LA TABA.

                                                                                                                                                                    “Que aquí bien veo
                                                                                                                                                                      que antes yo también fui
                                                                                                                                                                       muchacho y muchacha
                                                                                                                                                                       y pez y árbol y agua y viento”
                                                                                                                                                                                                            Algún filósofo griego

Hay  otros objetos que están entrañablemente ligados a nuestra experiencia vital y no tienen ya la menor relevancia numeraria. Objetos robados esta tarde al tiempo.   Materia de juego, de recreo escolar y de desparrame  otoñal o veraniego.   Un güito o hueso de fruta, una canica, un mechero viejo,  estuches varios,  una cuerda… Me olvidaron y no los olvidé del todo.

Estos son mis poderes: mis canicas y mis tabas.

Me las arreglo para volver a aquella casa con los bolsillos llenos casi cada tarde; una casa con menos sombras.

Trajino con ellos hurgando más hondo en la memoria.  Se oyen aún los neques, los golpes secos de las bolas, el frote de las manos con los pantalones para  desprenderse de la tierra antes de enfilar hacia el guá,  las protestas de los chavales de otros barrios, los  ¡huysss! de yerros.

CIMG0772

Es un regalo un hueso.  Los juegos son sencillos y se apuesta. Los lances van del todo al nada.    Sentado sobre el entramado de catalanes frescos de la terraza, una ligera brisa ardiente mueve los flecos del toldo.  Ensayo picardías. Vuelvo a contar los cromos; afilo un lapicero en la pared para tachar de la lista los que ya tengo.

Todo lo que sucede en la calle es necesario.  El sol liliáceo se posa sobre una estructura de hormigón horrenda, pero no lo veo.

Todo amarillea un poco; también el astrágalo en la lata de cacao. Un hueso llena de sucesos la tarde, de infinitas variables…

Pienso en esto –secretos lectores- en un día típicamente invernal.  Observo a través de la ventana cómo los transeúntes, todos,  al pasar bajo las moreras arrastran los pies llevándose esas enormes hojas por delante. ¿Quién se puede resistir?

La memoria es tener hambre y comer, saciar el apetito con lo que más te gusta,  hasta hartarte. Salud.

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2 respuestas a LA TABA.

  1. Oliva dijo:

    Muy bueno Paco…¿jugastes al hinque? tal vez fuera anterior a ti…

    • Paracelso dijo:

      Se jugaba con una lima mango (cuando no la haba se coga un trozo de hierro alargado o una varilla con punta.) Se trazaban unos crculos en el suelo de distinto dimetro, haciendo un recorrido que se deba seguir lanzando de distintas formas y clavando la lima de uno a otro hasta completarlo. Si se fallaba cambiaba el turno.

      Tb recuerdo algo parecido clavando la lima en el terreno y cogiendo porciones de un espacio delimitado, dibujndolo, pero no me acuerdo bien. Puf.. Tira, tira del hilo. Salud.

      > To: fhmsolerias@hotmail.com >

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