EL HUERTO DE LA OCA.

Manzanares, Manzanares,
arroyo aprendiz de río,
platicante del Jarama,
buena pesca de maridos;
 De DESCUBRE MANZANARES SECRETOS DE LOS QUE EN ÉL SE BAÑAN. Quevedo.

«Sabes Paracelso, que no ha sido difícil elegir entre los  huertos que están libres en este pequeño poblado hortícola al sur de Madrid.  Muchos no se han sembrado nunca o están lejos de la zona donde llega mejor el agua. La maleza ha proliferado de forma descontrolada y cierra otros, pero la mayor parte han sido cuidados  y crece la hierba moderadamente; no tienes que pelearte en esta ocasión con las zarzas ni los cenizos tan frecuentes en las tierras ácidas del norte. Observa la orientación este oeste del terreno.

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 No puedes ocultar las tribulaciones de un hortelano peregrino  como tú a los que visitan lahuertadelosrobles, porque recuerda que es –son tuyas las palabras- un estado de ánimo, un propósito más que un lugar en el mapa y estás  seguro de que se presenta una muy sugerente oportunidad  para seguir escribiendo, asimilando labores y procedimientos de cultivo intensivo, y mostrarlos.  Nadie te va a examinar a estas alturas.  Empiezas de nuevo en otra localización, con otros  estímulos,  inconvenientes y  aprietos. Cada tarde cuando cierras la portezuela sales con la idea de renunciar. ¿No es así?

 Te adelanto algunos detalles. En la zona predominan claramente los suelos calcáreos, pero estás en mi vega  y a primera vista el terreno parece arcilloso, muy cercano a la marga o el limo. Observa: los bioindicadores son claros.

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El color de la tierra y la vegetación arvense parecen confirmar esta apreciación inicial. La estrella es el cardo mariano; en algunas zonas alcanza casi dos metros.  ¿Recuerdas las meriendas que te pegabas  en la infancia con las inflorescencias tiernas de esos cardos?  ¿Habías olvidado el dolor -permanente varios días- de los pinchazos de sus púas? Nuestra buena amiga la ortiga prolifera en los lugares de paso.

Las plantas que crecen espontáneamente, además, te dan pistas del nivel de nitrógeno.  Las tienes casi todas. Mira:  azotalenguas o amor del hortelano que se pega como una telaraña a tu ropa.

Galium_aparine Wikipedia.

Todas ellas tienen raíces superficiales y te permite empezar a trabajar la tierra, con esa vieja horca recortada después de segar todo “a tajo”.   Gustan de suelos compactados como la cañuela 

Cañuela. Foto

o el cardo cundidor    

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Lo que más te va a costar es deshacerte de esas cañas finas, de los brotes de carrizo (Phragmites australis) atrincherados en las lindes y en algunos rodales.  Cada trozo de rizoma que dejes bajo la tierra es una nueva planta. Es muy recomendable sacarlas a mano antes de pasar la mula mecánica.

Cañuela. Foto

Como puedes ver también hay algunos pies de cicuta;  huele tan mal… No la quieren ni los animales. 

El suelo, muy profundo,  se encharca con facilidad en las zonas comunes con menos hierbas y te has llevado  a casa en las botas buenas losas de barro tras algún chaparrón.  

No tardarás en afinar  por tu cuenta el diagnóstico. Hazte un “churrito” con una muestra de tierra, mira el nivel de ph  con las tiras reactivas y  comprueba grosso modo la presencia de materia orgánica con un poco de agua oxigenada.  

 No puedes pasar por alto la salud de este suelo y su estructura inicial.   El pequeño huerto ha permanecido sin cultivar al menos tres años, margen suficiente para considerarlo limpio de intervenciones fitosanitarias convencionales.  Te va a costar preparar todo el terreno. Mira por  las solanáceas y unas judías de verdeo y las cucurbitáceas. En algunas semanas podrás preparar con vistas al otoño. 

Tienes que  hacer un ligero desfonde cambiando -en la medida que te permitan las herramientas y las fuerzas- la disposición de los niveles más superficiales  de la tierra, enterrando los restos vegetales que han quedado.  Ya sabes con lo que tienes que bregar.

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 Organiza algunos bancales y  la orientación de los mismos o  prepara caballones de un metro de ancho  y separados cincuenta centímetros entre si  y de no menos  8  metros de largo, para después allanar con un laboreo más superficial, intentando deshacerte sobre la marcha de los terrones que van saliendo.  No es apreciable la pendiente, como ves. Es la disposición más versátil y te permite plantar al menos los tomates sin pisar y disponer a ratos, pero  bien organizadas las tuberías del riego.  Pero si es que puedes, incluso, sembrar en pies sueltos a modo de alcorques,  calabaza  por los rincones  que vayan quedando. No va a dar la temporada estival para mucho más: lechugas,  condimentarias…

 No serán mis aguas las que rieguen El Huerto de la Oca.  Ahí tienes un pozo  y es de obligado cumplimiento regar por goteo. Auque, como ya habrás comprobado,  la norma se evidencia laxa.

 Se te presentan -y no acabas de tenerlo en cuenta- sucesos  y descubrimientos muy propicios.   Han aparecido entre la maleza bastantes metros de tubería negra para riego de 25 mm y marrón  de 16 mm compensada, con distintas secciones y varios tipos de goteros.

  No hay depósito, ya ves.  Hay que hacer una acometida directa hasta que puedas conseguir uno de segunda mano. Ya caerá.  Imagina tener que comprar  todo el material nuevo.    Lo vas  a necesitar  todo   para llevar el agua a las cabeceras de los bancales y disponer a lo largo de las plantas.  Recuerda que te han advertido  ya sobre el bajo índice de oxigeno del agua y el alto índice de cal.  Sólo cabe adidificar el suelo poco a poco con enmiendas de materia orgánica y -ojala pudieras- materiales  vegetales de sotobosque.  

Pero esto no ha hecho más que empezar.  Los hortelanos por estos pagos están nerviosos y ya tienen muy avanzada la temporada.  Directamente del vivero levantino a la solana castellana. Algún huerto vecino tiene ya tomateras con flor, sembrados pimientos y calabazas amontonadas y las habas alcanzan su más altas cotas vegetativas.

No vamos a enmendar por ahora la tradición de empezar a sembrar por S. Isidro.

 No tienes  más que echar un vistazo a los huertos colindantes para apreciar los problemas crónicos que tienen con las enfermedades viricas o por hongos… Las hojas abarquilladas,  grises..  Tristes plantas, tristes.  

 Poca compañía te va a hacer ese peral tan desfavorecido por los arañazos  que le ha causado en la base  algún animal doméstico y las podas poco acertadas. Pregunta.  Quizá se pueda apañar. Puedes poner dos frutales que no sean, por razones obvias, higueras. Tampoco están permitidos los emparrados.

20150430_114515_opt                                                                                                                Tienes todo el tiempo que perder. Ya sé que dejaste de echar carreras. Prepara una parte del suelo disponible, aún sin enmiendas… En función de la respuesta ya se aplicaran biofertilizantes líquidos sobre la marcha.  Con retirar las hierbas  y preparar algunos bancales ya hay  tarea para unos días.  

Veremos cuan suelta está la tierra, el grado de compactación de cada zona, la homogeneidad y la presencia de microfauna. (Hay pocas  lombrices y pequeñas, hormigas  pero  abundan los  caracoles y sus puestas de huevos.  Hay topos.   La actividad biológica del suelo parece escasa. 

Esta es  zona  tradicional de huertos. Si yo te contara… Pero las condiciones medioambientales  han cambiado mucho en unas décadas y habrá que estar muy atento a la evolución de los cultivos y la incidencia de las plagas y las enfermedades fúngicas  Puede que la temporada en esta zona de la meseta se haya ido  adelantando y/ o alargando hasta un mes. 

Tienes  que llegar a poner las pocas plantas que has preparado de berenjena blanca y algunas docenas de cebollas, pepinos, pimientos… A los labradores de esta zona los llamaban berenjeneros (algo querrían decir) y se daba muy bien la alcachofa.  Tienes semillas de  melones y sandías, frutos tan  complicados de cultivar en la ladera norte de Gredos.  A 650 metros de altitud y con este clima continental seco pueden cultivarse muchas hortalizas. Todo se andará. 

La dotación  esta vez se completa con un cierre metálico bajo y una caseta de chapa para guardar la herramienta.  Heredas también una desvencijada pérgola de jardín.»

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Alzo la vista un momento. Algo se mueve entre los carrizos.  Una pequeña oca intenta regatearme.  Está gorda y sisea como una serpiente al verse amenazada.   Es habitual encontrar en el entorno animales fugados de las granjas y fincas vecinas o que aparezcan aves cruzadas con otras silvestres de paso, pero también aguiluchos laguneros, cigüeñas patos, fochas, conejos…

El viento no ha parado en toda la tarde.   Los álamos braman a rachas.  No sé qué rumor del río parece ponerme en antecedentes. Si estas tierras hablaran…

El Huerto de la Oca tiene que llamarse este espacio periurbano dedicado a la horticultura orgánica familiar.  Para simplificar,  no confundir a los que se presenten, ni embarullarme con otra página o blog he preferido crear una nueva sección dentro de lahuertadelosroblesEl Huerto de la Oca está siempre abierto.

Salud.

 

 

 

 

 

 

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