HACIENDO SUELO.

“Cuando veo algo tan sumamente perfecto que solo podría convertirse  en una foto (o un cuadro, un poema, un relato, o una canción…) de belleza total, me revuelvo y me vuelvo hacia la ruina, lo roto o  quemado, en resumidas cuentas, lo vivido.
          Laura Caneda.

 

Los hongos y las plantas vienen compadreando desde hace más de cuatrocientos millones de años. Parece que les va bien.

Hace algún tiempo un hortelano amigo me obsequió con una muestra de micorrizas. Era la finalidad primera esperar a que los tomates estuvieran bien acomodados en los bancales para incorporar cerca del tallo, una vez diluido en agua,  el contenido del sobre. Pero me he adelantado y -aprovechando que están creciendo con buen tono unas manos de arvejas- he planeado probar si es posible infestar la leguminosa, una de las familias de plantas que mejor asume la simbiosis.  De modo que el destino inicial de esta pizca de esporas,  vinculadas recientemente en horticultura a mejorar el rendimiento de las tomateras y otras plantas como si de un abono se tratase, va camino de resolverse dando prioridad a la reproducción del hongo para contribuir a la vivificación del suelo. Aun así, no deberían verse afectadas todas las plantas de guisantes porque han quedado algunas en otra tabla, al margen de la aplicación, para observar las evoluciones de unas y otras.IMG_20170513_102708764

Comentan los que saben que Glomus intrarradices es uno de los hongos endomicorrícicos más comunes por estos andurriales hispanos y estos últimos años algunos agricultores lo vienen utilizando como “fertilizante biológico”.  Atendiendo a las presentaciones comerciales, el inóculo está formado por esporas, partículas de micelio y arcillas inertes…  En puridad esta mixtura no es un fertilizante; más bien el uso más recto se derivaría de una técnica, un procedimiento integrado en un conjunto de trabajos destinados  reintroducir organismos vivos en el medio y que actúan directamente, en comandita con las raíces, para incrementarlos agregados del suelo y  la salud de la planta, la resistencia a los ataques de enfermedades y plagas y, por consiguiente, el rendimiento. (No olvido nunca la finalidad primera y cabal de este huerto: producir alimentos limpios y saludables.) Estas experiencias son, hoy por hoy, alternativas desarrolladas, con rigor científico, a la fertilización convencional de NPK, mas biocidas  y que tan aciagas consecuencias está generando en las últimas décadas para el agro a nivel mundial.

En esencia el hongo de marras, pionero en suelos pobres en nutrientes, estimula el desarrollo de las diferentes especies de plantas con las que se hermana; sus hifas penetran las células de la raíz donde forman unos órganos característicos, organizados para el intercambio de azúcares y nutrientes con la planta huésped.   La mayoría de ellos también forman pequeños nódulos en y entre las células de la raíz. Desde las raíces colonizadas los micelios crecen en la tierra hacia fuera y actúan a modo de extensión del sistema radicular.Se empieza a conocer mejor el proceso por el cual las plantas avisan al cultivar, a través de este íntimo vínculo, de la amenaza de una plaga o una enfermedad.

Muchas especies Glomus pueden producir esporas dentro de la raíz, (como por ejemplo, el organismo al que vengo haciendo referencia) y generalmente se propagan a través de los animales del subsuelo. Las micorrizas arbusculares  no pueden sobrevivir ni reproducirse fuera de la raíz viva de una planta huésped;  rápidamente coloniza especies importantes como maíz, trigo, alfalfa, vicia faba… u otras y eso puede ser determinante para lo que me interesa a la hora de planificar “cultivos” específicos del hongo con cereales u otras leguminosas y  ampliar su presencia.

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En otras ocasiones cuando el entorno, el tiempo y los recursos me lo han permitido, he buscado hongos y otros microorganismos en el sotobosque de media montaña, al pie de Gredos, bajo encinas centenarias o campas arbustivas.  No era complicado para lo que pretendía en ese momento, bastaba recoger en zonas umbrías esa primera capa de suelo fértil, incluyendo hojas, raicillas e hilos claros, excrementos, materia orgánica e inorgánica y que funciona como precursor del humus.  Estas operaciones repetidas con asiduidad pueden conseguir mejoras sustanciales en la estructura  de los suelos empobrecidos o sin apenas vida microbiana, como es el caso del huerto periurbano en el que estoy metido.

Es ésta una actitud encaminada a mejorar los procesos que se organizan en la pila de compost y, sin ser del todo desatinada esta tendencia, el proceso de aproximación a las micorrizas me ha permitido abordar estas nuevas prácticas culturales de forma más meticulosa.

La pretensión de esta entrada es, por tanto, dar cuenta de un paso, más allá de la discreta y proverbial incorporación de estiércol,  en el  proceso que inicié al levantar los bancales para generar suelo  y mostrar las primeras actuaciones, pero sin descuidar ningún procedimiento contrastado que contribuya a obtener un soporte vivo,  fértil, para las hortalizas.

Son diversas las fuentes  consultadas, de mayor o menor rigor y  extensión, que pueden consultarse para acercarse a este sorprendente mundo tan espectacular regido por la colaboración, el trueque o el intercambio.

De a aquí para allá  tengo  que  adaptarme  a escenarios diferentes y por ello  organizo este ensayo sin mayores expectativas, por ahora, que introducir el hongo en un cultivo, pero también la multiplicación de esporas en un contexto de modales orgánicos incipiente. Léase: laboreo proporcionado,  cuidado de la vida macro y micro-orgánica, abonados, humificación continua, siembra cercana y superposición de cultivos, rotaciones, cultivos mixtos y otras conductas destinadas a generar con más tino y de forma integrada materia orgánica y agregados que sujeten la humedad en los primeros veinticinco cms de tierra.

Ratifico, según ligo  la solución, esta idea de ir  plantando intercaladas en los próximos días  las solanáceas, (no arrancar las plantas de guisantes) y esperar el contagio a través del contacto de las raíces o animales. La tierra a estas alturas del año  va tomando  la temperatura apropiada para trasplantar.  En todo caso, cuando las primeras plantas hospederas se fueran agostando (si tuviera éxito la simbiosis), podría ser viable cosechar esporas sacando las raíces, para después procesarlas y  convertirlas en un nuevo soporte que se pueda guardar, o sencillamente segar las plantas y dejarlas en el terreno.

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Es habitual  en este procedimiento mezclar el polvo con el agua que se utiliza para regar si está libre de cloro o, en su defecto, agua destilada o de lluvia.  Una vez aplicado el jugo al pie de las plantas he abierto el sistema de riego para facilitar el proceso.

 

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No debiera perder de vista el sembrador curtido este proceder mutualista de algunos organismos que tan importante papel desempeña  en el ecosistema de las huertas. Para los más no son más que monsergas.

Queda pendiente ilustrarse y  forjarse un criterio sobre las condiciones en que mejor se desarrollan estos conspicuos organismos -que tanto darán que hablar por estos pagos- y sus ciclos… temperaturas, estaciones más propicias para su activación. Estoy medianamente convencido de los resultados, pero tampoco será un drama si en el próximo semestre no hay evidencias de su propagación, porque nunca se parte del absoluto cero.

Completados, grosso modo, los trabajos  de diseño  y organización del huerto es probable que, abundando en estas resoluciones orgánicas, pueda dedicar algunos ratos a capturar los microorganismos con  más presencia en el entorno y conocer, siquiera de forma genérica, aquellos que más van a dar la cara.

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Es este huerto hirsuto cada día un poco más amable y comestible.  Todo suma: una pequeña acumulación de hojas, un brote descartado, los meteoros… (El viento también cultiva). Para su buena marcha de los cultivos debe seguir el hortelano el mismo protocolo sobre y bajo tierra aunque las velocidades sean bien distintas.   La memoria de un huerto habita en el suelo.

Salud

micorriza

Algunas referencias:

http://www.monografias.com/trabajos-pdf2/tipos-micorrizas/tipos-micorrizas.pdf

rjb.revistas.csic.es/index.php/rjb/article/download/334/328

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