Trabajo de recuperación, recuperación de un trabajo.

“El proyecto de una casa se convierte en un modo anticipatorio de un pensar haciendo”

Jorge da Cruz Pinto.

Todo me vale o me puede valer.   Tengan en cuenta, ocupados lectores,  que no todo el mundo podía, en tiempos, comprar la piedra, pagar a los canteros, levantar los muros; el vidrio hasta no hace mucho era un artículo de lujo.  A lo largo de la historia el hombre ha reutilizado lo que otros desechaban o arruinaban, aunque no siempre de forma éticamente aceptable;  cuantos templos paganos de la romania fueron arrasados por los primeros cristianos con poder  para construir sus  basílicas.

Ahora los procedimientos han cambiado. Existe toda una cultura en occicente del aprovechaniento de lo disponible. En los paises mas pobres es una  forma de vida, de supervivencia.

He ido adquiriendo rutinas de buhonero-chamarilero.  Es realmente sorprendente observar lo que tira la gente en las ciudades, sobre todo hace unos años cuando muchas familias -con la bonanza económica- se animaban a hacer reforma en sus casas.  Puertas, muebles, ventanales, cerramientos metálicos, sobrantes de materiales de construcción… Por no hablar de los residuos  o materiales desperdiciados durante la epidemia de la construcción .

He recuperado ladrillo, teja,pallets, piedra, madera, muebles y utensilios  aún en buen uso. El año pasado encontré un reclinatorio en perfecto estado  que está en la lista de intervenciones. (Entre tanto  sirve para calzarme)    Banquetas para ir a lavar al río, orcas,  chapa… Una buena parte de las maderas y tableros de  los derribos dan cuerpo a estanterías en casa y al gallinero. Algunas vigas o columnas de maderas resistentes  aguardan una limpieza cuidadosa para pasar a formar parte de cargaderos, bancos, tiros de escaleras, balaustres…

Volver a utilizar estos elementos requiere tiempo y paciencia.  No son homogéneos ni abundantes.  Es fácil medir, encargar y comprar, pero el grueso de mi patrimonio lo componen mi nombre y mi tiempo, y de éste último tengo suficiente, de tal manera que dedico muchos ratos a  buscar acomodo a estos pecios.

Me interesan especialmente las tejas, los ladrillos macizos hechos a mano.  Precisamente la  irregularidad, el color o su procedencia hacen de estos materiales unos elementos, en mi opinión, indispensables para construir integrando, en la idea de que todo lo que haga debe pasar desapercibido u oculto.   Su interés constructivo es indudable.

Toda la vida he escuchado decir a mi madre: “No está la cosa para tirar” incluso en los mejores  tiempos.

Voy convenciéndome de que necesitamos tan poco.

Las piedras es otro asunto aparte.  Tienen un valor intrínseco,  arraigado entre las gentes de esta zona de la península, un carácter casi sagrado, procedente de la conciencia del valor de la piedra labrada,  el trabajo de obtenerla y ponerla a pié de obra.  Hay canteras que extraen granitos de excelente calidad.  En ocasiones las tratan con óxidos para dotarles de un aspecto semejante al que ofrece la exposición a  la intemperie.  Son muchos “cuartos”. No me gustan las fachadas impolutas y escurialenses.

Durante una temporada corté  losas de las lancha cercanas al pueblo  -si las capas eran lo suficientemente finas para  romperlas  con la maza- en lugares donde se ha sacado siempre y para no arrasar el paisaje.   Son ideales para solerías o chapados. Pero el trabajo requería, sin una maquinaria apropiada, un enorme esfuerzo.

Se trata, pues, de reutilizar y manejar las piezas que pocos valoran,  pero incorporando, ineludiblente, elementos  industriales olvidados y materiales nuevos o incluso los que podríamos llamar tecnológicos (arcilla expandida para aligerar cubiertas en sustitución de las escorias y cenizas, telas asfálticas, ladrillos refractarios, rasillones de grades dimensiones  o morteros con “ligantes” mixtos) para trabajar con comodidad  y obtener resultados compatibles siempre con una construcción  geográficamente factible y económicamente viable. Se puede conseguir grandes lotes de crital a precios irrisorios y, haciendo las adaptaciones oportunas, incorporarlos a la casa como muros de luz.

Estos procerden de una chimenea. El que tiene forma es un remate decorativo.

Sabe uno bien por donde va. Suscribo las palabras de Jorge da Cruz. (Los realzados son míos)

”Ubicada en perspectivas ecológicas, La Casa Ideal devuelve a la naturaleza su cubierta como jardín colgante. Pero es también autosuficiente, pues desde el punto de vista energético y del control ambiental va engendrando sus propias energías mediante recursos pasivos, ganancias solares y aprovechamiento de residuos transformados. Reutiliza materiales reciclados tanto mediante procesos de transformación industrial, en la construcción de elementos componentes, como en los simplemente encontrados (…) recuperando la nostalgia de la memoria no por el lado aparencial sino por el aprovechamiento del residuo que mantiene el registro arqueológico y abre el sentido creativo de los nuevos valores de uso añadidos,  lo que se da asimismo como sentido estético.”

Salud

Anuncios
Esta entrada fue publicada en La casa, La manobra. Guarda el enlace permanente.

Puedes dejar un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s