PARTIR LA PIEDRA.

El hueco para acceder al patinillo trasero. En tiempos una  “zaburdilla” o gorrinera. Las piedras en equilibrio suficiente  para evitar el desplome

Está  el oficio de cantero envuelto en un aura de nobleza.  Está el oficio de la cantería  íntimamente ligado al progreso de la humanidad. Quizás la primera manifestación arquitectónica del hombre fue marcar con hitos un camino o cubrir la entrada de una cueva o levantar una cerca o  cerrar con bolos del entorno un aprisco para encerrar unas cabras o clavar un monolito para intentar esclarecer  lo que aún hoy es incomprensible.

Afortunadamente la técnica y la moderna maquinaria han mitigado las tareas más penosas del trabajo de la piedra, más si cabe  en lo que se refiere a la corta y despiece en la cantera, pero no ha perdido en absoluto ese marbete arcano  y sigue siendo imprescindible la  concurrencia  de la pericia y sabiduría del artesano.  Es un oficio del tiempo.  Tiene  un sesgo emotivo. Identificamos este trabajo con algo bello y  muy humano.

Las posibilidades estructurales, de densidad  de composición molecular y mineral  son incontables y para cada tipo de piedra se precisa una técnica,  unas herramientas concreta.

Voy a cortar una piedra que se ha presentado para terminar de abrir un hueco  en el  muro  este y reorganizarlo con una puerta.

Después de desmontar con relativa facilidad la parte del muro que me interesaba me he encontrado con dos grande piedras en la base  y necesito rebajarlas. Para esta tarea es preciso observar con detenimiento la naturaleza de la piedra y el sentido de las vetas, fijarse en sus debilidades, que todas las tienen.   Hay que poner  especial  atención a los medios de protección personal como son guantes,   mascarilla y gafas.  El polvo que saca la radial es como la harina, manifiestamente perjudicial para los pulmones.

Dispongo de un pequeño martillo eléctrico de mano de apenas 650 w, de una radial grande preparada con uno disco de diamante específico para el corte de piedra,  un juego de hierros  -punteros cuñas, cinceles, punzones…-  y un mazo o almaina.   Me he procurado una maceta  de cantos redondeados que utilizo normalmente en la obra.

En realidad lo que voy a hacer es labrar y recortar la piedra progresivamente hasta que quede  completamente expedito  el paso, pero los procedimientos que aquí se muestran sirven de igual modo para partir una piedra que estuviese exenta,  acuñada o calzada en la cantera o a pié de obra. Cuando la piedra está integrada en un muro es más difícil cortarla limpiamente en piezas grandes.

El  exiguo  juego de hierros es un regalo de un vecino y ha sido completado con cinceles y cortafríos que siempre han estado por casa.  A decir verdad las cuñas no están muy afiladas; ya han tenido lo suyo y ha sido una con un ángulo muy concreto la que me ha solucionado la papeleta porque penetraba con facilidad en  el corte de la radial.

Tradicionalmente para partir una piedra se realizaba una roza a mano con un pico de cantero que tiene las  puntas más o menos afiladas o con el picón  -más corto y romo- tras verificar el sentido de las vetas y las posibles fisuras o defectos. Es importante, si por cualquier motivo hay que hacer esta operación sin las herramientas que la tecnología moderna nos ofrece, empezar a golpear por la parte opuesta a la posición del cortador para que las esquirlas salten en sentido contrario y no nos golpeen en la cara.

Una vez alcanzada cierta profundidad se realizaban unos cajeados con un cincel a fin de colocar unos chapetones   (son unas piezas metálicas de  40 ó 50 cms de ancho y 3 mm de grueso) y poder colocar entre ellos las cuñas bien apretadas.  A continuación se golpeaba con la maza en progresión y sin cebarse en una sola  hasta que el bloque  abría.

Como ya he referido anteriormente si se coloca bajo  la piedra, en el suelo, un ángulo de hierro o un madero en la parte opuesta a la dirección de las cuña, se facilita la rotura por efecto del peso.  Estas técnicas y tareas  a pié de obra eran y son  fundamentales para ajustar y  poder acomodar los bloques en la construcción de muros.  En las cuadrillas que trabajan por la zona siempre hay quien se dedica casi exclusivamente a partir y seleccionar las piedras.

Para hacer cortes limpios y rectos  es muy poco recomendable colocar las cuñas a favor de las  vetas porque serán las que manden y no será tan aprovechable el corte.   Siempre es conveniente preparar los cortes en sentido perpendicular al de las posibles capas,  a no ser que queramos  trocear  una pieza sin más  y haya  que aprovechar precisamente esos hilos para que abra con facilidad, como es el caso que me ocupa.

Por que sólo voy a rozar una piedra muy común por aquí. La llaman “piedra azul”  y es dura de pelar. Tiene una morfología  distinta al granito, sin apenas resquicios para abrirla.  Ésta tiene el lecho asentado, esta empotrada  y  no puedo girarla ni disponerla a mi conveniencia de modo que no voy a poder partirla en grandes fragmentos.

Afortunadamente dispongo de la radial grande que profundiza aproximadamente cinco cms y  creo que podré ir rompiendo, mas bien  labrando,  la piedra.  No tiene aspecto  de tener fisuras pero con los primeros cortes he podido observar que está  laminada en horizontal de modo que podré ir sacando capas tan gruesas  al menos como el corte del disco.  En otras ocasiones he utilizado un taladro potente  que profundiza unos doce cms  a lo largo de la línea marcada para debilitar la piedra y a continuación he colocado las cuñas.  Así se hacía a gran escala en las canteras, con grandes punteros y mazas.

En el otro margen hay una que no me preocupa. Ya la he rebajado con facilidad con el pequeño martillo eléctrico; es una piedra muy vieja y degradada y se desmorona con relativa facilidad.

Las piedras tienen vida, larga vida,  pero están sujetas a la acción del tiempo como cualquier otra entidad sobre la tierra. A las piedras no les quedan  más que unas pequeñas porciones de eternidad.

Comienzo a cortar. A la derecha ya he rozado una buena parte del bloque.

El cortafríos más largo no es conveniente utilizarlo porque puede salir disparado al golpearlo con la maza. Buena, buena es la primera  cuña por la derecha.

Una vez colocadas y sujetas se van golpeando en progresión  cada una de las cuñas.

Golpeando desde el otro lado de la abertura aparece un hilo que no se apreciaba. Espero que facilite la tarea.

La del otro lado. Puede observarse que es otro tipo de piedra.

Un corte limpio.

¿Se hacen una idea, caros vecinos, de cómo se pone el ambiente tras hacer un corte con la radial? Como no haga un poco de aire y no tengamos mascarilla… Me he retirado un rato hasta que se vea algo. El polvo se filtra por todos los resquicios y se deposita sobre las hojas nuevas de las plantas; hay que limpiarlo todo luego con un buen manguerazo.

Voy a probar con un trozo más grande.

Algo es algo.

Arqueología doméstica. En estos años han aparecido  ya entre las piedras media docena de cucharas  y tenedores, hojas de navajas, algún hornillo hecho con una lata de espárragos para para calentar la tartera, tijeras… ¿Cuántos  tientos le pegarían con ésta a la perola de patatas con tocino? Espacios de pastores.

El disco de diamante. Se puede observar el contorno de widia. Las ranuras permiten airear y refrigerar el metal y  evitan que se recaliente. Hay que mimar el disco porque cuesta casi más que la propia radial.

Es mejor ir más despacio haciendo cortes más próximos.

La piedra está muy encajada y es muy compacta; no saco trozos más grandes que este.

Se acabó lo que se daba. El astil de la maza no estaba en las mejores condiciones, de modo que por hoy basta. En otro momento terminaré de labrar lo que queda.

No se si he publicado ya esta fotografía pero es una muestra  de los hierros de un cantero o de cualquiera que se dedicara a hacer casas, por -cortesía de M.A, mi compinche en las aventuras hortícolas. Una gran herencia pero ¿quien se atreve ya con ellos?

Escribo estas notas  apresuradamente desde un lugar menos agreste, pensando es las  singulares variaciones de resistencia, en la perspectiva de poder rebajar el paso y arrancar con unos peldaños de madera procurando, acaso, que estos espacios no pierdan la impronta primitiva de un refugio. Salud.

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2 respuestas a PARTIR LA PIEDRA.

  1. gonok dijo:

    excelente…. buen trabajo y buenas fotos..

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