VANOS.

     “Si el habla es polisémica el silencio es metonimia  pura,  un  camaleón   de sentidos”.
                                                                                            José L. Rodríguez  González.
     “La ruina, en efecto, es el tiempo que se escapa a la historia: un paisaje, una mezcla de naturaleza y de cultura que se pierde en el pasado y surge en el presente como un signo sin significado, sin otro significado, al menos, que el sentimiento del tiempo que pasa y que, al mismo tiempo, dura”.
                                                                                                                            M.  Augé

El hortelano pasa unos días en la casa familiar donde guarda algunos libros, los pecios de una biblioteca  extrañada.

Amontonados  los volúmenes sin arreglo alguno, aún huelen a él.  Al abrir unos -encuadernados a la americana- se quiebran, otros encajan mejor el paso del tiempo.   Entre las hojas de los libros, escogidos por los pellizcos de la memoria, encuentra fichas amarillentas con letra minúscula sobre las que escribe de nuevo sin pudor, con letra más agreste;  los mismos caracteres de las guardas,  de las anotaciones al margen y  primeras páginas en otro tiempo vírgenes.  Descubre billetes del ferrobús y de metro, exvotos, dedicatorias de anteriores propietarios… recuerdos (excusen la afectación).  Muchos estaban ya amojamados cuando los compra o presentan  fechas, firmas inesperadas de sus autores.

Resultaba útil en otra época ordenarlos,  recomponer su disposición en las estanterías, mejorar el aprovechamiento de los plúteos,   como si con ello hubiera podido ejercitarse para  la concreción y compendio de sus actos;  acaso le permitieran maniobrar en el  espacio y el tiempo con más destreza.

Piensa, sentado sobre la cama, dejando pasar las hojas de algún volumen con rapidez, en las palabras en ruina,  escritas en cualquier soporte de papel, siempre diciendo, invariablemente a la espera de ser interpretadas  y aliadas de las costumbres colectivas y del silencio.  (Recuerda Borges que es a  San Agustín a quien primero se documenta leyendo en voz alta, susurrando por los claustros las primeras escrituras.) Siempre será una manía intima y sediciosa.  El lector es invariablemente sospechoso, independientemente del mamotreto o del panfleto que lleve entre las manos.

Cuántos pasajes de lectura le sacuden ahora, en esta tarde de final de verano.

Localiza alguno de los primeros libros que entraron en casa… y de los últimos, desempaqueta por fin otros que difícilmente leerá.  Busca algunas obras deprisa.   Hay  cosas que  no se encuentran en Internet y le hacen falta.

Los libros se adaptan a las habilidades del índice, del  pulgar, a la mano prensil. La evolución  que tira  una barbaridad.

Por un instante, de vuelta de las estepas toledanas, absorto, sin la estridencia mostrenca de los ruidos urbanos, el cursor le lleva hacia otros a paisajes abandonados para siempre, fotografiados insistentemente y a lugares de una belleza sobria, tan recuperables…  En épocas de destrucción generalizada, la reconstrucción de un lugar abandonado tiene una repercusión planetaria porque empieza a modificar el orden desencadenado de catástrofes naturales, sociales y políticas.

Una ruina recuperada escapa a la zona de la intrahistoria más cruel.

Quedan apenas sensaciones de la voracidad de unos días en que se consumían las horas en un  presente  siempre continuo y  se consentía  una visión febril e ilusoria de un futuro  que nunca acabaría de concretarse. Aún atenaza al hortelano una cierta impaciencia.  Quizás no se desprenda nunca de ella. Y aunque ha logrado circular por estos espacios abiertos con cierta pachorra y  entiende la paradoja de la soledad,  no alcanza a mantener la  confianza con los paisanos  (se necesitan relaciones personales  aunque sea tan solo para evitarlas)  quisiera  eludir conflictos y arbitrariedades  y  prefiere, a estas alturas, intercambiar información con el la naturaleza.

Al campesino le siguen intrigando dos ideas: el silencio y las ruinas.  Toda una constelación de sentidos y pensamientos que no tienen correlación con las palabras.

Sobradamente ocioso, quizás, y enfermizamente ocupado a un tiempo, demasiado expuesto, hastiado de la redundancia, de “los sobrantes” de los espacios de la comunicación, aún  no colecciona silencios como el Dr. Murke.

Estos huecos no se pueden medir. Son  vanos perfectos.

Algunos días recogiendo estiércol, levantando un muro, arreglando unos cajones de fruta, intuye el campesino momentos de suspensión  en los  que ataja al tiempo (no están sólo en los libros, en el arte o  en los espacios y paisajes  pintoresos);  los más se resiste  a la “conspiración del ruido”.  La huertadelosrobles es un paisaje que describe al sembrador, poco convencido de la viabilidad del empeño, que cultiva una quimera,  que pasea  baldíos,  atestigua el abandono y la incuria.   La naturaleza acaba por echar a todo aquel que no es capaz de conseguir un entorno amable, acogedor, un hogar.

Las ruinas siempre consiguen nuevos pobladores.

Cortesía de Comounamanzana.wordpress.com.

Y sin embargo es suficientemente inquieto para sacudirse los avisos de una suerte incierta y se reúne con gente más joven  para aprender a manejar el suelo o para charlar, para recuperar  parcelas de porvenir.

Saben, estimulantes  lectores,  que el hortelano es poco aplicado y vago,  pero le pierde un puntito de tenacidad.  Subido a cualquier cabezo en los cada vez más esporádicos paseos  por el  monte quisiera  escapar  a un tiempo  iracundo en que impera la impaciencia, amenazante y brutal.

Estas teselas amontonadas, tiradas después de escritas en cualquier sitio y torpemente recompuestas en las primeras horas de alguna que otra mañana, son poco más que fragmentos del silencio, como trozos desenterrados de cerámica griega.  Salud.

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2 respuestas a VANOS.

  1. Isabel dijo:

    Creo que a cierto grupo promocional le encantaría que compartieras esto directamente. Es más, lo creo necesario. ¿Lo haces tú o me autorizas a mí?

    • Paracelso dijo:

      Eres definitivamente generosa. Son espacios distintos para cosas distintas. El blog lo comparto con quince o veinte personas y algún internauta que busca palabras clave como gallina, huerta, ecológico… Ya es de todos. Puedes compartirlo sin problemas. Salud.

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