REFUTACIÓN DE LA MISERIA

Viene uno a la naturaleza en busca de amparo. Lahuertadelosrobles es una morada lábil y acaba desatando algunos días un cierto efecto sedante,  liberando las cavilaciones más peregrinas. Me puedo permitir parar, sacar mi lapicerito (amarillo y negro, ese que no te quitaría nadie) para apuntar cualquier cosa desordenadamente sobre un trozo de saco de cemento.

Aquí no tengo la necesidad de ser bueno.  ¿Quién en serio se pone a escrutar las propias maldades?”

 La naturaleza es un medio inagotable para contar historias y me satisface con creces.  Si algún patrimonio puede conservar uno hasta el final,  cuando se recogen velas o  se sosiega el paso, cuando se van acabando tajos,  es la ensoñación.

En realidad mi idea es hacer estos días  una falsa siembra, que la tierra se meteorice y oxigene suficientemente  y dejar buen acomodo a los microorganismos que empiezan a despertar ahora.  Me miran un poco perplejos algunos.  Es pronto para la mayoría.  Ahora no se hace nada en la huerta, dicen.  Pero es que voy camino de desertar de toda regla: una revolución tranquila. El oficio (opus facere) de un campesino sin tierra es vivir, obrar.

Lahuertadelosrobles refuta las propias miserias. Esta empresa es un procedimiento como otro cualquiera para soslayar los  infortunios y malandanzas, que todo quisque arrastra de todos modos. ¿Pertenezco a una comunidad comprometida y trasversal en expansión?   Ni feliz a cualquier precio ni patético. El campesino a que se alude en estos escritos puede ser una persona, sin mas atributos.   Aquí todo tiene que ver con la carne humana, con el músculo crudo, pero lúcido. No quisiera volver a las andadas  trascendentes. Disculpen  de nuevo los  pacientes lectores el indeseado tono predicador.

En el caso que me ocupa,  la intemperie,  el derrame  -en ocasiones descontrolado- de los accidentes geográficos, el manejo de las herramientas, la tierra, el humus, los vegetales  en descomposición desencadenan sensaciones fraterno-materiales muy diáfanas.

El pico del río casi hace llegar el agua a las primeras huertas.

El pico de la crecida del río casi hace llegar el agua a las primeras huertas.

En tanto escojo alguna piedra escucho el bramido del río que ha subido al menos un metro en esta zona del azuz tan ancha.

En tanto escojo alguna piedra escucho el bramido del río que ha subido al menos un metro en esta zona del azuz, tan ancha.

Pero es fundamental no recordarse pasándolo mal. Después de la faena, tan dura, lo que me concierne es  percibir  cómo estoy ahora y no quitar ojo a toda emoción que la precede. Estos días estoy trabajando de nuevo la piedra, reparando un muro para cercar una pequeña huerta en el pueblo y el cuerpo se resiente.

Discretamante reparado por una cara y con los postes puestos.

Reparando discretamente  por la cara interior y con algunos postes repartidos.

Por este lado camino del río sólo hay que asegurar las piedras que forman el talud.

Por este lado, camino del río, sólo hay que asegurar las piedras que forman el talud.

Pico del río y muro 025

Aunque es una pena deshacer el microcosmos del ombligo de Venus.

A decir verdad ando con más ganas de divulgar estos verdes, negros, ocres o  los aromas de la tierra recién levantada, las crecidas delo río, los tornasoles, todo eso que no importa,  que juzgar u opinar.   Me pregunto más inexperto que nunca qué temperatura precisa no importa ahora qué semilla para germinar con éxito, cómo se reproducen las lombrices,  si es cierto que las plantas -como aventuran algunos iluminados- se comunican, y si el campesino puede entenderlas,  cuándo está a punto el humus, porqué es conveniente hacer alguna cava atravesada a ciertos cultivos y no al hilo,   si brotarán los ajos sembrados a contracorriente del refranero, qué tamaño daré al vivero ¿busco ya las púas para el injerto del ciruelo?  ¿Siego ya el azafrán?

A veces es un puto delirio, una fiebre, esta  Arcadia que conjeturo,  siempre empezando, este espejismo de un campesino  furtivo tiene un plan poco preconcebido, me temo.

En ocasiones  la tarde deja unos huecos por los que poder observar aquellos  envites de la voluntad que me llevaron a destripar terrones.

Salud.

Debo echar mi suerte con quienes,
siglo tras siglo, con astucia,
sin poder extraordinario alguno,
rehacen el  mundo.

Adrienne Rich.

(Cita inicial del libro ‘Acceso no autorizado’,
de BELÉN GOPEGUI.)
Anuncios
Esta entrada fue publicada en La huerta, Monólogo interior. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a REFUTACIÓN DE LA MISERIA

  1. Toño dijo:

    Me has hecho revivir el descanso tras una ardua tarea en el campo, sentado sobre una piedra y mirando lo labrado, pensando a cada rato que ya es hora de irse, pero feliz y disfrutando de ver aquello y estar allí.

Puedes dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s