AL TUNTUM.

A resultas de la actividad veraniega,  después de la cosecha mollar, recorre el hortelano los bancales, a sabiendas de que pueden reservarle aún pequeños gozos, otros aromas no necesariamente agradables de plantas auxiliares, quizá algunos alimentos.

En apenas una hora da una vuelta  para  empaparse de la nueva estación, seguir a la intemperie.

Las capuchinas se dispersan  bajo la hojarasca seca de las tomateras -al ritmo de las lluvias-  en la cabecera del bancal.

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En tierras donde proliferan  las adventicias los acolchados suelen ser contraproducentes si no se está muy pendiente de que no se hagan estas demasiado grandes.  Las lechugas  ganan la partida a las demás hierbas porque en unos días estarán  ya para cosechar.

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Algunos  de los pimientos finos y alargados, que algunos amigos  sugieren que nombre cornicabra, quizá cuelguen en la terraza, en la confianza de que no se pudran.  La cebolla al pie de la planta  que muestra  la imagen inferior  no ha ganado a estas alturas buen tamaño y debería evolucionar, bien arropada, hacia cebolleta.

Al retirar las plantas secas, juncias y cardos marianos, han aparecido los puerros que sembrara en el verano y que daba por perdidos; no más gruesos aún que un lapicero. Sólo cabe aporcar y esperar.

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No es relevante la ruina de las plantas si los frutos acaban de madurar y van cogiendo color.

Algunas variedades en tanto no hiele siguen floreciendo y los frutos que fueran cuajando al final del verano  están ya en vías de recolección.

Sorprende  las  planta  de tomate gallego intentando sacar adelante una segunda tanda en el  final del ciclo ya olvidado.

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El tomate, lo sabemos por experiencia,  es un fruto climatérico, capaz de madurar después de ser cosechado cuando ha superado cierto punto de desarrollo; no es el caso de los pimientos que permanecen el las bandejas de la cocina tal cual,  ablandándose, verdes o pintones.   Algunas piezas de malacara abren sus carnes a causa de las lluvias de estos días, pero otra buena cantidad aún irá completando este proceso lento de maduración  en casa.

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Esta es la primera imagen que puede ofrecerse de las patatas azules. Se sembraron al buen tuntún, pero pueden hacerse aportes de materia orgánica o de purín de consuelda para mejorar el rendimiento y soslayar  cierta ingenuidad que revela el hortelano sobre el tema. El aspecto que muestran las plantas no parece que pueda inquietar, por ahora.  Quizá llegue a cuajar  una cosecha  mínima  de tubérculos de esta variedad de ciclo corto, que gusta de los días con algo menos de luz.  Una prueba invernal.   wp-image-382776048jpg.jpg

Es la horticultura orgánica a pequeña escala una actividad benigna. Sembrar, cuidar y recolectar frutos y plantas al pie de casa es cultura. Algo ha sido construido y no es casual.

El plantón de consuelda estará algún tiempo en el contenedor hasta que se le reserve un lugar en el huerto.

No puede demorarse más este post. Se precipitan los acontecimientos meteorológicos  y el huerto es ya otra cosa.

Salud.

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