PATATA AZUL.

22.   Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?
                                                                 Jorge Wasensberg.

Pues depende, respondería al autor del aforismo.

Hace tiempo que quería hacerme con unas patatas azules para reproducir y volver a sembrar. Es una variedad de pequeño tamaño,  ya no poco común en Europa y con cualidades culinarias más que apreciables.

Este otoño compré un kilo de este llamativo tubérculo en un mercado local a unos agricultores que trabajan en eco.

Tenía la peregrina impresión de que aguantarían sin echar brotes hasta San José.  De modo que preparé un sustrato con serrín y arena al 50%  en un bote de plástico con drenaje y en él las  coloqué para que no se deshidrataran, pero tampoco se pudrieran. Este es un sistema que se utiliza con algunas semillas forestales, como bellotas y castañas,  para que conserven su capacidad de germinar hasta el momento de plantar en febrero, aproximadamente. Son suficientes riegos esporádicos, que mantengan un nivel de humedad óptimo, para conservar frutos y semillas grandes en buenas condiciones. Pero, a pesar de que las patatas han estado en el exterior y a cubierto, han empezado a germinar.  Las temperaturas cálidas de este invierno han precipitado el suceso siempre sorprendente de la reproducción vegetativa antes de tiempo y me ha descolocado.

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Todos sabemos que las patatas echan brotes en las despensas o los cajones de casa, incluso las de origen comercial, si  no se ponen los medios para  inhibir esta contingencia natural.

Pero claro, tengo algunas dudas  Hay unas cuantas rutinas, un puñado de trabajos culturales que se deben contemplar. Es habitual entre los agricultores en convencional quitar todos los brotes cuando salen, dejar que se arruguen un poco y sembrar troceadas dejando al menos un ojo en cada pedazo.  Son sólo patatas,  pero el acto de llevarse un trozo de tubérculo u otra hortaliza a la boca está sujeto a variables imprevisibles.

¿Probaré las patatas azules esta temporada? Pues, de nuevo depende. He aprendido que es recomendable empaparse en temas genéricos en horticultura, pero me decanto con cada temporada por afinar, por conocer en profundidad un puñado cultivos determinados.

La estabilidad de los cultivos precisa adaptación y equivocarse lo menos posible en la toma de decisiones. Trabajo con una cruel paradoja. Natural puede definirse en oposición a cultural, por la ausencia de intervención humana. De modo que cultivo en orgánico o eco y cosecho productos naturales, pero sólo un poco. Para denominar una berenjena como “natural”, sensu stricto, no sirve tener en cuenta unas serie de medidas y actuaciones predeterminadas, cuando la yerba canónica sería aquella que descubriera algún paisano hindú, birmano -o chino hambriento- hace dos mil años.

Pero no voy a ser más papista que El Papa. Me sirve esta hipérbole para asumir que trato de imitar culturalmente (observación, domesticación, evidencias científicas, manejos…) a la naturaleza cuando cultivo, en una escala respetuosa con el  medio, sin biocidas o fertilizantes de síntesis, pero estoy convencido  de que para dar pábulo a mi humilde y saludable conveniencia de intentar conseguir unas hortalizas más limpias y saludables.

Pero hablaba de patatas azules y de cómo aprender a cultivarlas.

Aunque me decanto por dejar el tinglado como está, a la espera de que no vaya a mas el proceso iniciado y en unas semanas poder sembrarlas en alguna grada, también podría ser viable colocarlas en contenedores grandes con un sustrato equilibrado y estimular ya su desarrollo a cubierto,  bajo un vivero construido ad oc, por ejemplo y adelantar el ciclo.  Un pre-germinado a la fuerza, vamos.

Espero sacar algunos tubérculos para resembrar la próxima temporada y poder probar alguna receta.

Papas aliñas de Anna Moreno

Foto: Mundo cocina

Supongo que se trata, en estas cuestiones  de la naturaleza y hortelanas, de adaptarse y enmendar o pulir las destrezas, hacer variaciones en los trabajos poniendo mucha atención  a las variables que se presentan, ya sean climatológicas, de disponibilidad de tiempo, del estado del suelo… como comentaba más arriba.

No me atrevo a plantar patatas a mediados de enero en el huerto por muy desordenado  que esté mostrándose el tiempo. Queda aún invierno como muestran los termómetros estos días y Febrero tiene mucho peligro.

No quisiera entrar de nuevo en la cuestión de los múltiples -y en ocasiones enjundiosos- nombres que reciben las hortalizas en función de su origen o desentrañar  ocurrencias comerciales inclinadas al exotismo y a comparar todo con las trufas, pero aún queda averiguar de qué variedad se trata.  Creo que es necesario conocer las peculiaridades de un nuevo cultivo -si las tuviera- y seguir aprendiendo a sembrar, cuidar y cosechar patatas.

La rareza de la solanácea de marras quizá se deba, como en otros casos, (recuerdo ahora, por cercanía en su estudio, la berenjena blanca) al abandono de su cultivo por su baja productividad o escaso valor comercial tiempo atrás. Son los cocineros en busca de la excelencia (las búsquedas en San Google remiten casi exclusivamente a referentes gastronómicos), los que  han rescatado para el disfrute de los ojos y de los paladares, al menos en España, este peculiar tubérculo.

No obstante, en esta fase de documentación sobre la patata violette he observado  que existen variedades que se distinguen por la cantidad de ojos y la forma alargada o más redondeada, como es el caso que me ocupa. Espero abundar más en la cuestión rebuscando en la documentación académica.

Entre tanto, creo tener claro que la patata que compré es una variedad algo tardía de origen alemán, a juzgar por lo que se comentó hace algún  tiempo el autor de La huerta de Otiñar. Patata azul oliva.  Si se trata de la subespecie Andigena precisa una respuesta  precisa al fotoperíodo para tuberizar. Esto es, necesita días cortos y  prospera mejor como tardía.  Pero soy optimista.

Patata azul oliva_opt

Foto: Huerta de otiñar.

Espero no tener muchos problemas si las coloco algo tempranas  en contenedores grandes, si selecciono un sustrato suficientemente ácido, con la materia orgánica bien integrada y  si consigo evitar que se malogren por la viruela como ya ha sucedido en alguna ocasión en que me he metido a patatero. El sistema me permite acolchar de forma eficaz, cubrir progresivamente las plantas, ahuecar la tierra, vigilar los riegos, aportar el agua justa, sin encharcar, en el periodo de germinación y crecimiento vegetativo inicial, pero sobre todo que no le falte tras la floración. Estas prácticas  están suficientemente contrastadas y deben contribuir de forma sustancial a que la patata adquiera buen tamaño.  Hay que estar vigilante,  pero no viene mal tampoco algo de tino hortelano.

Salud.

 

 

 

 

 

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