A TIRAS.

Tengo sobre la mesa un sobre con semillas montadas en tiras de papel. Es un sistema de siembra muy popular en el mundo anglosajón, de tan dilatada tradición jardinera, pero por estos pagos, tengo pasta mi, muy poca gente lo utiliza.

En ocasiones, en una dinámica mas caserasi cabe, he preparado siembras similares utilizando tiras de papel de cocina, fijando la simiente más pequeña con una papilla de harina, gota a gota y dejando secar.

Voy a poner estas de zanahoria, para hacer un seguimiento de sus sencillas evoluciones, pero sembrando en paralelo otra mano con uno de los procedimientos que vengo utilizando desde hace no hace poco tiempo.

Caigo en la cuenta de que puede, al menos, resultar muy pertinente para siembras en periodos en que las hormigas, que tanto merman la nascencia, están muy activas.

Practico una hendidura de profundidad suficiente con una tabla larga o listón… y cubro por último la cinta con una ligera capa de humus de lombriz.

Las expectativas de que la tierra permanezca húmeda en los próximos dias me anima a intensificar las siembras. La luvia va a ser decisiva en la primera fase de cultivos como las leguminosas y hortalizas de raíz, de hoja, abono verde… En unos días ajos.

Y así procedo: distribuir la semilla a lo largo de una cuerda-guía o apuntando el marco de plantación con la “máquina de corchos.”

Me vale para definir el marco de plantación de unos tirabeques la misma palilla jardinera.

Aparece en los repasos y movimientos de material hortelano una caja con una buena cantidad de pompones de semilla de cebolla, quizá calsost, que cosechara este verano y que ni siquiera había limpiado. Anoche quedó la bandeja al raso y un chaparrón ha hidratado al menos las cápsulas que las guardan.

No tenía intención alguna de conservar esta simiente pero va a tener una oportunidad enterrada de forma intensiva, en líneas apretadas, por si viniera el tiempo benigno y se compusiera un tupido plantel de cebolla, a la intemperie.

Si la superficie del bancal está nivelada -cuando los espacios son limitados- una marca con una tabla o un listón permite poner la semilla de forma homogénea, a la misma profundidad y planificar los espacios de forma precisa.

A lo largo de las cintas de exudación que coloco en superficie y que garantizan la continuidad de la humedad en el tiempo y el espacio, van apareciendo los cotiledones de cultivariedades enterradas hace unos días.

Son las sucesiones, entre otras posibles, tras solanáceas: raíces y plantas de hoja o crucíferas.

Vengo de una sensación de déficit de naturaleza, de las secuelas de un verano de minerales ardiendo. Por fin el otoño alcanza su más gratificante faceta seminal. Van unas líneas de abono verde.

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