DE TOPILLOS Y CULEBRAS.

Por fin he podido rebañar un hueco para acercarme temprano al huerto a primera hora de la mañana y comprobar si se han producido daños tras las tormentas de estos días.  Nada que objetar a la climatología más belicosa que amenaza a las plantas alineadas.   La noche alimenta un leve temor a que el pedrisco lo haya arrasado todo.   A toro pasado  va aumentando progresivamente la inquietud en tanto observo caminando ente los bancales, al pensar en  la posibilidad de que una nube acabe con tantas horas de dedicación. Una pérdida es una perdida. Los casos de algunas comarcas, que muestras los informativos        -cuando de ello dependen muchas familias- son sangrantes.

cañizo y cebolla_opt

De izquierda a derecha, juncia y cebollino. ¿Cual está mejor adaptada?

Todos los días de huerto, tras la primera ojeada a las sutiles trasformaciones , dedico un buen rato a retirar adventicias, cuando los brotes tiernos van dando la cara. Con la orca busco las raíces profundas de juncias y verdolagas .  Es un trabajo pesado e ingrato pero no hay que cejar en el empeño. Es muy probable que no pueda eliminarlo todo pero al menos estará controlado y apenas interferirá en el crecimiento de las plantas. La tarea tiene sus ventajas; nunca he tenido entre manos una tierra con tendencia a compactarse, tan ahuecada y suelta.Al mismo tiempo se elimina la superficie endurecida del suelo  que se forma tras los aguaceros.   Lo más complicado para el caso es sacar los tallos con sus raíces sin desenterrar los cebollinos.

La mayor parte de las plantas  de tomate tienen  muy buen tono después de un enraizamiento abundante y profundo.  A los plantones de algunas variedades que se sembraron más pequeños les está costando más pero eso garantiza, si no surgen otros problemas,  una producción más escalonada y tardía.  Los ramas se achicharran con el calor de estas semanas atrás, las hojas se abarquillan para resistir la insolación.Quizá van ya  manifestando carencias. Cuando las hojas de la tomatera se muestran descoloridas o retorcidas algo pasa.

ananas_opt

Planta de tomate ananas negro.

Afortunadamente casi todas las plantas  están ya atadas con hilo de cáñamo a los tutores y apenas han notado las rachas de viento y agua.   No puedo más que alegrarme de la mejoría  generalizada del aspecto de los bancales, del colorido y el vigor que muestran las plantas.

la tanda de pera moteado_opt

La tarea fundamental de esta semana entrante era hacer mejunjes a base de carbonato potásico que es muy soluble en agua e intentar subir in extremis el pH del suelo y facilitar la absorción de micronutrientes.   Pero, visto lo visto, esperaré a que  las  nuevas plantas acaben de  manifestar sus características y preferencias. Soy consciente de que no todas las verduras que he puesto este año van a funcionar  igual, ya sea por el estado del terreno, las exigencias de las plantas o por  prácticas poco eficientes.

No tengo medios por ahora para incorporar en el precario sistema de riego por goteo la solución de carbonato de potasio, de tal manera que habrá que hacerlo a mano más adelante y planta a planta vertiendo pequeñas cantidades con el tan socorrido  bote.  Es posible al menos que se estimulen las reacciones químicas en la zona de las raíces. Y a esperar un par de semanas.  También debe estar a punto el purín de gallinaza que he preparado como alternativa, pero no me atrevo a destapar el bidón si no voy a utilizarlo.

las perchas de los pepinos_opt

Este año voy a colgar los pepinos  en la estructura -que muestra la foto superior -para controlar mejor la poda e intentar aumentar la producción. Las cañas en verde son muy flexibles y me permite inclinar la trama. Los zarcillos se enredan en una cuerda y avanzan e incorporo peldaños progresivamente.  La producción del pepino baja mucho cuando aprieta el sol modo que voy a probar a darles sombra  durante unas horas a algunos pares de plantas.  El espacio de sombra que  genere la pantalla verde al trepar será muy propicia  para el crecimiento unas lechugas o más adelante espinacas.

arranque del pepino_opt

En el morral  que llevo al huerto  cabe algo más que un lápiz, un trozo de papel y una navaja.  Hoy he comprado media sandía para el almuerzo de media mañana; me mantiene hidratado y no paso sed. No quedará mucha.

Sandía_opt

No es concebible una sandía sin pipas… pero es lo que nos venden.

Un rato a la sombra permite trazar otras  labores y parar mientes en la evolución de este espacio para la agricultura familiar. Tampoco se pueden pedir peras al olmo.  Poner en marcha un huerto en apenas dos meses no es tarea fácil y los resultados pueden ser,  en depende qué casos,  algo decepcionantes.

Las pocas lechugas que puse al iniciar está historia  las va segando  noche a noche un topillo y el cabreo puede que me lleve a desmontar sin contemplaciones las galerías y capturarlos aun teniendo que sacrificar unas tandas de cebollas. Ahora los topillos se están reproduciendo y pronto seremos multitud.

salida topo_opt

La mejor manera de combatir a los topillos cuando se resuelven en plaga  es excavar las galerías y matarlos, pero si el terreno está ya cultivado y las plantas están muy juntas, no hay más remedio que poner en marcha al mismo tiempo todos y cada uno de los demás procedimientos conocidos: molinos ruidosos, estacas de saúco, disoluciones a base de aceite de ricino.  No ha sido posible por razones obvias colocar barreras subterráneas,  a modo de cebo, con plantas ornamentales bulbosas como lirios, jacintos, dalias, tulipanes, gladiolos…     Nunca he utilizado rodenticidas pero cuando los daños dejan de ser anecdóticos es viable emplear de forma rigurosa el más apropiado.  Se marca bien su situación y se retiran  los restos cuando hayan cumplido su cometido.  La aureola romántica que rodea estas actividades  hortelanas no es pretexto para dejar de ser un tanto pragmático para evitar, de forma razonable, que los animales se coman los alimentos que cultivamos.

La vega donde se sitúan estos huertos del sur de Madrid presenta evidentes signos de desequilibrio.  No es preciso ser ecólogo para llegar a esta conclusión. Se manifiesta por ejemplo en la fauna menuda, que en entornos tan propicios, se convierte en un suplicio.  Los hortelanos, neófitos las más veces, aunque lleven muchos años cultivando,   arremeten de forma peregrina contra los pocos depredadores  o enemigos naturales  de los roedores que van quedando.  Hay en el Parque Fluvial aguiluchos laguneros, cigüeñas…

No hace mucho un vecino, alarmado y exultante, me contaba que había matado una culebra de metro y medio que salía de una topera.  De-u-na-to-pe-ra.

-No es siquiera que las culebras sean inofensivas –le digo-  es que te están ayudando a solucionar  el problema crónico de los roedores.

Me da la impresión de que va a servir de poco el gesto, para darle la vuelta a estos comportamientos atávicos.  El problema debiera abordarse conjunta, integralmente  como la mejora el sistema de riego, el cumplimiento de las normas establecidas, la retirada  de malezas del entorno, erradicación de los pesticidas y herbicidas de síntesis de la comunidad…

Se trata de una plaga y es ilusorio deshacerse de los topillos en un entorno que dejó de ser  eminentemente “agrario”  hace bastantes años.  El espacio que dejan los grupos expulsados  o capturados va a ser ocupado bien pronto por otros individuos.

Tengo  localizadas  al menos tres toperas y entre tanto consigo las trampas de que he hablado en alguna ocasión e insisto aquellos  procedimientos caseros de dudosa efectividad,  intentaré minimizar el daño colocando estratégicamente  unos pellets de rodenticida  recomendados en las prácticas convencionales para el cultivo del azafrán y que por supuesto no son definitivos.  Los topos han catado las lechugas antes que yo.

La clave, intuyo,  está en mantener a los topillos alejados por todos los medios conocidos y si consigo capturar en el momento alguno,  mejor.  Hasta el otoño no voy a levantar galerías en busca de los habitáculos principales.  Tan ahuecado,   húmedo y esponjoso como está el bancal, y la despensa a mano, se presenta como el hábitat ideal. Excavan las galerías a lo largo de los bancales eludiendo las zonas compactadas, no cultivadas.

Ni una va a dejar_opt

Un pequeño espacio bajo la sombra de la malla en el que aparece habitualmente la tierra removida.

Buen paso lleva. Si no se le corta el paso no deja ni una planta.

Cherokee_opt

El huerto mancha, se hace de momentos que ensucian la ropa y las manos. El huerto está recorrido de contradicciones que no siempre se encajan bien pero este, hoy por hoy, avanza.

Otra vez desde el espacio en blanco de la pantalla, con el cursor a la espera,  me empleo en producir otros alimentos no menos provechosos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 respuestas a DE TOPILLOS Y CULEBRAS.

  1. Mavi Arroyo dijo:

    Me alegro de que la cosa vaya marchando. Te envidio la resolución con los topos. Yo no la tengo. Mis topos no comen lechugas ni plantas, sin embargo, sólo remueven. Lo tuyo deben ser topillos.

  2. Paracelso dijo:

    En efecto. Mavi. Topillos. Es muy recomendable hablar con precisión. Tenía dudas a la hora de emplear veneno pero hay muchísimos y el dilema es la planta o el topillo. Lo sitúo muy controlado a partir de las evoluciones de los roedores y luego lo retiro. Cuesta mucho llevarlas a buen fin como para perder alegremente muchos pies.
    Qué sería de esta gaceta memorialista sin las puntualizaciones y correcciones de sus visitantes y . Ahora enmiendo. Salud.

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