SÓLO A MIRAR.

Al franquear la entrada de Lahuertadelosrobles, sobre la regadera, aparecen los circos periglaciares del Macizo Occidental de Gredos. Ya no hay neveros.

CIMG1757Al huerto no se puede acercar uno sólo a mirar. Discurre la temporada más agradecida que recuerdo pero cómo se comporte este sistema en adelante no es fácil de predecir. Aunque no destaca este hortelano por su carácter metódico hay una norma subyacente y es la de dejar hacer.
Esta es una escuela a ratos perdidos, pero son más que estimables los alimentos que se obtienen. El método de aprendizaje ensayo-error consustancial a las prácticas hortícolas es fundamental para conseguir la experiencia que permite que este verano haya, por ejemplo, modestos excedentes de judías de verdeo. Tras el fracaso del año precedente se disponen más semillas y más surcos en mayo y de distintas variedades y a esperar. Este hortelano investigador (menos intuitivo y más diestro) cuenta sus descubrimientos sin  demasiados alardes técnicos. .
Las leguminosas dan sentido a la huerta de los robles. Se imponen porque su cultivo es relativamente cómodo, el medio es inmejorable y se obtienen excelentes resultados. Las condiciones edáficas y climatológicas hacen que las labores culturales sean muy llevaderas.

Los tomates siempre aportan cierto exotismo cromático y formal en cualquier  huerto. Pero este año proliferan tagetes  gigantes y capuchinas también. Producen extrañamiento entre los paisanos. No entienden para qué pueda servir una planta, en principio ornamental y para más inri que no se coma.

Las plantas se han tutorado bien pero en general cargan pocos frutos. He probado este año con el afamado corazón de buey que sigue su carrera de fondo. Algunas matas tienen un único fruto y es algo decepcionante. La floración empezó pronto pero una tanda tras otra fue malográndose.
Las variedades más tempranas de tomateras empiezan a dar su mejor cara; apenas tienen semillas, o están muy menguadas: santián y ozu negro o cherry de mata enana. están muy prietas y llenas de carne estas piezas.   El verde cebra se resiste a madurar. La variedad cojón de fraile es con mucho la más precoz y productiva.
No me incomodan especialmente las semillas de los tomates como tampoco entiendo una sandía sin sus pipas. (Importantes cocineros  preparan las semillas del tomate con su correspondiente continente gelatinoso en platos sencillos, cuando otros las apartan para dotar de mas finura a las salsas. Nos han contado que el consumidor, esa entidad difusa que parece justificarlo todo, demanda ciertas cualidades (firmeza, homogeneidad de forma y color o calibre, ausencia de taras…) pero la industria agroalimentaria no consigue dar con la piedra de toque del sabor. Y algunos se preguntan estos días en los medios por qué las fresas no tienen sabor, pero lo más grave es que no parece que sea una pregunta retórica. Basta con darse una vuelta por los focos de producción.
Estos de las imágenes finales tienen la carne consistente, son frutos según los parámetros del gusto  muy apreciables pero no son comparables a las variedades que se han sembrado otras temporadas en Lahuertadelosrobles en cuanto al equilibrio entre acidez y dulzor o desde el punto de vista del  flavor. En la huerta, reinterpretando el lugar común, se puede confirmar que para gustos… los tomates. Tiro del montón de la cocina según van madurando y o c en función de cómo se vayan a consumir…

El hortelano acabará comprendiendo algún día la fuerza generadora de tanto verdor. Las plantas han perdido por completo la inocencia y se exhiben promiscuas y voraces.

En tanto que un pequeño movimiento le recuerda a uno el propio cuerpo un tanto quebrantado, apenas dan siquiera ganas algunos días de poner de luto a los girasoles para que no los devoren los grajos cuando empiece a cuajar la pipa o de quitar algunas hierbas. No se puede perdonar, no obstante, el riego cada cuatro o cinco días. El tabajo consiste en ser más selectivo con las zonas a inundar A partir de estas fechas muchas plantas aguantan muy bien con lo poco que les vaya cayendo. Se procuran su propia sombra e inhiben a las adventicias.
Hay ya vistosas cebollas moradas y blancas secándose al sol. La cebolla acabará convirtiéndose en el cultivo estrella. Ni un solo problema; de marzo a junio sembradas en tandas no plantean ningún problema y está claro que este clima les va de perlas. La cebolla, el pimiento el ajo y la cebolla son los ingredientes de nuestra salsa española, con estas hortalizas se aborda cualquier guiso o potaje que se precie.
Dice Miguel Pollán que comida es todo aquello que tu abuela reconocería como tal y tal como está el mercado de las viandas y la galaxia gastronómica es mucho más que una revolucionaria declaración de intenciones. Al menos durante unas semanas se olvida el hortelano de algunas mercaderías vegetales de masas. Es francamente complicado proveerse de hortalizas y verduras orgánicas todo el año. Por eso es grato y amoroso establecer, al menos durante un tiempo una modesta conexión con la naturaleza de los sabores y las texturas de los alimentos que uno mismo cultiva. O con lo que bebemos.
Empieza a tener predicamento la teoría antropológica de que el hombre se asentó en comunidades estables, relegando el nomadismo, por el alcohol, o más bien por la necesidad de embriagarse y no por la de comida, que tenía asegurada a cada paso.
Esta inspiradora especulación teórica que se debe a un biólogo evolutivo alemán puede completar la visión de una de las trasformaciones más importantes de la humanidad. No es fácil que un “animal de costumbres” modifique su querencia y más concretamente aquella que tienen que ver con lo que comen los pueblos, que son especialmente tercas.
No hay que ser reduccionistas y pensar que la necesidad de beber granos fermentados hizo que el hombre se pusiera a hacer casas el Mesoamérica, Oriente próximo o China a la vez. Entiendo no obstante que las tribus contuvieran su vagabundeo para preparar y almacenar sus elixires y cervezas. El catedrático Josef H. Reichholf explica que las drogas naturales como los hongos “trasmiten la sensación de trascendencia, de abandono del propio cuerpo” y la consecución de estas sustancias influyó sustancialmente en el proceso.
Pese a la feracidad de este labrantío parece esbozarse la otoñada y eso que queda un buen trecho que recorrer: el maíz, las calabazas, algunos pimientos… hasta los cultivos residuales de invierno atravesando la temporada del azafrán. Es cierto que entre los cultivos de Lahuertadelosrobles el azafrán goza de un delicado simbolismo ceremonial. Ya se va apañando un nuevo espacio, labrando la tierra y quitando algunas piedras.
La textura de la tierra puede cambiar cada 50 metros por eso es importante tener muy en cuenta qué se va a poner en qué lugar o la incidencia del sol directo sobre las plantas. La intensidad del brillo durante el día. Quien conozca bien el huerto que cultiva lo sabe. El hombre comparte con la tierra el yeso que le sustenta.
El terreno que se va a dejar para el azafrán está más suelto y con menos materia orgánica. Durante la siembra se puede enmendar incorporando algo de humus muy curado en el lecho del surco. Este año habrá que preparar caballones más altos para procurar que permanezcan moderadamente secos y no se encharquen si hubiese lluvias fuertes o persistentes.
Visto lo visto el hortelano tiene la impresión de que con la cosecha estival el huerto se precipita, planea hacia su fin, empieza a ser una ruina. Apenas llega al cenit aborda su declive. Se van agostando ramas, algunos animales mordisquean los frutos, se desmandan los ramajes. El viento y el peso de la fronda desarman algunos tutorados altos y ya no dan ganas de recomponerlos. Cuando los puerros parece que no van a engordar mucho más no se retiran las adventicias recalcitrantes. No perjudican ya.
Hay una naturaleza perecedera en forma de huerta familiar que nos alimenta y que nos avecina con un tiempo fugaz.
Salud.

 

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La planta de la judia de mata baja para seco hace unas semanas.

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Tomate cojón de fraile para salir al paso en tanto que maduran otras varedades.

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Cuajada de vainas amarillas.

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Este año me adelanto a los pájaros.

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Ozu negro. Muy duro. Aguanta bien una vez cosechado. Mas rico si está bien maduro.

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Maíz y judia de verdeo. Calabaza vasca. en el centro…

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Gran parte de estas cebollas y puerros estan recogidos. No me gustan demasiado grandes.

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Berzas aún escondidas, pimientos y al menos cuatro variedades de maíz. O mijo de escoba, que en sus primeras fases de creciemiento se parece mucho a la planta del maíz.

 

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Prefiero cebollas de distinto calibre para utilizar todas las piezas sin tener que guardar sobrantes cortados en la nevera. Ya se sabe que es muy recomendable airearlas y secarlas antes de guardar.

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