ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA SIEMBRA DE TOMATE Y LA OPORTUNIDAD.

La horticultura es un oficio sucio por razones obvias. Pero tiene consecuencias felizmente desmesuradas para estos tiempos tan contaminados (Y no es una paradoja). Me permite comer alimentos sin mezcla, seres organicos que ejercen normalmente todas sus funciones. (Busco salud en el diccionario). Qué bien se está algunas tardes metiendo los pies descalzos entre los caños de riego. Lo que más me cuesta es andar pulcro sin importar el día de la semana.

Algunas amigas al verme las manos me traen cajas de guantes de látex, como si fuera especialista de tierras y lodos.

Hay que pringarse, en sentido estricto y ampliado del término hacia el compromiso.

No va bien encaminada esta gaceta si los lectores la creen reserva de hallazgos, de tareas inéditas o imprescindibles para cultivar.

No concibo esta labor tan impura como una colección de mullos, de trucos o consejos magistrales ( me temo que no son cinco, diez “tips imprescindibles”como es habitual referir en las redes) sino más bien como la expresión de un proceso, de una ruta que se traza con cada tarea bien hecha, con acciones medidas, ensayadas, evaluadas. Y con oportunidad.

Recuerdo ahora un comentario de Olga Bernat respecto de lo que nos gusta comer y las doctrinas. De higos y sectarismo.

Las tareas culturales de cada cultivo en el tiempo constituyen la base de la satisfacción pero, sobre manera, el nudo gordiano de una generosa y diversa cosecha. También de tomates.

Procuro disponer de un espacio sombreado para que las plantas de solanáceas pasen algunos días de endurecimiento, para que aumente el volumen de la raíz, en transición hacia la huerta, al margen de que el tiempo esté más revuelto -como en las semanas precedentes- o se sucedan días más calurosos.

Tendría que dedicar, ahora que sale a colación, algunas páginas al umbráculo. Para valorar esta instalación permanente debe tenerse muy en cuenta el cambio climático que los científicos vienen verificando, en perspectiva; es esencial en el diseño moderno de huertas. Cada año se van haciendo más necesarias estas zonas de sombra permanente, tan útiles y versátiles. Se pueden realizar semillados de otoño o apañar materiales o insumos, puede significar un interesante depósito de plantas condimentarias. Es un lugar de trabajo amable en verano.

No vale insistir en el choque que supone el cambio de plantas jóvenes al campo. Las tomateras tardan al menos dos semanas en recuperar tono con la aparición de nuevos brotes, siempre que las condiciones son idóneas. Se deterioran las primeras hojas que ya han cumplido su función y en breve habrá que ir retirando. Siempre que realizo el trasplante desde los alvéolos de germinación a contenedores para estimular el crecimiento, corto cotiledones y un par de hojas más bajas.

Van esta vez tomates jeune flamme, big zebra, santiam, payés, tomaquet negre, gordo de Valdemanco y corazón de buey rosa.

Practico un hoyo bien profundo para enterrar la planta -sin desarraigar en ningún momento- hasta la mitad del tallo y siempre sobre un terreno suelto y aireado. Pasarán al menos cuatro meses antes de que se pueda hacer de nuevo una labor profunda.

Situando la raíz de las plantas, el cepellón, en los primeros diez cms del suelo es muy probable que tengan más dificultafes para crecer con normalidad; ese nivel pierde humedad con rapidez y alcanza en verano más temperatura. No hay que olvidar que Solanum Lycopersicum gusta de suelos bien agregados, suficientemente húmedos y frescos.

Es ya momento de incorporar entonces, como riego de asentamiento, un poco de té de estiércol o similar.

Tengo para mí que estas prácticas eluden la exposición temprana de las plantas al eventual zarandeo del viento. Todo el tramo de tallo enterrado, para el caso del tomate, generará un sistema secundario de raíces muy importante.

En algunos tallos de las plantas de tomate pueden observarse pequeñas protuberancias que podemos llamar primordios y que de ser enterrados darán lugar a nuevas raíces.

No es infrecuente que los tallos largos de plantas que no se tutoran se acoden, toquen suelo húmedo y generen raíces. No es mal sistema espontáneo de propagación.

Cada especie tiene un nivel de arraigo en el que se encuentra cómoda. He observado que no es muy recomendable enterrar muy profunda una patata de siembra buscando la humedad o para eludir algún aporcado. Diría que deben brotar oportunamente y que las raíces van a encontrar más resistencia a la penetración en niveles más compactados.

A lo largo de la primavera es habitual que los hortelanos cojan el plantón que han comprado en centros especializados o de producción propia y la instalen en las horas de más radiación solar.

En sentido estricto pasamos de golpe una “planta de interior” a la intemperie.

Es bueno ir al huerto temprano para la mayoría de las tareas. Pero en otras ocasiones debiera esperarse a la tarde o a días medianamente cubiertos para hacer plantaciones de solanáceas.

Importa elegir un momento del día adecuado para hacer los trasplantes y a pesar de que el endurecimiento de la planta se haya realizado correctamente. Pueden observarse el aspecto lacio y desangelado o seco de las plantas en el pleno mediodía, en mas casos de los que quisiéramos.

Es beneficioso, por tanto, que la planta pase, si es posible, un ciclo entero de transpiración antes de exponerse al rigor de la luz extrema en el campo.

El hortelano puede ayudar a una mejor instalación y adaptación del cultivar si se realiza en el momento en que los estomas se abren para desarrollar una función que, entre otras cosas, permite la llegada de nutrientes.

Busco con la pala, después de buenos días de lluvia, el nivel húmedo del suelo a quince, veinte cms de la superficie. Si el tallo del plantón está un poco ahilado ahueco un poco la tierra, incorporo algún abono en forma de harina o, si fueran necesarios, unos puñados de humus y mezclo.

En el ámbito anglosajón tiran de abonos de síntesis u orgánicos, harinas y es tradición en EEUU, por ejemplo meter en el hoyo algunos insumos en principio peregrinos, como cabezas de pescado o cáscaras de marisco. Lo que pudiera parecer un gesto folklórico, contraproducente para la salud y el crecimiento de la planta por la presencia de bacterias o microorganismos indeseados, pudiera tener recorrido pensando en los nutrientes que pudiera aportar a largo plazo. No soy microbiólogo. No conozco el proceso y en principio me genera ciertas dudas en la idea de que la materia orgánica de origen animal cruda tardaría bastante tiempo en ser procesada por las bacterias y transformase en minerales asimilable. La impresión es que estos trucos, que están relativamente documentados, tienen mayor predicamento entre los “horticultores de salón” que trabajan con un puñado de plantas, en jardines comestibles,

Aun así, como la práctica es tradicional y habitual, siempre pueden ser aprovechados los peces de años anteriores, ya mineralizados en el bancal.

En ocasiones -y a pesar de que algunos puristas del compostaje no recomiendan echar restos animales crudos en las composteras por distintos mitivos -he pedido al pescadero algún cubo con los recortes y desechos de su materia prima y los he utilizado como “motor de arranque” en la consecución de humus, a largo plazo, en campo abierto. No es necesario insistir en la presencia de algunos minerales como calcio y fósforo en esta materia orgánica.

Sea como fuere -continuando con el proceso, y después de comentar algunos rituales foráneos- procuro dejar formado un pocillo o alcorque en derredor del tallo para que pueda retener un bote de agua.

A más profundidad, recordamos, posiblemente las raíces jóvenes tengan más dificultades para penetrar. Estamos como a quince cms de la superficie en un buen lugar para que las plantas reanuden sobre el terreno la búsqueda de nutrientes si se ha realizado una cava profunda con pala o laya sin modificar el nivel.

Si el suelo pernanece compactado después de levantar el huerto de invierno las raíces crecen rápidame de forma paralela a la superficie y se puede producir una deshidratación más acusada temprana y continuada.

Hace ya tiempo que no siembro tomateras si no puedo acolchar.

Con días muy soleados, además, creo ineludible facilitar sombreo a las jóvenes plantas. Corto ramas de arbustos ornamentales o de aromáticas cercanos y preparo sombrajos individualizados. Retamas, romeros y madroños, que en unas semanas serán superados fácilmente por los brotes apicales de los tomates.

Los tomates no son alimento de buen gusto para conejos y pájaros pero aún así esta práctica facilita un camuflaje muy aparente.

No veo la necesidad de apretar la tierra con las manos. Aún estando el suelo húmedo hago un riego focalizado, de asentamiento.

¿Qué va a ser del hortelano provecto cuando no pueda abrir las manos o echar rodilla a tierra para aclarar zanahorias, trasegar simientes, plantas y estiércoles? Retales de nostalgia de lo que aún no ha sucedido.

Se precipitan fascinantes, lastimosos sueños de cultivares, aunque no serán nunca propios..

Tomate de Sama, tomate de Arró, de Parzán, de Sobrarbe, tomates mamella de monja, rosa de Arretxabaleta, plano de Erandio, tomate de la abuela, en Osedo; negro de Santiago, San Lázaro, del convento.

Llega una decena de ecotipos que tan generosamente envía José Luis, desde Pajares, en un sobre nutricio, para seguir discurriendo, examinando, preguntando e indagando, meditando, alumbrando, en connivencia con las hortalizas. Entre tanto procuro provecho y ganancia, no necesariamente mercantil, con estas bayas multicolores.

Qué proyecto tan diáfano y limpio supondría un periplo plagado de largas paradas, acercamientos a los lugares de procedencia de las semillas que llegan a lahuertadelosrobles y la búsqueda de las huertas de origen y sus artífices o sus prácticas, entornos cotidianos y de sus tiempos.

Y no ha hecho más que arrancar la campaña de verano.

Salud.

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SIEMBRAS ANTICIPADAS DE TOMATE EN LA PRIMAVERA DE 2019.

Las posibilidades que ofrecen al hortelano algunas herramientas de la ciencia y la técnica modernas son incuestionables. Las aportaciones cruzadas de la agencia americana y europea de meteorología, la estadística y los datos en el tiempo que comparten los científicos, pueden tenerse muy en cuenta para algunas tareas culturales.

Los agricultores de la región lo saben y lo confirman estos organismos: es posible que hiele en Madrid antes del día del Santo.

La predicción a una semana parece ser bastante fiable. Las temperaturas no bajarían de cinco grados centígrados. Se esperan lluvias. Van al umbráculo una buena cantidad de plantones.

Visto lo visto voy a continuar la plantación de tomateras en los bancales tras una respuesta, que pudiéramos llamar dispar, de la primera tanda sembrada hace unos días, con temperaturas variables; un mes antes de lo que suele ser habitual para los cultivos de tomate a la intemperie. La plantación bajo túnel es otro cantar.

La supervivencia de los plantones ha estado condicionada por el vigor de los mismos pero, además, por la proximidad o protección de otras plantas de hoja o aliaceas, el acolchado o, por el contrario, la exposición más clara al viento frío en bancales más despejados; algunos han pasado unos días en el sombrajo sin más incidencia que un cierto parón de crecimiento y otros procedían del invernadero y pueden haber notado el cambio brusco.

No tengo prisa. Me pregunto si puedo llevar al huerto planta medianamente endurecida para que apenas note la transición. Y observo.

Entre tanto comprendo mejor las respuestas y comportamientos de las plantas y su complejidad fisiológica, tendencias, patrones. Procuro que una pequeña parte de los cultivos pase por todo.

Tengo muy en cuenta en estas semanas las lluvias que, por lo que me toca, han sido intrascendentes, pero también -y al menos- es preferible que el cielo permanezca cubierto y las plantas no reciban la radiación directa del sol (habitualmente demoledora en estos estadios) que tantas hojas tiernas puede llegar a quemar.

No ha sido posible comprobar en esta fase, de manera fehaciente, la mejor resistencia al frío de algunos ecotipos llamados tempranos que suelen proceder de países mas al norte y que selecciono primordialmente por sus excelentes cualidades de aroma, gusto, resistencia en la post-cosecha, constatando que producen frutos antes de mediar el mes de julio, en cuanto las condiciones ambientales son estables.

No se han producido muchas bajas. Por el momento quiero pensar que los códigos genéticos relacionados con el porte determinado, el cuajado de la flor o el tamaño son mas relevantes para llegar a buen fin.

No hay que insistir en las bondades del acolchado, que se va extendiendo, en los bancales despejados de otras plantas, conforme van creciendo las tomateras y otras especies que los acompañan.

No entra ya dentro de mi juego de prácticas dejar plantones expuestos a la meteorización del terreno.

Por ahora van a permanecer sobre el terreno las plantas dañadas. Muy posiblemente las raíces y parte de los tallos enterrados en profundidad podrán recomponer el follaje. Veremos.

La tierra está ya templada. Habrá tiempo para reponer planta en un proceso que puede durar un mes. La siembra continuada se adecúa a las características de cada una de variedades. La diversidad me proporciona seguridad de rendimientos aceptables, pero siempre juegos muy importantes con la luz, con los procesos de tutorado, con las tareas culturales; la desemejanza colabora de forma necesaria en la salud del suelo y del cultivar.

Salud.

Con el primer ojeo me permito ir cortando los primeros brotes axilares y pongo ya cerca una caña de bambú para cuando fuera pertinente ir haciendo algunos atarres en plantas de crecimiento más vivaz.

Los plantones no muestras un aspecto más que aceptable, sin malformaciones como ahilados, colores pálidos o debilidad de las hojas. Los tallos tienen forma tronco-cónica y, en el arranque -según variedades- ofrecen colores azulados.

Segureño, big cebra, tom negro, payés, Crimea, tapa de puchero, negro francés, tomate de colgar, ananás negro, mallorquín y otros tantos. Tomateras de distinta progresión vegetativa, diversos, preparados para formar parte de una construcción vegetal tan efímera como sorprendente.

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OJO CON EL ESTRAGÓN

Ojo al estragón. (Artemisia dracunculus) Después de las dificultades intrínsecas a la reproducción mediante semillas diminutas, comprueba el hortelano que al paso de dos años la multiplicación de forma natural es salvaje debido a su adaptación montaraz y a un sistema de rizomas muy invasivo y -tengo la certeza- que esquilmante.

No parece que sea muy aconsejable instalar esta asteraceae, que llaman también dragoncillo, en pequeños huertos para cosechar de vez en cuando un ramillete. Puede alcanzar más de un m de altura e invadir todo el bancal.

Artemisia dracunculus) colocado en zonas marginales e incluso en suelos pobres.

No es fácil sujetar su propagación. A pesar de que puede helarse su parte aérea en invierno, en la primavera siguiente pueden brotar abundantes renuevos a más de cuarenta cms de la cepa principal.

En otoño, con la planta más parada, realicé alguna división de mata para reproducir y ceder a otros hortelanos. Después de las dificultades intrínsecas a la reproducción mediante semillas diminutas, comprueba el hortelano que después de dos años la multiplicación de forma natural es brutal debido un sistema de rizomas muy invasivo y tengo la certeza que esquilmante.

No parece que sea muy aconsejable instalar en pequeños huertos para cosechar de vez en cuando un ramillete.

Aún así, a tenor de las dificultades para obtener insumos en huertos urbanos, pudiera tenerse en cuenta para la obtención de materia orgánica, cultivado en zonas marginales e incluso con suelos pobres.

En otoño, con la planta más parada, realice alguna división de mata tirando simplemente de los tallos adventicios que salían con raíz. Veo que puede hacerse igual en estas fechas. Todas aquellas plantas cedidas a otros hortelanos están brotando con vigor. Parece de ley advertir respecto comportamiento de tan famosa condimentaria.

Pero por lo que me toca, no veo más alternativas que empezar a desmantelar el foco y pensar en otra posible ubicación.

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LARGA VIDA A LA TEJA

Necesitaba elevar unos arriates para darles más profundidad y acabar rellenando con nuevos aportes orgánicos procedentes del sotobosque cercano. Consecuencias de la nueva planificación del jardín veraniego.

Sobre el peto de piedra, meridianamente trazado he colocado unas tejas terciadas, como un extraño alero que recoja los materiales. Salir al paso se llama al aprovechamiento de unas tejas viejas amontonadas en un rincón del corral.

Estos elementos constructivos tienen una larga vida y les sienta mejor cada año que pasan a la intemperie. El depósito de arenilla o polvo que carga el viento es el sustrato sobre el que empiezan a instalarse algas, hongos, líquenes muy especializados que proliferan tenazmente.

En poco tiempo la teja cerámica básica, porosa aparece historiada, mostrando un aspecto manifiestamente geográfico. Los años imprimen un paisaje fascinante sobre unas cubiertas que acaban teniendo un relevante valor estético.

Pero lo fundamental, por lo que se refiere a su función primaria, es que la simbiosis sella el poro y las piezas adquieren propiedades altamente impermeables.

Existe en castellano una larga muestra de refranes, dichos y chascarrillos que hablan de teja vieja. Casi siempre en sentido positivo. Queda poco rastro de aquello.

Las tejas proceden las más veces de la recuperación de antiguas escombreras o descartes de los albañiles de la zona. Quiero recordar que en un pueblo vecino conservan un importante cementerio de tejas para un incidental uso comunitario.

Después de haber pasado en muchas ocasiones decenios sobre cubiertas de casas sobre edificios auxiliares centenarios, las tejas pueden permanecer recogidas, por si acaso, en cuadras o garajes o a la intemperie, olvidadas.

Ahora voy a utilizar unas docenas que estuvieron colocadas como canal -más deterioradas, retorcidas, desportilladas- con otro fin. Tienen muchas vidas y -bien colocadas- van a permitir instalar plantas arbustivas u otras con un sistema radicular más potente, en buena comandita con vivaces de temporada.

Braseros, bozales de vaca metálicos, trébedes y una sartén para asar castañas, cadenas, parrillas colgadas a la espera de un nuevo homenaje; cerrojos o aros de ruedas de carro arrimadas a la pared esperando mejor fin. Todo vale para algo, o no.

Al levantar la vista la sombra escueta del ramaje de la parra y los cuartones que la sustentan se deposita sobre la solería. No hay más ruido que el de la paleta que se introduce en el sustrato orgánico o el que se intuye con el vuelo raso, esporádico, de un vencejo.

No hace falta utilizar mortero sino que apenas arrimando tierra o ayudado por unos ripios o trozos de teja se puede dar estabilidad a un cordón sinuoso, práctico, barato y que no desmerece el entorno de muros ciclópeos y rocalla.

Una parra de uva cuerno de buey joven, recién podada. Van por el momento entre azucenas, tulipanes, rosas de Siria o violetas, un nuevo rosal blanco, dragonarias, zinias, alhelíes y caléndulas.

Salud.

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CARRERA DE FONDO.

A sus puestos…

Preparados…

Listos…

Ya…

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FICOIDE GLACIAL

Ha llegado a lahuertadelosrobles como lechuga escarchada una planta rústica de la que apenas recordaba su nombre en las semanas en que germinaba y ha terminado de formarse en un primer estadio.

Entró con un lote de semillas de un proveedor habitual, pero dudaba de que pudiera consumirse o si su función era ornamental. La primera impresión me ha llevado a emparentarla con las crasas, por la acuosidad de sus hojas.

Mesembryanthemum crystallinum está bien documentada en la red debido a la ¿popularidad? que ha adquirido por el uso que vienen haciendo algunos cocineros, (al parecer fue Adriá el artífice de esta introducción) creo que como elemento decorativo comestible al igual que algunas flores.

Pertenece a la familia de las aizoáceas al igual que los populares lithops o piedras vivas.

La curiosidad es un norma primera para este trabajo. Algunas adquisiciones satisfacen mi interés por el mundo vegetal, por las plantas y sus manifestaciones comestibles y aspectos antropológicos y culturales.

Algunas fuentes apuntan a sus apreciables cualidades gastronómicas, para paladares selectos. Parece, al menos, que vamos a poder eludir la sal.

Con el afán de innovar en la galaxia gastronómica se recuperan o sacan del olvido plantas a las que no se puede acceder con facilidad, son endemismos o muy exóticas.

No parece que sea muy moderno incorporar plantas silvestres a la dieta. Berros, pamplinas (que están ahora, por cierto en su mejor momento) cardillos, espárragos y un largo etc que ha podido completar algún manual.

Suele darse de forma espontánea esta lechuga del desierto de origen africano en Las Islas Canarias donde se conoce como barrilla. No tengo noticia de que sea objeto de cultivo en la actualidad, ni siquiera entre pequeños hortelanos, pero quizá supere la faceta anecdótica y pueda volver a tener relevancia como recurso económico

Vale que pueda hacer por ahora seguimiento del ciclo de la planta, como con otras muchas que luego han acabado formando parte, no ya tanto de un cultivo reglado, como de esas presencias gratas en el entorno de la huerta, para ir probando e incorporando, cuando estén en sazón, a ensaladas o cazuelas.

Es preciso confirmar la resistencia al calor de la planta pero fundamentalmente a los rigores invernales. Creo haber leído ya que tolera las bajas temperaturas de La Meseta.

Ahí puede quedar, que tiene una floración atractiva y puede contribuir a la diversidad del huerto, pero sobremanera al goce del hortelano.

Espero que la calidad de las imágenes alcancen para mostrar la curiosa textura de unas hojas que parecen estar, efectivamente, cubiertas de cristales de hielo. Esas papilas acuosas me recuerdan los tricomas de las tomateras.

Tengo la impresión de que su aprovechamiento cada temporada será corto y habrá que buscar ese momento oportuno en que las hojas muestran su aspecto más joven y fresco.

Es suficiente por ahora.

Un bocado a bote pronto. Me reservo la valoración hasta que la hierba de marras tenga más recorrido en el campo y pueda investigar algunas posibilidades de consumo al margen del anodino acompañamiento.

El frío deja las hojas de estas primeras en el campo de color castaño.

Salud.

Otras referencias:

https://desarrollorurallanzarote.files.wordpress.com/2010/06/productos-historicos-lz-orchilla-barrilla-cochinilla.pdf

http://www.naturvall.es/cultivar-ficoide-glacial-manual-de-cultivo/

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El HUERTO GARABATO.

¿Los vamos poniendo? O no. Cuando llegamos a marzo con un clima que acompaña surge el dilema de la instalación en el campo de los plantones de solanáceas que se muestran más adelantados.

Plantel en periodo de adaptación.

Parece como si ya no fuera a llover nunca más. La impresión en éstas semanas de transición estacional es que no van a bajar las temperaturas significativamente hasta el próximo invierno. Pero es sólo eso: una nefasta señal de extinción de las primaveras cálidas y lluviosas en la comarca. Puede pasar cualquier cosa, pero las tendencias que adelantan los meteorólogos parecen comfirmarse a corto plazo.

Semillado masivo de tomate.

Cada año adelanto unos días la siembra del tomate a la intemperie respecto de las fechas que marca la tradición, a sabiendas de que puede helar en Madrid hasta el quince de mayo. O al menos eso es lo que muestran las estadísticas de la AEMET y lo que recuerda la dilatada experiencia de los hortelanos de la comarca. Pero corren tiempos modernos y vamos conociendo técnicas, tareas, en las que se implementan materiales muy eficaces, para seguir haciendo cosas con las plantas y mejorar y aumentar los rendimientos, sin merma de las cualidades de aquellas.

Plantón de tomate segureño o negral.

Para mi caso, que he aprendido el manejo de muchos cultivos en huertas situadas en torno a los mil metros de altitud, las plantas -por ejemplo de tomate- permanecen en contenedores de buen tamaño, en los invernaderos más abiertos, o en el sombrajo, hasta que tengo la seguridad de que los termómetros no van a marcar menos de ocho o diez grados; hay tiempo para que la planta afiance el sistema radicular, estén consolidadas un buen puñado de hojas y el tallo ofrezca un aspecto claramente tronco-cónico. Se trata de instalar plantas vigorosas.

Pero no tengo el más mínimo temor a realizar prácticas un poco más arrojadas cuando se dispone de algunas pequeñas instalaciones que permiten la regulación térmica.
De modo que es muy probable que en pocos días ponga bajo el micro-tunel algunos pies de tomate, de las variedades de porte determinado o de carácter más temprano: Stupice, Odessa, amarillo francés.

Variedades de tomate en distintos estados de desarrollo.

No voy a descubrir ahora las bondades de la conocida manta térmica cuando está bien instalada. Puedo aventurar que las plantas no van a morir en este tramo inicial primavera.

Para eso se emplean estos procedimientos en todo el mundo: mitigar los efectos de la intemperie y en consecuencia adelantar los cultivos o prolongar las cosechas.

Los que procuramos no comprar productos frescos fuera de temporada miramos, de forma general, por aumentar los rendimientos de hortalizas que no están disponibles todo el año, porque se suceden las siembras o porque bajo “palio” se alarga la producción de vivaces.

Siempre sorprendente la lechuga moteada o pecosa.

Sabemos que los factores de crecimiento son múltiples. Es vital la temperatura, pero puede haber aún déficit de luz o es posible que la tierra no tenga una temperatura adecuada.

Pero vamos a plantar ya tomates. Algo harán. Probablemente las tomateras progresan mejor en un bancal junto a plantas de hoja, por ejemplo, que en un contenedor, por grande que sea, en un un invernadero donde el plantel en ocasiones se cocina, literalmente. Una docena de plantas no van a determinar el éxito de la temporada pero se agradece poder comer tomates unos días antes de lo que viene siendo habitual estos años. La producción de planta no es rácana y si se produjera algún incidente fatal siempre se pueden reponer.

Sería presuntuoso echar mano de la intuición o la superstición cuando tenemos a nuestro alcance los datos, las previsiones y los medios necesarios para proceder con más seguridad. Algún compañero hortelano ha puesto este año en el sureste de Madrid plantas de tomate en el campo, en pleno mes de febrero, protegidas con garrafas de plástico o similar. No tengo noticias de que haya fracasado, por el momento.

Lechuga espárrago. (Lactuca sativa var. asparagina o angustata)

Es, sin duda,un periodo muy propicio para los cultivos de hoja y no me puedo permitir esperar a consumir las piezas que vienen del último tramo del invierno para colocar otras. Procuro ir colocado sucesivamente tandas de lechuga, acelga, espinaca, canónigos y algunas variedades que venimos llamando asiáticas de forma genérica, aunque éstas últimas acortan su ciclo significativamente. Cada día se puede sembrar algo. A la sombra del pakchoi en flor coloco plantines de mostaza rojas, rizadas, komatsuna, lechuga-espárrago, espinacas.

Mostaza roja rizada y horenso

No puede haber espacio sin ocupar en el huerto cada día mas guarro. Si saco un repollo rectifico con unos puñados de humus y entre la paja, los restos de crucíferas u hojas de puerro y cebolla picada, fragmentos de flores, trozos de cartón, raíces planto seis lechugas.

No hay más plan en estos días que la ausencia de tal, si conozco bien las plantas. Comprendo que es un reduccionismo dadas las complejas relaciones y sinergias que se producen en un espacio cultivado, pero puede ser cada bancal un pequeño universo tutelado por los trazos que marcan de forma aleatoria las estaciones, los ciclos o las compatibilidades entre plantas; un huerto garabato. Tiro de una adventicia, desmenuzo hojas secas, compruebo la humedad del suelo, reparto unos puñados de mantillo que fuera arrojado hace semanas de forma apresurada.

Las hojas de brásicas que se desechan, tiradas en un bancal, mantienen el suelo cubierto, libre de adventicias y se degradan rápidamente.

El jardín comestible es un continuum; se ”  refiere a la ida de que para alcanzar  un desarrollo vegetativo óptimo , completando todas las fases, las plantas especialmente las más jóvenes  (las foráneas sobre todo) necesitan transitar todas esas “experiencias ” adaptativas que serán básicas para cada especie a lo largo del proceso  de cultivo y fundamentales cuando tratamos de fijar ecotipos propios.

Me parece apasionante hacer un seguimiento de los estados fenológicos de la plantas, esto es, toda esta serie de sucesos biológicos -según los científicos del ramo- que presentan periódicamente acomodados a ritmos estacionales ( cada año mas variables, (podríamos consensuar) y que tienen relación con el clima de un determinado lugar

Alineación de zanahoria con restos de cartón que utilicé para perfilar la siembra. Van quedando amplios espacios entre líneas para instalar solanáceas.

Bancal estrecho para daikón.

Las ideas de continuidad, de sucesión (no parece posible que sea de otra manera) incluyen los comportamientos o interacciones con otras plantas y seres vivos que forman parte de este ambiente

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Pakchoi.

No imagino tanto la elipse que describe una flecha o la linea directa del tiempo para construir huerto, cuanto el trazo de un niño que, gozozo, se regodea con un lapicero dentro de un espacio en blanco y cambia de color, de velocidad o dirección y de técnica. Salta, puntea.

Tomate tipo cóctel. Campaña 2018.

El aroma de las plantas de tomate comienza difundirse por el entorno.

Salud.

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GARBANZO PEQUEÑO DE SERINYÁ

Van a la tierra, aprovechando los chaparrones de hace unos días, unos puñados de garbanzo de Serinyá.

La tierra no tiene el tempero deseable; seca durante muchas semanas ha asimilado rápidamente la humedad y la superficie ha quedado de nuevo suelta con la brisa cálida. Pero el cantero que tenía preparado a la espera de las lluvias va a ser suficiente para reiniciar una vez más del ritual.

Quizá la mejor opción para no demorar más la tarea es buscar -al abrir cada hoyo- la tierra húmeda un poco más abajo, sacarla con la azadilla y sobre ella depositar, con tino, tres o cuatro pulsos. Desconozco el porcentaje exacto de germinación del ecotipo pero si se comporta como otros y completan el proceso dos o tres, estará ajustado a las necesidades mínimas de propagación.

Prefiero que la simiente permanezca inalterable durante unos días a la espera de una humedad promisoria que active el embrión, a que la tierra esté empapada y con la subida de la temperatura se cocine, casi literalmente, y se pudra; encontrará su oportunidad.

Una única tabla para al menos seis líneas de plantas que ya se podrán asurcar después de la brotación y tras alguna bina. No resultará complicado dar tierra a los tallos sin pisar para que no se tumben demasiado al crecer.

Soy optimista impenitente respecto de algunos nuevos cultivos. Para el caso tengo la impresión de que es variedad rústica y tolerará bien los rigores de La Meseta. Comprobaremos su rendimiento. El garbanzo es una planta que se adapta bien a diversos tipos de suelo y a la sequedad. A favor tiene la naturaleza poco calcárea del suelo sobre el que han caído estos. Se muestra suelto y suficientemente fertilizado. No tienen porqué salir duros. Está por ver.

El garbanzo molleric es pequeño, redondo, de aspecto liso y ligeramente tostado; algunos granos pueden tener tonos verdes. Su origen está en la parte septentrional de la comarca de El Pla de l’Estany, en el límite de la Garrocha, en Girona, Cataluña.

Los que han probado esta legumbre dan cuenta de su fina textura. Apenas presenta hollejo y constatan que triplica al cocinarlo su tamaño.

Cada vez que trabajo con garbanzo y lo comento, tiendo a insertar alguna nota sobre los aspectos culturales, ya sea por sus connotaciones frugales o por el consumo entre las capas sociales más humildes.

Pero en esta ocasión me gustaría recordar que unos canteros sembrados de garbanzos implican unas tareas culturales sencillas. Se trata de un cultivo generoso y descansado, si no enferma. Quizá, cuando los aportes naturales de agua son escasos, pueda darse algún riego, si hubiera medio, al margen de practicar alguna bina o aporcado.

Habida cuenta del rendimiento del garbanzo negro en la pasada temporada, voy a continuar con el aprendizaje que implica respecto de los cultivos básicos en secano. No voy a renunciar, por el momento a estas prácticas para obtener una fuente de proteína polivalente desde el punto de vista gastronómico, muy valiosa para alimentarse y de muy fácil conservación.

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ZANAHORIAS Y CORCHOS.

Es probable que en algún momento pueda llegar a formarse un estilo propio de estar en la huerta, con las plantas, en la naturaleza. Algún día pudieran retirarse los andamios de un yo hortelano exitoso por el nivel de sosiego adquirido y con el que ya no haga falta este espacio ni sus metáforas.

Pero vuelvo, por el momento, a la mesa del taller.

Me hacen falta un puñado de corchos, tornillos y listones para montar unos aperos, de sencilla tecnología popular que me ayuden a sembrar semillas muy pequeñas.

Las prácticas que emprendo, atropelladas es cierto, con plantas de raíz sobre suelos poco agregados, compactos o arcillosos llevan a una decepción tras otra. Pero sobre todo no sé lo suficiente sobre algunas plantas muy populares.

Tengo la convicción de que hay que conocer los cultivos planta a planta, sus vidas y milagros y lo que podemos hacer o dejar de hacer para obtener verduras limpias, sabrosas y saludables; con los años amplio el ámbito de siembras porque estoy más cómodo con algunos.

Sé algo de tomates y demás solanaceas, tengo nociones sobre leguminosas y otros pulsos, alcanzo a entender un poco los ciclos sencillos de plantas de hoja, apenas he trabajado con cereales o frutales y las brasicas son aún un arcano insondable. Y hablo de las más comunes.

Se suceden con la zanahoria -más de lo que sería deseable- piezas pequeñas, leñosas que tardaron en crecer y se van a flor en cuanto sube la temperatura.

El primer problema arranca con la acumulación de unas plantas que nacen muy juntas y no se entresacan por temor a dañarlas, de modo que hay que afinar con el marco de plantación.

Pero de entrada son tres los condicionantes básicos de la germinación exitosa de semillas: humedad, temperatura y oxígeno.

Las combinaciones o variables que puedan producirse con estos factores determinan tanto el arranque del proceso como la progresión. La peor de las situaciones posibles está en germinar cultivos de verano, en primavera con tierra fría. Lo saben bien quienes producen su propio plantón para el huerto de verano.

En ocasiones dejo un pequeño depósito con agua a la temperatura ambiental, normalmente cálida del invernadero para que no baje de forma drástica y los riegos no afecten a la temperatura del sustrato.

Algunas cosas voy teniendo más claras.

Cada semilla tiene su momento, su fecha propicia; cuanto más se fuerza sin medios más berrinches se lleva el hortelano, al margen de las variables atmosféricas.

Es preferible, por ejemplo, que no nazcan las semillas por falta de humedad a que se disparen y luego tengan déficit y se trunque de forma definitiva la operación. Son tan amplios los factores del fracaso…

Hay especies en las que si en el sustrato donde están las semillas supera el ochenta por ciento de humedad durante mas tiempo del debido, se produce una deficiente circulación del oxígeno y enferman o trasmiten una debilidad a lo largo de toda la vida de la planta, cuando no se pudren.

No hay que olvidar que cuando la semilla despierta empieza a respirar. (Es una de las funciones esenciales de las plantas). En ocasiones la impresión de falta de riego me lleva a encharcar la tierra o el sustrato, sobre todo en almácigos, bajo invernadero. La semilla germinada literalmente se cuece. Es cierto que la parte superficial, más expuesta, de la tierra donde se sitúa la semilla, es la que primero se deshidrata por la acción del sol o del viento. Y vuelta a regar cuando quizá la semilla está húmeda y aguanta un día más.

De modo que para éste también, como para otros casos de tareas relacionadas con la huerta, siempre depende.

He preparado también con un listón un instrumento básico para sembrar.

Pero salen, acaba germinando un buen número de plantas. Cada tanda de semilla destinada a la siembra directa o en contenedores, cada sesión va generando rendimientos muy aceptables en el caso de la mayoría de las especies. Otra cosa es completar algunos ciclos cuando no se está pendiente de cumplir con algunas de las tareas tradicionales o más novedosas. Es evidente que hay que afinar, mimar los detalles.

Pero del mismo modo se van completando etapas en los intentos de mejorar los rendimientos y doy cuenta pormenorizada, en este post, de otras tareas más personales para el huerto de autoconsumo o familiar. Léase:

-Presentación de tabla profunda de un metro por ochenta cms, cambiando la tierra por sierle o mantillo cribado y otro tanto de arena de río de procedencia conocida, lavada y libre -en la medida que sea viable- de metales pesados.

Voy a ir preparando progresivamente espacios concretos, limitados de forma sencilla con unas tablas, para plantas, que ya conozco, con necesidades de suelo un poco especiales (y probablemente, a planificar un sistema de rotación propio) donde echar un sustrato aireado y franco, rico en materia orgánica y que retenga la humedad.

No pienso, a pesar de estos trasiegos, renunciar a la mejora continua de las condiciones para establecer y propagar la fauna microscópica o mesofauna específicas.

-Montaje de plantilla o listón para presentar de forma precisa y rigurosa un marco de plantación que venga a complementar la siembra al chorrillo.

-Colocar en cada marca o leve hendidura dos, tres semillas según tipo o planta.

-Tapar someramente e hidratar ineludiblemente con mochila de fumigar o atomizador para no alterar la posición ni el estado de las semillas en tanto no hayan, al menos, nacido. Cuántas siembras fallan con la primera acción de echar agua con una regadera a sementeras de zanahoria desde medio metro de altura.

-Adaptación a la línea de siembra de la tubería microporo que vengo incorporado desde el otoño.

Cabecera de un bancal arreglado para zanahorias, y remolacha bicolor.

-Mantener húmeda la sementera. El aire y el sol puede secar rápidamente el sustrato suelto y truncar un proceso exigente en muchos casos. No parece probable que se formen costras en el suelo debidas a las inclemencias o los riegos y que en muchos casos impide que aparezcan los cotiledones de las semillas o la necesaria oxigenación. Las semillas pequeñas tienen obviamente menos reservas y por tanto menores posibilidades de atravesar esa capa superficial hecha cemento.

-La pericia y minuciosidad debidas pueden llevar a que no se produzcan muchas marras, calvas o acumulación de brotes, que las mas veces -es conocido- deben aligerarse; pero tampoco se hace bien.

No tienen seguimiento fácil algunas plantas de ciclo largo como zanahorias, remolacha o daikón.

-Es de perogrullo. Una planta de raíz, de naturaleza vigorosa y pivotante (como ésta que menciono en último lugar) no puede vegetar con comodidad si no se le ofrece el medio adecuado.

-Algunas piezas en su brega con la suela de labor muy superficial muestran marcas muy claras de las dificultades; la fisiopatía es manifiesta.

-Para contribuir a un rendimiento aceptable puede ayudar la selección de variedades que pudieran comportarse mejor como la zanahoria corazón, originaria de Guerande, o aquella que llaman de Paris, con menos necesidades de profundizar, o de menor tamaño como la variedad arco iris, puntiagudas, en principio.

-Tengo la certeza de que la zanahoria se desarrolla bien bajo la sombra de su propio perifollo. Del mismo modo es bueno que no se descubran los hombros porque cambian de color y amargan. Pueden taparse. Una vez que han brotado, las zanahorias piden una ligera capa de humus o tierra suelta para amurillarlas aún tiernas y afianzar la raíz. ¿Porqué no repetir la tarea más tarde?

-En ocasiones quedan pies sueltos en los bancales y con pocas posibilidades de llegar a buen fin.

Quizá estas tareas sirvan, por otro lado, para acreditar los procedimientos bio-intensivos con raíces. Pues a tirar de regla…

En primavera hay que hacer balance.

Salud.

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EL BANCAL EN TRANSICIÓN.

Los bancales o paratas con que se estructuran los pequeños huertos de auto-consumo, familiares o urbanos y sobre los que crecen las hortalizas no son elementos estáticos, no permanecen inalterables.

Huelga decir que son determinantes el lugar y la naturaleza del espacio donde se sitúan los huertos urbanos y si hay suelo o tierra cultivable disponibles (frente a una terraza, solería, etc) y, por tanto, si se puede partir de una tabla de tierra más o menos elevada respecto de los pasillos de tránsito. Con frecuencia se suelen establecer barreras o elementos para sujetar y delimitar el espacio de cultivo. Es habitual emplear madera, cerámica, bloques o piedras.

Son bancales elevados que permiten trabajar con algunas de las orientaciones de la agricultura bio-intensiva modificando los sistemas tradicionales agrícolas de surcos o canteros en los que la vía de riego es aún en muchas regiones por inundación.

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Bancales con limites difusos son habituales en los huertos urbanos.

Como para otros aspectos relacionados con la planificación de un huerto la adaptación hacia zonas con un perímetro cerrado tiene ventajas indudables por lo que concierne al cultivo y a la comodidad y precisión cuando se llevan a cavo las tareas culturales.

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Bancal como tabla cubierto de mantillo con vistas a la huerta de verano.

El montaje de estas piscinas de sustrato tiene que ir acompañado de otras actuaciones como el acolchado, el empleo de un sistema de riego eficiente y siempre un proceso continuo de mejora de las cualidades del suelo, algo más que un simple soporte para las hortalizas. Pueden implementarse técnicas de las conocidas parades o del bancal sándwich, aportando capas de materiales orgánicos en el tiempo y con cavas que no modifiquen el perfil.

Es cierto que en verano estos sistemas pueden repercutir en la evaporación rápida del suelo o al aumento de la temperatura de la tierra porque están más expuestos al sol o por el calentamiento del material cerámico y por tanto en el desarrollo de las plantas. Aun así, incluyendo un moderado coste económico, el balance es más que positivo.

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Bancal con material cerámico que se puede ir llenando con aportes sucesivos de materia orgánica.

Es muy respetable hacer, por tanto, una re-estructuración progresiva hacia el bancal con perímetro delimitado, con algo mas que un trozo de cuerda, en la medida de las posibilidades y recursos de cada hortelano y pensando, a mayores, en el aprovechamiento más efectivo de cada cm del espacio disponible. El huerto no bebiera estar nunca libre de plantas.

Las laderas que se forman cuando se realizan los cultivos en tablas con las pequeñas eras de tierra debido al pisoteo continuo de los bordes reducen el espacio aprovechable y facilitan una escorrentía poco deseable del agua hacia los pasillos; al margen de que puede estar comprometida la integridad de algunas plantas limítrofes la compactación, la tierra apelmazada y dura es siempre un problema.

Cuanto se montan bancales sin retención muy elevados acaban teniendo el aspecto de prismas truncados en los que la superficie en que se pueden instalar plantas es mucho más estrecha que la base. En ese chaflán que se genera no se puede sembrar.

Es evidente que estos trabajos tienen consecuencias estéticas que no vamos a obviar. La presentación de los espacios y las plantas con los demás elementos auxiliares contribuyen a generar otras perspectivas y promover la idea de las cosas bien hechas.

Sabemos que es posible trabajar buscando la imitación de la naturaleza, dejando que el lugar rija la evolución de las plantas, de forma más o menos autónoma y con intervenciones mínimas, pero para eso existen los diferentes criterios de aquello que de forma genérica venimos denominando agricultura ecológica; todos valen si las tareas, o la ausencia de las mismas, permiten que las plantas lleguen a buen fin.

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Una tabla o un cordón de piedras puede evitar la pisada en los bordes y la compactación.

No hace falta siquiera esperar a que el cantero esté libre. En la medida que se van levantando o consumiendo plantas o queda el perímetro más libre pueden colocarse por ejemplo rasillones guiándose de una cuerda y sujetando cada pieza con trozos de varilla de hierro coarrugado.

No hace falta decir que es una estructura muy estable y duradera, resistente a la intemperie o al el deterioro por el contacto con la tierra.

Con el tiempo podremos comprobar que se pueden hacer adaptaciones y acoplamientos de estructuras muy efectivos, como micro-túneles para proteger a las plantas de los rigores del clima.

Salud.

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