EL RASTRO DEL COLOR

¿Cómo sería la concepción del arte sin los pigmentos?. ¿Cómo entenderíamos ciertas emociones estéticas? o, sencillamente, ¿por dónde abordaríamos la visión pintoresca de algunos entornos.?

Qué misteriosas cualidades la de los elementos que inciden en la retina, de tan incontables formas, siguiendo los dictados de la luz, para que podamos ver la paleta inabarcable del color.
Hago colores para la casa.

Todos estos años he trabajado con los blancos, grises y ocres que procuran las tierras ferruginosas, el cemento o las cales. Ofrecen los morteros primigenios texturas y tonalidades que se integran de forma discreta y estimulante en un entorno feraz.

Hay oportunidad, no obstante, de emplear como complementos constructivos otros polvos secos para rematar algunos trabajos y conseguir efectos decorativos inusitados, poco comunes.

A partir de un tinte verde he conseguido un agregado con el que he cubierto las llagas de una parte del empedrado que, a modo de faja, bordea el enlosado del patio que inicié este verano, renqueando y quejándome lo justo.
En ocasiones se esparcen unas paladas de arena sobre las baldosas y la circulación, el uso o la intemperie hacen que se cubra la llaga de la solería.

Es habitual utilizar lechadas a base de cemento y agua; con la densidad apropiada, repartido por la superficie, penetra y acaba cubriendo las ranuras que quedan entre las piezas.
El problema de esta técnica para solados de colores vivos es la manera de retirar los sobrantes que se realiza lavando con abundante agua y sucesivas pasadas de cepillo. Es muy comprometido manejar las aguas residuales cargadas de cemento y coloreadas.
En esta ocasión he mezclado unos puñados de arena de río tamizada, muy fina, un poco de cemento gris y una punta de paleta de polvo verde.
Lo mismo para las zonas soladas con piezas rojas de 15×15.

Primero riego generosamente la superficie que voy a rejuntar para que las piezas porosas, fabricadas con cemento, absorban la humedad y sea ésta la que precipite de forma controlada y limpia la reacción con la mezcla y fragüe entre llagas.

En lugares con inviernos rigurosos y heladas frecuentes es muy recomendable sellar las juntas con un aglomerante formado por cemento, arena y el tinte de marras. En ocasiones cuando las llagas quedan sin cubrir, el agua acumulada puede congelarse y, según materiales, hacer estallar los bordes. Hay que evitar el deterioro de los encuentros.

De modo que, una vez seca la superficie, se vierte el mortero, seco también, coloreado y se barre llenando las juntas. Se pueden dar pases atravesados o el la dirección de la llaga para que vaya quedando tapada pero sin dejar muchos restos….

En unas horas la humedad que acumulada el solado permite fraguar el material de relleno y resulta ya improbable que se descubra.

Y transitar y utilizar los espacios con normalidad sin necesidad de más agua que aquella procedentes de la humedad ambiental o las lluvias ocasionales.
Estas piezas toscas utilizadas para solados exteriores presentan características que ayudan en los acabados o remates. Aunque las superficies son rugosas e irregulares, formando vetas, los bordes vienen rebajados, biselados y la “lechada” seca se acumula con facilidad para completar el proceso.

La combinación de estos productos tintoreros permite hacer algunas pruebas ya imaginadas para, por ejemplo, llaguear en verde los ripios del suelo o de muros vivos donde proliferan musgos y líquenes.

Voy rematando los bordes del patio con ripios y losetas de piedra procedente de los merodeos por viejas canteras locales o buscando en zonas más descubiertas de los alrededores de la aldea, entre las lajas que la intemperie saca a la roca viva, con lo que encuentro por ahí y que no hace enmienda en el más mínimo detalle del entorno.

Detesto el gris cemento para acabados de trabajos a posteriori con piedra o en entornos de marcada rusticidad. Pienso en el ocre, en los ceniza para respetar -en las construcciones de nueva fábrica o en entornos muy sensibles- la tendencia estética de casas o edificios auxiliares, pero también en el rojo o el verde.

Cuando veo llaguear a rejuntar con cemento gris muros levantados a piedra seca o con barro levantados en su momento con materiales del entorno no puedo eludir una cierta decepción. El cemento Portland forma parte de otra cultura constructiva y hay que hacer juegos malabares para intervenir e integrarlo con originalidad y sin estridencias…en el entorno campestre.
Los tintes que se utilizan para morteros en la construcción son muy versátiles y mantienen sus características durante mucho tiempo.

Siempre he utilizado tierra mazarrón o amarillo albero para teñir en rojo, o tostado cuando el tajo lo precisaba, para conseguir un efecto sorprendente pero discreto; ya no es fácil encontrar estos productos a granel.
Las posibilidades decorativas se amplían cuando se utilizan para rebocos y enfoscados finos en interior o jaharrados, hasta el punto de que no haya necesidad de pintar; tirolesas con gravilla en paramentos que dan al exterior…

Recuerdo el aspecto de eminentes obras arquitectónicas que, observadas en la distancia, toman una buena parte de su dimensión por el color, que al acercarse y pasar la mano, en la medida en que se fija la mirada en la estructura íntima de cada pieza y de sus uniones, de los amplios rebocos, pueden intuirse los procesos constructivos y los trabajos de los hombres. La Alhambra, pero tambien los palomares zamoranos, los chozos manchegos o las casas adaptadas al terreno, colgadas en las Alpujarras; los pueblos de la arquitectura negra ocultos en el paisaje ceniciento de Guadalajara. El añil es otro cantar.

Hay que contar siempre con las reacciones químicas que genera el agua en el aglomerante y es necesario esperar a que seque y poder ver el resultado final.
Para estos casos empiezo tanteando en seco con cemento gris. (Hay que estar muy atento a los distintos cementos y sus fabricantes porque la presencia de cenizas y las características de la roca con que se fabrica, entre otros factores, dan como resultado morteros de diferentes tonalidades de gris) la arena y el colorante seco ya mencionados…

La mezcla ensucia toda la superficie y me temo que solo el tiempo y algo de intuición permitirán verificar el tino en las proporciones. El cemento blanco lleva a otra tanda de colores cálidos y suaves, matizados…
Aún queda un tramo de rejuntado. Prefiero no dejar las rebabas y la textura bruñida que le confiere el pase de la paleta. Para desbastar un tanto el llagueado -pasadas unas horas y perdida una parte de la humedad para no manchar la piedra- raspo con un cepillo suave. Los restos quedan en el tajo hasta pasados un par de días en que se puede barrer con normalidad.

Probablemente una mujer puso una mano sobre la roca y sopló un color o sacudió una rama cargada con ocres y negros de la madera quemada para dejar impresa una de las primeras manifestaciones artísticas de que se tiene noticia. Quizá pasó los dedos por su cuerpo huntados de almagre humedo para mimetizarse; acaso quería llamar la atención de los hombres o de los astros… o evitar las picaduras de los insectos.

Una referencia técnica.

http://www.atelier-st-andre.net/es/paginas/tecnica/colores/pages/verts.html

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MIJO DE NUEVO.

El mijo rojo de escobas es, quizá, la variedad de entre este econjunto de pseudocereales la menos propicia para el consumo humano, al menos en Europa donde el trigo  es la base de la alimentación.

En efecto tiene una fisiología muy semejante al maíz y constituye en la huerta una fuente importante de materia orgánica para compostar o cubrir el suelo, conformar pantallas cortavientos, procurar sombra a otros cultivos…

Mijo en sus primeros estadios.

Otras temporadas la cosecha se ha destinado a mejorar el balanceo de pienso para las gallinas.

Pero no tiene mal apaño culinario si se introduce para complementar, enriquecer, decorar  ciertos guisos. Se me ocurren los estofados con verduras; de ninguna otra forma, por razones obvias, que no sean integrales, porque no se me ocurre cómo refinarlo. Aún así, la cáscara o integumento que cubre el grano procura gran cantidad de fibra y nutrientes.

He cosechado una primera tanda de escobones cuajados de grano rojo. El ramo se desgrana bien pasando la mano cerrada por cada hilo para que vaya cayendo en un serón o recipiente ancho habilitado a tal efecto.

 

No prescindo de una poacea o gramínea de rendimiento más que generoso aún cuando pudiera cultivarse como cereal en un suelo poco favorecido, con poca agua. Es fundamental que el suelo esté libre de adventicias.

Es muy probable que coseche más de tres kilos procedente de una linea apretada de cuatro metros.

No estorba ni cae enferma. Ahí anda todos los veranos…

Acostumbro a colocar el grano de mijo en una caja grande de cartón o sobre una tela para que se seque despacio, a la sombra. Es fácil que, guardado de forma prematura, inadecuadamente, pueda fermentar o que aparezcan hongos… Este cereal puede acabar en la cocina con polvo e impurezas y es muy recomendable lavar concienzudamente las cantidades que se vayan a consumir.

El mijo es comida de aves en los países desarrollados, pero en grandes áreas de África y Asia es “cereal” primordial. Su nombre panicum da cuenta de su importancia económica y cultural.

Puede que entre a formar parte de las materias primas, como la avena, la almendra el anacardo, la chufa…que vengo empleando para leches vegetales.

El mijo rojo de escobas es otro don gratuito que apenas requiere unos ratos para sembrar y cosechar; y procura otro de los innúmeros momentos dichosos del entorno hortelano.

Quieren las plantas de tomate dar un último empujón floral, en tanto disfrutamos del pico productivo de berenjenas y pimientos. Asoman las calabazas entre la hojarasca más seca. Hay que ir pensando en la planificación del huerto de invierno sobre los bancales despejados.


Salud.

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MONTSERRAT. En construcción

Nombre común:

Origen:

Lugar de cultivo:

Tipo genético:

Semilla: La Troje.

Color:

Tamaño: Pequeño.

Cosecha después de la siembra: 55 a 60 días (variedad temprana) en Madrid a mediados de junio.

Peso medio:

Esquema aparición del fruto.

Fruto:

Planta:

Tipo de hoja:

Crecimiento:

Rendimiento:

Fisiopatías/ enfermedades:

Manejo:

Cualidades organolépticas:

Información complementaria.

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UN TOMATE AMARILLO.

La huerta puede representar uno de esos lugares tan anhelados donde estar seguro; forma parte de la normalidad cotidiana, de la devoción por las cosas cercanas que atañen a los hombres.

Tengo una perspectiva poco ordenada de la realidad. Nunca hubiera sido científico. Desde niño me han aburrido los aprendizajes que no se realicen en espacios abiertos o sobre el terreno, caminando.  Por eso ésta intención clasificadora,  la de registrar los cultivares,  de hacer fichas pormenorizadas que parecen elementos de un todo, no son más que un escozor descaradamente improvisado.  Catalogar y ordenar  van siendo cada día rutinas más engorrosas. Pero como no urgen y siguen un patrón pre-determinado, van saliendo algunas desde una pereza mental muy acusada. Al menos un listado con fotos debería conservar.

Dice J. Fowles en un breve libro vinculado al proceso creativo y el amor a la naturaleza:

“La observación directa, que implica descubrir lo que sucede segundo a segundo, es en realidad una actividad increíblemente sintética ( en su acepción de mezcla o combinación de elementos)  y deriva de una compleja diversidad de hebras: de la suma de los recuerdos del pasado y las percepciones del presente, de tiempos y lugares, de la historia colectiva y la historia en particular… Una realidad muy alejada de esa capacidad específica de la ciencia que analizarlo todo. “

El escrutinio de tomates que vengo realizando desde hace unos años es otra forma mas de ejercitar los distintos palos de la observación, de todos esos hilos de los que habla el escritor inglés,  pero sobre todo una vía para valorar los efectos tan sutiles que sobre el ánimo y la apreciación del mundo, vegetal o natural, generan.

Va terminando el ciclo de algunas tomateras de porte determinado, como en el caso del amarillo que muestro hoy, y es posible ir haciendo algunas consideraciones, sobre todo para afianzar la eventualidad de volver a repetir el cultivo

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Nombre común: Tomate amarillo francés. Taxi amarillo.

Origen:  EEUU. Según algunas fuentes esta variedad fue seleccionada en un programa de recuperación de semillas realizado en el Occidental Arts & Ecology California.

Lugar de cultivo: Madrid. A la intemperie.

Tipo genético: Polinización abierta

Semilla: La Troje.

Color: Amarillo intenso.

Tamaño: Pequeño.

Peso medio: 60 g de media.

Fruto: Globular. Aunque algo variable. Tipo ciruela de hombro aplanado. Piel muy fina. Cuatro lóculos que contienen un buen número de semillas en el mucílago característico. Facilidad para separar el fruto del pedicelo. Color intenso de la pulpa y pericarpio. Algunos frutos ofrecen una forma angular al cortar transversalmente. La cicatriz del pistilo es inapreciable.  Forma redondeada en el corte transversal.

Planta: Porte determinado. Escasa densidad del follaje

Tipo de hoja: De patata. Colgante.

Crecimiento:  Precoz. Progresa muy bien en terrenos de media montaña o con temperatura más frescas y humedad en el ambiente, pero tolera perfectamente el calor. El fruto aparece en racimos aglomerados. El cuajado se detienen mediado el verano. La planta puede llegar a medir metro de altura.

Rendimiento: Muy bueno.

Fisiopatías/ enfermedades: No destacables. Ligera tendencia a rajarse pero sólo si hay exceso de riego. Cierta deformación si están apretados los pomos florales.

Manejo: Cómodo. Puede reducirse el marco de plantación si se cultiva solo o alineado. Tutorado bajo, a un metro, pero admite el cultivo rastrero sobre cama de paja. Es muy sensible a la insolación directa por lo que no es conveniente hacer podas innecesarias. Riegos moderados en beneficio de la concentración de nutrientes y calidad en el sabor. En esta ocasión se ha realizado un abonado suplementrio durante el cultivo con purín de estiércol.

Cualidades organolépticas: Sabor a tomate muy apreciable. Gusto peculiar y menos ácido que otras variedades. Textura melosa, jugosa y agradable al paladar. Está en el ámbito de los tomates de pequeño tamaño y de piel muy fina. Mantiene todas las propiedades nutritivas propias otras variedades rojas. Algunos estudios aseguran que presenta mayores concentraciones de micro-nutrientes.  Sería poco responsable no comentar la posibilidad de preparar sopas frías o salsas sorprendentes con este tomate de cualidades tan equilibradas.

Información complementaria. El tomate amarillo de no importa qué forma o tamaño es una mutación; su color se debe al bloqueo de algunas antocianinas en beneficio de otras.

Es conveniente cosechar cuando pierde el color netamente vede y empieza a clarear en la idea de que si se cosecha con todo su color final, como en otros mucho casos,  puede estar muy blando o pasado. Aún así tiene una buena post-cosecha.

Puede apreciarse erosión genética relativamente temprana si se sitúan cerca de otros cultivares rojos. Algunas bayas muestran en el interior tonalidades rosadas.

 

 

Fuentes:

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TOMATE STUPICE.

Nombre común: Tomate Stupice (Se pronuncia “Stoupitché”)

STUPICE es el nombre anglosajón de la legendaria variedad checa según refieren todas las fuentes. STUPICKÉ POLNĺ RANÉ, 1921.

Origen: República Checa

Lugar de cultivo: Madrid. A la intemperie.

Tipo genético: polinización abierta. Variedad fijada

Semilla: La Troje. Se reproduce con normalidad en la Sierra de Madrid

Color: Rojo brillante con hombros verdes inapreciables.

Tamaño: Pequeño. Tipo cóctel. 2 o 3 cms. 6 cms de diámetro. El tamaño de los tomates es homogéneo.

Se pretende aumentar el tamaño de los frutos Pero también la precocidad y facilitar el trabajo de cosecha.

Cosecha después de la siembra: 55 a 60 días (variedad temprana) en Madrid a mediados de junio.

Peso medio: 35-40. g.

Esquema aparición del fruto. Por niveles en ramos de 7 y diez frutos.

Fruto: Dos lóculos o celdas pequeñas. Mucílago con abundancia de semillas. Piel fina. Depresión muy pequeña en la inserción peduncular.

Planta: Compacta. Vigorosa y robusta, de ramas muy resistentes y con numerosas guías que protegen los frutos del exceso de radiación. Numerosos pomos florales en la medida que se desarrolla. Color verde muy oscuro.

Las ramas tienden a doblarse hacia el suelo desde la inserción.

Tipo de hoja: Patata.

Crecimiento: Semideterminado. La planta produce flor en tanto acompañan las condiciones climáticas. Planta de 100 a 110 centímetros de altura en adelante.

Rendimiento: Muy bueno. Variedad temprana pero rinde hasta final de temporada. Producción escalonada.

Fisiopatías/ enfermedades: No destacables. Buen comportamiento fitosanitario. Variedad resistente.

Manejo: Apenas requiere más cuidados que las primeras podas de formación, retirada de estípulas y entutorado a dos metros. Muy fácil de cultivar.

Se puede dejar crecer a pleno desarrollo, pero se separan al menos noventa cms. De ésta nanera los frutos serán más pequeños pero más numerosos.

Posibilidad de hacer varias siembras para prolongar la producción, en función de la climatología.

Cualidades organolépticas: Sabor notable. Ideal para incorporar a ensaladas, aperitivos. Tomate tipo cóctel, terso y firme. Jugoso. Suficientemente carnoso como para hacer salsas si hay excedentes.
Es muy probable que, cultivado en un lugar cálido y soleado, desarrolle un sabor más afrutado que si crece en áreas más frescas.

Información complementaria. Ecotipo que tolera ambientes fríos y húmedos. El tomate Stupice es uno de los primeros tipo cóctel o bola que se conocen.

Los primeros frutos tienen sabor muy suave y van intensificando matices en siguientes pomos. Excelentes horneados.

Conservación y postcosecha corta. Unos tres días. Por lo que es recomendable cosechar antes de que adquiera el color rojo definitivo.

Se comporta muy bien en zonas de media montaña y de temporadas cortas.

Obtención en la “Planta de Investigación y Cría Inst. De verduras” en Olomouc en la antigua Checoslovaquia. Según algunas fuentes en torno a los años veinte del siglo pasado. Otros hablan del año cuarenta.

La variedad fue enviada a los EE.UU. en 1976 por el criador checo Milan Sodomka. Se adaptada a las regiones con clima fresco. “Stupice” se cita a menudo como uno de los tomates más sabrosos del mundo en su clase.

Fuentes:

Extracto Windbuckle

Semillas Saint Martha.

Foto tomate:

s://www.engrainetoi.com/tomate-rouge/515-graines-tomate-ancienne-stupicke-polni-rane-stupice-seeds.html

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ENSALADA DE GARBANZO NEGRO.

“E immersi
noi siam nello spirto
silvestre,
d’arborea vita viventi.”
De “La pioggia nel Pineto” G. D’ Annunzio.

Llega a su fin el ensayo con el garbanzo negro de Alozaina, que comenzó en marzo, haciendo una prueba en la cocina.

He puesto cuatro puñados de ésta rústica legumbre en remojo durante algo más de veinticuatro horas. Ya en este momento pierde parte de ese color negro tan característico. Me han preguntado si mantendría el color al cocinarlo; tampoco entiendo que tenga necesariamente que conservar ese aspecto.

En pleno verano me he decantado por una ensalada, con lo que tenga por ahí. Las combinaciones son múltiples y tras cocer los garbanzos durante una hora en olla a presión con sal, unos ajos y laurel, los he mezclado con pimiento rojo, aceitunas negras, tomatillos verde uva, alcaparras. Un aliño de aceite, sal y pimienta, limón, perejil… puede servir para pasar el corte. Pero tenía remolacha y huevo duro y estoy en que se pueden hacer mejores combinaciones. ¿Y con pesto?

Lo más relevante es que la legumbre queda entera, dura, si la comparamos con las texturas de variedades nacionales fijadas en los años ochenta o con el altísimo porcentaje de las que entran procedentes de Méjico o EEUU, de gusto más plano.

Perfectamente comestible, el garbanzo rompe a modo de terrón, más granulado, al masticar y se aprecia en la boca la textura áspera de la piel. No he notado molestia alguna en la digestión. Ni sombra de los estertores proverbiales de tales alimentos.

Es muy probable que tenga un recorrido culinario mas agradecido. Investigando con humus, cocidos y potajes.

El garbanzo negro oscurece el caldo al cocer, más intensamente que otras legumbres bien conocidas y ya supone una eventualidad muy apreciable para prepararlos, por ejemplo, con chipirones, con tinta…

No es un superalimento. Si lo comían las bestias y los campesinos más pobres, (apreciamos hoy como nunca el pan negro y otras integralidades) no voy a dejar de catarlo. No es una medicina, ni sospecho que pudiera tener atributos nutritivos adicionales más allá de las derivados de su cultivo en suelos equilibrados y fértiles…

El cultivo del garbanzo negro y su incorporación esporádica a la dieta entra dentro de esa idea amplia, genérica que nos abraza de diversificar, consumir variedades autóctonas o en riesgo de desaparecer y, por supuesto, siempre va a sorprender a propios y extraños. No descarto en su casó, más adelante, la distribución.

Me peta. Me gusta su aspecto mineral y su mucrón y aprecio su gusto agreste.

Cultivo a cultivo, se queda. Encuentro, seguro, sitio mas amplio para repetir.

Salud.

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DE PULSOS NEGROS Y GARZONES.

Se quedan los dedos un poco aceitosos cuando se manipulan las vainas y los garzones. No se puede sujetar el prurito de cascar y liberar los pulsos negros. Una y otra vez.

Las palomas estaban empezando a expoliar el pequeño cultivar.Es momento de recoger las matas secas de garbanzo negro.

Tenía cierta prevención respecto del garbanzo negro y su cultivo, algunas ideas preconcebidas que, a la postre, no se han confirmado cuando, incluso, todas las referencias insisten en la resistencia proverbial a la intemperie y la facilidad del manejo.

Tras sembrar he realizado dos entrecavas y binas para retirar algunas adventicias. Después nada, salvo observar su marcha en una primavera benefactora por la temperatura media y las abundantes lluvias.

La planta se muestra suficientemente empinada a lo largo de algo más de cien días. Las cápsulas aparecen bajo las hojas en lo alto y no tocan el suelo; libre de cualquier asomo de enfermedades.

Las dos tablas sembradas este fin de invierno pueden dar indicios sobre el rendimiento de la leguminosa. En algunos foros especializados se habla de conseguir 450 g de garbanzo limpio -que pase el corte comercial de calibre y homogeneidad- por cada kilo que se haya cosechado. En casa no obstante todo vale y las mejores se guardarán para simiente.

Ya han recorrido los pasillos aves y conejos.

Ordeñando separo los cascabeles dorados de sus tallos y los echo en un esportón para, en breve, “quebrantar la mies tendida en una era” improvisada.

Una primera criba en el terreno discriminando el garzón de las vainas bivalvas.

Se trata de separar la cáscara del grano, claro, de trillar empleando los procedimientos que el caletre nos de a entender. Queda quizá otra entrada para coplerar una trilogía que se inició con un post hace unas cuantas borrascas.

Hay que volver a la rebusca aunque no es sencilla…

Esperamos la brisa -y la mañana- para terminar con estas vainas.

Salud.

Notas:

Llaman en algunas regiones como las Alpujaras (y cita algún Tratadillo de agricultura) garzón al tallo principal de la planta del garbanzo.

Para hablar con propiedad en este marco es útil y necesario recurrir a la terminología más precisa.

Llaman del mismo modo, en ámbitos restringidos al cultivo, pulsos a las semillas de las leguminosas.

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ESPINACA ACUÁTICA.

Después de cuatro meses tras las pistas que ofrecía de forma rácana he conseguido identificar una planta que, a estas alturas de la temporada estival, ya no recuerdo cómo entró en lahuertadelosrobles, ni siquiera el aspecto de la semilla.

No tenía claro cómo hacer búsquedas en la red de redes. No sabía de nadie de mi entorno hortelano que pudiera dar noticia de esta convolvulacea comestible; familia, por cierto, del boniato.

Por fin ha dado la cara y se pueden fijar más claramente algunos de sus rasgos distintivos. Su carácter tempranamente rastrero torna ahora más erguido pero siempre buscando el acodo, para posiblemente desarrollar raíces en contacto con el suelo.

Y sin charcos, ni albercas…porque, a pesar de que para su cultivo en sus zonas de origen son necesarios espacios húmedos o anegados, en la cabecera del bancal de la huerta donde están media docena de plantas, sólo recibe lo que le ofrece el sistema de riego por goteo.

La forma de las hojas desconcierta. Vienen siendo muy distintas entre sí: sagitadas y/o. El tallo es hueco.

Si ha llegado a mis manos en última instancia es porque ha salido de su zona de cultivo subtropical merced al interés de la agroindustria y cierto gusto colateral e inducido por el exotismo culinario, como en los casos de otras asiáticas con el marchamo de superalimento. Así ocurre con otras muchas en el intento de sacar pleno rendimiento a estas tendencias vegetoculinarias. El mercado no para.

Espero sacudir pronto todo sesgo snob de ésta noticia e incorporar la hortaliza, con normalidad y sin aspavientos, a la cocina de verano.

Es cierto que han influido en este pequeño empujón vegetativo las temperaturas o la semisombra que procuran las tomateras, pero sobre todo, intuyo, que le ha llegado su momento.

No me embarco ahora en más indagaciones. Y sólo cabe iniciar su consumo en ensaladas -muy picadas sus hojas más tiernas- como vengo haciendo, entre otras, con la perilla, las flores púberes de ajo o puerro, por citar algunas otras culinarias, inusuales en la comida casera… Que si se saltean, que si se capuzan en sopicaldos…

Perilla.

Ipomea acuática cruda tiene un sabor sencillo y suave.

Creo que dará que hablar en algún que otro momento, cuando vuelva a sorprenderme… y hasta que concluya su ciclo con los primeros fríos. Es de esperar que en climas continentales o mediterráneos no se despierte la bestia.

Todo por aprender.

Salud.

Algunos créditos para curiosear:

http://issg.org/database/species/ecology.asp?si=477&fr=1&sts=&%20ang=FR&ver=print&prtflag=false

http://tropical.theferns.info/image.php?id=Ipomoea+aquatica

https://es.wikihow.com/cocinar-Kang-Kong

https://whatscooking.fns.usda.gov/es/recipes/myplate-cnpp/ensalada-de-kangkong-espinaca-de-agua-y-granada

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ENTRE VARIOPINTO Y NECESARIO.

Ya conocen los lectores mi afición a remembrar con cada entrada cuatro chorreones de tiempo dedicado a mimar unas pocas plantas y hacer lo posible por que me hagan caso. De tanto en tanto.

En el interregno surgen dudas sobre los beneficios de escribir en éste muro, pero sigo cultivando y al contarlo me inclino a pensar más en el futuro que en el pasado.

Una planta de tomate de hoja de patata.

Cave que pueda otorgar demasiada importancia a las tareas y sucesos relacionados con huertos y las hortalizas, con la naturaleza y cierta vida retirada. A lo largo de la historia insignes filósofos, escritores, maestros, ecológos, geógrafos, paseantes, naturalistas, científicos han lucubrado sobre esta actividad tan humana. A todos les vienen sirviendo estos lugares culturales, que van del jardín de casa al paraje más oculto y fragoso, como símbolo, como trasunto o representación de otra cosa: un estado de ánimo, una intención, una forma de vida, una obra de arte y -si fuera riguroso- diría que podrían ser precursores de un estilo, de una manera de estar en este mundo.

Calabacín largo sobre un tutor que pronto quedará corto.

Si viviera Quevedo ya le habría colocado nombre a esta adicción, al excesivo interés por coleccionar todas esas cosas inmateriales de campo que, a mayores, si se transfieren, por lo que me toca en estos últimos tiempos, a la ciudad como una franquicia pueden adquirir entidad suficiente para afirmar que fuera otra cosa.

Hortología. Y por tanto hortólogo o amante de los eventos que acontecen donde se siembran plantas para comer o estimular los sentidos, y las tareas relacionadas con tal inquietud, pero sobre todo apasionado de sus lecturas e interpretaciones; una inclinación a sus fiebres más o menos agudas, pero también esa pulsión por acumular -mal que pese- duelos y dolores, propensión a las rondas culinarias tan gratificantes que se suceden sin transición a lo largo de todas los ciclos estacionales. Una manía en el tiempo, del terreno al hogar.

Plantas de lino.

Tras unos años de discreta exposición, blog mediante, no van a cesar por el momento estas rutinas parecidas a las muestras escolares, en que se trascribían pequeños textos de los clásicos o la historia sagrada, erre que erre, tarde tras tarde, ¡tan edificantes!.

No sé si cualquier revolución en los mensajes y resoluciones hortelanas podría pasar por repensar las huertas que atiendo.

Sala de purines bajo el manzano.

Ando éste año entre plantas hortícolas a las que no alcanzo siquiera a poner nombre.

Espinaca floreciendo.

Apenas puedo abarcar lo que capitalizo; les dedico el tiempo justo para encontrar ese equilibrio con ornamentales condimentarias o netamente culinarias que intento ir introduciendo en las ristras de sucesiones.

Un poco tardía, pero brotó la batata.

Colocar con paciencia las ramas y anudar tutores para muchas plantas o tumbar sobre un lecho de paja una tanda de tomateras.

Plantas de tomate sobre una cama de paja, y de correruela.

No renuncio a la diversidad de especies ni a sus aprovechamientos, ni a sus apariencias , estados o condiciones. Todas valen en la desemejanza y la presencia deliberada.

A la caída de la tarde quedan limpios

Garbanzo negro cuajado.

Mejor buscar lo que quiero decir:
Variopinto, ta. (Del it. variopinto). 1. adj. Que ofrece diversidad de colores o de aspecto. 2. adj. Multiforme, mezclado, diverso, abigarrado.

(DRALE.)

Hacia el veinte de junio, tomatillo temprano de Lleida.

No estoy seguro, para ir terminando, y dicho todo esto, si será posible acaso que este delirio no sea más que la concreción de una necesidad. Pero es éste ya otro cantar.

Pues eso, salud.

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ALGUNAS NOTAS A PIE DE FOTO.

“Menudo desafío: escribir desde la tierra, y decirla.”
E. Galeano.

No permite la actividad de estos días dedicar tiempo a generar mollares y enjundiosos contenidos en la gaceta hortelana. Pero no dejo de documentar y fotografiar, de tomar nota de algunas incidencias relacionadas con los cultivos o las sensaciones derivadas de los trabajos habituales.

La primavera de 2018 es espléndida y las plantas, agradecidas, ofrecen su mejor cara sin darse la mayor importancia; van quedando acicaladas, reparadas, aporcadas o meridianamente tuteladas según sus requerimientos.

Pero nunca se llega a todo y al pasar hacia la caseta por no importa qué sector de la huerta en busca de un almocafre o un royo de cuerda, observo las tareas pendientes, la necesaria recuperación de una intervención dejada a medias o me percato del necesario comienzo de una nueva fase y los trabajos que suceden a otros que fueran llevados a buen término.

Salgo al paso con semillas en los bolsillos para las siembras directas, si hubiera lugar, y mirando por completar lineales de plantas. Orca, azadilla, pala, carretilla… vuelta a por paja o cañas, riegos manuales de asentamiento, reposición de marras, enmiendas en los sistemas de riego… sus piezas sustanciales.

Busco cada temporada, con las visitas virtuales o las charletas con otros hortelanos, especies y variedades inusitadas para sorprenderme y diversificar, por pura manía renovadora.

Se puede intentar fijar un instante hortelano por medio de estas entradas en el blog sobre la idea de una composición donde cada elemento se manifiesta de forma unitaria, independiente, pero que no se concibe sin las vinculaciones tan sutiles de su mundo con otros y dirigidos por el azar o la oportunidad del gesto.

Aunque es difícil captar esa forma total con la mirada o el pensamiento, siempre en transición, todas las teselas, los enjarjes necesarios para trabarlas, congenian.

Lo que si puedo considerar regular es la confección de un modelo irrepetible, innumerables momentos detenidos que explican la profusión de imágenes para dar cuenta en este medio.

La planta de tomate es una de las unidades básicas de construcción hortelana y sobre ella quiero que se hagan los replanteos; una intención inseparable de las tareas que durante seis u ocho meses hay que realizar.

Otras veces es muy sencillo: un tubo de riego autocompensado a lo largo del cual se sitúan unas pipas de calabaza y una pequeña campa, aun sin labrar, para que pueda poblarse mirando al otoño.

Paisajes incipientes con grandes caballones que durante decenios pueden albergar espárragos.

Filias ocasionales de alcachofa y maíz peruano.

Vistosas enseñas de la fertilidad. No acabo de decidir sobre el corte de la flor de la patata para mejorar el rendimiento.

Otros colores, formas y texturas empiezan a ser habituales…

Y se incorporan nuevos registros como ésta brillante y cerosa komatsuna (Brassica rapa var. perviridis). Inició su ciclo esta subespecie en el final del invierno, desde el semillero, y es en el mes de mayo cuando está en plena producción. Han sido ya varias las cosechas que he realizado retirando las hojas externas más grandes.

Otras asiáticas como tatsoi (Brassica rapa var. rosularis) hace tiempo que comenzaron a florecer y he dejado algún pié para recuperar semilla.

Con sólo divagar sobre estas intimidades del huerto…

La experiencia con la lechuga espalda de trucha o pecosa (como la venimos nombrando algunos hortelanos) está siendo singular y de resultados insospechados.

-El índice de nascencia ronda el noventa por ciento.

– El desarrollo es lento y pausado al menos cuando se sale del invierno. Frente a otras de crecimiento rápido, híbridos muy conocidos , que absorben agua con mucha eficacia, la lechuga pecosa se demora y tarda en echar las hojas centrales hasta el punto que

– No se espiga con facilidad. Es ésta una cualidad muy apreciable porque permite hacer siembras más generosas sin miedo a perder gran parte del plantel en cuanto hace un poco de calor y cosechar escalonadamente.

– Tolera bien las temperaturas más frescas.

– Características organolépticas dignas de mención, habida cuenta de que no amarga y ofrece matices en la ensalada verdaderamente distintivos respecto de otros tipos.

Si bien es cierto que ya desde el semillero y de forma suficientemente marcada pude apreciar dos tonalidades de hoja (una más tostada que la otra) por debajo de las delicadas manchas, no creo que vaya a tener mayor cuidado a la hora de cosechar la semilla para diferenciarlas.

Tengo para mí que se trata de una muy respetable y atractiva variedad tradicional (como aquella negra de La Sierra de Francia, que comencé a cultivar hace unos años) que pone el listón muy alto para otras convencionales y más comunes, planas en el paladar.

Como tampoco las lechugas van a estar todo el verano en la cabecera de los bancales he colocado unas semillas de altramuces con idea de reproducir la planta y tener alternativas leguminosas. No está de más conocer el comportamiento de la planta, sus estados fenológicos y posibilidades de aprovechamiento además del nitrificante o mejora del suelo en general.

Y fresillas Mara de bois y onagra y ruibarbo japonés o shiso (Perilla frutescens var. frutescens y la Perilla frutescens var. crispa,) de las que quisiera dar cuenta, si han sido mis carnes las que han completado su cultivo.

Entre tanto dejo que cante el gallo.

Salud.

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