DE LOS ÁRIDOS.

Los áridos y, sobre todo la arena, cumplen una función predominante en la construcción.

Son el resultado de la degradación natural o la erosión de las rocas por el aire o la acción de l agua.  

 Estas entradas tienen una querencia práctica y no voy a presentar aquí  ningún mamotreto teórico sobre su origen, formación, granulometría, procesamiento u obtención, pero sí es conveniente hacer una sucinta clasificación para retener unas nociones  sobre el uso estos materiales.  En la red existen numerosas páginas dedicadas a este tema y no voy yo a repetir lo que otros hacen con más enjundia conocimiento de causa. 

En función de su empleo podemos encontrar en los almacenes de construcción -y por tanto en el medio- distintos tipos de áridos.   

Grava gruesa.

El canto rodado es un bolo o fragmento de piedra redondeada por las corrientes  fluviales y que se utiliza como relleno en soleras  y así alejar la humedad de los suelos o en la fabricación de hormigones.   En consonancia con lo que se vaya  a hacer, precisaremos un calibre distinto.

Este es el tipo más común de grava por su "manejabilidad" y su empleo en la preparación de hormigón.

La grava, puede ser un canto rodado pequeño. Se presenta en obra entre 3 y 64 milímetros. Pero su origen puede estar en  una cantera o en una planta de tratamiento. Es preferible siempre la grava más angulosa e irregular que la más redondeada.   Hay que fijarse también en la homogeneidad de las piedras y que no nos la sirvan con calibres muy desiguales. 

Podemos disponer también  de gravilla que no es más que grava de un calibre menor. Es imprescindible para trabajos de soleras y capas de hormigón en forjados, etc.

 En el argot de la albañilería se llama garbancillo o una arena muy gruesa, de un tamaño semejante al de la leguminosa y se habla de almendrilla  (o guijo, en algunas zonas), cuando es un poco más grande.   Con  garbancillo y cemento se suele realizar la tirolesa que es un acabado muy rugoso en las fachadas (se realiza lanzando la mezcla blanda con la paleta  sobre los muros).  Es muy común en la geografía española, sobre todo en el sur.

 Es habitual, cuando se precisa hormigón en grandes cantidades, encargarlo a las plantas hormigoneras, pero podemos hacerlo nosotros si realizamos las tareas con paciencia y la dosificación es la correcta. No hay que insistir en que si disponemos de una hormigonera  pequeña en obra, los resultados son excelentes por el perfecto trabado de los elementos integrantes de las masas que realiza.    Hacer el hormigón a mano es una paliza si queremos que quede bien.

En muchos lugares  se comercializan los áridos en pequeños sacos de plástico, que son caros, pero muy cómodos para hacer pequeños “apaños”, o en sacas de  rafia de 1 m cúbico aproximadamente. En estos sacos el material queda recogido y ocupa poco espacio en la obra. Lo normal, cuando se necesitan grandes cantidades, es pedirlo a granel. No se suelen servir cantidades inferiores a 3 m cúbicos por el coste del transporte.  Hay quien, incluso, prefiere que le  sirvan la arena y la grava mezclada al 50%,  si no quiere complicarse mucho. También se carga  y se maneja mejor que la grava sola.

La arena  no es más que una combinación de minerales.  En la construcción es esencial su uso para dar cuerpo a morteros y masas de agarre.   En función de la utilidad y sus aplicaciones  puede clasificarse en:

Arena de miga y tierra. Formadas por  los detritos de las rocas y  materia vegetal o mantillos.   Pueden presentar distintos colores en función de la procedencia, pero lo fundamental  es evaluar su calidad.   Yo cojo un puñado de material ligeramente húmedo y lo aprieto hasta ver si queda cohesionada la muestra.  Obviamente, es más “migosa” cuanto menos se desmorone al abrir la mano.   De este modo podemos ver bien el grosor del grano o si mancha la mano.   Es el mejor test que podemos hacer para comprobar si es la arena que necesitamos. 

La arena de miga es fundamental para la colocación tradicional de azulejos  con mortero o alicatado,  para la colocación de suelos, losas, terrazos “a punta de paleta”, para el  rejuntado de piedra…  La aparición de morteros con resinas o el cemento cola ha relegado esta arena a un segundo plano,  de tal manera que no suele encontrarse arena de miga de buena calidad en los almacenes de construcción. 

 No se debe utilizar tierra o arena de miga para trabajos de enfoscado ya que se cuartea,  se ahueca y se desprende de los paramentos;  ni para  colocación de ladrillo, pues no confiere a las argamasas la resistencia suficiente para la estabilidad de los muros y tabiques.   Es inviable emplear estas masas de arena de miga para soleras o tendidos en el suelo.   Al perder una parte sustancial del agua con el secado se agrieta y los acabados no tienen ni la continuidad  ni  resistencia necesarias.

En muchas ocasiones, cuando preciso una cierta cantidad, recurro a recogerla de las zonas baldías de los núcleos urbanos, aprovecho los desmontes en construcciones vecinas o los  sobrantes en  la recuperación  de las cunetas de caminos cercanos. 

Arena de miga -mas bien tierra- con alto porcentaje de materia orgánica o mantillo.

La tierra es la arena con un grano más fino, de ahí su ductilidad.  Se presenta con distintos colores en función de su procedencia.  Hay regiones en todo el mundo donde se construye  desde muy antiguo con barro exclusivamente, ya sea con adobes, con capas superpuestas o tapiales.  

Las arcillas se emplean en la fabricación de ladrillos, rasillones, tejas, losas, bovedillas… más que para trabajos de agarre, a no ser que constituya -como he dicho más arriba- el elemento constructivo  fundamental de la casa.

De modo que lo que se suele ofrecer por arena de miga, en muchas ocasiones, no  es más que  arena de mina con más  impurezas y que resultan bastante broncas y duras para determinados trabajos.

La arena de mina se obtiene en canteras, areneros o vetas del terreno y suelen tener distintos porcentajes de tierra, en función de donde se haga la extracción.  Esta arena es la más apropiada para la colocación de  piedra o ladrillos. La arena de mina al tacto resulta muy suelta y visiblemente granulada; mancha ligeramente la mano.

 Cuando se trabaja con esta arena no se precisan grandes cantidades de cemento para obtener la textura y plasticidad deseada.  Se evitan  los “descuelgues” por los bordes de las hiladas del ladrillo y se consigue una resistencia mínima requerida.  Además, siempre se puede cribar para desechar las chinas más gruesas

  Si se emplea arena de río de forma generalizada y para todo hay que incorporar grandes cantidades de cemento  -por otra parte innecesarias-  para que ligue y se adhiera bien a los soportes.  .

En caso de no disponer de arena de mina se puede mezclar  arena de río  con una pequeña parte de arena de miga, para conseguir que sea  más pegajosa.  Se hacen sucesivas aportaciones hasta conseguir la plasticidad deseada.  

Es un error pensar que estas mezclas vayan en detrimento de la resistencia.  No es recomendable que el mortero de unión de elementos en la construcción de muros o tabiques sea más fuerte o resistente que el propio ladrillo, por ejemplo.  No pocas veces se puede observar en los tajos cómo la falta de “ligazón” en los morteros tiene como consecuencia  que apenas se pueda coger con la paleta.  Se pretende conseguir una pella amasada para controlar su colocación en lo alto del muro o en la “testa” del ladrillo. Ampliaré  con más detalle esta cuestión cuando levante algún muro. 

 Es importante comentar que uno de los inconvenientes de usar cantidades de cemento por encima de lo justamente necesario es que incorporan sales minerales a las masas; estas sales  pueden llegar a ser un serio problema y causar degradaciones prematuras en las “fábricas” de ladrillo o enfoscados.   En alguna ocasión se habrán fijado, pacientes lectores, en las manchas blanquecinas que presentan algunos muros de ladrillo o piedra.   Son consecuencia de la exudación de las sales.  Y eso no es bueno,  nada bueno.

  Para ganar plasticidad en las masas prefiero incorporar algo de cal en lugar de cantidades ingentes de cemento.   Existen, además, técnicas tradicionales que utilizan la cal en sustitución del cemento con resultados sorprendentes.

 No obstante, disponemos de  otro procedimiento elemental   para apreciar  la pureza de la arena de mina o de río: consiste en disolver cierta cantidad en un recipiente o un cubo, remover con una paleta y observar en qué medida se enturbia el agua.  Cuanto más limpia quede el agua menos impurezas tendrá.  La arena de mina enturbia moderadamente el agua. La arena de río debe quedar en el fondo y con el agua limpia. 

 No obstante,  la experiencia y el uso continuado de distintos tipos de arena harán que la simple observación y la granulometría sean suficientes para estimar su calidad.  La calidad de la arena, a la postre, se observa  en los usos concretos y en los resultados.   Cuanto mejores y de más calidad sean los materiales mejores trabajos realizaremos.

Arena de mina.

La arena de "mina" se presenta más suelta al tener un grano más suelto y menos materia orgánica.La arena de mina no se compacta al apretarla en la mano.

La arena de río es la que se presenta más limpia de elementos no minerales.   Es la arena predominante en la construcción pues el grano se puede  ofrecer  en distintos calibres: de  0,6 a 3 milímetros aproximadamente.

Básicamente  se puede hablar de arena de río gruesa o fina.   La arena más gruesa de utiliza en las primeras capas de enfoscados o jaharrados, en el tendido de soleras para colocación con pasta semi-seca  de plaqueta, baldosas, piedra, etc;  es parte fundamental del hormigón, junto con la grava.  Sus aplicaciones son numerosas.  La arena más fina se utiliza en la colocación de piedra y ladrillo, en los rejuntados de losas de piedra,  en los enfoscados finos o en las capas finales de los enlucidos con mortero…   

Es importante elegir bien la arena de río que vamos a utilizar para cada trabajo.

Hay que coger un puñado de arena y apretarlo

Arena de río limpia, posiblemente del 0.1. Si estuviera seca evidentemente se iría entre los dedos.

Como estos días ha llovido las muestras están húmedas. Habrá ocasión de ilustrar el tema  en otras entradas con arenas secas.

La arena de playa no es apta para la construcción por su alto índice de sal.  La sal produce reacciones químicas no deseadas en los morteros.

He intentado mostrar los distintos tipos de arenas y gravas de las que podemos disponer para los trabajos de albañilería y sus usos más comunes.

Cribando material.

Este un bastidor que`preparé hace algún tiempo para cribar y al que se le aprecia  ya algún remiendo.  Como veo que el tema se alarga,  y no quiero cansar  al paciente lector, dejo el tema de la manipulación, el manejo de la arena en el tajo o preparativos de los áridos,  para una segunda parte.

Arena, gravas de distintos  tamaños y ” garbancillo” una vez  hecho el cribado manualmente. 

Salud.

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