DE PARRONES, PODAS Y NIEVES.

La decisión no es un instante, sino un proceso. La decisión tiene una historia, una preparación, una maduración. Requiere tiempo. ¿Cuánto? Su propio tiempo, ni más ni menos. Tiempo de humus, de barbecho, la temporalidad de la emergencia.”.  
                                                                                                                                                                                        Atribuido a Jean Oury.

Decía Bigas Luna que la presencia de plantas es síntoma de felicidad.

La parra es una excelente promotora de sutiles satisfacciones y de bonanzas recurrentes: los pasos de la luz entre las hojas, la marcha de pámpanos y zarcillos vistos desde una posición privilegiada bajo el baldaquín verde, la evolución del envero de la uva o algunas tareas que la miman; es agradable la sensación de que ya no se parte de cero en la construcción vegetal, oculta, silente.

Las plantas tienen el mismo protocolo de crecimiento sobre y bajo tierra y puedo imaginar raíces en busca del cationes, pero atiendo esta vez a lo más evidente

Aún hay tiempo, pensaba días atrás, de podar la parra moscatel antes de que alcance la borrasca el territorio. Esta temporada va encaminada la tarea a mejorar la producción de uva más que a la generación de sombra. (El otoño pasado se han cosechado veinte kilos de uva)

No podía dejar de intentar, a su vez, reproducir esta semileñosa de muy buena clase.

En esencia la poda que se realiza en invierno a la vid busca quitar madera. Si se dejan muchas varas para producir hoja la planta emitirá menos flores y por tanto menos uva. Se pretende suprimir -periódica y selectivamente- una buena parte de la última vegetación, toda vez que cada individuo tiene ya un forma predeterminada. Más adelante se realiza un deshojado o poda en verde de la que, si fuera a realizarse, podré hablar en otro momento.

Intento apuntar aquí, después de algún tiempo alejado de la gacetilla, algunas descripciones y anotaciones sobre un tema cuya verificación  y para diferentes entornos siempre estará condicionada por factores de fertilización, variedad, clima, suelo, etc, (Siempre depende), pero tb sorprendido por la magnitud de una nevada que ha bloqueado la vía de acceso a la aldea.

En efecto, los expertos dejan claro, por ejemplo, que el vigor vegetativo de la parra es inversamente proporcional al de la floración, de modo que la poda no es tema baladí. No es de ningún modo una planta silvestre y la intervención del hombre es imprescindible.

Observo cómo ha quedado el ramaje de la parra que da la bienvenida en el patio de casa -perdidas ya todas las hojas- y decido desde el suelo los primeros cortes. Arranco desde el fuste principal por cada ramificación dejando pulgares con dos yemas y alguna espada; voy valorando opciones y seleccionado las guías que van a llevar a la planta un poco más lejos. Se cortan sarmientos en paralelo o cruzados.

De derecha a izquierda: espada y pulgar. Dos pulgares resultantes del corte de ramas del año anterior.

Está contrastado que cuantas menos yemas se dejen en la rama que se va cortar más vigorosos se manifiestan los brotes en primavera, de ahí que sea habitual dejar no más de tres. Es fundamental proceder con cierto tino y partir con idea clara de que las flores nacen en brotes del año anterior. No salen de madera vieja.

 

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Los restos de poda más aparentes van destinados a la reproducción.

Procuro no cortar muchas ramas viejas, mas gruesas, a ras de las principales (poda ciega). Son ya elementos esenciales para la acumulación de reservas y juegan una función primordial en la aparición de las jóvenes.

Mi vocación parralera tiene algún tiempo. Alcanzo a conocer ya “las cuatro reglas” pero confundo términos y nomenclatura relacionada con el oficio y el cultivo, no acabo de hablar con propiedad su fisiología o de tareas culturales, pero con cada ciclo le saco más provecho, sobre todo en lo que se refiere a la cosecha.

Cada pie es distinto al siguiente en la viña o el parrón y, si bien sólo los expertos podadores abordan el trabajo de manera rápida y bien encaminada, ya voy realizando ésta y tareas similares con discernimiento.

De forma que llaman los entendidos oreja o espada a segmentos vegetales, ramas que pasan de seis brotes, y vara a otros, si aquellas se mantienen en toda su longitud, acaso despuntada.

                                                                 Fisiología de la vid. Fuente: Cajamar

Suelen aparecer más racimos cerca del tronco principal. Es aconsejable en consecuencia buscar el equilibrio entre el puro ramaje y el fruto. Procuro que, a la postre, haya un reparto proporcional de racimos por toda la planta.

Algunas cosas van quedando claras: los desequilibrios inhiben el rendimiento. En efecto si algún año se descuida está tarea, la parra emite fronda con brotes muy largos, pero no dan fruto.

Otro comportamiento, bien descrito ya, de vitis vinifera implica que los brotes son más vigorosos si crecen en vertical y es mayor la producción de flor en aquellos que crecen más inclinados. Es éste un fenómeno que se acentúa cuanto más se acercan las ramas a la horizontalidad. La savia tiene más dificultad para circular cuando la rama va mirando progresivamente hacia abajo, por lo que se genera menos hoja y mas fruto. No es por tanto casual que se hayan empleado tradicionalmente estructuras en parra, en cordones o en “T” para la producción de uva de mesa, intentando también la aireación, el alejamiento de la eventual humedad del suelo y la prevención  de enfermedades fúngicas.

Como para otros frutos la cantidad de racimos incide en el tamaño y hay técnicas bien documentadas para eliminar algunos pomos florales -si se muestra la planta muy cargada- en beneficio del calibre.

El viento no viene sólo: agua, tan necesaria, y un frente frío.En los primeros días de enero hasta donde alcanza la vista, al pie del Macizo Occidental de Gredos, el paisaje amanece cubierto por treinta y cinco cms de nieve.

La víspera he tenido tiempo de buscar acomodo para una veintena de sarmientos.

Llegado que sea el nevazo, cubre el silencio albar el primer renque que inaugura la viña. Sembrados han quedado unos pies de uva Moscatel roja y blanca, Arbilla y Corazón de cabrito. La huerta del Cañamar acogerá también la variedad del Cuerno rosada, Molinera y Corinto procedentes del proyecto de recuperación de variedades históricas que se viene realizando desde hace unos años en la localidad de Terque. Almería.

 

Son buenas las expectativas de que las las variedades puedan encontrar acomodo en un emplazamiento a mil metros de altitud, en la Iberia Continental, en otro suelo y con distintas condiciones climáticas; es conocida su proverbial adaptabilidad en toda la Cuenca Mediterránea. Pienso, incluso, que podrían variar para mejor en unos años algunas cualidades organolépticas de la uva, de su piel o pulpa y soy consciente de que se modificarán otros vectores como los tiempos de maduración o matices de color y estarán menos expuestas a ciertas enfermedades o fisiopatias derivadas de los vientos muy calientes.

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En este año del trasplante voy a respetar las dos ramas

Sobre la cuerda que me sirve de guía he trasplantado y tutorado esta planta de la imagen que permanecía en un gran contenedor produciendo fruta ya. El próximo año la poda tiene que promover la formación de una planta en doble cordón que se bifurque a la altura del pecho.

Subestimo en ocasiones las consecuencias de los fenómenos meteorológicos en el monte, en la huerta. No podré decir que no estaba al tanto. Había que buscar un hueco sin heladas -tres o cuatro días- para realizar estas tareas, pero el hortelano las más veces no saca el tajo adelante cuando quiere, sino cuando puede.

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En algunos hoyos aparece la roca madre a poco más de cuarenta cms. Los encharcamientos en el entorno cercano o la naturaleza de la vegetación espontánea dan indicio de la saturación del suelo. La textura franco limosa derivada de los aportes milenarios del aluvión en la vega y la variable superficialidad del granito van a condicionar los cultivos. No necesariamente para mal.

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Las encinas centenarias no se sorprenden.

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Otro es ya el panorama. En días sucesivos el hielo generado por la baja temperatura de la tierra marcará el ritmo. Confío en que estos meteoros no interfieran en el cierre de las heridas o en los resultados de la propagación.

Me quito las polainas y las botas. Sacudo el barro pegado a la rodilla y atizo la lumbre.

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