EL BANCAL EN TRANSICIÓN.

Los bancales o paratas con que se estructuran los pequeños huertos de auto-consumo, familiares o urbanos y sobre los que crecen las hortalizas no son elementos estáticos, no permanecen inalterables.

Huelga decir que son determinantes el lugar y la naturaleza del espacio donde se sitúan los huertos urbanos y si hay suelo o tierra cultivable disponibles (frente a una terraza, solería, etc) y, por tanto, si se puede partir de una tabla de tierra más o menos elevada respecto de los pasillos de tránsito. Con frecuencia se suelen establecer barreras o elementos para sujetar y delimitar el espacio de cultivo. Es habitual emplear madera, cerámica, bloques o piedras.

Son bancales elevados que permiten trabajar con algunas de las orientaciones de la agricultura bio-intensiva modificando los sistemas tradicionales agrícolas de surcos o canteros en los que la vía de riego es aún en muchas regiones por inundación.

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Bancales con limites difusos son habituales en los huertos urbanos.

Como para otros aspectos relacionados con la planificación de un huerto la adaptación hacia zonas con un perímetro cerrado tiene ventajas indudables por lo que concierne al cultivo y a la comodidad y precisión cuando se llevan a cavo las tareas culturales.

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Bancal como tabla cubierto de mantillo con vistas a la huerta de verano.

El montaje de estas piscinas de sustrato tiene que ir acompañado de otras actuaciones como el acolchado, el empleo de un sistema de riego eficiente y siempre un proceso continuo de mejora de las cualidades del suelo, algo más que un simple soporte para las hortalizas. Pueden implementarse técnicas de las conocidas parades o del bancal sándwich, aportando capas de materiales orgánicos en el tiempo y con cavas que no modifiquen el perfil.

Es cierto que en verano estos sistemas pueden repercutir en la evaporación rápida del suelo o al aumento de la temperatura de la tierra porque están más expuestos al sol o por el calentamiento del material cerámico y por tanto en el desarrollo de las plantas. Aun así, incluyendo un moderado coste económico, el balance es más que positivo.

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Bancal con material cerámico que se puede ir llenando con aportes sucesivos de materia orgánica.

Es muy respetable hacer, por tanto, una re-estructuración progresiva hacia el bancal con perímetro delimitado, con algo mas que un trozo de cuerda, en la medida de las posibilidades y recursos de cada hortelano y pensando, a mayores, en el aprovechamiento más efectivo de cada cm del espacio disponible. El huerto no bebiera estar nunca libre de plantas.

Las laderas que se forman cuando se realizan los cultivos en tablas con las pequeñas eras de tierra debido al pisoteo continuo de los bordes reducen el espacio aprovechable y facilitan una escorrentía poco deseable del agua hacia los pasillos; al margen de que puede estar comprometida la integridad de algunas plantas limítrofes la compactación, la tierra apelmazada y dura es siempre un problema.

Cuanto se montan bancales sin retención muy elevados acaban teniendo el aspecto de prismas truncados en los que la superficie en que se pueden instalar plantas es mucho más estrecha que la base. En ese chaflán que se genera no se puede sembrar.

Es evidente que estos trabajos tienen consecuencias estéticas que no vamos a obviar. La presentación de los espacios y las plantas con los demás elementos auxiliares contribuyen a generar otras perspectivas y promover la idea de las cosas bien hechas.

Sabemos que es posible trabajar buscando la imitación de la naturaleza, dejando que el lugar rija la evolución de las plantas, de forma más o menos autónoma y con intervenciones mínimas, pero para eso existen los diferentes criterios de aquello que de forma genérica venimos denominando agricultura ecológica; todos valen si las tareas, o la ausencia de las mismas, permiten que las plantas lleguen a buen fin.

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Una tabla o un cordón de piedras puede evitar la pisada en los bordes y la compactación.

No hace falta siquiera esperar a que el cantero esté libre. En la medida que se van levantando o consumiendo plantas o queda el perímetro más libre pueden colocarse por ejemplo rasillones guiándose de una cuerda y sujetando cada pieza con trozos de varilla de hierro coarrugado.

No hace falta decir que es una estructura muy estable y duradera, resistente a la intemperie o al el deterioro por el contacto con la tierra.

Con el tiempo podremos comprobar que se pueden hacer adaptaciones y acoplamientos de estructuras muy efectivos, como micro-túneles para proteger a las plantas de los rigores del clima.

Salud.

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