MULTIPLICAR ESPÁRRAGOS.

Tengo la impresión de que conocer la fisiología de las plantas que comemos, raíces incluidas, ver directamente su estado, es fundamental para hacer diagnósticos o extraer  conclusiones relacionadas con su salud.

Es una perogrullada pero una parte de la planta se desarrolla bajo el suelo, de modo que, incluso sin medios técnicos sofisticados, desarraigando alguna, se pueden hacer observaciones básicas. Si conozco cómo es la raíz de una tomatera podré tener más datos para comprender algunos de los potenciales problemas. Ya no espero a levantar un cultivo a final de temporada para buscar síntomas, respuestas a posteriori.

Otra oportunidad se presenta cuando se realizan trabajos de propagación de plantas perennes, auxiliares, aromáticas, árboles y arbustos. El aspecto de las raíces es muy significante.

Zanahoria con problemas radiculares.

Voy a tener oportunidad ahora de hacer un repaso de estas cuestiones con plantas de espárrago, en principio, totalmente sanas.

Tras varios años sin cuidados extraordinarios, pero con rendimientos muy respetables, las esparragueras se han ido consolidando y pueden desenterrarse para dividir algunas coronas en manojos de raíces carnosas, con una o dos yemas, para obtener nuevos ejemplares.

Lo habitual para pleno invierno es encontrar la planta en la huerta como muestra la estampa inferior.

Es muy frecuente que los pájaros diseminen las semillas en el entorno y surjan de forma medianamente espontánea unos ejemplares que, si se respetan, pueden ser trasplantados al cultivar principal en un par de temporadas.

En efecto, la reproducción del asparagus officinalis por medio de semillas es muy eficaz, pero se requieren tres o cuatro años, al menos, para empezar a considerar la posibilidad de realizar cosechas. Con la separación minuciosa del material vegetal se acortan muy significativamente los tiempos. Una división de mata.

Es fácil advertir el momento idóneo en que se pueden realizar estos trabajos.

Voy a establecer un nuevo cultivar y las plantas necesarias van a salir de otro de cuatro años que ha entrado en plena producción. 

A pesar de que cabe la posibilidad de que la temperturas moderadas retrasen la parada o no llegue a producirse, en el momento en que el «helecho» (tallos y hojas) empieza a amarillear pueden levantarse las garras elegidas para tal fin. Los meses de pleno invierno son los más pertinentes para hacer los trasplantes.

El asentamiento de las raíces sobre el terreno es muy firme y para sacar las coronas con la mayor integridad que sea posible es preciso, «intuir» las dimensiones que pueden tener bajo tierra,

Se puede practicar una pequeña excavación perimetral a cierta distancia de los tallos procurando que no afecte a otras plantas colindantes de la misma linea de cultivo y que permita ir introduciendo la pala o una buena azada para, a continuación, ir haciendo palanca alrededor.

Una vez descubiertas las coronas -limpias de tierra- se pueden identificar los distintos órganos encadenados que son las referencias para poder hacer la división.

Se distinguen claramente los restos de tallos de la esparraguera que se cortaron en su momento como turiones (el tallo comestible aún no fibroso) y aquellos que se dejaron desarrollar normalmente para que la planta completara su ciclo vegetativo para asegurar su supervivencia, produciendo hoja y realizando la fotosíntesis. Es ésta una función clave para la acumulación de reservas nutritivas y, a su vez, determinantes para la siguiente fase de producción.

Pueden, así, distinguirse los órganos rizomatosos engrosados, (raíces adventicias que suelen tener el tamaño de un lapicero) o las raicillas absorventes que aparecen sobre ellas. Puede encontrarde, si no ha hecho mucho frío, algún espárrago blanco en ciernes.

Algunas raíces son mas oscuras, están secas; apenas carnosas se pueden ir retirando para sanear todo el sistema.

Qué distante puede parecer esta lillium de hojas reducidas a escamas, respecto de hemerocallis, jacintos, ajos, convallarias o puerros.

En un rato de observación se puede conocer la forma en que se propaga la planta a lo largo de los años, el aspecto de las yemas secas o el de las activas que darán origen a nuevos espárragos.

Parece que la progresión es más acusada en un determinado sentido y buscando ligeramente la superficie, del mismo modo que lo realizan otras plantas de la familia.

Creo que puede ser oportuno hacer una breve digresión y comentar un aspecto tan importante como los tiempos de producción de turiones; es relevante para entender cómo se comporta la planta en función de los cortes y si éstos condicionan la obtención de buenos resultados en lo sucesivo, en el tiempo que se mantenga el cultivo.

El lapso de tiempo de cosecha del primero al último de los vástagos en una temporada va aumentando cada año gradualmente cuatro o seis días) hasta que las plantas llegan a su madurez completa en torno a los cinco años. Es muy posible que el cultivo en el primer año empiece ofreciendo sus tallos comestibles durante un semana, pero en unos años se va ampliar a un mes o más.

Parece que la recolección supone, con seguridad, la tarea cultural más delicada porque afecta a la calidad, la homogeneidad del tallo y -parece demostrado- repercute en la futuras cosechas. En realidad en plena madurez del cultivo, si tiene cierta entidad, hay que cortar los tallos cada día y procurar que no superen 18 o 20 cms; pueden crecer entre dos y cuatro cms de un día para otro. Para el día siguiente la parte inferior del tallo puede hacese mas fibrosa.

Cuando en temporada se dejan crecer los tallos por encima de la altura mencionada se hacen más altos y estrechos. Este fenómeno se hace progresivo, se consolida y puede, no solo comprometer el valor culinario de los turiones que aparecerán en adelante, sino también la misma «vida util» de todo el campo de espárragos.

Pero, como para todo lo que tiene que ver con la horticultura, siempre depende. No tienen, por ejemplo, el mismo tamaño el esparrago procedente de una planta femenina que el de la masculina, ni tampoco se pueden hacer siempre todas las tareas como mandan las costumbres y el calendario más riguroso.

Aquellos que conocen un poco el cultivo saben que los turiones finos y altos no son los más tiernos. Los tallos que ya nacen gruesos progresan en consecuencia,  carnosos. Son los mas apreciados.

Acabé superando el prejuicio de que los tallos finos y delgados eran los más suaves y tiernos. Los tallos gruesos lo serán también después sacar la cabeza a la superficie, progresan en consecurncia, carnosos, y los tallos delgados no engordan más.

Retomando el tema principal de estas notas, una vez plantados los fragmentos de las coronas con los órganos descritos y tras un período de latencia, los espárragos comenzarán a brotar en primavera (pocos y finos) con la subida de la temperatura del suelo, a partir de las reservas acumuladas en los rizomas.

Uno de los problemas mas severos de los suelos cultivables es la compactación, pero la esparraguera es una planta de apreciable rusticidad.

No enredo mucho en los cavallones del cultivo a lo largo de los años. El crecimiento de las raíces tiende a la horizontalidad en los primeros veinte cms del suelo.  Por esta razón prefiero aporcar, pero sobre todo ir incorporando en lo alto algunas paladas de humus, compost o mantillo que, a mayores, se va repartiendo progresivamente entre líneas y representa un espacio más flojo para el desarrollo de raíces y brotes.

No descarto pinchar de vez en cuando los lomos con una orca de púas finas (sin voltear la tierra porque la trama de raíces llega a ser muy densa) con el  fin de airear y mejorar la permeabilidad del suelo. Pienso ahora en la localización de los espárragos trigueros, silvestres -que no disfrutan de tierras especialmente abiertas- a los que nadie presta mayor atención que regogerlos y que se perpetúan sin más problemas que aquellos derivados de la climatología adversa o prácticas desafortunadas a la hora de recolectar.

Quizá sean los primeros días del año los que pueda destinar a presentar las garras en la tierra. Tengo que encontrar una localización para un cultivo -más que plurianual, perenne- que puede llegar a perdurar lo mismo que un frutal.

Es necesario preparar el terreno con una labor profunda, planificar el marco de plantación, abrir surcos en forma de W, echar unas paladas de humus de fondo…

Hasta entonces los rizomas ya separados van a pasar unas semanas en cajones de fruta -que he sellado por dentro con papel de estraza- al fresco en un rincón con poca luz.

Como si de una lasaña se tratara dispongo alternativamente capas de pequeñas garras y una mezcla semi-seca de mantillo y arena para que el material vegetal permanezca hidratado.

Pero esas tareas son ya del año nuevo.

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