LA PEREZOSA

Fue antes la idea que la necesidad. Necesitaba un lugar idóneo para instalar la mesa del perezoso. No habia  donde montarla hasta hace bien poco. Ganas son de enredar los ratos de asueto dominical. Imagen El mueble, tan humilde, ofrece un espacio para transitar en algunos momentos del día. Y montado es suficiente para dos comensales o un escribiente. Imagen He retenido durante mucho tiempo en la memoria los gestos de los personajes de Delibes atendiendo a un accesorio mas fruto de tecnología popular, uno de aquellos enseres de las viejas cocinas castellanas.

Poner la mesa es el ademán más intimo de la hospitalidad. Imagen “En las poyatas, a los lados de la chimenea, se apilaban cazuelas, sartenes, pucheros, platos y, colgados de alcayatas, cacillos, espumaderas y un gran tenedor de latón. Sobre la cabeza de Víctor, sentado en el escañil, sujeta al muro por una tarabilla, estaba una perezosa que medio ocultaba un calendario policromo…” Leyendo este pasaje de El disputado voto del señor Cayo se me metió en la cabeza la posibilidad de preparar una mesa plegable que dejara espacio libre, en un comedor inexistente aun, en tanto no se utilizara. Con algo mas que cuatro tablas…  Y tambien “Regresó el señor Cayo con su mujer. Ella traía un plato de barro con rajas de chorizo y trozos de queso y, en la otra mano, apretadas contra el pecho, media docena de rosquillas de palo. El señor Cayo llevaba una jarra de vino que depositó en la mesa, antes de soltar la taravilla y bajar la perezosa, que calzó, entre Laly y Víctor. Laly le miraba hacer, sorprendida: -¡Qué mesa tan divertida! -exclamó-: ¿De dónde la ha sacado usted? -¿Esto? -replicó el señor Cayo-: La perezosa. Va agarrada al muro para que no estorbe, por eso no la ha visto usted. Así se puede comer al abrigo de la lumbre sin necesidad de levantarse.”

No tiene mayor relevancia que la normalidad, pero matiza levemente los usos y costumbres cotidianos que se van a realizar en la estancia. En los intersticios de la cotidianeidad se localizan los eventos mas decisivos del movimiento humano. Partir una manzana , encender la lumbre, desperezarse, llevarse la comida a la boca, abrir una puerta, salir al amanecer, acariciar a los seres queridos, pasar las hojas de un libro buscando la luz, poner el anular en los caracteres de un teclado; los movimientos del rostro impredecibles y de las manos el busca de  los útiles de cocina. El hombre unido al paisaje privado,  intimo, familiar. Estos sucesos forman parte de una tradición invisible.

Ya esta colocada la  perezosa en  la cocina entre el austero mobiliario, con una pequeña variación sobre el patrón novelesco, plegándose hacia abajo. La mitad mas relevante de su funcionalidad es no estar y me satisface. Salud

 

“Esa vida intrahistórica, silenciosa y continua como el fondo mismo del mar, es la sustancia del progreso, la verdadera tradición, la tradición eterna, no la tradición mentira que se suele ir a buscar al pasado enterrado en libros y papeles, y monumentos, y piedras” En torno al casticismo. Unamuno.

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