REJUNTAR.

Estos días estoy haciendo algunos rematillos como rejuntar las plaquetas que coloqué en una de las paredes de lo que será la cocina. No tiene mayor misterio que buscar un mortero especial para rejuntar llagas de más de 3 mm, como es el caso y  elegir un color adecuado o al gusto. Éste  de las fotos se llama terracota. Está preparado con resinas para evitar que se desprenda o se degrade el  color a las primeras  de cambio.

En un cubo con apenas un litro de agua se va incorporando el polvo y se consigue una masa homogénea  lo suficientemente dúctil para que se pueda coger con la mano y aplicarlo con una llana de goma especial para estos trabajos  o con una simple espátula, si son pocos metros de alicatado o solado.  Es preferible quedarse corto y volver a hacer más mortero a que sobre y haya que tirarlo. Tampoco hay que dejarlo muy consistente porque suele ir endureciéndose en el cubo.

Son materiales de altas prestaciones porque una vez aplicados a las superficies aguantan bien sin fraguar o endurecerse (hasta quince  o veinte minutos) hasta que se procede a limpiarlo.  Lo habitual es -una vez tapada la llaga de una  zona del trabajo- esperar  un rato a que la pasta pierda el brillo, siempre  en función, claro, de la época del año. Ahora en verano “tira” rápido y la superficie tiende a secarse muy rápido y cuesta mas sacarlo.

Para limpiar estas superficies basta con hacerse con un par de trozos de esponja o gomaespuma fina. Se da un pasada general para retirar la mayor cantidad posible de material sin apretar en las llagas para no rebajarlas o descubrirlas y a continuación  se van dando aguas enjuagando,  escurriendo bien y  muy a menudo la gomaespuna y pasándola una sola vez y por cada una de las caras de la misma para no seguir ensuciando. Llega un momento en que al secar queda un polvillo que se retirará bien  ya en seco con un paño.  Es recomendable  cambiar el agua del cubo  con  frecunecia y  también no  aplicar mucha superficie en cada mano porque si no se puede limpiar por cualquier incidencia se pone francamente duro y es muy difícil de retirar de la superficie.

Como he utilizado material de barro muy poroso y de gran absorción en la parte alta tenía la impresión de que se agarraría o se fijaría  el color pero no ha resultado demasiado complicado. Má agua y más tiempo.

He llagueado o rejuntado  muchos metros de pavimentos  y alicatados y últimamente tiendo a prescindir de la llaga ancha por una cuestión -si se quiere llamar así- estética; pero es que este tipo de acabados suele hacerse en zonas rústica, patios e interiores y creo que luego se barren y se limpian peor.  Se cansa uno de la llaga.  Prefiero trabajar los trabados y la colocación vistosa e inusual o la combinación con grecas, listeles, medias cañas,  materiales de distinta índole, hacer fajeados, reparto de colores  y  la colocación a cartabón o a matajunta entre otros acabados.

Este es un tipo de rejuntado muy concreto y supongo que podré ir mostrando otros tipos en la medida en que vaya haciendo otros trabajos.

Va ralentizándose el ritmo de la obra.   Hace calor y otras tareas me reclaman. Apenas debería ya terminar de rematar el hueco del muro que abrí hace unos días ponerle una puerta  y descansar hasta le otoño.   Pero no se si me dejaré.

Salud.

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