EXPEDIENTAZO. Aviso de caminantes para la integración de nuevos pobladores en las zonas rurales.

“Lo que fue, eso será, y lo que se hizo, eso se hará; no hay     nada nuevo bajo el sol. (Eclesiastés 1:9 LBLA)

Estos días de especial agitación, por las labores propias de mi sexo
y la paralización de las obras, apenas he tenido relajo para atender esta gaceta.


Verán. Las obras sobre las que se fundamentan las entradas de la manobra llevan buen paso de convertirse en un tugurium, pero con cada añagaza por parte de algunos vecinos extemporáneos y del Ayuntamiento, un poco más insurrectus; un portalón adaptado al terreno, cubierto por cuatro palos y unos brazados de escobas, como un chozo vetón, quizás una ruina antes de terminar. Un amable gallinero.
¿Será por falta de asuntos por tratar? Tengo siempre algo que decir en cuanto a los trabajos de albañilería se refiere, pero se cae la perspectiva práctica y minuciosa de las entradas.
Luego…anda agitado algún recién  instalado genio tutelar. Apenas ha completado la mudanza y en lugar de proteger el lugar y ayudar en momentos de dificultad  a sus moradores, parece que empieza a torcer  las cosas: me aplasto los dedos con las piedras, tropiezo, me descalabro, no encuentro las herramientas, la plomada desatina; por las mañanas cuando llego todo está desordenado, algunas plantas tienen peor cara… me paran la obra.  ¿Estarán especialmente encrespados los lemures?. Pero yo… si yo no tengo la culpa. Habrá que poner algo de incienso y libar buen vino en su honor o recuperar la buena costumbre de ofrecerles parte de las paellas.
Un poco sinvergüenza si que soy, por lo que me cuentan. Cierto, un cínico de la vieja escuela, incómodo, perrangano, despreocupado que no comulga con ruedas de molino.
Pero llevo conmigo la indumentaria para estar bien; la de aquellos que creían que con menos necesidades el hombre es más libre y más feliz. (Lo vienen repitiendo de un tiempo a esta parte en las redes sociales.) Ni virtuoso, ni ejemplar -claro- pero implacable con la estulticia. Como a Diógenes de Sinope cuando le arrojaban huesos para humillarle también  me meo encima de sus  porquería, como un perro.
Resuenan ahora, entre las callejas vacías, rancias sentencias y zumban aún en algunos cerebros vanos algo así como “me saco yo un ojo por verte a ti ciego” o aquellos dos mandamientos tan venerables y castellanos del “quítate tú, que me pongo yo”. Que por aquí “muerden con la boca cerrada”. Que no lo digo yo, que lo escuchan  algunos viejos.

Para las infracciones urbanísticas, cuanto mayor es la barbarie menor atención se le confiere.
No seré yo quien insista en demasía y desde aquí en la corrupción y relajación de las costumbres relacionadas con el urbanismo y la construcción por estos pagos. Ya saben, furiosos lectores: los desmanes son tan comunes y prolijos en esta “Hispania fecunda” que no parecen ser improcedentes, ni delictivos.
Este verano, después de la conjura de algunos vecinos  y tras investigaciones varias sobre mi filiación, “La Corporación” mandó hacer un reportaje fotográfico del lugar para documentar los daños, incoar-me expediente y a la postre ordenar la inmediata paralización de las obras de reparación y cambio de uso del corral. ¿Por excederme en la licencia concedida en su momento?.

¿Quién fiscaliza a los que fiscalizan? No habrá más remedio que participar de la política local.

Cuatro habitantes quedan en el lugar. Y menos que van a quedar.
Se erigen torres excesivas y feas, muy feas, con tan colosal desacierto en la elección de los albañiles que invaden, al desplomar los muros, las fincas colindantes o desordenan la armonía de maderas, hastiales y cubiertas. Eso si no se caen. Quisiera ver yo otras licencias.Pero los “promotores” son banqueros , caudillos de la zona o dan más miedo. Qué se yo.  Tendré que pagar más al Ayuntamiento y modificar un tanto mis posiciones.

Me sé más,  pero callo por si acaso me acusan de falsa acusación… No parece posible cambiar nada.

Esta naturaleza rijosa y hostil acabará, felizmente, por borrar todas estas  miserias humanas. Y los pueblos quedarán definitivamente desiertos.

Vayan por delante, entre tanto se me pasa el cabreo y en honor  de algún guardián de la despensa, unos chatos de Románico, un vino de Toro nada amable, picota, con aromas de cuero, intenso, rico y unas castañas asadas.


Últimamente se escuchan voces por los mentideros en torno a la idea de eliminar o reducir algunas administraciones locales que por la escasez de población, alejamiento de núcleos urbanos importantes o por los  costes, pudieran ser inviables. Tienen poco futuro, claro. Ninguno.
Una nueva falacia del ideario centralista para complicarle la vida a los pobladores, para controlar y privar de servicios y algunos derechos al personal. Parece haber especial empeño, no obstante, en consentir la autoridad del alcalde con  unos cuantos concejales títeres de las diputaciones o  recomponer un sistema,  ya nada participativo, en núcleos urbanos un poco más grandes, pero no menos tristes y acartonados, tutelando a docenas de otros  villorrios, territorio del findesemananeo y la vacación.

Tolerar con el silencio o la desidia el sesgo autoritario con que se toman la mayoría de las decisiones es una industria habitual.
Pocos saben de los exiguos caudales públicos. Nadie de licencias, ni del destino de las míseras ayudas o  de los presupuestos, de cotos, de malas prácticas medioambientales, de obras publicas para beneficio de unos pocos, de las contrataciones… Muchos alcaldes  heredan las prácticas de los viejos caudillos arcaicos, penosos, que operan con las orejeras puestas y desde sus ayuntamientos- fortaleza trasmiten las consignas y mandatos de sus superiores de partido a la población, ante la  inquisitiva, pero beoda mirada, de los secretarios con chófer. Nihil nove sub sole.

Modelo para este invierno.    rizomática.net

Estos días me he acercado a la Sierra de Francia para una jornada de poda de árboles frutales y he podido vislumbrar otra forma de hacer las cosas, sin experimentos, derrocamientos o golpes de mano. Están recuperando las funciones y la esencia de los concejos abiertos.
Los concejos abiertos convocan a todos los vecinos del pueblo; es su asamblea y todos deben participar en el gobierno. Velan por el buen aprovechamiento de los recursos, propiedades, instalaciones, la resolución de disputas. Con el tiempo, las vicisitudes históricas y el aumento de la población se fueron convirtiendo en municipios por la necesidad de convocar a menos ciudadanos. Ahora todos están regañados con todos y se sermonean y se increpan y se amenazan y se putean a discreción. Una nueva “Edad de Hierro”. Disculpen la gracieta fácil y la retórica pomposa. No tengo cuerpo para otra cosa.

Durante la Edad Media la asistencia era obligatoria y se multaba a quien no apareciese por el atrio de la iglesia. Hay suficiente documentación en las bibliotecas y en Internet. Pero sólo hay que preguntar a los más viejos para conocer su funcionamiento.

Es el gobierno de las diputaciones y el poder  autonómico, a  través  de la administración de  las localidades cabeza de partido quienes acumularían poder y privilegios.  Seria nefasto que acabaran con el autogobierno de los pequeños núcleos rurales. En todo caso es anacrónico pensar en corporaciones locales para estas poblaciones y debiéramos plantearnos con verdadera vocación de servicio, solidaridad y participación recuperar estas instituciones, sin componendas postelectorales.
Habrá localidades donde la acción de los alcaldes pedáneos o concejales sea más activa y menos sectaria, hay otros donde la autoridad del alcalde es de corte autocrático y mandón  y casi siempre está asistido y respaldado por una corte de vecinos destacados o bonni homini no precisamente acreditados por el buen juicio, la equidad, ni la ponderación. Son en muchos casos las familias con más posibles, más grandes o influyentes las que controlan la vida del municipio. Va dándose el caso incluso que ni residen en el pueblo y ejercen su ministerio de asusta-niños y sacamantecas  en festivo o periodos vacacionales.

Vecino es, desde la Edad Media todo aquel que reside en una localidad y se le reconoce como tal. Pero en muchas zonas rurales no suele haber vecinos entre los nuevos pobladores; ni entre los parias o desheredados. Los consienten como a los perros o a los gatos, en tanto que no molesten ni dejen de mirar el surco que pisan, como los asnos.

Después de algunos años conversando con la gente de la comarca he llegado a definir un  modelo claro entre los habitantes intermitentes de estos pueblos. Prohombres que emigraron para huir de la miseria  y las calamidades a las ciudades y les fue bien como taxistas, pequeños empresarios o formando parte del funcionariado y que al volver encuentran a sus  antiguos vecinos semianalfabetos, a los criados de su familia en tiempos o a los recaderos de los pueblos vecinos, ocupando cargos públicos, como alcaldes, etc. Los emigrantes en las capitales no son nada, pero en el pueblo mandan con mucho relumbrón. Curiosamante parece que nunca abandonaron el villorrio después de décadas fuera. Es curioso observar a estos especímenes en la partida de cartas o en la plaza pública haciendo valer su propensión paramilitar…

Deben disculpar de nuevo las incómodas digresiones . No entiendo tanto el problema de la convivencia en los pueblos como una cuestión de conflictos personales, ni siquiera de teoría política,  mas como materia de atavismo y herencia, de derechos adquiridos por haber nacido en cualquier lugar, de consanguinidad, de parentescos viciados,  del aislamiento secular, de avaricia, de rencor. ¿Se parece a esto algo el nacionalismo? Ingredientes todos ellos idóneos para una estupenda tesis o un drama tétrico-rural.

Es posible, a pesar de todo, afianzar al menos algunas de las mejores tradiciones. Y merece la pena charlar con las gentes sencillas, divertidas, cordiales de historias de otro siglo o de lo que ha pasado esta mañana. La  digna colaboración vecinal es  más noble cuando está en juego la supervivencia.

Voy a retirar del fuego la lombarda que cogí ayer. Bien tierna queda. Cena, con unos ajitos mucho pan, queso y más vino.

Lo más importante ahora  es que  la despensa no está muy llena y no hay que descuidarse.

Salud.

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3 respuestas a EXPEDIENTAZO. Aviso de caminantes para la integración de nuevos pobladores en las zonas rurales.

  1. Isa dijo:

    Y parra desintoxicarte, aquí. Mmmm….

  2. mensh dijo:

    Lo siento muchísimo Paracelso.
    De verdad cada paisanaje tiene su gran defecto y el del español es sin lugar a dudas la puñetera envidia.
    Si además eres forastero estás en desigualdad : se ensañarán.
    Leo los comentarios que lanzan los españoles en las noticias de los diarios acerca de las soluciones que se podrían aplicar para evitar deshaucios y me sorprendo de la mala baba que muchos vierten( del tipo “yo pagué mi hipoteca con un par y ahora a estos apestados se la van a condonar”)
    …país!

    • Paracelso dijo:

      Cualquiera puede opinar forjndose una opinin a travs de los medios afines o de los correligionarios. Con qu otros criterios, sobre qu fuentes se arrojan semejantes desatinos? Sale de las tripas y eso no es nada bueno. Me da tanta vergenza todo lo que est pasando… pas! Lo estamos pasando tan mal, pero tenemos la obligacin de intentar sentirnos bien. No debo acabar con las entradas de la manobra. Seguir dejndolas caer con alguna obrita que vaya saliendo. Siempre, salud.

      Por razones semi-laborales me veo obligado a escuchar cosas increbles. > Date: Tue, 13 Nov 2012 18:35:30 +0000 > To: fhmsolerias@hotmail.com >

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