COBERTURAS SULFUROSAS.

“Lo que está herido en nosotros pide asilo a las cosas más pequeñas de la tierra y lo encuentra”.
Christian Bovin

El trabajo sobre el terreno cultivable me aleja del papel en blanco, de la pantalla brillante y el cursor que apremia. Con todo, no me agrada la demora en publicar.

No puedo dejar de cumplir con algunos rituales, como hacer inventario de semillas según va venciendo el año astronómico para enseguida ponerlo por aquí y poder seguir cediendo semillas o perpetrar trueques.

La perilla roja parece ya a punto para cortar y seleccionar semilla.

A veces unas fotografías y un comentario al pié sería suficiente para dar señales de vida. Pero pudieran ser tan intrascendentes o vanales…

Si tiene algún sentido este espacio virtual tiene que ver con mostrar lo que me ocurre en tanto hago lo que hago. Describir de forma burda algunas tareas culturales, la exposición de los trabajos para que medren plantas comestibles, para lo que ahora toca, pueden justificar alguna que otra publicación. Q

No olvido la descripción y caracterización de algunas variedades de tomate cultivados en verano.

Por las tardes continuó con los hilvanes suspendidos de la mañana. Algo siempre queda por hacer.

Como en la mañana encuentro plantas deboradas por las aves tengo que improvisar una estructura para colocar una red. Con seis tablas de un palet colocadas en forma de tienda canadiense, dos cañas a modo de cumbrera y unos clavos puedo cubrir ahora de forma eficaz brasicas y lechugas, acelgas o escarolas.

He comenzado la recolección de hojas gigantes: berzas, cavolo nero… Las más viejas o de peor aspecto no se tiran. Pueden utilizarse a modo de acolchado cubriendo amplias zonas del bancal. El azufre que contienen las brasicas actúa como inhibidor en la germinación de esas plantas que brotan en momento y lugar inadecuados.

Éstas sábanas vegetales en combinación con paja, por ejemplo, actúan como reguladores térmicos, retienen la evaporación que genera el viento, funcionan como cebo para los pocos grillos que resisten y, tras un periodo de tiempo variable, entran a formar parte del suelo, engordando el nivel de nutrientes.

Es otra opción al compostaje. Pero vale también a veces cortar, picar a mano y tirar sobre el terreno, sin más, como hago con raíces de puerro y los extremos de sus hojas más duras o las de cebolla entre otros desperdicios hortelanos. No suele gustar un bancal sembrado de restos de cosecha, pero solo hay que darle a la naturaleza un poco de tiempo. Troceo la hojarasca aún verde de algún pié de solanacea, piso tomates que cayeran de la mata seca.

Se me ocurre que las hojas de bardana pueden asumir la misión cobertora. El aprovechamiento de la raíz de ésta planta plurianual aún queda lejos y la parte aérea que se desarrolló durante el verano es tóxica. No conozco en absoluto cómo cuándo o qué se come. Veremos.

Los pétalos de la rosa del azafrán tras el desbriznado vuelven a su lugar de origen.

Al levantar las plantas de tomate se fueron confirmado algunas sospechas sobre la presencia de nematodos aunque no de forma generalizada.

La mejor intervención que se puede hacer a este respecto -complementando otras medidas de control integrado y siembra de plantas auxiliares- es introducir materia orgánica en el suelo y facilitar la reproducción impúdica de la mesofauna. Y voy a empezar ya mismo dando de comer a hongos y demás bacterias o protozoos que contribuyen al equilibrio estructural y ecológico del suelo. Algunos horticultores versados recomiendan incorporar no menos de un kilo de materia orgánica, humus, etc por metro cuadrado y año. Pero a mayores, no desdeño, visto lo visto, hacer aportes continuos, que ahí van quedando.

Va de raíz. La semana que entra va de todas esas plantas de las que consumimos las partes subterráneas o los tallos blanqueados. Pero ya voy abusando de la paciencia del improbable lector y será otro el momento de ponerlo de relieve.

Salud.

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