A TIRAS.

Tengo sobre la mesa un sobre con semillas montadas en tiras de papel. Es un sistema de siembra muy popular en el mundo anglosajón, de tan dilatada tradición jardinera, pero por estos pagos, tengo pasta mi, muy poca gente lo utiliza.

En ocasiones, en una dinámica mas casera si cabe, he preparado siembras similares utilizando tiras de papel de cocina, fijando la simiente más pequeña con una papilla de harina, gota a gota y dejando secar.

Voy a poner estas de zanahoria, para hacer un seguimiento de sus sencillas evoluciones, pero sembrando en paralelo otra mano con uno de los procedimientos que vengo utilizando desde hace no hace poco tiempo.

Caigo en la cuenta de que puede, al menos, resultar muy pertinente para siembras en periodos en que las hormigas, que tanto merman la nascencia, están muy activas.

Practico una hendidura de profundidad suficiente con una tabla larga o listón… y cubro por último la cinta con una ligera capa de humus de lombriz.

Las expectativas de que la tierra permanezca húmeda en los próximos dias me anima a intensificar las siembras. La luvia va a ser decisiva en la primera fase de cultivos como las leguminosas y hortalizas de raíz, de hoja, abono verde… En unos días ajos.

Y así procedo: distribuir la semilla a lo largo de una cuerda-guía o apuntando el marco de plantación con la “máquina de corchos.”

Me vale para definir el marco de plantación de unos tirabeques la misma palilla jardinera.

Aparece en los repasos y movimientos de material hortelano una caja con una buena cantidad de pompones de semilla de cebolla, quizá calsost, que cosechara este verano y que ni siquiera había limpiado. Anoche quedó la bandeja al raso y un chaparrón ha hidratado al menos las cápsulas que las guardan.

No tenía intención alguna de conservar esta simiente pero va a tener una oportunidad enterrada de forma intensiva, en líneas apretadas, por si viniera el tiempo benigno y se compusiera un tupido plantel de cebolla, a la intemperie.

Si la superficie del bancal está nivelada -cuando los espacios son limitados- una marca con una tabla o un listón permite poner la semilla de forma homogénea, a la misma profundidad y planificar los espacios de forma precisa.

A lo largo de las cintas de exudación que coloco en superficie y que garantizan la continuidad de la humedad en el tiempo y el espacio, van apareciendo los cotiledones de cultivariedades enterradas hace unos días.

Son las sucesiones, entre otras posibles, tras solanáceas: raíces y plantas de hoja o crucíferas.

Vengo de una sensación de déficit de naturaleza, de las secuelas de un verano de minerales ardiendo. Por fin el otoño alcanza su más gratificante faceta seminal. Van unas líneas de abono verde.

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Las tardes siguen acostándose, pero no afloja el calor. Un desbarajuste. He iniciado las tareas de siembra de las brassicas mas comunes, a expensas de reforzar la fertilización y mejorar la estructura del suelo con una cobertura orgánica y abono. El huerto de otoño-invierno arranca en verano, pero tb todo el rosario de medidas encamidadas a prevenir y controlar la presencia de vasates. La inacción, el diagnóstico tardío, los hongos que de desarrollaron en el invernadero por en inadecuado empleo de sustratos contaminados…

Algunas plantas no han resistido, sin tratamientos preventivos ni curativos, el avance inexorable de la plaga.

El proceso que tiene que ver con la documentación, asimilación, reacción y vivencia de los sucesos relacionados con plagas, se ha resuelto una vez de forma desconcertante.

Las sensaciones en el aprendizaje son contradictorias: de la desolación a la convicción de que no hay que descuidar en ningún momento las tareas culturales relacionadas con el control integrado, afianzando la experiencia propia.

Todos los tomates tempranos completaron sus fases al límite de sus posibilidades. Algún ejemplar quedó más libre de la voracidad de la plaga. Pero una vez asolado el cultivo en algunos frentes, los ácaros saltaron a berenjenas y cucurbitaceas. La lluvia y el descenso de las temperaturas detuvo casi en seco la propagación.

Hoy continúan las tareas preventivas, en todos los niveles, destinadas a controlar la brutal proliferación de nematodos que se pueden esperar para la próxima temporada.

Pero los plantones de coles y otras crucíferas han adquirido durante el mes de agosto el tamaño apropiado y pasan al terreno debidamente protegidos de la inclemencias y de otros seres vivos, utilizando una técnica mixta de túnel construido con malla metálica y manta térmica,

tapando unas semanas las pequeñas plantas con cajas,

aplicando barreras individualizadas..

o montando camuflaje con ramas de aromáticas, arbustos del entorno.

Los chaparrones de semanas atrá han sido providenciales.Es probable que en unos días se puedan ir cortando hojas de kale.

He aprovechado la visita a la huerta, antes de ausentarme unos días, para ahuecar un poco el terreno más cercano a las plantas y aporcar.

Tengo idea de que las coles deben crecer y establecer un sistema radicular potente en el final del verano para que, llegado el frío, puedan ir formando cogollo.

Tengo que reponer algunas marras.

No hay que demorar las revisiones individualizadas de las plantas para eliminar,en su caso, las puestas de la mariposa de la col o las aplicaciones preventivas de principios activos repelentes.

Aún así, el rendimiento de las variedades que quedan abiertas y se cosechan hoja a hoja tienen mejores perspectivas de rendimiento y pueden aprovecharse de forma escalonada; salvo error, impericia o desconocimiento del hortelano.

Cosecho calabazos que proceden de frutos dejados sobre el terreno y que han aparecido de forma espontánea. Crucíferas hibridadas que van destinadas al aprovechamiento culinario de la semilla. No hay que despreciar el valor nutritivo, la excelente conservación de las pipas de calabaza.
Y alguna piña de girasol gigante y de la variedad gallega de pipa negra.

Saco un cajón de pimiento de Aranjuez y San Clemente, armenio quizá, lipari… berenjena zaida.

En esta transición astronómica al otoño que viene acompañada del clima que se le presupone, recuperó la huerta más amable. Es la otra primavera, fresca, jugosa, colorida, brillante, impetuosa.

Salud.

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GESTOS NATURALES: HOJAS DE GIRASOL.

A lo largo del verano hay tiempo para dedicarle unos ratos a los girasoles gigantes de Aragón. Antes de tener que subirse a una escalera.

Son el fruto, los últimos años, del azar y de la necesidad de las plantas de perpetuarse.

El año pasado quedaron en el suelo muchas pipas de girasol que habían sobrevivido a la voracidad de las palomas, las cotorras argentinas y los grajos que se agarran a los bordes de la piña y van dejando una mancha de cáscaras al pie, pero tambien contribuyen a diseminar unas pocas que acaban germinado. Es ya imprescindible cubrir con velo, malla o manta térmica cada parasol y atar bien, con el fin de proteger al menos los más aparentes, de comer unos puñados de pipas o guardar semilla.

Soy consciente de que la pipa de girasol está entre las semillas de plantas hortelanas que, si encuentran las condiciones y el nivel adecuado en el suelo -después del invierno y el laboreo- brotan espontáneas, espléndidas.

Pero lo que me permito esta mañana es “talar” la planta más grande del huerto, de casi tres metros. La cabeza del girasol iba camino de tocar suelo por su peso.

Es posible que esté algo tierna aún pero las pipas recién cogidas, crudas, están jugosas y pocas veces puedo contener el picoteo que me corresponde.

Separo las semillas, troceo y echo los restos al montón de los materiales para compostar (Esta roseta puede comportarse como un interesante precursor en los procesos de humificación, habida cuenta de que muy pronto se cubre de hongos.) Excepto las hojas esta vez que, por su gran tamaño utilizo de forma instintiva para cubrir algunas partes del bancal donde estoy poniendo ya los primeros plantones de brassicas.

Se trata de un refuerzo somero, anecdótico, al acolchado de paja que puede contribuir a reducir la evaporación en torno a las manchas de humedad que deja el goteo. Tiene sentido cuando se hacen plantaciones de girasol de mayor extensión formando cortavientos o buscando dar sombra a determinadas zonas del huerto. Se me ocurre hacer una sutil llamada de atención sobre algunos usos de las plantas con grandes hojas limpias de plagas. Tiro pocas cosas.

Lo que si va a ser interesante es conocer el resultado de la temeridad que supone sembrar en el pleno agosto madrileño.

A la sombra de unos ramos de aromáticas, por ejemplo romero, he instalado plantones de la primera tanda de coles, brócoli, cavolo nero, kale. Resulta cómodo dejar las hojas sobre el terreno.

El un par de días con estos calores las hojas formarán parte del paisaje tostado de la cobertura del bancal.

Salud.

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Cajas de sombreo

La canícula no perdona a las plantas de tomate.

Cada año se hace más evidente la necesidad de proteger durante el verano algunos cultivos y sus frutos, de los excesos de radiación directa, incluso para aquellas variedades que llamamos o consideramos adaptadas.

Ya la campaña viene lastrada por la temprana ola de calor.

Algunos tipos de tomate tienen, de partida, grandes dificultades porque son de porte más abierto y desarrollan poco follaje. Una cualidad deseable para territorios con problemas de humedad y hongos.

Es cierto que los tomates cherry o incluso los de tamaño cóctel tienen mejor respuesta a las quemaduras seguramente por el tamaño; sencillamente ofrecen menos superficie a los rayos del medio día y las primeras horas de la tarde. Ese sol del suroeste.

Viene siendo habitual, por tanto, que una buena parte de la producción se pierda.

Los síntomas son claros: aparecen manchas blancas redondeadas como si fueran el punto de convergencia de los rayos solares a través de una lupa.

En cuanto observo el comienzo de la fisiopatia en frutos verdes procuro quitarlos porque en la medida que vayan madurando, la quemadura tb se hace más grande y solo puede esperarse la pudrición.

Por el momento, para salir al paso, tapo los racimos de tomate más expuestos, procedentes de las primeras flores, con cajas de madera o pliegos de cartón, ramaje de los arbustos del entorno o cualquier elemento que tenga a mano y sirva para tal fin.

Si se levantan micro-túneles para proteger los cultivos en invierno no cabe ya duda de que hay que ir pensando también en la construcción de sistemas de sombreo de fácil montaje, económicos, que abarquen bancales, toda la superficie de los huertos.

Pasa por la utilización de mallas con distintos pasos de luz y soportes adecuados para que los lienzos no ofrezcan resistencia al viento y permitan el descenso de la temperatura bajo su zona de influencia.

Ya he renunciado a cultivar judías de verdeo y es decepcionante porque la leguminosa en sus mejores condiciones de cultivo tiene un rendimiento más que respetable en al menos dos tandas.

Por encima de treinta y cinco grados, y si se mantiene en el tiempo, los tomates dejan de crecer, se perturba seriamente el polen, hay muerte celular.

Aquellas variedades que fueron seleccionadas por su resistencia y rendimiento de resuelven este año más que

Las cucurbitáceas soportan bien estas eventualidades si no les falta el riego adecuado. Por las mañanas lucen espléndidas en toda su vigorosa expansión.

Quería insistir en la utilidad de la colección de cajas que en un principio iban destinadas a ser camas altas o bandejas para colocar las tomateras.

He podido cubrir antes los plantones tiernos y protegerlos del sol hasta que han ido arraigando y echando hoja nueva, pero incluso he preparado con estas chapas de madera ensamblada pequeños habitáculos donde colocar dos pares de lechugas, a sabiendas de que julio y agosto no son meses para plantas de hoja tan tierna.

Otras solanáceas están en La Gloria. Se precipita la producción de berenjenas y los pimientos florecen con generosidad augurando una cosecha apatente. No cabe insistir en que aman el sol y sus hojas son de una eficacia incuestionable.

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LECHUGA TALLO Y DEMÁS.

No pueden faltar lechugas en los huertos de autoconsumo o familiares, en casi ninguna estación. En lo más duro del estío si no se les facilita un ambiente en semi-sombra y con suficiente humedad se malogran y en lo más sombrío del invierno detienen su progresión. Pero los modernos y económicos sistemas de protección mitigan estas eventualidades.

En tanto llegan al final de ciclo las leguminosas de invierno o las brasicas no dejo de cosechar casi a diario distintas variedades de lactuca sativa.
Contaba hace unos días en los bancales hasta siete tipos diferentes de esta humilde pero insustituible pieza gastronómica. Son el resultado de siembras continuadas, a veces masivas, en no importa qué lugar. Si dudo y entre tanto pienso qué hago, siembro lechuga.

Comprendo ya que no cuesta germinar diversidad y para este caso no elijo tanto, como amplio las oportunidades sembrando a discreción.

La variedad y el conocimiento temprano de estas rosetas para los horticultores que empiezan a cultivar, dan juego para afinar en las cosechas, de forma que no estén a punto todas a la vez y se mejoren los rendimientos. Alguna siempre puede esperar o pueden sacarse varias a la vez, más tiernas. Unas variedades crecen en veinticinco días otras permanecen dos meses en la huerta.

Con las mas populares -tipo hoja de roble, oreja de mula o cuatro estaciones- pueden cultivarse otras más resistentes a florecer o de ciclo vegetativo más largo como la lechuga pecosa, tan equilibrada; incluso otras que permiten el corte de hojas sueltas para realizar mixturas sorprendentes, pero siempre pensando en conseguir las mejores cualidades nutritivas.

Es el caso de Wosum, o lechuga espárrago, (lactuca sativa var. asparagina.) que entró en la huerta este pasado otoño. Se trata lectuce para algunos cocineros y consumidores, una planta de aspecto silvestre, color verde claro, pero al mismo tiempo delicado, esbelto. Es precisamente el tallo la parte más apreciada.

No hay que olvidar que las variedades hortícolas de hoja cultivadas en ecológico (según variedades y distintas capacidades de rehidratación y conservación ) tienen una post-cosecha corta, pierden rápido su textura crujiente y prefiero cosechar y consumir en el día.

Al contrario que otras de su rango, esta hortaliza (que dudo en clasificar en función de la parte aprovechable) desarrolla unas hojas muy finas y desde el principio un tallo muy generoso que entra a formar parte de los ingredientes de una buena cantidad de platos cocinados. Por ahora cojo las más tiernas y las preparo para ensalada, en crudo.
Agradezco siempre la facilidad de cultivo y de manejo y por lo que concierne al gusto el contrapunto ligeramente amargo, a distancia de las lechugas-agua comerciales, tan pobres desde el punto de vista nutritivo.

No se trata mas que de una hortaliza humilde de otras regiones que se adapta perfectamente en la zona de referencia que conozco.

Ya están otras, también rústicas, como la lechuga negra de La Sierra de Francia, haciendo torreones para perpetuarse.

La variedad radicheta procedente de la Sierra Pobre de Madrid tolera bien el frío y las altas temperaturas de La Meseta.

Todas van acompañadas por unos socorridos canónigos o de las últimas zanahorias, acaso unos pétalos de flor de caléndula.

Cultivo lechugas a contracorriente de las imposiciones de la industria agroalimentaria que busca mediante las denominadas mejoras genética plantas a la moda más pequeñas compactas, acogolladas y uniformes con vistas a la comercialización y en detrimento manifiesto de los valores nutritivos.

Referencias de consumo:

Meet The Vegetable: Celtuce, a Mutant and Delicious Lettuce

Celtuce ribbon salad

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ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA SIEMBRA DE TOMATE Y LA OPORTUNIDAD.

La horticultura es un oficio sucio por razones obvias. Pero tiene consecuencias felizmente desmesuradas para estos tiempos tan contaminados (Y no es una paradoja). Me permite comer alimentos sin mezcla, seres organicos que ejercen normalmente todas sus funciones. (Busco salud en el diccionario). Qué bien se está algunas tardes metiendo los pies descalzos entre los caños de riego. Lo que más me cuesta es andar pulcro sin importar el día de la semana.

Algunas amigas al verme las manos me traen cajas de guantes de látex, como si fuera especialista de tierras y lodos.

Hay que pringarse, en sentido estricto y ampliado del término hacia el compromiso.

No va bien encaminada esta gaceta si los lectores la creen reserva de hallazgos, de tareas inéditas o imprescindibles para cultivar.

No concibo esta labor tan impura como una colección de mullos, de trucos o consejos magistrales ( me temo que no son cinco, diez “tips imprescindibles”como es habitual referir en las redes) sino más bien como la expresión de un proceso, de una ruta que se traza con cada tarea bien hecha, con acciones medidas, ensayadas, evaluadas. Y con oportunidad.

Recuerdo ahora un comentario de Olga Bernat respecto de lo que nos gusta comer y las doctrinas. De higos y sectarismo.

Las tareas culturales de cada cultivo en el tiempo constituyen la base de la satisfacción pero, sobre manera, el nudo gordiano de una generosa y diversa cosecha. También de tomates.

Procuro disponer de un espacio sombreado para que las plantas de solanáceas pasen algunos días de endurecimiento, para que aumente el volumen de la raíz, en transición hacia la huerta, al margen de que el tiempo esté más revuelto -como en las semanas precedentes- o se sucedan días más calurosos.

Tendría que dedicar, ahora que sale a colación, algunas páginas al umbráculo. Para valorar esta instalación permanente debe tenerse muy en cuenta el cambio climático que los científicos vienen verificando, en perspectiva; es esencial en el diseño moderno de huertas. Cada año se van haciendo más necesarias estas zonas de sombra permanente, tan útiles y versátiles. Se pueden realizar semillados de otoño o apañar materiales o insumos, puede significar un interesante depósito de plantas condimentarias. Es un lugar de trabajo amable en verano.

No vale insistir en el choque que supone el cambio de plantas jóvenes al campo. Las tomateras tardan al menos dos semanas en recuperar tono con la aparición de nuevos brotes, siempre que las condiciones son idóneas. Se deterioran las primeras hojas que ya han cumplido su función y en breve habrá que ir retirando. Siempre que realizo el trasplante desde los alvéolos de germinación a contenedores para estimular el crecimiento, corto cotiledones y un par de hojas más bajas.

Van esta vez tomates jeune flamme, big zebra, santiam, payés, tomaquet negre, gordo de Valdemanco y corazón de buey rosa.

Practico un hoyo bien profundo para enterrar la planta -sin desarraigar en ningún momento- hasta la mitad del tallo y siempre sobre un terreno suelto y aireado. Pasarán al menos cuatro meses antes de que se pueda hacer de nuevo una labor profunda.

Situando la raíz de las plantas, el cepellón, en los primeros diez cms del suelo es muy probable que tengan más dificultafes para crecer con normalidad; ese nivel pierde humedad con rapidez y alcanza en verano más temperatura. No hay que olvidar que Solanum Lycopersicum gusta de suelos bien agregados, suficientemente húmedos y frescos.

Es ya momento de incorporar entonces, como riego de asentamiento, un poco de té de estiércol o similar.

Tengo para mí que estas prácticas eluden la exposición temprana de las plantas al eventual zarandeo del viento. Todo el tramo de tallo enterrado, para el caso del tomate, generará un sistema secundario de raíces muy importante.

En algunos tallos de las plantas de tomate pueden observarse pequeñas protuberancias que podemos llamar primordios y que de ser enterrados darán lugar a nuevas raíces.

No es infrecuente que los tallos largos de plantas que no se tutoran se acoden, toquen suelo húmedo y generen raíces. No es mal sistema espontáneo de propagación.

Cada especie tiene un nivel de arraigo en el que se encuentra cómoda. He observado que no es muy recomendable enterrar muy profunda una patata de siembra buscando la humedad o para eludir algún aporcado. Diría que deben brotar oportunamente y que las raíces van a encontrar más resistencia a la penetración en niveles más compactados.

A lo largo de la primavera es habitual que los hortelanos cojan el plantón que han comprado en centros especializados o de producción propia y la instalen en las horas de más radiación solar.

En sentido estricto pasamos de golpe una “planta de interior” a la intemperie.

Es bueno ir al huerto temprano para la mayoría de las tareas. Pero en otras ocasiones debiera esperarse a la tarde o a días medianamente cubiertos para hacer plantaciones de solanáceas.

Importa elegir un momento del día adecuado para hacer los trasplantes y a pesar de que el endurecimiento de la planta se haya realizado correctamente. Pueden observarse el aspecto lacio y desangelado o seco de las plantas en el pleno mediodía, en mas casos de los que quisiéramos.

Es beneficioso, por tanto, que la planta pase, si es posible, un ciclo entero de transpiración antes de exponerse al rigor de la luz extrema en el campo.

El hortelano puede ayudar a una mejor instalación y adaptación del cultivar si se realiza en el momento en que los estomas se abren para desarrollar una función que, entre otras cosas, permite la llegada de nutrientes.

Busco con la pala, después de buenos días de lluvia, el nivel húmedo del suelo a quince, veinte cms de la superficie. Si el tallo del plantón está un poco ahilado ahueco un poco la tierra, incorporo algún abono en forma de harina o, si fueran necesarios, unos puñados de humus y mezclo.

En el ámbito anglosajón tiran de abonos de síntesis u orgánicos, harinas y es tradición en EEUU, por ejemplo meter en el hoyo algunos insumos en principio peregrinos, como cabezas de pescado o cáscaras de marisco. Lo que pudiera parecer un gesto folklórico, contraproducente para la salud y el crecimiento de la planta por la presencia de bacterias o microorganismos indeseados, pudiera tener recorrido pensando en los nutrientes que pudiera aportar a largo plazo. No soy microbiólogo. No conozco el proceso y en principio me genera ciertas dudas en la idea de que la materia orgánica de origen animal cruda tardaría bastante tiempo en ser procesada por las bacterias y transformase en minerales asimilable. La impresión es que estos trucos, que están relativamente documentados, tienen mayor predicamento entre los “horticultores de salón” que trabajan con un puñado de plantas, en jardines comestibles,

Aun así, como la práctica es tradicional y habitual, siempre pueden ser aprovechados los peces de años anteriores, ya mineralizados en el bancal.

En ocasiones -y a pesar de que algunos puristas del compostaje no recomiendan echar restos animales crudos en las composteras por distintos mitivos -he pedido al pescadero algún cubo con los recortes y desechos de su materia prima y los he utilizado como “motor de arranque” en la consecución de humus, a largo plazo, en campo abierto. No es necesario insistir en la presencia de algunos minerales como calcio y fósforo en esta materia orgánica.

Sea como fuere -continuando con el proceso, y después de comentar algunos rituales foráneos- procuro dejar formado un pocillo o alcorque en derredor del tallo para que pueda retener un bote de agua.

A más profundidad, recordamos, posiblemente las raíces jóvenes tengan más dificultades para penetrar. Estamos como a quince cms de la superficie en un buen lugar para que las plantas reanuden sobre el terreno la búsqueda de nutrientes si se ha realizado una cava profunda con pala o laya sin modificar el nivel.

Si el suelo pernanece compactado después de levantar el huerto de invierno las raíces crecen rápidame de forma paralela a la superficie y se puede producir una deshidratación más acusada temprana y continuada.

Hace ya tiempo que no siembro tomateras si no puedo acolchar.

Con días muy soleados, además, creo ineludible facilitar sombreo a las jóvenes plantas. Corto ramas de arbustos ornamentales o de aromáticas cercanos y preparo sombrajos individualizados. Retamas, romeros y madroños, que en unas semanas serán superados fácilmente por los brotes apicales de los tomates.

Los tomates no son alimento de buen gusto para conejos y pájaros pero aún así esta práctica facilita un camuflaje muy aparente.

No veo la necesidad de apretar la tierra con las manos. Aún estando el suelo húmedo hago un riego focalizado, de asentamiento.

¿Qué va a ser del hortelano provecto cuando no pueda abrir las manos o echar rodilla a tierra para aclarar zanahorias, trasegar simientes, plantas y estiércoles? Retales de nostalgia de lo que aún no ha sucedido.

Se precipitan fascinantes, lastimosos sueños de cultivares, aunque no serán nunca propios..

Tomate de Sama, tomate de Arró, de Parzán, de Sobrarbe, tomates mamella de monja, rosa de Arretxabaleta, plano de Erandio, tomate de la abuela, en Osedo; negro de Santiago, San Lázaro, del convento.

Llega una decena de ecotipos que tan generosamente envía José Luis, desde Pajares, en un sobre nutricio, para seguir discurriendo, examinando, preguntando e indagando, meditando, alumbrando, en connivencia con las hortalizas. Entre tanto procuro provecho y ganancia, no necesariamente mercantil, con estas bayas multicolores.

Qué proyecto tan diáfano y limpio supondría un periplo plagado de largas paradas, acercamientos a los lugares de procedencia de las semillas que llegan a lahuertadelosrobles y la búsqueda de las huertas de origen y sus artífices o sus prácticas, entornos cotidianos y de sus tiempos.

Y no ha hecho más que arrancar la campaña de verano.

Salud.

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SIEMBRAS ANTICIPADAS DE TOMATE EN LA PRIMAVERA DE 2019.

Las posibilidades que ofrecen al hortelano algunas herramientas de la ciencia y la técnica modernas son incuestionables. Las aportaciones cruzadas de la agencia americana y europea de meteorología, la estadística y los datos en el tiempo que comparten los científicos, pueden tenerse muy en cuenta para algunas tareas culturales.

Los agricultores de la región lo saben y lo confirman estos organismos: es posible que hiele en Madrid antes del día del Santo.

La predicción a una semana parece ser bastante fiable. Las temperaturas no bajarían de cinco grados centígrados. Se esperan lluvias. Van al umbráculo una buena cantidad de plantones.

Visto lo visto voy a continuar la plantación de tomateras en los bancales tras una respuesta, que pudiéramos llamar dispar, de la primera tanda sembrada hace unos días, con temperaturas variables; un mes antes de lo que suele ser habitual para los cultivos de tomate a la intemperie. La plantación bajo túnel es otro cantar.

La supervivencia de los plantones ha estado condicionada por el vigor de los mismos pero, además, por la proximidad o protección de otras plantas de hoja o aliaceas, el acolchado o, por el contrario, la exposición más clara al viento frío en bancales más despejados; algunos han pasado unos días en el sombrajo sin más incidencia que un cierto parón de crecimiento y otros procedían del invernadero y pueden haber notado el cambio brusco.

No tengo prisa. Me pregunto si puedo llevar al huerto planta medianamente endurecida para que apenas note la transición. Y observo.

Entre tanto comprendo mejor las respuestas y comportamientos de las plantas y su complejidad fisiológica, tendencias, patrones. Procuro que una pequeña parte de los cultivos pase por todo.

Tengo muy en cuenta en estas semanas las lluvias que, por lo que me toca, han sido intrascendentes, pero también -y al menos- es preferible que el cielo permanezca cubierto y las plantas no reciban la radiación directa del sol (habitualmente demoledora en estos estadios) que tantas hojas tiernas puede llegar a quemar.

No ha sido posible comprobar en esta fase, de manera fehaciente, la mejor resistencia al frío de algunos ecotipos llamados tempranos que suelen proceder de países mas al norte y que selecciono primordialmente por sus excelentes cualidades de aroma, gusto, resistencia en la post-cosecha, constatando que producen frutos antes de mediar el mes de julio, en cuanto las condiciones ambientales son estables.

No se han producido muchas bajas. Por el momento quiero pensar que los códigos genéticos relacionados con el porte determinado, el cuajado de la flor o el tamaño son mas relevantes para llegar a buen fin.

No hay que insistir en las bondades del acolchado, que se va extendiendo, en los bancales despejados de otras plantas, conforme van creciendo las tomateras y otras especies que los acompañan.

No entra ya dentro de mi juego de prácticas dejar plantones expuestos a la meteorización del terreno.

Por ahora van a permanecer sobre el terreno las plantas dañadas. Muy posiblemente las raíces y parte de los tallos enterrados en profundidad podrán recomponer el follaje. Veremos.

La tierra está ya templada. Habrá tiempo para reponer planta en un proceso que puede durar un mes. La siembra continuada se adecúa a las características de cada una de variedades. La diversidad me proporciona seguridad de rendimientos aceptables, pero siempre juegos muy importantes con la luz, con los procesos de tutorado, con las tareas culturales; la desemejanza colabora de forma necesaria en la salud del suelo y del cultivar.

Salud.

Con el primer ojeo me permito ir cortando los primeros brotes axilares y pongo ya cerca una caña de bambú para cuando fuera pertinente ir haciendo algunos atarres en plantas de crecimiento más vivaz.

Los plantones no muestras un aspecto más que aceptable, sin malformaciones como ahilados, colores pálidos o debilidad de las hojas. Los tallos tienen forma tronco-cónica y, en el arranque -según variedades- ofrecen colores azulados.

Segureño, big cebra, tom negro, payés, Crimea, tapa de puchero, negro francés, tomate de colgar, ananás negro, mallorquín y otros tantos. Tomateras de distinta progresión vegetativa, diversos, preparados para formar parte de una construcción vegetal tan efímera como sorprendente.

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OJO CON EL ESTRAGÓN

Ojo al estragón. (Artemisia dracunculus) Después de las dificultades intrínsecas a la reproducción mediante semillas diminutas, comprueba el hortelano que al paso de dos años la multiplicación de forma natural es salvaje debido a su adaptación montaraz y a un sistema de rizomas muy invasivo y -tengo la certeza- que esquilmante.

No parece que sea muy aconsejable instalar esta asteraceae, que llaman también dragoncillo, en pequeños huertos para cosechar de vez en cuando un ramillete. Puede alcanzar más de un m de altura e invadir todo el bancal.

Artemisia dracunculus) colocado en zonas marginales e incluso en suelos pobres.

No es fácil sujetar su propagación. A pesar de que puede helarse su parte aérea en invierno, en la primavera siguiente pueden brotar abundantes renuevos a más de cuarenta cms de la cepa principal.

En otoño, con la planta más parada, realicé alguna división de mata para reproducir y ceder a otros hortelanos. Después de las dificultades intrínsecas a la reproducción mediante semillas diminutas, comprueba el hortelano que después de dos años la multiplicación de forma natural es brutal debido un sistema de rizomas muy invasivo y tengo la certeza que esquilmante.

No parece que sea muy aconsejable instalar en pequeños huertos para cosechar de vez en cuando un ramillete.

Aún así, a tenor de las dificultades para obtener insumos en huertos urbanos, pudiera tenerse en cuenta para la obtención de materia orgánica, cultivado en zonas marginales e incluso con suelos pobres.

En otoño, con la planta más parada, realice alguna división de mata tirando simplemente de los tallos adventicios que salían con raíz. Veo que puede hacerse igual en estas fechas. Todas aquellas plantas cedidas a otros hortelanos están brotando con vigor. Parece de ley advertir respecto comportamiento de tan famosa condimentaria.

Pero por lo que me toca, no veo más alternativas que empezar a desmantelar el foco y pensar en otra posible ubicación.

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LARGA VIDA A LA TEJA

Necesitaba elevar unos arriates para darles más profundidad y acabar rellenando con nuevos aportes orgánicos procedentes del sotobosque cercano. Consecuencias de la nueva planificación del jardín veraniego.

Sobre el peto de piedra, meridianamente trazado he colocado unas tejas terciadas, como un extraño alero que recoja los materiales. Salir al paso se llama al aprovechamiento de unas tejas viejas amontonadas en un rincón del corral.

Estos elementos constructivos tienen una larga vida y les sienta mejor cada año que pasan a la intemperie. El depósito de arenilla o polvo que carga el viento es el sustrato sobre el que empiezan a instalarse algas, hongos, líquenes muy especializados que proliferan tenazmente.

En poco tiempo la teja cerámica básica, porosa aparece historiada, mostrando un aspecto manifiestamente geográfico. Los años imprimen un paisaje fascinante sobre unas cubiertas que acaban teniendo un relevante valor estético.

Pero lo fundamental, por lo que se refiere a su función primaria, es que la simbiosis sella el poro y las piezas adquieren propiedades altamente impermeables.

Existe en castellano una larga muestra de refranes, dichos y chascarrillos que hablan de teja vieja. Casi siempre en sentido positivo. Queda poco rastro de aquello.

Las tejas proceden las más veces de la recuperación de antiguas escombreras o descartes de los albañiles de la zona. Quiero recordar que en un pueblo vecino conservan un importante cementerio de tejas para un incidental uso comunitario.

Después de haber pasado en muchas ocasiones decenios sobre cubiertas de casas sobre edificios auxiliares centenarios, las tejas pueden permanecer recogidas, por si acaso, en cuadras o garajes o a la intemperie, olvidadas.

Ahora voy a utilizar unas docenas que estuvieron colocadas como canal -más deterioradas, retorcidas, desportilladas- con otro fin. Tienen muchas vidas y -bien colocadas- van a permitir instalar plantas arbustivas u otras con un sistema radicular más potente, en buena comandita con vivaces de temporada.

Braseros, bozales de vaca metálicos, trébedes y una sartén para asar castañas, cadenas, parrillas colgadas a la espera de un nuevo homenaje; cerrojos o aros de ruedas de carro arrimadas a la pared esperando mejor fin. Todo vale para algo, o no.

Al levantar la vista la sombra escueta del ramaje de la parra y los cuartones que la sustentan se deposita sobre la solería. No hay más ruido que el de la paleta que se introduce en el sustrato orgánico o el que se intuye con el vuelo raso, esporádico, de un vencejo.

No hace falta utilizar mortero sino que apenas arrimando tierra o ayudado por unos ripios o trozos de teja se puede dar estabilidad a un cordón sinuoso, práctico, barato y que no desmerece el entorno de muros ciclópeos y rocalla.

Una parra de uva cuerno de buey joven, recién podada. Van por el momento entre azucenas, tulipanes, rosas de Siria o violetas, un nuevo rosal blanco, dragonarias, zinias, alhelíes y caléndulas.

Salud.

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CARRERA DE FONDO.

A sus puestos…

Preparados…

Listos…

Ya…

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