NOTAS RADICULARES.

Me ayuda a concretar las planificaciones un modelo que tiene en cuenta lo que nos comemos de las plantas: hoja, tallo, fruto, raíz; siempre es posible en combinación con otros como los requerimientos relacionados con la nutrición, la familia botánica, el ciclo vegetativo o el tamaño. Acaso no tener modelo definido es un modelo y no renuncio a la eficiencia por ello

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De modo que he cogido estos días carrerilla para hacer siembra directa de media docena de plantas de raíz y bulbos donde crecieron solanáceas. No tienen buenas perspectivas este tipo de plantas en suelos arcillosos o que se compactan con facilidad.

Las zanahorias son -por ejemplo y para comenzar con la revisión- un verdadero reto. Debo reconocer que fracaso casi sistemáticamente y que si no pongo las semillas sobre bancales con suelos preparados ad oc, bien abonados y friables, tras unos cuantos meses apenas crecen más allá del tamaño de un meñique y/o se espigan formando sus características umbelas. Es muy probable, por lo demás, que me interese e integre alguna otra variedad de zanahoria menos pivotante. Porfío en más ocasiones de las que debiera e insisto con plantas que no marchan bien cuando quizá optando, en este caso de daucus carota, por alguna más oronda de ciclo algo más corto (variedades locales siempre que puedo) que no necesitara penetrar tanto en el terreno como las de tipo Nantesa y demás, mejoradas, otras serían las cosechas.

Pero son otros muchos los factores que inciden en el progreso de los cultivos que parten de semilla de muy pequeño tamaño, de siembra directa y que complican su consolidación.

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Se me ocurre insertar aquí algunas anotaciones relacionadas con otras tantas raíces comestibles.

Vengo sustituyendo el sistema de riego por goteo en favor de la tubería micro-poro; creo que es determinante en el cultivo de raíces. La siembra puede hacerse a lo largo de las cintas -que no entierro en principio- y el reparto homogéneo de la humedad queda asegurado.

Antes de hacer referencia a otros requerimientos no puedo obviar que el estrés hídrico o los encharcamientos inciden negativamente en todas las fases de la germinación, de todas las plantas; el crecimiento posterior de muchas puede ser muy anómalo y provocar muchas marras.

Nunca uso regadera con su característico difusor o similar, porque estoy en la idea de que por mucho cuidado que se tenga se altera el nivel en el que fue colocada la semilla. Al echar agua de forma poco cuidadosa se remueve ese primer centímetro de suelo donde se sitúa la simiente; unas se entierran más, otras se sacan a la superficie. En el caso de que hayan comenzado a brotar puede truncarse el proceso y muchas especies no reinician la secuencia codificada genéricamente. No hay que molestar en un tiempo. Ya tienen bastante con los pájaros.

En todo caso -y si fuera necesario por la perspectiva de falta de humedad- hago dos pequeños surcos en los laterales de la línea de siembra donde verter el agua e hidratar el terreno por capilaridad.

Cierto que es práctica común sembrar con generosidad, al chorrillo. Las semillas suelen emerger amontonadas en ciertos sitios, se abren calvas en otros, muy apretadas o dispersas. El aclareo posterior se hace muy complicado. Es así que llevo tiempo sembrando zanahorias, rábanos y canónigos, rúcula u otras planta con semilla de muy pequeño tamaño sobre una hendidura en el suelo practicada con el canto de una tabla o un listón, a golpes de entre tres y seis granos separados al menos cinco cms; me aseguro de la posición que ocupan, dónde caen y de que la profundidad sea homogénea. Malo ha de ser que no germine alguna de cada lote, de forma más arreglada.

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Es ley natural que las adventicias germinen al mismo tiempo que las hortalizas cuando, además, el agua de lluvia humedece la superficie plácidamente y las condiciones climáticas en general son benignas como en estas últimas semanas.

Ya conocemos un sistema muy popularizando en pequeños huertos o jardines para retrasar o alterar la presencia de hierbas no deseadas y que consiste en cubrir las zonas afectadas con papel o cartón (limpio de colores y plásticos) y taparlo todo con tierra. Lo de las membranas agrícolas es otra história.

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Del mismo modo corto tiras de cartón ondulado o similar, ligeramente humedecido, de entre ocho y doce cms, por ejemplo, para colocarlo entre líneas de siembra, cubrir y sujetar con paja mojada, restos vegetales muy picados, tierra o incluso humus y contribuir en la fertilización a medio plazo.

No tengo dudas a la hora de tirar de las plantitas nacidas para -en varias pasadas y a lo largo del ciclo vegetativo- dejar solo las más aparentes, canónicamente separadas. Son ineludibles binas minuciosas y conocer el aspecto de ciertas plantas del terreno en sus fases primeras para poder purgarlas.

Pero quizá sea mejor, si se mantiene la humedad y las condiciones óptimas de germinación, olvidarse un poco del asunto y dejar pasar las semanas sin intervención alguna. Cuántas veces sorprende el tamaño de zanahorias u otras raíces que nacieron más o menos espontáneas en lugares ocupados por plantas de otras familias, al abrigo de auxiliares.

No puedo eludir a estas alturas del año hacer algún comentario sobre esos bulbos picantes que tan bien se comportan por todo el Mediterráneo.

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Siembro los ajos cavando un pequeño surco de la profundidad que marca la hoja de una pequeña azada y con tiralíneas, no necesariamente por cuestiones ornamentales, sino por guardar las distancias con precisión para situar otros cultivos. Si me voy de línea en tramos pequeños puedo condicionar el número y la presencia de pies de plantas en asociación o para otras sucesiones.

La ley general, muy difundida y de eficacia comprobada, es enterrar “las semillas” no menos de dos o tres veces su tamaño y con estos gajos no voy a hacer excepción. La siembra somera permite a los pájaros, siempre atentos, tirar de los pequeños ápices claros y extraer los ajos de la tierra. Del mismo modo el sistema radicular de ese contenedor de nutrientes, corto pero vigoroso y sobre un suelo que puede ofrecer resistencia, tiende a empujar al ajo hacia la superficie. Son numerosos los factores que inciden en estas prácticas. Algunas tradiciones son milenarias. Pongo mucha atención en el conocimiento de los ciclos vegetativos o climatológicos, me detengo siempre que puedo en intentar comprender un poco más cómo funciona el suelo. Asimilo prácticas culturales que puedo implementar y testar con sencillez de no importa qué origen, y dejo que pasen cosas, practicando el antiguo juego de la prueba y el error, procuro rotar con cierto criterio, generar materia orgánica e incorporarla regularmente con cada gesto. Entiendo inexcusable mantener esa primera capa de los bancales con una estructura nacroporosa que garantice la aireación e infiltración del agua y el oxígeno. Quizá nunca llegue a conocer el nombre de los seres vivos de esta granja que mimo y alimento en cada huerto pero si están en buena riña me darán mejor de comer.

Así las cosas aún no me ha tentado la observación celeste para tener en cuenta las fases lunares o demás formas y conjunciones astrales creadas por la imaginación humana en las siembras, las podas o cosechas. No estoy por quedarme en vela a comprobar si el satélite tira de los ajos.

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Me cede generosamente un amigo ajos zamoranos blancos, de excelente aspecto y, casi seguro, estimables cualidades organolépticas. Deben ser muy diversos también los condicionantes del aroma y el sabor del ajo, al margen de su genética y se suele mencionar la cantidad de agua recibida, el tipo de suelo o la temperatura. De entrada no huelen igual que los que puse hace unas semanas y predominan unos compuestos volátiles de matices húmicos, avainillados muy agradables. No encuentro en todo el manojo ni un solo diente en mal estado. Algunas fuentes, frente a lo que se suele considerar, aseguran que es el frío lo que determina el nivel más elevado de picor y parece tener sentido si se consideran las áreas tradicionales de producción.

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Al abrir las cabezas perfectamente selladas de los ajos que algunos botánicos encuadran ahora dentro de la familia de las amarilidaceas, se aprecia que no se trata de una variedad (aunque todas sean la misma planta), convencional o mejorada como las que están proliferando en estos últimos años en el campo y en los mercados. A diferencia del ajo spring o chino que no tiene muchos más de ocho gajos gordezuelos y de sabor un poco plano, en este eco-tipo asoman dientes más pequeños según avanzamos hacia el interior. Y esto me agrada.

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Se acostumbra uno a tratar con la homogeneidad también en este tótem culinario (no voy a enfatizar de nuevo su relevancia económica o cultural) y hay quien agradece no perder demasiado tiempo en pelarlos, pero mis necesidades en la cocina son variadas, lo mismo pequeños para frito, sin pelar, que más grandes para picar o abordar la salsa española. No debo perder de vista la diversificación y me gusta trabajar en la reproducción y conservación de variedades autóctonas o locales. Después de todo el ajetreo advierto que las capas que protegen el germen no son precisamente blancas en comparación con otros que he sembrado en ocasiones de la misma región. Se conocen en la península tres tipos de ajo atendiendo a su color o aspecto exterior: blanco, rosáceo y otro más tostado, aunque de cultivo menos extendido. Tema para el debate.

De conformidad con lo que vengo glosando me planteo sembrar estos ajos intercalando entre diente y diente remolacha, rábano o alguna otra raíz. Es ésta una distribución que permite un aprovechamiento muy eficaz de la superficie disponible, pero sobretodo difumina la carga de tablas o bancales con una sola planta y no parece que vayan a llevarse mal. Durante un buen tramo del periodo vegetativo, si no son necesarios riegos, pueden prosperar a la par y cuando fuera necesario un nivel de humedad más alto pero dispar es probable que se hayan cosechado unos ajos que no son muy exigentes o quizá mucho antes las crucíferas. El terreno no queda desnudo a la espera de otros cultivos de verano.

Ya han brotado las primeras tandas de ajo pero hay espacio, ánimo y tiempo para preparar otras. Hay pocos cultivos tan agradecidos. Una vez dibujado el surco echo una cama de humus de lombriz y voy colocando encima los mejores dientes. Cubro con la azada. Toda vez que he dejado marcada la situación de cada diente siembro, esta vez intercalados, granos de zanahoria apenas arañando la superficie y cubriendo someramente.

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Vuelvo a revisar las imágenes guardadas estos días por ver si de ellas se desprende alguna coletilla.

Un sobre con semillas poco comunes de salsifí resalta sobre los bancales oscuros. Barbas de chivo. Otra raíz, otra rareza por lo que me atañe y que será objeto de alguna entrada porque aún no tengo apenas datos sobre su cultivo y no puedo esquivar, a estas alturas, cierta sensación de pudor, como para otras veces, otros cultivos y otros lances en que pudiera mostrarme más estupendo, excéntrico o snob. Ahí quedan sembradas junto a daikón verde y blanco, kabu, nabicol, grelo y otras tan pedestres como apetecibles.

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Salud.

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COBERTURAS SULFUROSAS.

“Lo que está herido en nosotros pide asilo a las cosas más pequeñas de la tierra y lo encuentra”.
Christian Bovin

El trabajo sobre el terreno cultivable me aleja del papel en blanco, de la pantalla brillante y el cursor que apremia. Con todo, no me agrada la demora en publicar.

No puedo dejar de cumplir con algunos rituales, como hacer inventario de semillas según va venciendo el año astronómico para enseguida ponerlo por aquí y poder seguir cediendo semillas o perpetrar trueques.

La perilla roja parece ya a punto para cortar y seleccionar semilla.

A veces unas fotografías y un comentario al pié sería suficiente para dar señales de vida. Pero pudieran ser tan intrascendentes o vanales…

Si tiene algún sentido este espacio virtual tiene que ver con mostrar lo que me ocurre en tanto hago lo que hago. Describir de forma burda algunas tareas culturales, la exposición de los trabajos para que medren plantas comestibles, para lo que ahora toca, pueden justificar alguna que otra publicación. Q

No olvido la descripción y caracterización de algunas variedades de tomate cultivados en verano.

Por las tardes continuó con los hilvanes suspendidos de la mañana. Algo siempre queda por hacer.

Como en la mañana encuentro plantas deboradas por las aves tengo que improvisar una estructura para colocar una red. Con seis tablas de un palet colocadas en forma de tienda canadiense, dos cañas a modo de cumbrera y unos clavos puedo cubrir ahora de forma eficaz brasicas y lechugas, acelgas o escarolas.

He comenzado la recolección de hojas gigantes: berzas, cavolo nero… Las más viejas o de peor aspecto no se tiran. Pueden utilizarse a modo de acolchado cubriendo amplias zonas del bancal. El azufre que contienen las brasicas actúa como inhibidor en la germinación de esas plantas que brotan en momento y lugar inadecuados.

Éstas sábanas vegetales en combinación con paja, por ejemplo, actúan como reguladores térmicos, retienen la evaporación que genera el viento, funcionan como cebo para los pocos grillos que resisten y, tras un periodo de tiempo variable, entran a formar parte del suelo, engordando el nivel de nutrientes.

Es otra opción al compostaje. Pero vale también a veces cortar, picar a mano y tirar sobre el terreno, sin más, como hago con raíces de puerro y los extremos de sus hojas más duras o las de cebolla entre otros desperdicios hortelanos. No suele gustar un bancal sembrado de restos de cosecha, pero solo hay que darle a la naturaleza un poco de tiempo. Troceo la hojarasca aún verde de algún pié de solanacea, piso tomates que cayeran de la mata seca.

Se me ocurre que las hojas de bardana pueden asumir la misión cobertora. El aprovechamiento de la raíz de ésta planta plurianual aún queda lejos y la parte aérea que se desarrolló durante el verano es tóxica. No conozco en absoluto cómo cuándo o qué se come. Veremos.

Los pétalos de la rosa del azafrán tras el desbriznado vuelven a su lugar de origen.

Al levantar las plantas de tomate se fueron confirmado algunas sospechas sobre la presencia de nematodos aunque no de forma generalizada.

La mejor intervención que se puede hacer a este respecto -complementando otras medidas de control integrado y siembra de plantas auxiliares- es introducir materia orgánica en el suelo y facilitar la reproducción impúdica de la mesofauna. Y voy a empezar ya mismo dando de comer a hongos y demás bacterias o protozoos que contribuyen al equilibrio estructural y ecológico del suelo. Algunos horticultores versados recomiendan incorporar no menos de un kilo de materia orgánica, humus, etc por metro cuadrado y año. Pero a mayores, no desdeño, visto lo visto, hacer aportes continuos, que ahí van quedando.

Va de raíz. La semana que entra va de todas esas plantas de las que consumimos las partes subterráneas o los tallos blanqueados. Pero ya voy abusando de la paciencia del improbable lector y será otro el momento de ponerlo de relieve.

Salud.

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AVANCE DE SEMILLAS PARA 2019.

Es muy probable que puedan aparecer, en semanas próximas, algunas especies o variedades desubicadas o mal guardadas en lahuertadelosrobles, pero me peta hacer un avance de las semillas que he podido recuperar, limpiar y guardar con rigor.  Es viable trocar o ceder semillas hasta que quede la cantidad mínima para para seguir reproduciendo y mantener referencias.

Solo debo hacer una mención particular en relación al garbanzo negro que dadas las dificultades y los costes de producción he decidido ponerles el  precio de 2.50 euros por cien semillas, mas los costes del envío certificado, en vías de hacer justicia con el  manejo de los últimos meses.

20181102_1331521422572253.jpg Planta de perilla lista para recolectar semilla.

Salud y buena siembra.

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EL RASTRO DEL COLOR

¿Cómo sería la concepción del arte sin los pigmentos?. ¿Cómo entenderíamos ciertas emociones estéticas? o, sencillamente, ¿por dónde abordaríamos la visión pintoresca de algunos entornos.?

Qué misteriosas cualidades la de los elementos que inciden en la retina, de tan incontables formas, siguiendo los dictados de la luz, para que podamos ver la paleta inabarcable del color.
Hago colores para la casa.

Todos estos años he trabajado con los blancos, grises y ocres que procuran las tierras ferruginosas, el cemento o las cales. Ofrecen los morteros primigenios texturas y tonalidades que se integran de forma discreta y estimulante en un entorno feraz.

Hay oportunidad, no obstante, de emplear como complementos constructivos otros polvos secos para rematar algunos trabajos y conseguir efectos decorativos inusitados, poco comunes.

A partir de un tinte verde he conseguido un agregado con el que he cubierto las llagas de una parte del empedrado que, a modo de faja, bordea el enlosado del patio que inicié este verano, renqueando y quejándome lo justo.
En ocasiones se esparcen unas paladas de arena sobre las baldosas y la circulación, el uso o la intemperie hacen que se cubra la llaga de la solería.

Es habitual utilizar lechadas a base de cemento y agua; con la densidad apropiada, repartido por la superficie, penetra y acaba cubriendo las ranuras que quedan entre las piezas.
El problema de esta técnica para solados de colores vivos es la manera de retirar los sobrantes que se realiza lavando con abundante agua y sucesivas pasadas de cepillo. Es muy comprometido manejar las aguas residuales cargadas de cemento y coloreadas.
En esta ocasión he mezclado unos puñados de arena de río tamizada, muy fina, un poco de cemento gris y una punta de paleta de polvo verde.
Lo mismo para las zonas soladas con piezas rojas de 15×15.

Primero riego generosamente la superficie que voy a rejuntar para que las piezas porosas, fabricadas con cemento, absorban la humedad y sea ésta la que precipite de forma controlada y limpia la reacción con la mezcla y fragüe entre llagas.

En lugares con inviernos rigurosos y heladas frecuentes es muy recomendable sellar las juntas con un aglomerante formado por cemento, arena y el tinte de marras. En ocasiones cuando las llagas quedan sin cubrir, el agua acumulada puede congelarse y, según materiales, hacer estallar los bordes. Hay que evitar el deterioro de los encuentros.

De modo que, una vez seca la superficie, se vierte el mortero, seco también, coloreado y se barre llenando las juntas. Se pueden dar pases atravesados o el la dirección de la llaga para que vaya quedando tapada pero sin dejar muchos restos….

En unas horas la humedad que acumulada el solado permite fraguar el material de relleno y resulta ya improbable que se descubra.

Y transitar y utilizar los espacios con normalidad sin necesidad de más agua que aquella procedentes de la humedad ambiental o las lluvias ocasionales.
Estas piezas toscas utilizadas para solados exteriores presentan características que ayudan en los acabados o remates. Aunque las superficies son rugosas e irregulares, formando vetas, los bordes vienen rebajados, biselados y la “lechada” seca se acumula con facilidad para completar el proceso.

La combinación de estos productos tintoreros permite hacer algunas pruebas ya imaginadas para, por ejemplo, llaguear en verde los ripios del suelo o de muros vivos donde proliferan musgos y líquenes.

Voy rematando los bordes del patio con ripios y losetas de piedra procedente de los merodeos por viejas canteras locales o buscando en zonas más descubiertas de los alrededores de la aldea, entre las lajas que la intemperie saca a la roca viva, con lo que encuentro por ahí y que no hace enmienda en el más mínimo detalle del entorno.

Detesto el gris cemento para acabados de trabajos a posteriori con piedra o en entornos de marcada rusticidad. Pienso en el ocre, en los ceniza para respetar -en las construcciones de nueva fábrica o en entornos muy sensibles- la tendencia estética de casas o edificios auxiliares, pero también en el rojo o el verde.

Cuando veo llaguear a rejuntar con cemento gris muros levantados a piedra seca o con barro levantados en su momento con materiales del entorno no puedo eludir una cierta decepción. El cemento Portland forma parte de otra cultura constructiva y hay que hacer juegos malabares para intervenir e integrarlo con originalidad y sin estridencias…en el entorno campestre.
Los tintes que se utilizan para morteros en la construcción son muy versátiles y mantienen sus características durante mucho tiempo.

Siempre he utilizado tierra mazarrón o amarillo albero para teñir en rojo, o tostado cuando el tajo lo precisaba, para conseguir un efecto sorprendente pero discreto; ya no es fácil encontrar estos productos a granel.
Las posibilidades decorativas se amplían cuando se utilizan para rebocos y enfoscados finos en interior o jaharrados, hasta el punto de que no haya necesidad de pintar; tirolesas con gravilla en paramentos que dan al exterior…

Recuerdo el aspecto de eminentes obras arquitectónicas que, observadas en la distancia, toman una buena parte de su dimensión por el color, que al acercarse y pasar la mano, en la medida en que se fija la mirada en la estructura íntima de cada pieza y de sus uniones, de los amplios rebocos, pueden intuirse los procesos constructivos y los trabajos de los hombres. La Alhambra, pero tambien los palomares zamoranos, los chozos manchegos o las casas adaptadas al terreno, colgadas en las Alpujarras; los pueblos de la arquitectura negra ocultos en el paisaje ceniciento de Guadalajara. El añil es otro cantar.

Hay que contar siempre con las reacciones químicas que genera el agua en el aglomerante y es necesario esperar a que seque y poder ver el resultado final.
Para estos casos empiezo tanteando en seco con cemento gris. (Hay que estar muy atento a los distintos cementos y sus fabricantes porque la presencia de cenizas y las características de la roca con que se fabrica, entre otros factores, dan como resultado morteros de diferentes tonalidades de gris) la arena y el colorante seco ya mencionados…

La mezcla ensucia toda la superficie y me temo que solo el tiempo y algo de intuición permitirán verificar el tino en las proporciones. El cemento blanco lleva a otra tanda de colores cálidos y suaves, matizados…
Aún queda un tramo de rejuntado. Prefiero no dejar las rebabas y la textura bruñida que le confiere el pase de la paleta. Para desbastar un tanto el llagueado -pasadas unas horas y perdida una parte de la humedad para no manchar la piedra- raspo con un cepillo suave. Los restos quedan en el tajo hasta pasados un par de días en que se puede barrer con normalidad.

Probablemente una mujer puso una mano sobre la roca y sopló un color o sacudió una rama cargada con ocres y negros de la madera quemada para dejar impresa una de las primeras manifestaciones artísticas de que se tiene noticia. Quizá pasó los dedos por su cuerpo huntados de almagre humedo para mimetizarse; acaso quería llamar la atención de los hombres o de los astros… o evitar las picaduras de los insectos.

Una referencia técnica.

http://www.atelier-st-andre.net/es/paginas/tecnica/colores/pages/verts.html

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MIJO DE NUEVO.

El mijo rojo de escobas es, quizá, la variedad de entre este econjunto de pseudocereales la menos propicia para el consumo humano, al menos en Europa donde el trigo  es la base de la alimentación.

En efecto tiene una fisiología muy semejante al maíz y constituye en la huerta una fuente importante de materia orgánica para compostar o cubrir el suelo, conformar pantallas cortavientos, procurar sombra a otros cultivos…

Mijo en sus primeros estadios.

Otras temporadas la cosecha se ha destinado a mejorar el balanceo de pienso para las gallinas.

Pero no tiene mal apaño culinario si se introduce para complementar, enriquecer, decorar  ciertos guisos. Se me ocurren los estofados con verduras; de ninguna otra forma, por razones obvias, que no sean integrales, porque no se me ocurre cómo refinarlo. Aún así, la cáscara o integumento que cubre el grano procura gran cantidad de fibra y nutrientes.

He cosechado una primera tanda de escobones cuajados de grano rojo. El ramo se desgrana bien pasando la mano cerrada por cada hilo para que vaya cayendo en un serón o recipiente ancho habilitado a tal efecto.

 

No prescindo de una poacea o gramínea de rendimiento más que generoso aún cuando pudiera cultivarse como cereal en un suelo poco favorecido, con poca agua. Es fundamental que el suelo esté libre de adventicias.

Es muy probable que coseche más de tres kilos procedente de una linea apretada de cuatro metros.

No estorba ni cae enferma. Ahí anda todos los veranos…

Acostumbro a colocar el grano de mijo en una caja grande de cartón o sobre una tela para que se seque despacio, a la sombra. Es fácil que, guardado de forma prematura, inadecuadamente, pueda fermentar o que aparezcan hongos… Este cereal puede acabar en la cocina con polvo e impurezas y es muy recomendable lavar concienzudamente las cantidades que se vayan a consumir.

El mijo es comida de aves en los países desarrollados, pero en grandes áreas de África y Asia es “cereal” primordial. Su nombre panicum da cuenta de su importancia económica y cultural.

Puede que entre a formar parte de las materias primas, como la avena, la almendra el anacardo, la chufa…que vengo empleando para leches vegetales.

El mijo rojo de escobas es otro don gratuito que apenas requiere unos ratos para sembrar y cosechar; y procura otro de los innúmeros momentos dichosos del entorno hortelano.

Quieren las plantas de tomate dar un último empujón floral, en tanto disfrutamos del pico productivo de berenjenas y pimientos. Asoman las calabazas entre la hojarasca más seca. Hay que ir pensando en la planificación del huerto de invierno sobre los bancales despejados.


Salud.

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MONTSERRAT. En construcción

Nombre común:

Origen:

Lugar de cultivo:

Tipo genético:

Semilla: La Troje.

Color:

Tamaño: Pequeño.

Cosecha después de la siembra: 55 a 60 días (variedad temprana) en Madrid a mediados de junio.

Peso medio:

Esquema aparición del fruto.

Fruto:

Planta:

Tipo de hoja:

Crecimiento:

Rendimiento:

Fisiopatías/ enfermedades:

Manejo:

Cualidades organolépticas:

Información complementaria.

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UN TOMATE AMARILLO.

La huerta puede representar uno de esos lugares tan anhelados donde estar seguro; forma parte de la normalidad cotidiana, de la devoción por las cosas cercanas que atañen a los hombres.

Tengo una perspectiva poco ordenada de la realidad. Nunca hubiera sido científico. Desde niño me han aburrido los aprendizajes que no se realicen en espacios abiertos o sobre el terreno, caminando.  Por eso ésta intención clasificadora,  la de registrar los cultivares,  de hacer fichas pormenorizadas que parecen elementos de un todo, no son más que un escozor descaradamente improvisado.  Catalogar y ordenar  van siendo cada día rutinas más engorrosas. Pero como no urgen y siguen un patrón pre-determinado, van saliendo algunas desde una pereza mental muy acusada. Al menos un listado con fotos debería conservar.

Dice J. Fowles en un breve libro vinculado al proceso creativo y el amor a la naturaleza:

“La observación directa, que implica descubrir lo que sucede segundo a segundo, es en realidad una actividad increíblemente sintética ( en su acepción de mezcla o combinación de elementos)  y deriva de una compleja diversidad de hebras: de la suma de los recuerdos del pasado y las percepciones del presente, de tiempos y lugares, de la historia colectiva y la historia en particular… Una realidad muy alejada de esa capacidad específica de la ciencia que analizarlo todo. “

El escrutinio de tomates que vengo realizando desde hace unos años es otra forma mas de ejercitar los distintos palos de la observación, de todos esos hilos de los que habla el escritor inglés,  pero sobre todo una vía para valorar los efectos tan sutiles que sobre el ánimo y la apreciación del mundo, vegetal o natural, generan.

Va terminando el ciclo de algunas tomateras de porte determinado, como en el caso del amarillo que muestro hoy, y es posible ir haciendo algunas consideraciones, sobre todo para afianzar la eventualidad de volver a repetir el cultivo

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Nombre común: Tomate amarillo francés. Taxi amarillo.

Origen:  EEUU. Según algunas fuentes esta variedad fue seleccionada en un programa de recuperación de semillas realizado en el Occidental Arts & Ecology California.

Lugar de cultivo: Madrid. A la intemperie.

Tipo genético: Polinización abierta

Semilla: La Troje.

Color: Amarillo intenso.

Tamaño: Pequeño.

Peso medio: 60 g de media.

Fruto: Globular. Aunque algo variable. Tipo ciruela de hombro aplanado. Piel muy fina. Cuatro lóculos que contienen un buen número de semillas en el mucílago característico. Facilidad para separar el fruto del pedicelo. Color intenso de la pulpa y pericarpio. Algunos frutos ofrecen una forma angular al cortar transversalmente. La cicatriz del pistilo es inapreciable.  Forma redondeada en el corte transversal.

Planta: Porte determinado. Escasa densidad del follaje

Tipo de hoja: De patata. Colgante.

Crecimiento:  Precoz. Progresa muy bien en terrenos de media montaña o con temperatura más frescas y humedad en el ambiente, pero tolera perfectamente el calor. El fruto aparece en racimos aglomerados. El cuajado se detienen mediado el verano. La planta puede llegar a medir metro de altura.

Rendimiento: Muy bueno.

Fisiopatías/ enfermedades: No destacables. Ligera tendencia a rajarse pero sólo si hay exceso de riego. Cierta deformación si están apretados los pomos florales.

Manejo: Cómodo. Puede reducirse el marco de plantación si se cultiva solo o alineado. Tutorado bajo, a un metro, pero admite el cultivo rastrero sobre cama de paja. Es muy sensible a la insolación directa por lo que no es conveniente hacer podas innecesarias. Riegos moderados en beneficio de la concentración de nutrientes y calidad en el sabor. En esta ocasión se ha realizado un abonado suplementrio durante el cultivo con purín de estiércol.

Cualidades organolépticas: Sabor a tomate muy apreciable. Gusto peculiar y menos ácido que otras variedades. Textura melosa, jugosa y agradable al paladar. Está en el ámbito de los tomates de pequeño tamaño y de piel muy fina. Mantiene todas las propiedades nutritivas propias otras variedades rojas. Algunos estudios aseguran que presenta mayores concentraciones de micro-nutrientes.  Sería poco responsable no comentar la posibilidad de preparar sopas frías o salsas sorprendentes con este tomate de cualidades tan equilibradas.

Información complementaria. El tomate amarillo de no importa qué forma o tamaño es una mutación; su color se debe al bloqueo de algunas antocianinas en beneficio de otras.

Es conveniente cosechar cuando pierde el color netamente vede y empieza a clarear en la idea de que si se cosecha con todo su color final, como en otros mucho casos,  puede estar muy blando o pasado. Aún así tiene una buena post-cosecha.

Puede apreciarse erosión genética relativamente temprana si se sitúan cerca de otros cultivares rojos. Algunas bayas muestran en el interior tonalidades rosadas.

 

 

Fuentes:

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TOMATE STUPICE.

Nombre común: Tomate Stupice (Se pronuncia “Stoupitché”)

STUPICE es el nombre anglosajón de la legendaria variedad checa según refieren todas las fuentes. STUPICKÉ POLNĺ RANÉ, 1921.

Origen: República Checa

Lugar de cultivo: Madrid. A la intemperie.

Tipo genético: polinización abierta. Variedad fijada

Semilla: La Troje. Se reproduce con normalidad en la Sierra de Madrid

Color: Rojo brillante con hombros verdes inapreciables.

Tamaño: Pequeño. Tipo cóctel. 2 o 3 cms. 6 cms de diámetro. El tamaño de los tomates es homogéneo.

Se pretende aumentar el tamaño de los frutos Pero también la precocidad y facilitar el trabajo de cosecha.

Cosecha después de la siembra: 55 a 60 días (variedad temprana) en Madrid a mediados de junio.

Peso medio: 35-40. g.

Esquema aparición del fruto. Por niveles en ramos de 7 y diez frutos.

Fruto: Dos lóculos o celdas pequeñas. Mucílago con abundancia de semillas. Piel fina. Depresión muy pequeña en la inserción peduncular.

Planta: Compacta. Vigorosa y robusta, de ramas muy resistentes y con numerosas guías que protegen los frutos del exceso de radiación. Numerosos pomos florales en la medida que se desarrolla. Color verde muy oscuro.

Las ramas tienden a doblarse hacia el suelo desde la inserción.

Tipo de hoja: Patata.

Crecimiento: Semideterminado. La planta produce flor en tanto acompañan las condiciones climáticas. Planta de 100 a 110 centímetros de altura en adelante.

Rendimiento: Muy bueno. Variedad temprana pero rinde hasta final de temporada. Producción escalonada.

Fisiopatías/ enfermedades: No destacables. Buen comportamiento fitosanitario. Variedad resistente.

Manejo: Apenas requiere más cuidados que las primeras podas de formación, retirada de estípulas y entutorado a dos metros. Muy fácil de cultivar.

Se puede dejar crecer a pleno desarrollo, pero se separan al menos noventa cms. De ésta nanera los frutos serán más pequeños pero más numerosos.

Posibilidad de hacer varias siembras para prolongar la producción, en función de la climatología.

Cualidades organolépticas: Sabor notable. Ideal para incorporar a ensaladas, aperitivos. Tomate tipo cóctel, terso y firme. Jugoso. Suficientemente carnoso como para hacer salsas si hay excedentes.
Es muy probable que, cultivado en un lugar cálido y soleado, desarrolle un sabor más afrutado que si crece en áreas más frescas.

Información complementaria. Ecotipo que tolera ambientes fríos y húmedos. El tomate Stupice es uno de los primeros tipo cóctel o bola que se conocen.

Los primeros frutos tienen sabor muy suave y van intensificando matices en siguientes pomos. Excelentes horneados.

Conservación y postcosecha corta. Unos tres días. Por lo que es recomendable cosechar antes de que adquiera el color rojo definitivo.

Se comporta muy bien en zonas de media montaña y de temporadas cortas.

Obtención en la “Planta de Investigación y Cría Inst. De verduras” en Olomouc en la antigua Checoslovaquia. Según algunas fuentes en torno a los años veinte del siglo pasado. Otros hablan del año cuarenta.

La variedad fue enviada a los EE.UU. en 1976 por el criador checo Milan Sodomka. Se adaptada a las regiones con clima fresco. “Stupice” se cita a menudo como uno de los tomates más sabrosos del mundo en su clase.

Fuentes:

Extracto Windbuckle

Semillas Saint Martha.

Foto tomate:

s://www.engrainetoi.com/tomate-rouge/515-graines-tomate-ancienne-stupicke-polni-rane-stupice-seeds.html

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ENSALADA DE GARBANZO NEGRO.

“E immersi
noi siam nello spirto
silvestre,
d’arborea vita viventi.”
De “La pioggia nel Pineto” G. D’ Annunzio.

Llega a su fin el ensayo con el garbanzo negro de Alozaina, que comenzó en marzo, haciendo una prueba en la cocina.

He puesto cuatro puñados de ésta rústica legumbre en remojo durante algo más de veinticuatro horas. Ya en este momento pierde parte de ese color negro tan característico. Me han preguntado si mantendría el color al cocinarlo; tampoco entiendo que tenga necesariamente que conservar ese aspecto.

En pleno verano me he decantado por una ensalada, con lo que tenga por ahí. Las combinaciones son múltiples y tras cocer los garbanzos durante una hora en olla a presión con sal, unos ajos y laurel, los he mezclado con pimiento rojo, aceitunas negras, tomatillos verde uva, alcaparras. Un aliño de aceite, sal y pimienta, limón, perejil… puede servir para pasar el corte. Pero tenía remolacha y huevo duro y estoy en que se pueden hacer mejores combinaciones. ¿Y con pesto?

Lo más relevante es que la legumbre queda entera, dura, si la comparamos con las texturas de variedades nacionales fijadas en los años ochenta o con el altísimo porcentaje de las que entran procedentes de Méjico o EEUU, de gusto más plano.

Perfectamente comestible, el garbanzo rompe a modo de terrón, más granulado, al masticar y se aprecia en la boca la textura áspera de la piel. No he notado molestia alguna en la digestión. Ni sombra de los estertores proverbiales de tales alimentos.

Es muy probable que tenga un recorrido culinario mas agradecido. Investigando con humus, cocidos y potajes.

El garbanzo negro oscurece el caldo al cocer, más intensamente que otras legumbres bien conocidas y ya supone una eventualidad muy apreciable para prepararlos, por ejemplo, con chipirones, con tinta…

No es un superalimento. Si lo comían las bestias y los campesinos más pobres, (apreciamos hoy como nunca el pan negro y otras integralidades) no voy a dejar de catarlo. No es una medicina, ni sospecho que pudiera tener atributos nutritivos adicionales más allá de las derivados de su cultivo en suelos equilibrados y fértiles…

El cultivo del garbanzo negro y su incorporación esporádica a la dieta entra dentro de esa idea amplia, genérica que nos abraza de diversificar, consumir variedades autóctonas o en riesgo de desaparecer y, por supuesto, siempre va a sorprender a propios y extraños. No descarto en su casó, más adelante, la distribución.

Me peta. Me gusta su aspecto mineral y su mucrón y aprecio su gusto agreste.

Cultivo a cultivo, se queda. Encuentro, seguro, sitio mas amplio para repetir.

Salud.

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DE PULSOS NEGROS Y GARZONES.

Se quedan los dedos un poco aceitosos cuando se manipulan las vainas y los garzones. No se puede sujetar el prurito de cascar y liberar los pulsos negros. Una y otra vez.

Las palomas estaban empezando a expoliar el pequeño cultivar.Es momento de recoger las matas secas de garbanzo negro.

Tenía cierta prevención respecto del garbanzo negro y su cultivo, algunas ideas preconcebidas que, a la postre, no se han confirmado cuando, incluso, todas las referencias insisten en la resistencia proverbial a la intemperie y la facilidad del manejo.

Tras sembrar he realizado dos entrecavas y binas para retirar algunas adventicias. Después nada, salvo observar su marcha en una primavera benefactora por la temperatura media y las abundantes lluvias.

La planta se muestra suficientemente empinada a lo largo de algo más de cien días. Las cápsulas aparecen bajo las hojas en lo alto y no tocan el suelo; libre de cualquier asomo de enfermedades.

Las dos tablas sembradas este fin de invierno pueden dar indicios sobre el rendimiento de la leguminosa. En algunos foros especializados se habla de conseguir 450 g de garbanzo limpio -que pase el corte comercial de calibre y homogeneidad- por cada kilo que se haya cosechado. En casa no obstante todo vale y las mejores se guardarán para simiente.

Ya han recorrido los pasillos aves y conejos.

Ordeñando separo los cascabeles dorados de sus tallos y los echo en un esportón para, en breve, “quebrantar la mies tendida en una era” improvisada.

Una primera criba en el terreno discriminando el garzón de las vainas bivalvas.

Se trata de separar la cáscara del grano, claro, de trillar empleando los procedimientos que el caletre nos de a entender. Queda quizá otra entrada para coplerar una trilogía que se inició con un post hace unas cuantas borrascas.

Hay que volver a la rebusca aunque no es sencilla…

Esperamos la brisa -y la mañana- para terminar con estas vainas.

Salud.

Notas:

Llaman en algunas regiones como las Alpujaras (y cita algún Tratadillo de agricultura) garzón al tallo principal de la planta del garbanzo.

Para hablar con propiedad en este marco es útil y necesario recurrir a la terminología más precisa.

Llaman del mismo modo, en ámbitos restringidos al cultivo, pulsos a las semillas de las leguminosas.

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