Guisantes costa.

Quizá el asidero mas robusto para sacar la huerta adelante, en todas sus dimensiones, está en la continuidad más que en espera. Los desvelos en el tiempo.
Uno de los procesos más fascinantes y accesibles a la comprensión de los neófitos en que se ven involucradas las plantas para alimentarse, es la trasformación del nitrógeno atmosférico, que no pueden tomar directamente de la atmósfera, en amonio que si es bioasimilable.

Tengo presentes las imágenes invernales de raíces noduladas de la leguminosas. Un ejemplo muy interesante de las relaciones simbióticas que se producen en la naturaleza y que benefician claramente a los humanos. Son trueques en los que todos los participantes salen beneficiados. Voy sabiendo más de la función de estos nódulos radiculares característicos que -bien estudiados por los expertos- no son lugares de reserva o almacenamiento de nitrógeno; es en esa porción del universo subterráneo donde se realizan los intercambios de nutrientes entre las bacterias (rhizobium leguminosarum) y algunas plantas, gracias a una enzima llamada nitrogenasa.

En el caso de las habas los nódulos pueden ser especialmente grandes.

Me gusta desarraigar de vez en cuando alguna planta para verificar que, en efecto, tras cortar una de esas concurrencias efímeras, ofrece un aspecto rosado, indicio de que hay actividad microbiana.

Se dan, por ejemplo, casos muy notables del cultivares de guisante en algunas regiones que aplican determinadas tareas culturales encaminadas a mejorar las calidades y cualidades gastronómicas. Puedo reseñar algunas que son aplicables a cualquier zona.

A poco más de un mes para la instalación de solanáceas y cucurbitáceas en la huerta, los guisantes van completando su ciclo vital y procuran perpetuarse mediante lageneración de semilla. Las vainas estarán pronto llenas y durante unos días, de forma escalonada, por niveles superpuestos, podrán ser cosechadas con no poco entretenimiento, en un período muy corto. Voy a curiosear primero en los niveles más bajos.

Un año más, después de 190 días van granando.

Solo si se establecen suficientes plantas en
los huertos de autoconsumo pueden cosecharse pulsos para cocinar un simple plato. Hay que trabajar con paciencia un cultivo de ciclo muy largo, en que puede ocurrir de todo, para poder disfrutar del fruto de una de las especies hortícolas de gusto más fino.

Sabemos que no se consume esa curiosa funda orgánica que acoge los granos -salvo en el caso de los tirabeques- y hay una merma importante en el aprovechamiento.

La fase productiva es muy variable. Una primavera calurosa puede malograr bruscamente la cosecha. Por eso muchas tandas de lágrimas verdes no salen de la huerta. No necesitan cocina. Se pueden consumir crudas.

Me parece importante identificar el punto idóneo de maduración y buscar las primeras horas de la mañana antes de que el calor pueda secar los granos, si se van a consumir muy tiernos. En las zonas de origen de estas prácticas se pretende que no maduren, que no se hinchen, que los azúcares de la savia no se conviertan en almidón.

No sé si me puedo permitir comer savia. Pues, como siempre para las cosas del campo, depende. Puede que tampoco deba renunciar a alguna tanda de guisantes tan finos de piel como crocantes en la boca.

Este otoño pasado pude encontrar una empresa que comercializaba guisante lágrima de costa en Guipúzcoa: Aroa, de Guetaria, en concreto. En principio va bien en climas templados de entre doce y 18 grados y baja altitud; puestos en el centro mesetario peninsular parece que se han dado las condiciones para que, por el momento, lleguen a florecer abundantemente y se vean ya algunas vainas.

En principio va bien en climas templados de entre doce y 18 grados y baja altitud; puestos en el centro mesetario peninsular parece que se han dado las condiciones para que, por el momento, lleguen a florecer abundantemente y se vean ya algunas vainas. Se les atribuye allí ciertos matices salados por razones comprensibles y parecen determinantes los suelos en que se cultivan.

Pero en realidad el guisante lágrima o costa no corresponde a una variedad concreta (mejor las que ofrecen un grano pequeño en su madurez) y se pueden emplear aquellas que cada agricultor decida. Incluso las de ciclo corto conocidas, para prolongar la disponibilidad del producto sembrando en febrero; algo parecido ocurre con las pochas en Navarra o La Rioja..

Es cierto que me he preocupado de seguir trabajando para establecer suelos cada día más agregados y ricos en materia orgánica . No he descuidado los tutorados para que se agarren las guías de las plantas en busca de la luz. “Somos el propio suelo. Decía una precursora de la agricultura ecológica que conocemos hoy día.

Los guisantes no trepan solos pero en cuanto los zarcillos tocan un elemento vertical se agarran y aseguran su posición frente al viento. Cuando las plantas abren su zona de ocupación procuro ir abrazando las guías con cuerda para que no se crucen a las espalderas que he establecido en paralelo.

No he tenido que regar hasta hace un par de semanas. Los guisantes son sensibles a los encharcamientos del suelo y pueden presentarse problemas. Pero las raíces son cortas, se desarrollan en niveles altos del suelo y, en función de la
disponibilidad de agua, pueden sufrir estrés hídrico.

Todo ello explica algunas veces el aspecto amarillento de las hojas, los problemas de crecimiento o las mermas en la floración. No puedo dejar de recordar los cuidados, técnicas y rutinas (como por ejemplo el tino en los riegos) que necesitan otras plantas como el tomate, en que cada tarea puede ser determinante para que el cultivo llegue a buen fin.

Creo poder ir confirmando que después de unos años trabajando suelos más equilibrados en los bancales permanentes, cuidando la granja de microorganismos, se pueden eludir algunas fertilizaciones muy comunes en la fase de desarrollo de la planta en que la exigencia de nitrógeno es mayor o luego, más adelante, con refuerzos a base de otros macro-nutrientes como fósforo, potasio, magnesio tan útiles en el proceso de floración y cuajado del fruto. En este sentido ha sido determinante la participación de las propias leguminosas, crucíferas y los cereales.

Una mancha de veza.

Es muy estimulante el aspecto que muestran las filas de guisantes estos días, a un punto de empezar la cosecha.

De modo que no es fácil, no.

A la repetición meticulosa de ciertas tareas tradicionales más o menos recientes o los nuevos y prolijos ensayos, para la consecución de alimentos limpios y nutritivos, se suma lo que hizo un hombre con las semillas que le diera su padre en la Edad de Bronce. Desde no sé muy bien cuando hasta aquí, en el momento en que un área y dos centiáreas que custodio suponen algo más que una alegoría de la vida preñada, telúrica y aérea.

Salud.

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