κάθαρσις

Abro el blog como un libro, al acaso,  por no importa qué entrada  y me vence por un instante la ansiedad al recorrer varios años de imágenes, voces, aromas, texturas…

  Nunca viajaré por Marruecos y apenas podré intuir su luz,  pero ya forma parte de mi memoria tutelar.   El desierto ya no es exótico; es todo tan cercano, con infinitas posibilidades abiertas, incluso a recuerdos que no me pertenecen.

El sitio Nueva Cocina Marroqui es un racimo metódico de prescripciones milagrosas.

La Meseta Norte Castellana, donde vivo, plena de referencias al aura  morisca en la toponimia, en los rastreos iconográficos de templos y casas,  en las costumbres,  comporta  ahora otra travesía  emocional áspera,  rigurosa, pero ordenada, serena.  El frío, las corrientes, la montaña, la soledad del lugar… el paisanaje adusto y seco, cetrino.  No ha pasado tanto tiempo ni está tan lejos la arena.

Cualquier instante en casa, en la cocina con un mandil pulcro extrae lo más infesto y nocivo que hay en nosotros; la liturgia  de unas manos limpias y generosas con los ingredientes (las almendras, el escabeche, los higos, los cítricos, ¡el azafrán!)   relatan  y otorgan lo que más necesitamos.

Aderezan, íntimos y misteriosos  Esther y Jordi. Salud.   

 

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5 respuestas a κάθαρσις

    • Paracelso dijo:

      Claro. Disculpad la pedantería. No tengo ni idea de griego. He visto en el diccionario las grafías de la palabra, tan misteriosas; no es más que una afectuosa llamada de atención.
      Soy un cagón y las fuerzas…Tengo que confesar que un viaje de esas características me suscita bastante respeto. Cuando se tiene familia empieza uno a retranquearse cuando se plantean determinadas iniciativas viajeras. El dinero no sobra y anda uno arrastrando ciertos prejuicios sobre las obligaciones, el trabajo, la edad, los compromisos…. Estúpidas servidumbres y terquedades, seguro.

      El desierto subyace desde hace tiempo en mi imaginario más íntimo. El origen de ese interés posiblemente esté en la extraordinaria sensación de libertad que suscitaron el cine de aventuras africanas, John Ford, las primeras cintas de “Tarzán”, “Baeu geste”, “Lawrence de Arabia” y la tipología humana que proyectaban… Pero sí tengo muy presentes el impacto que supuso la lectura de “El cielo protector” y, algún tiempo después, la luz que captó Bertolucci en la adaptación cinematográfica, las evocadoras lecturas posteriores o las conversaciones con conocidos que han viajado por el norte de África. Mi experiencia del desierto, no tanto de los espacios abiertos, es puramente libresca y no exclusivamente oriental.
      Siempre ha estado ahí y ahora, cuando advierto -como en el caso de los autores del blog culinario- que hay quien ha elegido vivir en el desierto, os aseguro que me ha dado envidia. No sé porqué lo identifico con la calma, la amistad, la tregua, el reposo. Conceptos -estoy seguro- muy alejados de la realidad. Cosas del azar.

      Hace tiempo que dejé de ser turista, apenas salgo de estas soledades, viajo muy poco. Pero si me detengo a sopesar tu sugerencia, mensh, podría volver a reunir una buena partida de cómplices y organizar un viajecito que deje atrás la costa de Almería, para el otoño próximo.
      ¿Aún cabe emprender otra aventura? Como ellos, encontré mi lugar.
      Amigos, salud.

  1. mensh dijo:

    Otra pregunta:
    Qué te impide viajar por Marruecos ?
    Por qué no hacerlo si lo deséas?
    Su interior todavía es sorprendente, y hasta una incursión por ciudades como Marrakech, despojado de prejuicios, es un asalto a la vista y al olfato, al gusto, al tacto y al oído.

    Traspasar los arrabales de Essaouira por la playa hacia el norte es perder el concepto tiempo-espacio.
    Pasar de Warzazate es internarte en el auténtico desierto; el desierto sorprendente: duro y hostil.

    No hay que solicitar visados excepcionales, ni hay que padecer los arumadores trámites burocráticos que exigen para tantos países.
    El trayecto desde Madrid a Marrakech – un buen punto de partida – se cubre en apenas dos horas y cuarto, y además de Iberia y Royal, las compañías low-cost lo realizan con una frecuencia diaria.

    No dejes de disfrutar esa experiencia si de verdad lo deséas.
    Amigo.

    Salut

  2. Compañero,

    (…) “Este continente es demasiado grande para describirlo. Es todo un acéano, un planeta aparte, todo un cosmos heterogéneo y de una riqueza extraordinaria. Sólo por una convención reduccionista, por comodidad,decimos “África”. En la realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe.”
    Ébano Ryszard Kapuscinski

    Al alba, como cada día (quien podría perderse un solo espectáculo como este) contestamos a los amigos, preparamos nuestra receta, afrontamos la jornada, observamos nuestro huerto, saludamos al sol y nos despedimos de la luna… el alba huele.

    Gracias por todo y sobre todo, gracias por entendernos.

    Ha sido sin duda una autentica κάθαρσις, gracias compañero.

    Esther & Jordi

    • Paracelso dijo:

      Porque esos aromas de la noche y los primeros minutos de la mañana -terrosos, vegetales, húmicos- junto con las primeras emanaciones de la cocina forman parte del paisaje. El olor de pimientos que se echan en la sartén las mañanas de verano, o el de los sofritos -exactamente como vosotros los preparáis- llevando las verduras a la textura del puré. Luego todo es más fácil, eches lo que eches: legumbre, carne, patatas, marisco…; y el arroz con leche para la cena.

      Dejarse llevar por el júbilo merecido del hambre tras los esfuerzos y poder saciarse.

      He intentado estos años complementar algunas sensaciones, en este rincón castellano, con plantas que recuerdan a jardines históricos como los de La Alambra o parajes boscosos, a los botánicos: el boj, el mirto, los cantuesos, los humildes pelargonios, el ilustre rosal, romeros y tomillos… o con variaciones cromáticas en el tiempo.
      El desierto es una elección y otro continente, en efecto, una ensoñación cifrada, como poder acceder a todos los volúmenes de la biblioteca de Alejandría.

      Sois dueños de vuestro tiempo. Es un acto de eminente generosidad contestar a tantos requerimientos de los lectores de vuestro “rectario”.
      Salud.

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