sean suficientes las horas de luz en los primeros día de febrero y que las plantas se desarrollen con relativa normalidad. A la postre si las situaciones no tienen continuidad -es evidente el elevado coste energético de estos procesos si no se dispone de instalaciones que reciban luz y calor natural- las plantas permanecen latentes, paradas, durante muchas semanas, con los importantes riesgos de que enfermen o incluso acaben por perderse; no voy a insistir en la dedicación que requiere este proceso.

Un test de germinación con garbanzo negro es siempre una práctica entrañable. Plumilla y radícula despiertan toda la fascinación por la potencia de la naturaleza vegetal.

Son las solanaceas las principales protagonistas en estos periodos invernales de semillado y en función de qué especie se trate (entendido para la zona centro peninsular) inicio las tareas en casa no antes del veinte de febrero.

Unos días antes, si la finalidad no es estrictamente comercial, y si se dispone de medios profesionales que conciernen a invernaderos y umbráculos o incluso si se dispone de un sistema de cama caliente, pueden empezar a entrar en contacto con los sustratos una buena parte de semillas de hortalizas de hoja y el triunvirato de estío, llámense tomate, pimiento y berenjena en sus distintas advocaciones, más aliaceas o algunas plantas plurianuales y plantas auxiliares.

Cada reproductor tiene sus preferencias en cuanto a la composición del sustrato, pero suele haber coincidencia en el empleo de humus, fibra de coco y arena con variaciones a base de perlita o vermiculita y dependen de la interpretación que cada uno haga de las características o prestaciones de este tipo de materiales inertes o de los costes previstos.

Salvo excepciones mi formulación básica es sencilla: 1:1:1, como para realizar esquejes, esto es, una parte de buen humus, una de fibra de coco y otra de arena de río. Pero como para otras tareas siempre depende y pueden hacerse modificaciones compositivas en función de la frecuencia de riego, las necesidades de drenaje de la especie, de la humedad mínima, la temperatura o de los requerimientos nutritivos -siempre exigentes en estos primeros estadios- de las plantas.

Están muy bien descritos algunos fenómenos relacionados con el escaso índice de germinación no imputable al índice natural de brotación de cada planta o a la “caducidad”. Hay que tener muy presente para algunos casos determinados que un desajuste de riego puede rompen ese proceso iniciado al entrar la semilla en contacto con el agua y el sustrato (en condiciones idóneas de temperatura) hasta el punto de que -truncado el ritmo- ya no es capaz de retomar y completar ese camino iniciado que debiera terminar cuando aparecen los cotiledones.

Más de una vez las marras, superan la media. Pongo por caso, ahora, las siembras directas de planta con semillas minúsculas. En ocasiones el éxito de estas operaciones en los bancales (directas, muy superficiales) está condicionado del mismo modo, por la viabilidad de la semilla, el grado de germinación inherente o la forma de regar. A veces es una buena práctica, precisamente, no hacer nada y esperar, por ejemplo, a poner los chorrillos de zanahorias, nabos, rúculas… en la tierra en vísperas de lluvias moderadas en lugar de remover la simiente con el agua, torrencial para el caso, de la regadera.

Me gusta hacer el primer riego de los semilleros en profundidad y que el sustrato tome toda el agua que necesite, introduciendo los almacigos en bandejas con agua. La fibra de coco tarda en absorber esa húmedad tan necesaria para la hidratación de las simientes, pero también tarda más en soltarla que otros materiales floculantes. Basta verificar, al peso, que están saturados. Los riegos con atomizadores suelen humectar la capa superficial escasamente si no se hace a conciencia o se repiten las tandas.

La actividad discreta de estos días, sin visibilidad en el campo pero febril, condicionará en gran medida el rendimiento de la huerta de verano, aunque no renuncio a repartir tandas de lechugas, espinacas o acelgas por los rincones, al voleo, a la intemperie, para que germinen cuando les toque y luego repicar a pie del tajo.

Es siempre tan placentero empezar cosas, estrenar, echarse al camino…. Y esto no ha hecho más que empezar, de nuevo.

Salud.

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DE PARRONES, PODAS Y NIEVES.

La decisión no es un instante, sino un proceso. La decisión tiene una historia, una preparación, una maduración. Requiere tiempo. ¿Cuánto? Su propio tiempo, ni más ni menos. Tiempo de humus, de barbecho, la temporalidad de la emergencia.”.  
                                                                                                                                                                                        Atribuido a Jean Oury.

Decía Bigas Luna que la presencia de plantas es síntoma de felicidad.

La parra es una excelente promotora de sutiles satisfacciones y de bonanzas recurrentes: los pasos de la luz entre las hojas, la marcha de pámpanos y zarcillos vistos desde una posición privilegiada bajo el baldaquín verde, la evolución del envero de la uva o algunas tareas que la miman; es agradable la sensación de que ya no se parte de cero en la construcción vegetal, oculta, silente.

Las plantas tienen el mismo protocolo de crecimiento sobre y bajo tierra y puedo imaginar raíces en busca del cationes, pero atiendo esta vez a lo más evidente

Aún hay tiempo, pensaba días atrás, de podar la parra moscatel antes de que alcance la borrasca el territorio. Esta temporada va encaminada la tarea a mejorar la producción de uva más que a la generación de sombra. (El otoño pasado se han cosechado veinte kilos de uva)

No podía dejar de intentar, a su vez, reproducir esta semileñosa de muy buena clase.

En esencia la poda que se realiza en invierno a la vid busca quitar madera. Si se dejan muchas varas para producir hoja la planta emitirá menos flores y por tanto menos uva. Se pretende suprimir -periódica y selectivamente- una buena parte de la última vegetación, toda vez que cada individuo tiene ya un forma predeterminada. Más adelante se realiza un deshojado o poda en verde de la que, si fuera a realizarse, podré hablar en otro momento.

Intento apuntar aquí, después de algún tiempo alejado de la gacetilla, algunas descripciones y anotaciones sobre un tema cuya verificación  y para diferentes entornos siempre estará condicionada por factores de fertilización, variedad, clima, suelo, etc, (Siempre depende), pero tb sorprendido por la magnitud de una nevada que ha bloqueado la vía de acceso a la aldea.

En efecto, los expertos dejan claro, por ejemplo, que el vigor vegetativo de la parra es inversamente proporcional al de la floración, de modo que la poda no es tema baladí. No es de ningún modo una planta silvestre y la intervención del hombre es imprescindible.

Observo cómo ha quedado el ramaje de la parra que da la bienvenida en el patio de casa -perdidas ya todas las hojas- y decido desde el suelo los primeros cortes. Arranco desde el fuste principal por cada ramificación dejando pulgares con dos yemas y alguna espada; voy valorando opciones y seleccionado las guías que van a llevar a la planta un poco más lejos. Se cortan sarmientos en paralelo o cruzados.

De derecha a izquierda: espada y pulgar. Dos pulgares resultantes del corte de ramas del año anterior.

Está contrastado que cuantas menos yemas se dejen en la rama que se va cortar más vigorosos se manifiestan los brotes en primavera, de ahí que sea habitual dejar no más de tres. Es fundamental proceder con cierto tino y partir con idea clara de que las flores nacen en brotes del año anterior. No salen de madera vieja.

 

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Los restos de poda más aparentes van destinados a la reproducción.

Procuro no cortar muchas ramas viejas, mas gruesas, a ras de las principales (poda ciega). Son ya elementos esenciales para la acumulación de reservas y juegan una función primordial en la aparición de las jóvenes.

Mi vocación parralera tiene algún tiempo. Alcanzo a conocer ya “las cuatro reglas” pero confundo términos y nomenclatura relacionada con el oficio y el cultivo, no acabo de hablar con propiedad su fisiología o de tareas culturales, pero con cada ciclo le saco más provecho, sobre todo en lo que se refiere a la cosecha.

Cada pie es distinto al siguiente en la viña o el parrón y, si bien sólo los expertos podadores abordan el trabajo de manera rápida y bien encaminada, ya voy realizando ésta y tareas similares con discernimiento.

De forma que llaman los entendidos oreja o espada a segmentos vegetales, ramas que pasan de seis brotes, y vara a otros, si aquellas se mantienen en toda su longitud, acaso despuntada.

                                                                 Fisiología de la vid. Fuente: Cajamar

Suelen aparecer más racimos cerca del tronco principal. Es aconsejable en consecuencia buscar el equilibrio entre el puro ramaje y el fruto. Procuro que, a la postre, haya un reparto proporcional de racimos por toda la planta.

Algunas cosas van quedando claras: los desequilibrios inhiben el rendimiento. En efecto si algún año se descuida está tarea, la parra emite fronda con brotes muy largos, pero no dan fruto.

Otro comportamiento, bien descrito ya, de vitis vinifera implica que los brotes son más vigorosos si crecen en vertical y es mayor la producción de flor en aquellos que crecen más inclinados. Es éste un fenómeno que se acentúa cuanto más se acercan las ramas a la horizontalidad. La savia tiene más dificultad para circular cuando la rama va mirando progresivamente hacia abajo, por lo que se genera menos hoja y mas fruto. No es por tanto casual que se hayan empleado tradicionalmente estructuras en parra, en cordones o en “T” para la producción de uva de mesa, intentando también la aireación, el alejamiento de la eventual humedad del suelo y la prevención  de enfermedades fúngicas.

Como para otros frutos la cantidad de racimos incide en el tamaño y hay técnicas bien documentadas para eliminar algunos pomos florales -si se muestra la planta muy cargada- en beneficio del calibre.

El viento no viene sólo: agua, tan necesaria, y un frente frío.En los primeros días de enero hasta donde alcanza la vista, al pie del Macizo Occidental de Gredos, el paisaje amanece cubierto por treinta y cinco cms de nieve.

La víspera he tenido tiempo de buscar acomodo para una veintena de sarmientos.

Llegado que sea el nevazo, cubre el silencio albar el primer renque que inaugura la viña. Sembrados han quedado unos pies de uva Moscatel roja y blanca, Arbilla y Corazón de cabrito. La huerta del Cañamar acogerá también la variedad del Cuerno rosada, Molinera y Corinto procedentes del proyecto de recuperación de variedades históricas que se viene realizando desde hace unos años en la localidad de Terque. Almería.

 

Son buenas las expectativas de que las las variedades puedan encontrar acomodo en un emplazamiento a mil metros de altitud, en la Iberia Continental, en otro suelo y con distintas condiciones climáticas; es conocida su proverbial adaptabilidad en toda la Cuenca Mediterránea. Pienso, incluso, que podrían variar para mejor en unos años algunas cualidades organolépticas de la uva, de su piel o pulpa y soy consciente de que se modificarán otros vectores como los tiempos de maduración o matices de color y estarán menos expuestas a ciertas enfermedades o fisiopatias derivadas de los vientos muy calientes.

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En este año del trasplante voy a respetar las dos ramas

Sobre la cuerda que me sirve de guía he trasplantado y tutorado esta planta de la imagen que permanecía en un gran contenedor produciendo fruta ya. El próximo año la poda tiene que promover la formación de una planta en doble cordón que se bifurque a la altura del pecho.

Subestimo en ocasiones las consecuencias de los fenómenos meteorológicos en el monte, en la huerta. No podré decir que no estaba al tanto. Había que buscar un hueco sin heladas -tres o cuatro días- para realizar estas tareas, pero el hortelano las más veces no saca el tajo adelante cuando quiere, sino cuando puede.

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En algunos hoyos aparece la roca madre a poco más de cuarenta cms. Los encharcamientos en el entorno cercano o la naturaleza de la vegetación espontánea dan indicio de la saturación del suelo. La textura franco limosa derivada de los aportes milenarios del aluvión en la vega y la variable superficialidad del granito van a condicionar los cultivos. No necesariamente para mal.

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Las encinas centenarias no se sorprenden.

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Otro es ya el panorama. En días sucesivos el hielo generado por la baja temperatura de la tierra marcará el ritmo. Confío en que estos meteoros no interfieran en el cierre de las heridas o en los resultados de la propagación.

Me quito las polainas y las botas. Sacudo el barro pegado a la rodilla y atizo la lumbre.

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CON LO QUE TENGAMOS POR AHÍ. Un bancal en ojo de cerradura.

Venimos observando con interés el trasiego de nociones y recursos, las idas y venidas de métodos, corrientes de pensamiento permacultural,  prácticas orgánicas, ecológicas, metodologías  arquitectónicas y artes constructivas que dan lugar a modelos de huertos o jardines adaptados a unas necesidades específicas y ligados, a su vez, a la disponibilidad de medios humanos y materiales,  a la situación social de sus usuarios; en estos términos las redes sociales son esenciales  para su  promoción o difusión, para su mejor valoración entre los ciudadanos cada día más interesados por los temas ecológicos de sostenibilidad o auto-consumo.

Estos días de cálido otoño he participado en la construcción de una estructura hortelana muy socorrida y popularizada en el África Subsahariana, en países y regiones con el tejido social muy degradado o afectados por enfermedades o hambrunas. Se trata del keyhole.

Conocen los lectores mi escasa predisposición a repetir argumentos, conceptos o modelos que ya explican otros con mayor detalle, cercanía y rigor, pero no voy a dejar pasar la oportunidad de hacer una propuesta concreta con cosas que había por ahí.

Los huertos en ojo de cerradura posiblemente ya fueran utilizados con distintas manifestaciones en el sur de Inglaterra mucho antes de que tomaran tanto predicamento o quizá en Centro Europa (y desde la EM quizá), para obtener verduras frescas al pie de las casas.

Hay por tanto versiones africanas muy destacables y con altísimo grado de eficiencia y permanencia en el tiempo, otras europeas y americanas…

Los fundamentos de su construcción y uso están ligados al aprovechamiento o al reciclaje -decimos hoy- de materiales de desecho o que están presentes de forma natural en el entorno: piedra, adobe, ladrillo tosco, madera, paja tierra vegetal, estiércol…

La ejecución es muy básica y cualquier persona o grupo interesado puede llevar a buen puerto el proyecto sin grandes derroches energéticos; está ideado para perdurar y no tiene apenas mantenimiento.

La estructura del suelo cultivable en este modo de cultivo de auto-consumo o familiar se conforma en el lugar, teniendo muy presente los fundamentos del compostaje. Se trata de que este huerto elevado se mantenga unos años sin apenas labranza, haciendo aportes periódicos de humus en la cesta central e insistiendo en las prácticas y siembras intensivas, en cultivos múltiples ( principalmente de hoja y raíz) adecuadamente asociados y de cosecha continua, en función de las necesidades diarias.

Pueden los lectores interesados aventurarse con plantas de portes altos, más  frondosos pero los huertos  en ojo de cerradura no están pensados para solanáceas o panizos. No obstante es  indudable su función complementaria para huertos pequeños y de mediano tamaño, escolares o con una finalidad netamente ornamental; el pequeño recinto de las hortalizas a la puerta de casa en grandes fincas donde la huerta queda lejos.

Con un trozo de malla gallinera o similar, con una “cesta”  fabricada con ramas o cañas se monta un cilindro entramado de poco más de un metro de alto y de diámetro variable (entre treinta y sesenta cms pongamos por caso) que va a retener la materia orgánica y el humus que alimentarán a las plantas.

Una circunferencia de metro y medio de radio trazada en el suelo con una estaca y una cuerda será la referencia para ir colocando los elementos constructivos que a modo de zócalo de no mas de cincuenta cms de alto, van a retener la tierra y los distintos materiales vegetales sobre los que se cultivarán las hortalizas.

Es sencillo y común, por ejemplo, situar piedras (colocadas con mortero o en seco) o troncos, piezas de bloques de cemento, celosía sobrantes de alguna obra como en el caso que nos ocupa, para dar forma al recinto practicando un pequeño mordisco, vaciando una porción de un imaginario queso, que facilita al hortelano el acceso a la columna central del humus para hacer nuevas incorporaciones. El terreno quedará, pues, en pendiente desde lo alto de la cesta equidistante al borde perimetral.

Las dimensiones permiten realizar las tareas culturales de desherbados, cosecha, etc, sin necesidad de pisar el bancal y a una altura muy cómoda, para llegar con la mano a las zonas mas alta.

He podido ver en alguna ocasión variantes adaptadas a personas de movilidad reducida o discapacitados, en entornos urbanos, realizadas con otros materiales más sofisticados y distintos acabados.

El rendimiento puede ser sorprendente y algunos promotores hablan de que puede producir verdura fresca durante gran parte del año a una familia practicando sucesiones sencillas.

Pongamos en la base ramas de mediano tamaño, restos gruesos de cultivos más leñosos, como maíz o girasol.

Utilizando una técnica tipo lasaña se van incorporando alternativamente y bien repartidas capas de materia vegetal verde y seca de no más de diez cms: paja, restos menudos de poda, madera podrida pero también humus o tierra vegetal, hasta colmar el recipiente.

Este perfil obtenido con los materiales más arriba citados permite, con la hidratación adecuada, un compostaje lento y a la postre obtener un reservorio que podrá poner a disposición de las raíces de las plantas suficientes nutrientes, durante años.

No es de menor importancia comentar que la estructura aireada y ligera, la adecuada textura que se genera con la degradación progresiva y el  acomodo continuo de la materia orgánica son muy pertinentes para el cultivo de hortalizas.

Estas humildes estructuras son muy eficientes  en entornos húmedos o de lluvias regulares para que las necesidades hídricas estén cubiertas sin necesidad de regar, regiones donde no es complicado acceder a las materias vegetales que interesan, con el fin de no tener que pagar por ellas. Aún así, nada impide complementar el conjunto o hacer una nueva adaptación con un sistema de riego con tuberías de exudación o similar.  No obstante también han tenido un rendimiento destacado en regiones áridas muy desfavorables para el cultivo,  situando los bancales elevados  en el entorno de las aldeas, junto a las casas donde se tiene acceso a los materiales que aportan fertilidad y al agua.

Los hortelanos también dan puntadas. La aguja ha sido preparada a tal efecto con un trozo de caña de bambú. 

Los sucesivos aportes de materia orgánica procedente, por ejemplo, de los residuos domésticos permite mantener, a mayores, la pila perfectamente alimentada, por descomposición y mineralización, primero, y lixiviación progresiva o filtración  de los minerales hacia los bordes. Puede corresponderse ¿porqué no? con el patrón de una pequeña granja de lombrices.

Es viable colocar una malla fina en la base de la estructura para impedir el paso de ratones de campo o topillos, pero no de la fauna menor más beneficiosa.

No es reglamentario pero conviene dotar al conjuro de un sistema o entramado de madera para sombrear o de una caperuza o tejadillo para el elemento  central construido con caña ramas, madera también u otros materiales que tengamos a mano. De este modo se puede paliar la  degradación prematura sin aprovechamiento  del núcleo nutricio por acción del sol o la lluvia. La pérdida de estos elementos constructivos  no es irreparable y puede ser incorporada a su vez la compostera o restaurados  Es notorio su efecto ornamental y para el caso que nos ha ocupado estos días se ha recurrido a unas cañas de bambú, entrelazadas con cuerdas y a una caperuza que puede concretarse en forma de pirámide o cúpula.

 

En las imágenes  pueden observarse el poste centrar (que no es imprescindible) sobre el que se han ido apoyando en forma de cubierta recíproca  las cañas que quedarán cubiertas por tela de saco, bien atada y cosida para que no se la lleve el viento.

Son numerosas las perspectivas que se pueden adoptar para los propósitos o motivaciones más dispares en estos asuntos relacionados con el acceso a verduras y hortalizas limpias y saludables o con  el auto-consumo.

Si de algo puede hablarse de forma certera y con prodigalidad en relación a estos temas, es de la multitud de métodos y procedimientos  populares que, con la ayuda de una tecnología que hoy llamaríamos de perfil bajo y el ingenio de las gentes,  de qué modo permiten obtener alimentos frescos y, tengo para mi,  desde el principio de los tiempos en que los hombres decidieron cultivar. No parece que vaya a tener fin.

 

 

 

 

Referencias:   Las imágenes fueron tomadas por el autor del post  en la finca de Helechos Leganés

La información sobre este tema es abundante pero me permito hacer referencia a estas dos direcciones para empezar el recorrido.

Keyhole-garden Niftyhomestead

Jardín keyhole

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PAISAJE.

Sólo tengo memoria del día  de hoy.

Foto: Sally Mann.

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