ENSALADA DE GARBANZO NEGRO.

“E immersi
noi siam nello spirto
silvestre,
d’arborea vita viventi.”
De “La pioggia nel Pineto” G. D’ Annunzio.

Llega a su fin el ensayo con el garbanzo negro de Alozaina, que comenzó en marzo, haciendo una prueba en la cocina.

He puesto cuatro puñados de ésta rústica legumbre en remojo durante algo más de veinticuatro horas. Ya en este momento pierde parte de ese color negro tan característico. Me han preguntado si mantendría el color al cocinarlo; tampoco entiendo que tenga necesariamente que conservar ese aspecto.

En pleno verano me he decantado por una ensalada, con lo que tenga por ahí. Las combinaciones son múltiples y tras cocer los garbanzos durante una hora en olla a presión con sal, unos ajos y laurel, los he mezclado con pimiento rojo, aceitunas negras, tomatillos verde uva, alcaparras. Un aliño de aceite, sal y pimienta, limón, perejil… puede servir para pasar el corte. Pero tenía remolacha y huevo duro y estoy en que se pueden hacer mejores combinaciones. ¿Y con pesto?

Lo más relevante es que la legumbre queda entera, dura, si la comparamos con las texturas de variedades nacionales fijadas en los años ochenta o con el altísimo porcentaje de las que entran procedentes de Méjico o EEUU, de gusto más plano.

Perfectamente comestible, el garbanzo rompe a modo de terrón, más granulado, al masticar y se aprecia en la boca la textura áspera de la piel. No he notado molestia alguna en la digestión. Ni sombra de los estertores proverbiales de tales alimentos.

Es muy probable que tenga un recorrido culinario mas agradecido. Investigando con humus, cocidos y potajes.

El garbanzo negro oscurece el caldo al cocer, más intensamente que otras legumbres bien conocidas y ya supone una eventualidad muy apreciable para prepararlos, por ejemplo, con chipirones, con tinta…

No es un superalimento. Si lo comían las bestias y los campesinos más pobres, (apreciamos hoy como nunca el pan negro y otras integralidades) no voy a dejar de catarlo. No es una medicina, ni sospecho que pudiera tener atributos nutritivos adicionales más allá de las derivados de su cultivo en suelos equilibrados y fértiles…

El cultivo del garbanzo negro y su incorporación esporádica a la dieta entra dentro de esa idea amplia, genérica que nos abraza de diversificar, consumir variedades autóctonas o en riesgo de desaparecer y, por supuesto, siempre va a sorprender a propios y extraños. No descarto en su casó, más adelante, la distribución.

Me peta. Me gusta su aspecto mineral y su mucrón y aprecio su gusto agreste.

Cultivo a cultivo, se queda. Encuentro, seguro, sitio mas amplio para repetir.

Salud.

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