TOMATE STUPICE.

Nombre común: Tomate Stupice (Se pronuncia “Stoupitché”)

STUPICE es el nombre anglosajón de la legendaria variedad checa según refieren todas las fuentes. STUPICKÉ POLNĺ RANÉ, 1921.

Origen: República Checa

Lugar de cultivo: Madrid. A la intemperie.

Tipo genético: polinización abierta. Variedad fijada

Semilla: La Troje. Se reproduce con normalidad en la Sierra de Madrid

Color: Rojo brillante con hombros verdes inapreciables.

Tamaño: Pequeño. Tipo cóctel. 2 o 3 cms. 6 cms de diámetro. El tamaño de los tomates es homogéneo.

Se pretende aumentar el tamaño de los frutos Pero también la precocidad y facilitar el trabajo de cosecha.

Cosecha después de la siembra: 55 a 60 días (variedad temprana) en Madrid a mediados de junio.

Peso medio: 35-40. g.

Esquema aparición del fruto. Por niveles en ramos de 7 y diez frutos.

Fruto: Dos lóculos o celdas pequeñas. Mucílago con abundancia de semillas. Piel fina. Depresión muy pequeña en la inserción peduncular.

Planta: Compacta. Vigorosa y robusta, de ramas muy resistentes y con numerosas guías que protegen los frutos del exceso de radiación. Numerosos pomos florales en la medida que se desarrolla. Color verde muy oscuro.

Las ramas tienden a doblarse hacia el suelo desde la inserción.

Tipo de hoja: Patata.

Crecimiento: Semideterminado. La planta produce flor en tanto acompañan las condiciones climáticas. Planta de 100 a 110 centímetros de altura en adelante.

Rendimiento: Muy bueno. Variedad temprana pero rinde hasta final de temporada. Producción escalonada.

Fisiopatías/ enfermedades: No destacables. Buen comportamiento fitosanitario. Variedad resistente.

Manejo: Apenas requiere más cuidados que las primeras podas de formación, retirada de estípulas y entutorado a dos metros. Muy fácil de cultivar.

Se puede dejar crecer a pleno desarrollo, pero se separan al menos noventa cms. De ésta nanera los frutos serán más pequeños pero más numerosos.

Posibilidad de hacer varias siembras para prolongar la producción, en función de la climatología.

Cualidades organolépticas: Sabor notable. Ideal para incorporar a ensaladas, aperitivos. Tomate tipo cóctel, terso y firme. Jugoso. Suficientemente carnoso como para hacer salsas si hay excedentes.
Es muy probable que, cultivado en un lugar cálido y soleado, desarrolle un sabor más afrutado que si crece en áreas más frescas.

Información complementaria. Ecotipo que tolera ambientes fríos y húmedos. El tomate Stupice es uno de los primeros tipo cóctel o bola que se conocen.

Los primeros frutos tienen sabor muy suave y van intensificando matices en siguientes pomos. Excelentes horneados.

Conservación y postcosecha corta. Unos tres días. Por lo que es recomendable cosechar antes de que adquiera el color rojo definitivo.

Se comporta muy bien en zonas de media montaña y de temporadas cortas.

Obtención en la “Planta de Investigación y Cría Inst. De verduras” en Olomouc en la antigua Checoslovaquia. Según algunas fuentes en torno a los años veinte del siglo pasado. Otros hablan del año cuarenta.

La variedad fue enviada a los EE.UU. en 1976 por el criador checo Milan Sodomka. Se adaptada a las regiones con clima fresco. “Stupice” se cita a menudo como uno de los tomates más sabrosos del mundo en su clase.

Fuentes:

Extracto Windbuckle

Semillas Saint Martha.

Foto tomate:

s://www.engrainetoi.com/tomate-rouge/515-graines-tomate-ancienne-stupicke-polni-rane-stupice-seeds.html

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ENSALADA DE GARBANZO NEGRO.

“E immersi
noi siam nello spirto
silvestre,
d’arborea vita viventi.”
De “La pioggia nel Pineto” G. D’ Annunzio.

Llega a su fin el ensayo con el garbanzo negro de Alozaina, que comenzó en marzo, haciendo una prueba en la cocina.

He puesto cuatro puñados de ésta rústica legumbre en remojo durante algo más de veinticuatro horas. Ya en este momento pierde parte de ese color negro tan característico. Me han preguntado si mantendría el color al cocinarlo; tampoco entiendo que tenga necesariamente que conservar ese aspecto.

En pleno verano me he decantado por una ensalada, con lo que tenga por ahí. Las combinaciones son múltiples y tras cocer los garbanzos durante una hora en olla a presión con sal, unos ajos y laurel, los he mezclado con pimiento rojo, aceitunas negras, tomatillos verde uva, alcaparras. Un aliño de aceite, sal y pimienta, limón, perejil… puede servir para pasar el corte. Pero tenía remolacha y huevo duro y estoy en que se pueden hacer mejores combinaciones. ¿Y con pesto?

Lo más relevante es que la legumbre queda entera, dura, si la comparamos con las texturas de variedades nacionales fijadas en los años ochenta o con el altísimo porcentaje de las que entran procedentes de Méjico o EEUU, de gusto más plano.

Perfectamente comestible, el garbanzo rompe a modo de terrón, más granulado, al masticar y se aprecia en la boca la textura áspera de la piel. No he notado molestia alguna en la digestión. Ni sombra de los estertores proverbiales de tales alimentos.

Es muy probable que tenga un recorrido culinario mas agradecido. Investigando con humus, cocidos y potajes.

El garbanzo negro oscurece el caldo al cocer, más intensamente que otras legumbres bien conocidas y ya supone una eventualidad muy apreciable para prepararlos, por ejemplo, con chipirones, con tinta…

No es un superalimento. Si lo comían las bestias y los campesinos más pobres, (apreciamos hoy como nunca el pan negro y otras integralidades) no voy a dejar de catarlo. No es una medicina, ni sospecho que pudiera tener atributos nutritivos adicionales más allá de las derivados de su cultivo en suelos equilibrados y fértiles…

El cultivo del garbanzo negro y su incorporación esporádica a la dieta entra dentro de esa idea amplia, genérica que nos abraza de diversificar, consumir variedades autóctonas o en riesgo de desaparecer y, por supuesto, siempre va a sorprender a propios y extraños. No descarto en su casó, más adelante, la distribución.

Me peta. Me gusta su aspecto mineral y su mucrón y aprecio su gusto agreste.

Cultivo a cultivo, se queda. Encuentro, seguro, sitio mas amplio para repetir.

Salud.

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DE PULSOS NEGROS Y GARZONES.

Se quedan los dedos un poco aceitosos cuando se manipulan las vainas y los garzones. No se puede sujetar el prurito de cascar y liberar los pulsos negros. Una y otra vez.

Las palomas estaban empezando a expoliar el pequeño cultivar.Es momento de recoger las matas secas de garbanzo negro.

Tenía cierta prevención respecto del garbanzo negro y su cultivo, algunas ideas preconcebidas que, a la postre, no se han confirmado cuando, incluso, todas las referencias insisten en la resistencia proverbial a la intemperie y la facilidad del manejo.

Tras sembrar he realizado dos entrecavas y binas para retirar algunas adventicias. Después nada, salvo observar su marcha en una primavera benefactora por la temperatura media y las abundantes lluvias.

La planta se muestra suficientemente empinada a lo largo de algo más de cien días. Las cápsulas aparecen bajo las hojas en lo alto y no tocan el suelo; libre de cualquier asomo de enfermedades.

Las dos tablas sembradas este fin de invierno pueden dar indicios sobre el rendimiento de la leguminosa. En algunos foros especializados se habla de conseguir 450 g de garbanzo limpio -que pase el corte comercial de calibre y homogeneidad- por cada kilo que se haya cosechado. En casa no obstante todo vale y las mejores se guardarán para simiente.

Ya han recorrido los pasillos aves y conejos.

Ordeñando separo los cascabeles dorados de sus tallos y los echo en un esportón para, en breve, “quebrantar la mies tendida en una era” improvisada.

Una primera criba en el terreno discriminando el garzón de las vainas bivalvas.

Se trata de separar la cáscara del grano, claro, de trillar empleando los procedimientos que el caletre nos de a entender. Queda quizá otra entrada para coplerar una trilogía que se inició con un post hace unas cuantas borrascas.

Hay que volver a la rebusca aunque no es sencilla…

Esperamos la brisa -y la mañana- para terminar con estas vainas.

Salud.

Notas:

Llaman en algunas regiones como las Alpujaras (y cita algún Tratadillo de agricultura) garzón al tallo principal de la planta del garbanzo.

Para hablar con propiedad en este marco es útil y necesario recurrir a la terminología más precisa.

Llaman del mismo modo, en ámbitos restringidos al cultivo, pulsos a las semillas de las leguminosas.

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ESPINACA ACUÁTICA.

Después de cuatro meses tras las pistas que ofrecía de forma rácana he conseguido identificar una planta que, a estas alturas de la temporada estival, ya no recuerdo cómo entró en lahuertadelosrobles, ni siquiera el aspecto de la semilla.

No tenía claro cómo hacer búsquedas en la red de redes. No sabía de nadie de mi entorno hortelano que pudiera dar noticia de esta convolvulacea comestible; familia, por cierto, del boniato.

Por fin ha dado la cara y se pueden fijar más claramente algunos de sus rasgos distintivos. Su carácter tempranamente rastrero torna ahora más erguido pero siempre buscando el acodo, para posiblemente desarrollar raíces en contacto con el suelo.

Y sin charcos, ni albercas…porque, a pesar de que para su cultivo en sus zonas de origen son necesarios espacios húmedos o anegados, en la cabecera del bancal de la huerta donde están media docena de plantas, sólo recibe lo que le ofrece el sistema de riego por goteo.

La forma de las hojas desconcierta. Vienen siendo muy distintas entre sí: sagitadas y/o. El tallo es hueco.

Si ha llegado a mis manos en última instancia es porque ha salido de su zona de cultivo subtropical merced al interés de la agroindustria y cierto gusto colateral e inducido por el exotismo culinario, como en los casos de otras asiáticas con el marchamo de superalimento. Así ocurre con otras muchas en el intento de sacar pleno rendimiento a estas tendencias vegetoculinarias. El mercado no para.

Espero sacudir pronto todo sesgo snob de ésta noticia e incorporar la hortaliza, con normalidad y sin aspavientos, a la cocina de verano.

Es cierto que han influido en este pequeño empujón vegetativo las temperaturas o la semisombra que procuran las tomateras, pero sobre todo, intuyo, que le ha llegado su momento.

No me embarco ahora en más indagaciones. Y sólo cabe iniciar su consumo en ensaladas -muy picadas sus hojas más tiernas- como vengo haciendo, entre otras, con la perilla, las flores púberes de ajo o puerro, por citar algunas otras culinarias, inusuales en la comida casera… Que si se saltean, que si se capuzan en sopicaldos…

Perilla.

Ipomea acuática cruda tiene un sabor sencillo y suave.

Creo que dará que hablar en algún que otro momento, cuando vuelva a sorprenderme… y hasta que concluya su ciclo con los primeros fríos. Es de esperar que en climas continentales o mediterráneos no se despierte la bestia.

Todo por aprender.

Salud.

Algunos créditos para curiosear:

http://issg.org/database/species/ecology.asp?si=477&fr=1&sts=&%20ang=FR&ver=print&prtflag=false

http://tropical.theferns.info/image.php?id=Ipomoea+aquatica

https://es.wikihow.com/cocinar-Kang-Kong

https://whatscooking.fns.usda.gov/es/recipes/myplate-cnpp/ensalada-de-kangkong-espinaca-de-agua-y-granada

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ENTRE VARIOPINTO Y NECESARIO.

Ya conocen los lectores mi afición a remembrar con cada entrada cuatro chorreones de tiempo dedicado a mimar unas pocas plantas y hacer lo posible por que me hagan caso. De tanto en tanto.

En el interregno surgen dudas sobre los beneficios de escribir en éste muro, pero sigo cultivando y al contarlo me inclino a pensar más en el futuro que en el pasado.

Una planta de tomate de hoja de patata.

Cave que pueda otorgar demasiada importancia a las tareas y sucesos relacionados con huertos y las hortalizas, con la naturaleza y cierta vida retirada. A lo largo de la historia insignes filósofos, escritores, maestros, ecológos, geógrafos, paseantes, naturalistas, científicos han lucubrado sobre esta actividad tan humana. A todos les vienen sirviendo estos lugares culturales, que van del jardín de casa al paraje más oculto y fragoso, como símbolo, como trasunto o representación de otra cosa: un estado de ánimo, una intención, una forma de vida, una obra de arte y -si fuera riguroso- diría que podrían ser precursores de un estilo, de una manera de estar en este mundo.

Calabacín largo sobre un tutor que pronto quedará corto.

Si viviera Quevedo ya le habría colocado nombre a esta adicción, al excesivo interés por coleccionar todas esas cosas inmateriales de campo que, a mayores, si se transfieren, por lo que me toca en estos últimos tiempos, a la ciudad como una franquicia pueden adquirir entidad suficiente para afirmar que fuera otra cosa.

Hortología. Y por tanto hortólogo o amante de los eventos que acontecen donde se siembran plantas para comer o estimular los sentidos, y las tareas relacionadas con tal inquietud, pero sobre todo apasionado de sus lecturas e interpretaciones; una inclinación a sus fiebres más o menos agudas, pero también esa pulsión por acumular -mal que pese- duelos y dolores, propensión a las rondas culinarias tan gratificantes que se suceden sin transición a lo largo de todas los ciclos estacionales. Una manía en el tiempo, del terreno al hogar.

Plantas de lino.

Tras unos años de discreta exposición, blog mediante, no van a cesar por el momento estas rutinas parecidas a las muestras escolares, en que se trascribían pequeños textos de los clásicos o la historia sagrada, erre que erre, tarde tras tarde, ¡tan edificantes!.

No sé si cualquier revolución en los mensajes y resoluciones hortelanas podría pasar por repensar las huertas que atiendo.

Sala de purines bajo el manzano.

Ando éste año entre plantas hortícolas a las que no alcanzo siquiera a poner nombre.

Espinaca floreciendo.

Apenas puedo abarcar lo que capitalizo; les dedico el tiempo justo para encontrar ese equilibrio con ornamentales condimentarias o netamente culinarias que intento ir introduciendo en las ristras de sucesiones.

Un poco tardía, pero brotó la batata.

Colocar con paciencia las ramas y anudar tutores para muchas plantas o tumbar sobre un lecho de paja una tanda de tomateras.

Plantas de tomate sobre una cama de paja, y de correruela.

No renuncio a la diversidad de especies ni a sus aprovechamientos, ni a sus apariencias , estados o condiciones. Todas valen en la desemejanza y la presencia deliberada.

A la caída de la tarde quedan limpios

Garbanzo negro cuajado.

Mejor buscar lo que quiero decir:
Variopinto, ta. (Del it. variopinto). 1. adj. Que ofrece diversidad de colores o de aspecto. 2. adj. Multiforme, mezclado, diverso, abigarrado.

(DRALE.)

Hacia el veinte de junio, tomatillo temprano de Lleida.

No estoy seguro, para ir terminando, y dicho todo esto, si será posible acaso que este delirio no sea más que la concreción de una necesidad. Pero es éste ya otro cantar.

Pues eso, salud.

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ALGUNAS NOTAS A PIE DE FOTO.

“Menudo desafío: escribir desde la tierra, y decirla.”
E. Galeano.

No permite la actividad de estos días dedicar tiempo a generar mollares y enjundiosos contenidos en la gaceta hortelana. Pero no dejo de documentar y fotografiar, de tomar nota de algunas incidencias relacionadas con los cultivos o las sensaciones derivadas de los trabajos habituales.

La primavera de 2018 es espléndida y las plantas, agradecidas, ofrecen su mejor cara sin darse la mayor importancia; van quedando acicaladas, reparadas, aporcadas o meridianamente tuteladas según sus requerimientos.

Pero nunca se llega a todo y al pasar hacia la caseta por no importa qué sector de la huerta en busca de un almocafre o un royo de cuerda, observo las tareas pendientes, la necesaria recuperación de una intervención dejada a medias o me percato del necesario comienzo de una nueva fase y los trabajos que suceden a otros que fueran llevados a buen término.

Salgo al paso con semillas en los bolsillos para las siembras directas, si hubiera lugar, y mirando por completar lineales de plantas. Orca, azadilla, pala, carretilla… vuelta a por paja o cañas, riegos manuales de asentamiento, reposición de marras, enmiendas en los sistemas de riego… sus piezas sustanciales.

Busco cada temporada, con las visitas virtuales o las charletas con otros hortelanos, especies y variedades inusitadas para sorprenderme y diversificar, por pura manía renovadora.

Se puede intentar fijar un instante hortelano por medio de estas entradas en el blog sobre la idea de una composición donde cada elemento se manifiesta de forma unitaria, independiente, pero que no se concibe sin las vinculaciones tan sutiles de su mundo con otros y dirigidos por el azar o la oportunidad del gesto.

Aunque es difícil captar esa forma total con la mirada o el pensamiento, siempre en transición, todas las teselas, los enjarjes necesarios para trabarlas, congenian.

Lo que si puedo considerar regular es la confección de un modelo irrepetible, innumerables momentos detenidos que explican la profusión de imágenes para dar cuenta en este medio.

La planta de tomate es una de las unidades básicas de construcción hortelana y sobre ella quiero que se hagan los replanteos; una intención inseparable de las tareas que durante seis u ocho meses hay que realizar.

Otras veces es muy sencillo: un tubo de riego autocompensado a lo largo del cual se sitúan unas pipas de calabaza y una pequeña campa, aun sin labrar, para que pueda poblarse mirando al otoño.

Paisajes incipientes con grandes caballones que durante decenios pueden albergar espárragos.

Filias ocasionales de alcachofa y maíz peruano.

Vistosas enseñas de la fertilidad. No acabo de decidir sobre el corte de la flor de la patata para mejorar el rendimiento.

Otros colores, formas y texturas empiezan a ser habituales…

Y se incorporan nuevos registros como ésta brillante y cerosa komatsuna (Brassica rapa var. perviridis). Inició su ciclo esta subespecie en el final del invierno, desde el semillero, y es en el mes de mayo cuando está en plena producción. Han sido ya varias las cosechas que he realizado retirando las hojas externas más grandes.

Otras asiáticas como tatsoi (Brassica rapa var. rosularis) hace tiempo que comenzaron a florecer y he dejado algún pié para recuperar semilla.

Con sólo divagar sobre estas intimidades del huerto…

La experiencia con la lechuga espalda de trucha o pecosa (como la venimos nombrando algunos hortelanos) está siendo singular y de resultados insospechados.

-El índice de nascencia ronda el noventa por ciento.

– El desarrollo es lento y pausado al menos cuando se sale del invierno. Frente a otras de crecimiento rápido, híbridos muy conocidos , que absorben agua con mucha eficacia, la lechuga pecosa se demora y tarda en echar las hojas centrales hasta el punto que

– No se espiga con facilidad. Es ésta una cualidad muy apreciable porque permite hacer siembras más generosas sin miedo a perder gran parte del plantel en cuanto hace un poco de calor y cosechar escalonadamente.

– Tolera bien las temperaturas más frescas.

– Características organolépticas dignas de mención, habida cuenta de que no amarga y ofrece matices en la ensalada verdaderamente distintivos respecto de otros tipos.

Si bien es cierto que ya desde el semillero y de forma suficientemente marcada pude apreciar dos tonalidades de hoja (una más tostada que la otra) por debajo de las delicadas manchas, no creo que vaya a tener mayor cuidado a la hora de cosechar la semilla para diferenciarlas.

Tengo para mí que se trata de una muy respetable y atractiva variedad tradicional (como aquella negra de La Sierra de Francia, que comencé a cultivar hace unos años) que pone el listón muy alto para otras convencionales y más comunes, planas en el paladar.

Como tampoco las lechugas van a estar todo el verano en la cabecera de los bancales he colocado unas semillas de altramuces con idea de reproducir la planta y tener alternativas leguminosas. No está de más conocer el comportamiento de la planta, sus estados fenológicos y posibilidades de aprovechamiento además del nitrificante o mejora del suelo en general.

Y fresillas Mara de bois y onagra y ruibarbo japonés o shiso (Perilla frutescens var. frutescens y la Perilla frutescens var. crispa,) de las que quisiera dar cuenta, si han sido mis carnes las que han completado su cultivo.

Entre tanto dejo que cante el gallo.

Salud.

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A LA ESCUELA CON WALTER.

“Para los menos privilegiados, el hogar no está representado por una casa, sino por una práctica o serie de prácticas. Cada uno tiene las suyas. Por muy transitorias que puedan ser en sí mismas, la repetición de esas prácticas, elegidas y no impuestas, ofrece más permanencia, más cobijo que cualquier otro alojamiento”.
John Berger.

La horticultura es la suma de todas las formas de hacerla bien.

El tiempo de la huerta está plagado de merodeos, de momentos que no se concretan, de interregnos difusos. No es ajeno el lugar de cultivo a los procesos anodinos, tediosos, sin lugar a dudas asépticos, sin rango digno de citar. ¿Qué mencionar de éste superlativo agujero del entretenimiento donde tanto gesto concienzudo se concreta en rendimientos poco estimulantes o de aquellos que acaban en vía muerta?

Y todo para comprender poco más que nada, para continuar menos ufano, aunque con más tino. Son prácticas no muy bien definidas en muchas ocasiones, poco precisas para aquel fuera, por lo que me toca neoludita8. En tiempos…

Pero como dice el dibujante que habla en la cabecera del post, algunas cosas que importan para encontrar tu lugar tienen que ver con la práctica, la destreza rutinaria, los remansos nutricios, añadiría.

En este orden de cosas no renuncio, por ejemplo, a la idea de cultivar en contenedores, parterres, arriates, alcorques, latas o recipientes de no importa qué índole; es una magnífica escuela de hortelanos.

Utilizando versos sueltos, de manera controlada se pueden asimilar las tareas culturales fundamentales en el manejo de muchas hortalizas, dinámicas de campo. Es posible acceder con estos elementos, (variedades tipo, ambientes cerrados, contenedores, sistemas de tutorado y de riego, sustratos adecuados, mesas elevadas…) a perspectivas muy enriquecedoras, respecto de las actividades divulgativas. Un aula vegetófila.

Algunas plantas son muy agradecidas para mostrar los distintos procedimientos de tutorado, por ejemplo, o para explicar la poda minuciosa de estípulas o brotes axilares en los casos del tomate, pimiento o berenjena y para tomar decisiones sobre las guías con que se va a trabajar, pero sobre todo se prestan, en invernaderos, para ir precipitando cada una de las fases o estados de las plantas y adelantar significativamente para de la cosecha o dilatarla.

Puede que al paso que llevan éstas que me traigo entre manos pueda probar tomates al menos un mes antes del inicio de la recolección que se hace a la intemperie.

He seleccionado para poner en macetas los ejemplares de algunas variedades de tomate que se mostraban especialmente vigorosos desde el primer momento. Es, a fin de cuentas, una forma de sacar las plantas de los alveolos y montar una composición tan improvisada y lucida como efímera . Siempre con macetones suficientemente grandes.

El cultivo en macetas implica una batería de trabajos y manejos añadidos y específicos respecto de un huerto estándar en bancales, por ejemplo, de muy estricta implementación de la proporcionalidad. Sustratos, tipos de contenedores y tamaños, lugares, exposición a la luz y a la intemperie en general, elección de especies, frecuencia de riegos… Los resultados no siempre se corresponden con las expectativas generadas.

Hay mucha gente trabajando con éstas técnicas y algunos muy versados lo explican en las redes. Estoy por asegurar que puede comprenderse como una muy relevante escuela agronómica con entidad propia, no necesaria ni exclusivamente urbana.

En realidad este post es un pretexto para adelantar referencias sobre algunas variedades de tomate que, en tiempo oportuno, tendré que clasificar y caracterizar completando la ficha-tipo habilitada a tal efecto tiempo atrás y tener a mano -o poner a la disposición de otros hortelanos- elementos de juicio para decidir sobre su cultivo futuro.

En ocasiones no es fácil encontrar en la red, en los tratados o catálogos especializados suficientes datos para tomar una decisión o establecer comparaciones a la hora de hacer planes. Las más veces son generalidades o tópicos que se repiten sin pudor.

No hay mejor forma de documentar un cultivo que sufrir ( o experimentar cada instante gozoso) en las propias carnes, hacer seguimiento de los sucesos y de las evoluciones de cada ecotipo, en el propio huerto.

Se trata primero de tomate Walter, una variedad originaria de Argentina y que no parece que vaya a padecer, de forma inminente, complicaciones en el ambiente controlado de un invernadero. Un tomate muy similar al denominado Platense y cuyas semillas fueron obtenidas en una finca agroecológica al norte de la provincia de Tilcara, Jujuy. Un tomate criollo de polinización abierta.

Tomate Walter. Foto: angelfire.com

Hay muy poca información al respecto, pero me cuentan que ofrece frutos grandes -de 300 a 600 gramos inclusive- y maduran, por tanto, lentamente. Aun así resulta muy productivo en la segunda mitad de la temporada. Piel fina y buen gusto, más bien dulce.

La planta muestra un follaje nada exuberante y facilita sobremanera las tareas y la aireación. Son llamativas siempre esas hojas de patata, con aspecto tan saludable.

Ya se pueden colocar, por ejemplo, tantos tutores como ramas principales en forma de vaso y complementar con cañas atadas en horizontal que ayuden a sujetar el peso de piezas de gran volumen.

Es, en una primera instancia, un tomate que genéticamente llamamos gigante o tipo bistec como refieren en el mundo anglosajón, de piel fina, carne jugosa y compacta, también muy común en España y el resto de Europa.

Pero todo se andará y dejo para el otoño -cuando se puedan confirmar y obtener datos de primera mano- la fijación de las características o las valoraciones personales…

Pero va de la mano con otros.

La compañía es estimulante: tomate temprano de Lleida y Anna Rusian.

Tengo por ahí también media docena de plantas de una variedad enana de tomate cereza que no alcanza mayor porte que una gorra, porque no va a ser toda la huerta tomate grande.

Salud.

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LA PROPORCIONALIDAD EN EL COMPOSTAJE.

Germán Tortosa siempre en el tajo de la divulgación rigurosa, publica un post sencilloy claro sobre el equilibrio carbono/nitrógeno en las aportaciones a las pilas de compostaje.
¿Como puedo trasladar estas conclusiones porcentuales a la pila que acostumbro a montar?

Habitualmente incorporo seis, ocho niveles de materia orgánica seca, ya sea paja, hojas, restos menudos de poda, virutas de madera – preferentemente no resinosas- o cualquier otro elemento que se encuentre en nuestro entorno, por una de materia vegetal verde, más rica en nitrógeno y alguna de estiercol fresco, en la idea de que que puede colaborar a que se aceleren los procesos.
En estos días muchos hortelanos están levantando el huerto de invierno y obtienen un residuo compostable muy valioso en las hojas y tallos de cruciferas y/o brasicas que no se consumen, hojas dañadas de escarola, lechugas, acelgas y otras plantas de hoja, plantas que se han ido a flor…
Es buen momento para iniciar una pila tipo lasaña. Haciendo acopio primero y colocando por capas -más generosamente la materia seca, rica en carbono- e intercalando alguna capa con los restos vegetales verdes que pueden proceder, además, de la retirada de arvenses que no han llegado a semillar u otros cultivos de leguminosas tan populares como habas y guisantes.
Se recogen los materiales y se monta la pila en una mañana, de una vez, regando ligeramente después de las nuevas aportaciones y sellando el conjunto, cuando tenga aproximadamente un metro cúbico, con materiales más gruesos, como ramas, tallos de girasol, mijo o tupinambo o cartón.

Hay quien sitúa tubos perforados en tanto se activa la futura colonia bacteriana, o mallas enrolladas con el fin de airear en introducir oxigeno en el interior.
Es un proceso que puede durar entre seis y nueve meses, un año. Periódicamente riego con algunos cubos de purines de ortiga, consuelda o humus que muy posiblemente coadyuvan a la buena marcha de las reacciones bioquímicas
Y me olvido durante unas semanas hasta que toca voltear y conformar el montón al lado.

Este verano pasado, aprovechando la oportunidad constructiva que me ofrecían unas alpacas, pude montar una compostera y días atrás realizaba el segundo o tercer volteo.

Tengo la impresión que contiene más tierra de la que debiera porque en ocasiones cuando el conjunto con unos cms de tierra circundante; antes de que comience con la siembra de solanaceas voy a ir empleando algunas paladas para las camas de una veintena de garras de espárrago que entran dentro de la planificación o de unos cientos de aliaceas.

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SIEMBRA DENSA DE SEMILLEROS.

Algunas plantas llegan a lahuertadelosrobles a resultas de los descartes de semillas de otros reservorios, de otros bancos. No recuerdo haber comprado semilla desde hace tiempo. Sobres, latas, botes o papel prensa guardan durante tiempo indeterminado, semillas que en ocasiones proceden de distintas campañas y se acumulan. Algunas colecciones de semilla son pecios de naves encalladas, proyectos venidos a menos o finiquitados y quedan en cajones “después de tanto todo para nada”. El cultivador deja de serlo.

En verano adopté algunas semillas que permanecían en un centro de formación. No se sabía bien su procedencia e iban a ser objeto de una purga tan rigurosa como necesaria, en beneficio de otras variedades. Pero lo más interesante eran unos tomates de “La Iglesuela” . A saber… Posiblemente se trate del municipio situado en el entorno de la Sierra de san Vicente, Toledo.

Tras intercambiar algunas frases con los presente sobre la durabilidad de algunas no pude por menos que coger los sobres con una buena cantidad de tomate manzanita, (seguramente procedente del Maresme o el Baix Llobregat, tomaquet pometa) otro tomate verde, quizá clásico de ensalada y otro temprano de Lleida.

Foto: Diputación de Barcelona. Tomate ple pometa.

Las semillas de tomate se conservan bien en sobres de papel, respiran y, si se guardan en un lugar apropiado para que no se deshidraten, pueden llegar a sorprender incluso en aspectos tan decisivos al principio como el índice de germanización, después de diez años. Es ésta una eventualidad que permite, al comenzar las tareas iniciales de la campana, tomar decisiones a la hora de sembrar, o no, algunos tipos de tomate con vistas a recuperar simiente para mantener el banco, aumentar las referencias o a la producción más mollar.

Las bandejas con alvéolos medianos cargan una buena cantidad de sustrato y los prefiero ante los mas pequeños cuando la estancia o invernadero recibe mucha insolación y calor, esencialmente porque el sustrato se deshidrata en pocas horas.

Tengo ya como práctica habitual reutilizar y montar las bandejas de alvéolos de varios años de dos en dos, superpuestas, cruzadas, para que mantengan la integridad en las manipulaciones o traslados esporádicos.

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Hice una siembra densa en la penúltima tanda de variedades rescatadas con cinco, seis semillas por alvéolo, sin echar muchas cuentas, en la idea de que era poco probable que brotaran.

Cuando germina la mayoría de la carga, como en el sorprendente caso que me ocupa, es ineludible repicar, trasplantar, asegurar una cantidad suficiente de planton y seguir dando pábulo a la curiosidad…

En ciertos entornos o regiones éste tipo de siembra es habitual: en latas de conserva, cajones, garrafas, contenedores variopintos; puede resultar una forma muy práctica de ceder plantón sacando porciones con las cantidades necesarias.

La lluvia no ha permitido hacer trabajo de campo, pero sí enredar bajo techo con salidas esporádicas para regar “a dos aguas” y de forma bien natural: poniendo los almácigos con los plantines sobre los charcos y bajo las finas gotas procedentes de la cola de los nubarrones.

Algunas bandejas con las variedades que menciono al inicio y que podría denominar “de último vistazo”, son mixtas, con tomate y pimiento. Los resultados están a la vista en la imagen inferior.

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Los pimientos siempre imponen sus condiciones, como las berenjenas.

El sustrato es friable, se desmorona fácilmente entre las manos y las raicillas, por más que haya muchas plantas abigarradas no han terminado de conformar un pequeño cepellón.

Las suelto con delicadeza procurando no tirar bruscamente de los cabellos radiculares, de los tallos, para evitar que se rompan por la inserción.

Es éste el momento de seleccionar las plantas más fuertes y vigorosas deshaciendo el terrón con los dedos, empezando por la base, e ir desenredando hasta separar ejemplares. No tiene porqué cambiar la composición del sustrato. En todo caso se puede ir incorporando ya algo de tierra del huerto.

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Las tomateras tienen un potente sistema radicular y ya desde su más tierna infancia apuntan maneras. Las prácticas con semillero suponen una oportunidad para indagar y afianzar algunas certezas sobre fisiología vegetal y ver de primera mano las peculiaridades de cada hortaliza.

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Bosquetes minimalistas.

Las técnicas y tareas relacionadas con el germinado de semilla tiene muchas variables y la siembra densa es una opción para hortelanos con poco espacio, por ejemplo. Es imprescindible volver a etiquetar cada variedad con rigor.

Hay que tener siempre en cuenta el fototropismo y girar los contenedores de vez en cuando; tras dar la vuelta a alguno ofrecen las pequeñas plantas algunas sorpresas cromáticas.

Algunos días las pequeñas plantas de tomate alzan sus hojas en busca de la luz y muestran el envés púrpura, amoratado. Al parecer el estadio tiene que ver con la variedad, las adaptaciones al frío y complicaciones en la absorción del fósforo . Pero eso ya son palabras mayores de la ciencia y le corresponde a otro explicarlo.

Dice Marc Badal que el mundo campesino ha desaparecido, que ha dejado paso a un mundo del que proceden los turistas. Pero sobreponiéndose a cualquier escozor de melancolía, cabe construir otras formas de habitar, desde la ruralidad y por supuesto, teniendo en mente los principios agroecológicos en el diseño de sistemas para conseguir alimentos limpios y saludables -y con el esfuerzo añadido que implica- desde las urbes.

Poner semillas de especies y variedades tradicionales en la tierra forma parte del patrimonio cultural de la humanidad y no vamos a dejarlo por ahora.

Salud.

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GARBANZOS NEGROS.

“El mundo rural evoca en nosotros una idea de autenticidad que no aplicamos a la ciudad. Por más que sea ésta la auténtica realidad en la que vivimos. O precisamente por eso. La noción de autenticidad siempre se aplicada a otras vidas no a la nuestra.”
                                                                                                                                                                                                                 Marc Badal

Casi un kilo de garbanzos negros he cedido a un agricultor de La Comarca de El Barco de Ávila donde las condiciones edáficas y climáticas pueden ser más que favorables para cultivarlos de forma tradicional, sin mecanización, desde la siembra a la trilla.

Garbanzo negro de Alozaina. Una variedad hasta no hace más de veinticinco años muy común en el sur peninsular (Málaga) Marruecos y Las Islas Canarias, pero también por todo el Mediterráneo

Se trata en todo caso de propagar esta leguminosa y sembrar, además, unos puñados en Madrid para verificar su viabilidad y rendimiento en ambos entornos.

No hay pretensión alguna de contribuir a que este garbanzo con el aspecto de un chinarro, rústico y antiguo adquiera una fama desproporcionada de super-alimento. Estamos ante un garbanzo tipo desi (que podríamos traducir como “local” o “del país”) con una cubierta exterior áspera, pequeño, de conformación algulosa y un pico más pronunciado. Es cierto, no obstante, que este tipo de pulso tiene un contenido de fibra mucho más alto que sus parientes modernos y es significativamente más bajo el índice glucémico. Un garbanzo espartano y hermoso.

Con ésta y sucesivas entradas debiera documentar el proceso en varias escalas: el ciclo vegetativo de la planta y la caracterización del grano, siempre con el rigor que sea capaz de implementar y mostrando algunas tareas culturales que le son propias, en los dos espacios hortelanos tan distintos.

El delicado sabor a nuez no le redime de una textura poco mantecosa. Precisa una larga cocción. Aunque tras ponerlo en remojo y cocerlo pierde el colorido intenso, se me ocurren muchas alternativas gastronómicas (harinas, humus, potajes y ensaladas) con las que poder disfrutar de una legumbre más. A pesar de los riesgos que pueden suponer si no se hace bien, a lo largo de la historia y en otras culturas se vienen consumiendo germinados.

En la imagen puede apreciarse cómo el pico del garbanzo negro es la punta de lanza de la plúmula. Pero también el vigor que muestra la ridícula apenas con las reservas que facilita la semilla.

El color púrpura, tan importante para que algunas plantas se manejen mejor en climas menos templados y atraigan a polinizadores, se sublima en negro para éste garbanzo merced a las antocianinas. Ya hay suficiente literatura al respecto.

Un primer pase con cultivador que no entierra la vegetación arvense

Siendo conscientes los agricultores y la agro-industria de la variabilidad de rendimientos de las doscientas variedades de garbanzo hibridado que se cultivaban en España y su procedencia dispar, a finales de los años ochenta se inician los trabajos para estabilizar y ofrecer un número más reducido que se acabará correspondiendo con las que se producen en la actualidad, aunque no sean consumidas de forma generalizada. Y digo esto porque el 80 % del garbanzo que se consume en España es importado.

Dos tablas de Garbanzo negro en Madrid ciudad. Huertos Montemadrid.

No estaría mal fijarse en la procedencia de la legumbre que consumimos (preguntar cuando se compra a granel) y operar en consecuencia. Gestos de esta índole contribuyen a mitigar los desmanes de los grandes distribuidores, ayudan a los productores locales e inciden de manera mas que testimonial en la reducción de la huella de carbono.

Cicer arietinun nigrum (como un puñado de semillas de una variedad extremeña de color caqui que me han cedido para multiplicar) es ya una reliquia y no se comercializa de forma generalizada.

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En algunas páginas web italianas se ofrece el garbanzo negro como una medicina (garbanzo negro de Apulia), es uno de los panes de cada día en Medio Oriente y en la India, como otros verdes o anaranjados y se conoce, por poner otro caso, una variedad negra mejorada tipo kabuli en ámbito de la universidad norteamericana de Washington

Con el garbanzo se puede dar cualquier circunstancia agronómica y a un año de producción excelente pueden suceder rendimientos ruinosos. Las mejoras genéticas anteriormente citadas han contribuido a que el agricultor pueda confiar en obtener unos mínimos y sea rentable, en detrimento de la diversidad.

Tres piedrecillas mas

A las virtudes nutritivas de la legumbre que todos conocemos, para ponerla en su justo lugar, pueden sumarse la versatilidad en la cocina y la función simbólica de una variedad resistente, que no debiéramos olvidar en la vía de obtener o recuperar alimentos autóctonos, limpios y nutritivos.

Sobre un suelo de tierra vegetal, en Madrid, sin haber realizado ningún cultivo previo y labrado a mano con la horca para no cambiar los niveles, he sembrado seis lineas bien derechas, en dos tablas no muy largas (pensando en colocar mallas anti-pájaros cuando vaya cuajando la flor) y en un marco de plantación de 50X35.

Unos trozos de caña o unos palillos me sirven para tener localizados los puntos de siembra

Hace miles de años que los agricultores intuyen la relevancia de la naturaleza de la tierra en la calidad de lo cultivado y las interferencias de los cultivos; va de suyo que también en el caso de los garbanzos.

La ciencia moderna, la investigación y la experiencia de campo, por lo que ahora nos atañe, han corroborado que gusta de suelos silíceos, de consistencia media, mullidos y ricos en potasio. Son proverbiales algunas zonas de cultivo que dan nombre a variedades de todos conocidas y que sin lugar a dudas deben ser óptimas para tal actividad agrícola. Sobre suelos calcáreos la planta va mal y produce garbanzos duros y de mala calidad.

Las semillas germinadas en un tarro de cristal con papel húmedo se trasladan a un contenedor, por ejemplo.

Es importante hacer hincapié en la resistencia de este cultivar negro a las bajas temperaturas. Hasta el punto de que prospera a mayor altitud que otras sin merma en los rendimientos Si a éstas condiciones que vengo relatando se sumaran la calidad de las aguas yodadas del Tormes y sus tributarios o las variaciones térmicas entre el día y la noche características de la comarca de El Barco de Ávila, se puede aventurar una buena adaptación y la mejora significativa del tamaño y la textura.

Debieran completar su ciclo aprovechando el agua procedente de las lluvias primaverales pero no seré yo quien le niegue a las plantas unos riegos oportunos habiendo agua disponible.

La flor del garbanzo es hermafrodita, autógama, y difícilmente sus arvejas llegan a cruzarse. Habrá oportunidad de mostrar en su momento la belleza de una flor violácea que da lugar a un vaina globular en la que se forman una o dos arvejas. Uno de los mayores riesgos para el cultivo al margen de las enfermedades de origen  fungi -y que abordaré si hubiera lugar- es el ataque de las aves, hasta el punto de que en un rato una bandada de tordos, torcaces o urracas puede devorar todo el plantel en su punto de maduración.

Ya Casiano Baso hablaba de rociar con cohombrillo amargo y ajenjo el garbanzal para disuadir a las aves. Existen métodos modernos pero no se me escapa que pudiera utilizar cayena en polvo, pimienta, ajo… macerados en fumigados regulares para el menos molestar a los pájaros en el almuerzo. Sabemos que se acostumbran pronto a los brillos, reflejos o cintas en movimiento, a los molinos con envases reciclados.

Es muy recomendable realizar labores para disgregar la capa superficial del suelo endurecido por las lluvias y facilitar el germinado, y cuando la planta adquiera cierto tamaño recalzar para proteger los tallos y sujetar la tendencia de las ramas de esta variedad a tumbarse; en torno a primeros de mayo al mismo tiempo que se controlan las advertencias.

Es fundamental no dejar de realizar en su momento aportes de nitrógeno para un desarrollo saludable de la planta, pero más concienzudamente de fósforo y potasio en forma de pellet de gallinaza, por ejemplo, para contrarrestar el corrimiento floral por alimentación defectuosa. Los suelos, que no siempre se pueden analizar, pueden tener carencias y éste tipo de enmiendas debieran incidir  de forma positiva en la fase de la floración y cuajado del fruto.

Todos los cuidados culturales, desde el alzado del terreno a la recolección de la planta completamente seca pueden ser muy llevaderos, compatibles con el periodo en que estoy preparando los planteles de solanáceas o más adelante con los trabajos que se van a ir realizando para el huerto de verano.

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El garbanzo es moderadamente esquilmante y habrá que estar muy atento a las sucesiones cuando es, además, una leguminosas que no ayuda de forma significativa a mejorar el suelo.

Ante la perspectiva que ofrecía la prueba de germinación realizada hace unas semanas y la poca homogeneidad de la semilla, ahora que se trata de sembrar, he decidido enmendar la costumbre y echar no menos de tres a la tierra con cada golpe. Las  plantas  funcionan solidariamente  como tutores de las otras.

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Tampoco voy a poner en remojo la semilla. La tierra, a pesar de los aguaceros, está en tempero, suelta y la previsión de nuevas lluvias me asegura que esta “gravilla negra” va a quedar apretada y se va a hidratar satisfactoriamente.

 

Quizá las influencias gastronómicas de otras culturas que los han prestigiado, la aportación de los profesionales de la nutrición o gastroblogs y la búsqueda de información mas especializada de los consumidores habituales -cada día más atentos- se han resuelto con una justa valoración de estos alimentos y un mayor interés por variedades que pocos recuerdan ya.

Cicer arietinum nigrum. Museo de Toulusse

El declive del garbanzo comienza con la Revolución Verde, pero no creo que su consumo haya estado periclitado. Huelga insistir en que continúa siendo un símbolo cultural en España, casi siempre con mala prensa (emblema chusco que se come) pero omnipresente en la cocina popular. Cuántos estómagos ha llenado con proteínas y fibra de calidad, junto con la patata, en los periodos más grises de la historia reciente….

salud.

Créditos:

La ciencia y sus demonios.

Cultivo del garbanzo. Magrama. Hojas divulgadoras.

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