Cajas de sombreo

La canícula no perdona a las plantas de tomate.

Cada año se hace más evidente la necesidad de proteger durante el verano algunos cultivos y sus frutos, de los excesos de radiación directa, incluso para aquellas variedades que llamamos o consideramos adaptadas.

Ya la campaña viene lastrada por la temprana ola de calor.

Algunos tipos de tomate tienen, de partida, grandes dificultades porque son de porte más abierto y desarrollan poco follaje. Una cualidad deseable para territorios con problemas de humedad y hongos.

Es cierto que los tomates cherry o incluso los de tamaño cóctel tienen mejor respuesta a las quemaduras seguramente por el tamaño; sencillamente ofrecen menos superficie a los rayos del medio día y las primeras horas de la tarde. Ese sol del suroeste.

Viene siendo habitual, por tanto, que una buena parte de la producción se pierda.

Los síntomas son claros: aparecen manchas blancas redondeadas como si fueran el punto de convergencia de los rayos solares a través de una lupa.

En cuanto observo el comienzo de la fisiopatia en frutos verdes procuro quitarlos porque en la medida que vayan madurando, la quemadura tb se hace más grande y solo puede esperarse la pudrición.

Por el momento, para salir al paso, tapo los racimos de tomate más expuestos, procedentes de las primeras flores, con cajas de madera o pliegos de cartón, ramaje de los arbustos del entorno o cualquier elemento que tenga a mano y sirva para tal fin.

Si se levantan micro-túneles para proteger los cultivos en invierno no cabe ya duda de que hay que ir pensando también en la construcción de sistemas de sombreo de fácil montaje, económicos, que abarquen bancales, toda la superficie de los huertos.

Pasa por la utilización de mallas con distintos pasos de luz y soportes adecuados para que los lienzos no ofrezcan resistencia al viento y permitan el descenso de la temperatura bajo su zona de influencia.

Ya he renunciado a cultivar judías de verdeo y es decepcionante porque la leguminosa en sus mejores condiciones de cultivo tiene un rendimiento más que respetable en al menos dos tandas.

Por encima de treinta y cinco grados, y si se mantiene en el tiempo, los tomates dejan de crecer, se perturba seriamente el polen, hay muerte celular.

Aquellas variedades que fueron seleccionadas por su resistencia y rendimiento de resuelven este año más que

Las cucurbitáceas soportan bien estas eventualidades si no les falta el riego adecuado. Por las mañanas lucen espléndidas en toda su vigorosa expansión.

Quería insistir en la utilidad de la colección de cajas que en un principio iban destinadas a ser camas altas o bandejas para colocar las tomateras.

He podido cubrir antes los plantones tiernos y protegerlos del sol hasta que han ido arraigando y echando hoja nueva, pero incluso he preparado con estas chapas de madera ensamblada pequeños habitáculos donde colocar dos pares de lechugas, a sabiendas de que julio y agosto no son meses para plantas de hoja tan tierna.

Otras solanáceas están en La Gloria. Se precipita la producción de berenjenas y los pimientos florecen con generosidad augurando una cosecha apatente. No cabe insistir en que aman el sol y sus hojas son de una eficacia incuestionable.

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