SOLERÍA II. UN SUELO DE PIZARRA “A PUNTA PALETA”

Voy a continuar el solado de la cocina con unas planchas de pizarra. El color de este tipo de piedra y demás características, como la facilidad para trabajarla la hacen muy apropiada para solerias, incluso en interiores. Hay que procurar que la piedra sea compacta para que no absorba el agua con facilidad o se desmorone al manipularla.

Pero antes voy a terminar lo que me queda con plaqueta para definir la forma en “L”.

CIMG4365Saco, por tanto, las maestras a nivel… siempre rebajado el grueso de la plaqueta.

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CIMG4369Establezco la escuadra  y cubro con polvo de cemento con generosidad, como muestra la imagen inferior.

CIMG4370Coloco las piezas guiándome por la regla cuidando que no se mueva.

CIMG4374Hago los cortes de un lado…

CIMG4373Y del otro.

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Una vez repasado y limpio el tajo tenemos  algunas referencias para colocar la pizarra.

Se parte pues de este estadio que muestrta la foto, en un solado que  forma un ángulo perfecto de 90º.

CIMG4375

Para empezar esta nueva fase he preparado una masa de mortero con una carretilla de arena de río,  otra de miga y un saco se cemento. Es preciso que el mortero sea dúctil y pegajoso.  No hay que hacer mucha cantidad. Con esta técnica uno se demora más.

Amasando de manera tradicional.

Hay que establecer nuevos niveles. Por un lado está el solado  de plaqueta realizado previamente, pero  es necesaria otra referencia  y para ello  coloc0 una mira larga para poder  pañear con una regla y tenerla como referencia. Luego se podrá retirar y poner las piezas que precisan cortes para rematar.

Si la zona a enlosar fuera de mayores dimensiones (patios, salones, etc) se deben sacar puntos de nivel en todo el perímetro con la goma trasparente de pasar niveles o preferentemente con un láser y luego hacer otros en los tramos intermedios  utilizando una cuerda bien tirante.

Esta pizarra proviene de descartes de otras obras o derribos y no está cortada a la perfección, de modo y manera que hay que preparar convenientemente el despiece.  En realidad no dispongo de dos piezas iguales. Busco un reparto y orientación equilibrados, jugando con los tamaños y trabándola de forma medianamente armoniosa. Ya saben, albañiles aficionados, que es bueno tener donde elegir cuando se trata de colocar piedra, pero ando en esta ocasión un poco limitado.

Comienzo con las piedras mas grandes,  las que más me gustan,  las que estarán mas a la vista y termino hacia la derecha con pizarras mas menudas y los cortes buscando -ahora que está más abanzado el trabajo- no sé muy bien qué efecto. Cortar es el trabajo mas incómodo y molesto por que hay que tirar de radial a pié del tajo, se genera mucho polvo, vuelta a medir, marcar, fijar… Ni que decir tiene que si las piezas vienen cortadas del almacén o son todas iguales nos ahorramos un buen trabajo con los cortes. Este tipo de piedra se raya con facilidad por lo que se puede utilizar un punzón o un simple clavo para hacer las marcas de corte.

La pizarra es una piedra que se forma por presión y calor en el interior de la tierra  y tiene como característica esencial que se lamina con facilidad, de ahí que su uso esté muy indicado para cubiertas y suelos.  Se pueden obtener con facilidad planchas con más o menos brillo y color homogéneo.  Aun así siempre quedan imperfecciones, vetas o tonalidades, arrugas, que la hacen -en mi modesta opinión- muy atractiva.

Coloco la regla al nivel del solado previo echando un poco mortero debajo de la misma para llevarla a la posición precisa. Se pasa la regla por encima, es decir se pañea.

No deben quedar clareos debajo de la regla de pañear

No deben quedar clareos debajo de la regla de “pañear”

Hago la misma operación en el otro extremo  y saco el nivel con precisión.

Con cinco o seis centímetros de grueso, dependiendo del que tenga la pizarra, es suficiente

Como la regla tiene cuatro metros compruebo que no se combe.  Echo también un poco de mortero  y dispongo una regla mas corta sobre la anterior (de unos dos metros) para afinar su nivelación longitudinal.  En breve la pasta se endurece lo suficiente para que la mira no se mueva y  así poder empezar a poner piedras.

Si se hace con el nivel solo se falsea la nivelación en una regla tan larga.

Si se realiza esta operación con el nivel sólo se falsea la nivelación en una regla tan larga. Se introduce la paleta  o la mano por debajo de la regla grande, se alza ligeramente y se echa un poco de pasta. Se corre la regla pequeña  junto el nivel  de izquierda a derecha y se rectifica si fuera necesario en los extremos.

Para fijar estas piedras y que no se despeguen -tienen un nivel de adherencia muy bajo- me gusta preparar una lechada con cemento cola especial,  aplicarla en el dorso de cada losa.

Comienzo pues echando con la pala y en función de la pieza que se vaya a colocar una buena cantidad de pasta,  la extiendo a punta paleta repartiéndola y observando los gruesos.  Aunque la experiencia no es imprescindible, el trabajo continuado y paciente hacen que uno se equivoque menos y no haya que levantar las piezas por quedarnos cortos o por distribuir mas mortero del preciso. Siempre es recomendable no dejar la pasta alisada, ni homogéneamente distribuida para que las piezas cedan al golpearlas con la maza o el mango de la maceta y se puedan llevar a su lugar preciso.  Si se forman con la punta de la paleta “picos” y “valles” en el mortero, para ser mas gráfico, la losa baja hasta donde se precise.    krUnto la piedra con la lechada  (también se puede hacer con cemento puro),  la coloco en la posición prevista y la golpeo con la maza  por todos lados para que vaya cediendo y quede nivelada. Compruebo pañeando con la regla, esto es, llevándola de un lado a otro de las referencias de nivel y vigilando que quede en la mejor situación posible. Es  siempre mejor quedarse alto e ir rectificando paulatinamente a que la pieza quede  hundida, haya que levantarla y volver empezar. En ocasiones en lugar o además de golpear las piezas las deslizo con cuidado hasta que quedan colocadas; tampoco es deseable que queden huecas o poco macizadas.

La piedra que estoy colocando no  está pulimentada  ni rectificada y hay que buscar la posición mas conveniente teniendo en cuenta el resto de las piezas y que no queden muchas  cejas  o leves desniveles en los encuentros entre  unas y otras.

Procuro dejar los márgenes despejados de mortero para que al repartirse bajo la losa no rebose por las llagas, manchando la superficie y dificultando establecer la junta.

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En la fotografía superior creo que se aprecia ese canal que debe quedar para que la pasta se expanda y no rellene la junta.

Es normal, entonces, que haya sobrantes y voy recortándolos con la punta de la paleta.

Una tras otra voy fijando las piezas en busca de la regla lateral.  No tengo ninguna prisa y valoro las distintas opciones de colocación, busco el lugar preciso para cada elemento…

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Todo el sobrante se recorta y se retira para la siguiente pieza.

Cuando termino una tanda  paso una esponja húmeda y dejo limpio el tajo.  Es complicado retirar los restos de mortero y cemento  cuando se secan, obviamente.   No obstante si se prevé que no se va a manchar mas  -y por supuesto toda vez que se ha tapado la junta- se puede aplicar con un trozo de gomaespuma una mano de gas-oil para retirar los restos blanquecinos y salitres; es barato, nutre la piedra y le confiere un cierto aspecto mojado.  Es un buen primer tratamiento para evitar que queden marcas si llegara a mancharse la solería, pero  hay en el mercado productos especiales para estos menesteres. Sin un tratamiento especifico, previo al tránsito y uso, estos suelos pueden ser un suplicio.

Quiero recordar que para limpiar estos materiales no se deben emplear lejías u otros productos que dañen y quiten vida . Cualquier jabón neutro con agua  abundante es más que suficiente.

La pizarra, por tanto, tiene una altísima eficacia para determinados espacios y se puede recurrir a ella, amén de por los consabidos efectos estéticos o decorativos.

Esta tecnica puede utilizarse para cualquier losa o terrazo artificial y cuanto más rectificada se presente mejor puede quedar.   Lo que no es recomendable nunca es hacerlo “a ojo” o colocando el nivel en todas y cada una de las piezas; aún disponiendo de  una buena herramienta se estima  el error al menos en un milímetro  por metro de modo que rapidamante nos vamos de nivel o hacemos hoyos y panzas.

krAquí lo dejó hoy,  después de  limpiar la herramienta a conciencia y preparar algunas piezas para mañana. Salud.

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6 respuestas a SOLERÍA II. UN SUELO DE PIZARRA “A PUNTA PALETA”

  1. Germán Tortosa dijo:

    De nuevo, maravillado con tu esfuerzo y tu generosidad de compartir tu experiencia…

    Todo un ejemplo.

    Un saludo
    Germán

    • Paracelso dijo:

      Quera ponerme ahora a publicar otra entrada para acabar esta serie con los remates y la peana de la puerta. Algunos detalles ms… Siempre son de agradecer las observaciones, Germn alicatar una alacena enfoscar alguna pared, fijar dos puertas de cuarterones al exterior y una cornisa para que no se mojen… Tengo la sensacin de que esto acaba de empezar pero losa a losa, ladrillo a ladrillo. Total… Y an tengo en borrador algn que otro articulito sobre la huerta…. Siempre, salud.

  2. mensh dijo:

    Salud Paco
    Caray, qué hermosa la combinación de texturas y materiales !

    Como ya te comenté, seguir el desarrollo de esta construcción me está sirviendo de aprendizaje y me empuja a probar con mis obritas domésticas (nada que ver, desde luego, con el cuidadoso trabajo de tu fábrica); siguiendo tus pautas voy cogiendo soltura, y sobre todo, disciplina.

    Gracias por lo prolijo de las explicaciones y las imágenes que las ilustran.

    Espero impaciente los progresos de la obra.

    Salud

    • Paracelso dijo:

      Ya es casualidad que estos días quisiera enviarte un correo por mor de un libro. Te acordarás… “Mientras la mayoría de los jóvenes de su edad araban y sembraban con las faldas remangadas, Mungo Park enseñaba las nalgas a al-Haj’Ali Iban Fatoudi, emir de Ludamar” Por fin lo encontré ¡en una librería de Logroño¡. En perfecto estado de lectura. En apenas 50 páginas no he parado de reírme. Pocos libros consiguen estimular mi apetito lector y este creo que lo voy a devorar. Ya te contaré.

      Sigo piano, piano. Quiero cubrir aguas en este mes a una parte de la casa e irme ya a vivir. Una mini-House, o así, que tanto se prodigan en internet. Pero creo que -ya lo he dicho en algún otro sitio- la casa de uno es la tarea de una vida y no quiero terminarlas… Siempre un placer… Salud.

  3. No habia vuelto a leer tu blog por un tiempo, porque me pareció que era denso, pero los últimos posts son de buena calidad, así que supongo que voy a añadirte a mi lista de sitios web cotidiana. Te lo mereces amigo. 🙂

    Saludos

    • Paracelso dijo:

      Veo ahora tu comentario que había entrado como spam. Es cierto que en ocasiones me pongo un poco pesado. Son puros ejercicios de estilo, muy personales y que efectivamente poco interesan. No termino de aprender que las cosas sencillas son las que más nos entretienen e importan. Siempre es agradable estar en contacto con los “vecinos de la red”. Salud.

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