CRIBAR.

Par la realización de pequeños trabajos debemos tener a mano una o dos cribas con distintos “pasos” en la malla a fin de conseguir en determinado momento la arena que necesitamos. Para cribar la arena es conveniente que esté lo más seca que sea posible para trabajar menos y que las partículas queden limpias. Yo tengo por casa una criba fina con bastidor redondo de plástico muy ligera de 0.5, pero he hecho otras con mallas de distintos tamaños en bastidores de madera.

Se echa una pequeña cantidad de material. (No hace falta llenar la criba). Y se mueve hacia delante y hacia atrás con golpes secos. Tampoco es necesario apurar al máximo para que no pasen chinas gruesas. Se aparta la "granza", es decir los que queda en la criba y se repite la operación.

Si se dispone de una buena veta de arena en algún terreno cercano o realizamos desmontes o movimientos de tierras en nuestra propiedad y queremos aprovechar estos materiales o simplemente necesitamos cribar una arena muy gruesa se puede construir una criba grande o zaranda que nos es más que una malla de no más de 1 cms de pase, colocada en un bastidor de madera o metal de aproximadamente 1.50 ms de ancho por 2 de alto. Si al construirla no queda bien atirantada hay que colocar alguna regla o alambre cruzado para evitar que se abullone con el peso del material.

"Granza" o residuos del cribado. Son gravillas bastante limpias.

Se puede ahorrar considerablemente en material. A este bastidor se le coloca un reglón o unos ángulos de hierro para sujetarlo inclinado. Una vez arrimada la tierra se echa sobre la parte alta del enrejado con una pala consiguiendo que pase la arena más fina y dejando a nuestro lado las chinas o los terrones más duros. Se puede poner en la base un tablero para evitar que se mezcle.

También pueden ser unas buenas puertas para los prados.

El procedimiento es fácil, nos evita esfuerzos innecesarios y ofrece resultados sorprendentes hasta el punto de poder graduar el calibre de la arena o las chinas colocando la zaranda con distintos grados de inclinación. Cuanto más horizontal se disponga más material pasa y con más grosor. Si la colocamos poco inclinada la tierra discurre más rápido por la malla, pasa el material más fino y ruedan hasta nuestros pies las partes más gruesas. Para salir muy bien al paso sin gastar, podemos utilizar un somier de una cama vieja, con alambrera trenzada y que han permanecido en los trasteros durante años. Es cuestión de ponerse y probar.
Para ilustrar el post he utilizado, entre otros, un árido al que se le han quitado los cantos rodados pero presenta gravas y arenas de distintos grosores.
He intentado mostrar  en estas dos entradas los distintos tipos de arenas y gravas de que podemos disponer para los trabajos de albañilería y sus usos más comunes.
El siguiente paso en esta dirección sería, lógicamente, hablar de los morteros, las argamasas, su elaboración a mano o con hormigonera y sobre algo fundamental: las dosificaciones.

Tres tipos de áridos.

Salud.

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