LEYENDO A WALTER BENJAMIN.

                                                                          Dibujo de Jean Selz

Siempre me he acercado a este pensador alemán con un poco de temor. Pero en su obra,   deslabazada y de carácter fragmentario como pintadas de un espíritu descontento, encuentro piezas  de expresíon  llenas de lirismo y una  finura de pensamiento poco común.  Lo que pensó  lo están diciendo ahora muchos. Es muy grato encontrar buenos escritores, que cómo decía Ortega, siempre nos plagian.   He resaltado algunas líneas.

TORSO.  Únicamente quien supiera contemplar su propio pasado como un producto de la coacción y la necesidad, sería capaz de sacarle para sí el mayor provecho en cualquier situación presente.

En el mismo tono:

Ser feliz significa percibirse a sí mismo sin temor.

Y en otro momento, ponderando el conocimiento más certero del porvenir más íntimo de los comunes frente al de  las adivinas, dice:

Pues la presencia de ánimo es la quintaesencia de ese futuro; captar exactamente lo que está sucediendo  en el lapso de un segundo es más decisivo que conocer con antelación futuros remotísmos. Presagios, presentimientos y señales atraviesan día y noche nuestro organismo como series de ondas. Interpretarlas o utilizarlas ésta es la cuestión.(…)
El instante equivale a las Horcas Caudinas, bajo las cuales el destino se doblega ante él.  Transformar la amenaza del futuro en un ahora pleno, este milagro telepático  -el único deseable- , es obra de una presencia de ánimo corpórea. Los tiempos primitivos, en los que un  comportamiento semejante formaba parte de la economía doméstica  del hombre día a día, le ofrecián en el cuerpo desnudo el instrumento más fiable para la adivinación. La Antigüedad conocía aún la verdadera práxis, y es así como Escipión, al pisar suelo de Cartago, da un traspiés y exclama, abriendo desmesuradamente los brazos, la fórmula de la victoria: Teneo te, terra africana.  Lo que pudo haber sido signo funesto , imágen de la desgracia, él lo ata corporalmente al instante y se convierte a sí mismo en factorum de su cuerpo. (…) El día yace cada mañana sobre nuestra cama como una camisa recien lavada; el tejido incomparablemente delicado, incomparablemente denso de un vaticinio limpio, nos sienta como de molde. La dicha de las próximas veinticuatro horas dependerá de que sepamos hacerlo nuestro al despertarnos.

Y en otro orden de cosas:

El dinero y la lluvia van juntos. El tiempo meteorológico es un índice de estado de este mundo. La beatitud no tiene nubes ni sabe de climas. También llegará el imperio sin nubes de los bienes perfectos, sobre los que no lloverá dinero alguno.

Y por fin:

Dios cuida de la nutrición de todos los hombres y El Estado de su desnutrición.

Hoy no tengo nada que decir. Salud.

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8 respuestas a LEYENDO A WALTER BENJAMIN.

  1. robin dijo:

    Pues a mí esta esta entrada tuya de hoy me viene como anillo al dedo. Que ni pintadita, vamos…;)

  2. Joa dijo:

    Espacio para lo valioso

    En los pequeños pueblos del sur de España, a través de las puertas abiertas con cortinas que cuelgan a un lado, penetra la mirada en interiores, que reflejan desde sus sombras el blanco resplandor de sus paredes. Estas paredes se encalan varias veces al año, y delante de la del fondo se alinean en orden estricto y simétrico, tres, cuatro sillas. En torno a su eje centra, en cambio, oscila el fiel de una balanza invisibl, en cuyas bandejas la bienvenida y el rechazo quedan equilibrados. Por la manera en que se muestran, modestas pero con un enrejilladoparticularmente bello, se pueden hacer algunas lecturas. Ningún coleccionista podría exponercon mayor confianzalas alfombras de Ispahan o los cuadros de Dick en las paredes de su vestíbulo, que el campesino esas sillas en su zaguán desnudo. Pero no sólo son sillas. Cuando el sombrero cuelga de su respald, han cambiado de pronto su función. Y en este nuevo grupo, el sombrero de paja no parece menos valioso que la silla austera. Así se reúnen la red de pescar y el cántaro de cobre, los remos y el ánfora de barro, y cien veces al día están dispuestos, si se les necesita, a cambiar de lugar y a volver a reunirse. Más o menos todos son valioso. Yel secreto de su valor es la sobriedad -aquella austeridad del espacio vital en el que ocupan, no solamente el lugar que en este momentotienen adjudicad, sino el espacio para ocupar continuamentenuevos lugares a los que son llamados. En la casa en la que no hay cama,
    lo valiosoes la alfombra con que se cubren de noche sus habitantes, y en el carro sin asientos, es el cojín que se coloca en el sueloduro. En nuestras casasbien equipadas no hay espacio para lo valioso, porque falta el margen de libertad para que preste sus servicios.

    Walter Benjamin
    Suite ibicenca

    • Paracelso dijo:

      !Puff.! Qué Habilidad tan sutil para mirar y describir lo observado. Si alguien quiere aprender a mirar, puede leer este texto. Únicamente necesita un lapicero y un cuaderno y tomar nota o dibujarlo: un hogar andalusí. El tiempo se ha detenido en espera de que cualquiera modifique de nuevo la escena. Y la coda final con la estimación sobre una perspectiva de vida en ausencia de libertad.
      Me gusta la eleción. Salud.

    • Paracelso dijo:

      No tiene ningún valor. Sólo se hace un breve comentario sobre un pasaje hermoso y evocador.
      Ya tengo señal ,aunque débil, en casa para internet. De modo que podré estar un poco al tanto de lo que ocurre en la comunidad de vecinos granjeros-hortelanos-autosuficientes.
      A ver si tengo un rato y cuelgo otra entrada sobre el autor y sobre las gallinas que tb forman parte de nuestra realidad cotidiana. Salud

  3. robindebre dijo:

    Paracelso, permite por favor que en éste tu espacio aproveche para saludar a Joa, nuestro querido amigo: encantada de leerte otra vez.
    Y veo que mi primer comentario ha quedado reducido a la categoría de fosfatina…uy…

  4. robindebre dijo:

    Tan prosaica yo a veces…

  5. mensh dijo:

    Mis disculpas por el descuido al trasladar el texto.
    Espero que mi falta de esmero al copiarlo, sea suplida por quien lo lea con redoblada atención.
    Paracelso:
    excelentes lecturas “El narrador” e “Infancia en Berlín hacia 1900”

    Curiosa también su “Notas sobre el crock” con reflexiones de su experiencia con el opio en Ibiza durante el verano de 1933 en compañía de Jean Selz (autor del retrato de tu entrada)

    “para quien ha comido hachis, Versailles no es demasiado grande ni la eternidad suficientemente larga”

    saludos

  6. Paracelso dijo:

    Robin, Joa, mensch, me paso a la primerta página, que el tema lo merece. Es inexcusable no poner el autor del dibujo.Uno, a veces, coge lo que pilla en la red como panfletos tirados en la calle. Y tienen autor. Ahora lo pongo.
    Hemos tamado sustancias alucinógenas desde siempre y tiene una larga tradición entre los escritores y pensadores. Necesarias experiencias.
    Precisarme, por favor, esas referencias bibliográficas: editoriales… Salud.

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