EL PRADO DE LA ISLA.

“isla. (Del lat. insŭla)… 2. f. manzana … recinto o zona claramente separada del espacio circundante.

Se aprende a estimar la vida en la naturaleza tomando tragos largos. Como si de un vino eminente se tratara surgen, con cada sorbo, en las distintas zonas de la boca, matices, el deleite, la sorpresa… detalles que se agarran al gaznate, al cerebro hasta desencadenar la necesidad, el deseo de dar otro sorbo mas, y otro.

Ahora llega la oportunidad de entrar en una nueva bodega para ir abriendo botellas anheladas durante mucho tiempo: El prado de la isla. ¿Quién quiere guardarlas?

A pocos metros del río Tormes, en su curso medio, donde cambia de dirección de forma brusca para dirigirse hacia el norte, por debajo de la ciudad abulense de Barco, hay una pequeña huerta cercada con piedra seca, pajarera, desmontada en buena parte por las incursiones de los animales salvajes y las vacas en busca de pasto. El macizo occidental de Gredos.

Se trata de la oportunidad de cuidar, custodiar un espacio, atender un trozo de naturaleza en tanto pueden obtenerse alimentos limpios y saludables, dormitar, trazar bancales, sembrar parras, pergeñar amenidades. Una paraje para la agroforistería familiar, si me invento la etiqueta; un bosque comestible diverso que va de la pamplina al castaño.

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Las yeguas van dando cuenta del herbazal.

Hay por delante no pocas oportunidades para derrochar lances y estrategias que tienen sus asideros en la intuición forjada con el avance de los cultivos durante años con dispares modelos hortícolas o las tareas culturales de aquellos que trabajan en orgánico por todo el mundo y que se vienen teniendo en pie por la gratitud de un puñado de maestros, unos pocos amigos y -según la que se puede ya denominar sin pudor, la tradición agroecológica y su dimensión simbólica.

Encontré otro lugar al lado de Lahuertadelosrobles, abierto, amplio, suficientemente diáfano para trabajar con árboles y arbustos frutales, ganado menudo, que puedan arropar un fértil -casi virgen por el tiempo que lleva inculto- espacio hortelano.

El tiempo y las plantas. El tiempo y los animales. El tiempo y el agua. El tiempo y el suelo. El tiempo y los canchos cubiertos con manteles bordados liquen. El tiempo y las herramientas. El tiempo y la elección. El tiempo y la casa cercana. El tiempo y descansar. El tiempo y el cuerpo que me sostiene. El tiempo y las semillas, órganos precursores y regenenadores por excelencia.

Los bloques graníticos que afloran pueden ser excelentes atalayas para cosechar y almacenar agua.

Hay que retirar el portillo improvisado con palos de papel y el proverbial bastidor de una cama.

En tanto se va secando el terreno para voltearlo y retirar las raíces de vegetación muy invasiva, (zarzas y cervunos…) puedo ir semillando y reproduciendo algunas plantas que la historia, la cultura popular hace nobles, porque han dado de comer a la gente.

Comenzamos.

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