LA LEY DEL EMBUDO.

Pocas novedades importantes por estos pagos, quizás sólo una: han entrado las vacas en la huerta y la han arrasado. Han tumbado las judías que tenía para semilla y los girasoles; se han cargado las tomateras de pera que quedaban repletas de tomates, se han comido acelgas, repollos, rábanos, zanahorias, casi todos los puerros; han pisoteado todo, descubriendo las patatas  -a las que había dedicado un rato desbrozando la hierba. Total una ruina. Al menos estaba la mayoría de las cosas recogidas.

Posiblemente la huerta es una mierda, la peor, más descuidada y desordenada huerta de la comarca, la vergüenza del oficio hortelano, pero es la mierda de huerta que trabajo con la generosa complicidad de mi gente y hay que respetarla.  Se acabó la temporada por este año.   Espero que los pisotones  y las heces como carretillas no hayan afectado al azafrán  Un vecino, Pepe,  me que pasó por la carretera me  ha comentado que pasaron la noche.  Al parecer,  algún ganadero tiene la costumbre de coger la ribera adelante y pastar todo lo que pilla, tan necesitados como están los animales de comida fresca.  Lo comentaré en el mentidero-bar para que se enteren los ajustadores de turno, lo difundan y al menos ejercer mi derecho al pataleo.  Los “patanegra” de lugar campan sus anchas con las reses.  Hacen su voluntad y arremeten contra los foráneos haciendo comentarios  de ser proclives a aprovecharnos de todo.

Así es la política. Necesitan que todo esté perdido, que parezca todo arruinado y abandonado para que las fincas aparenten tener menos valor y así poder comprarlas unos pocos por cuatro perras.  A mis años y me tendré que tener en consideración los consejos de un amigo y  meterme en la”política activa” local para contrarrestar un poco sus  tropelías, renegando del precepto marxista (de Groucho) de no estar en ningún “potaje” donde me pudieran admitir a mí como miembro.   He aprendido que se obtienen más resultados peleando contra alguien o algo con pocas esperanzas de éxito, que de la mano de los que ganan más y siempre.  ¿A qué me suena esto?

Más que prácticas caciquiles, que las hay, en estos casos ejercen los derechos que creen tener adquiridos por su rancio linaje  o por simple nacimiento en la localidad, para “coger la posición”  – como en el baloncesto-  a los demás vecinos.

Determinadas actitudes no son el resultado de una lucha por la supervivencia.  Es uso y abuso de recursos comunes o abandonados, de lugares públicos para usos corporativos, gremiales o particulares de los matasiete del lugar.

Ilustremos la cuestión con otro caso práctico. He solicitado al alcalde una sala de usos múltiples disponible  para conectarme (yo y otros dos chalados) a internet en invierno con la señal del ayuntamiento, construido con ayudas de la  Diputación y  me lo ha negado alegando que gasto mucha luz y que “me creo que es todo mío”, cuando la camarilla del coto y sus beneficiados, por ejemplo,  tiene en otro lugar público  -que sólo utilizan algunos-  arcones, máquinas de hielo, etc, funcionando todo el año con cargo a las arcas municipales,  para organizar comidas en las que debería  participar todo el mundo porque la caza es un recurso de todos los vecinos y en las que no admiten a nadie. ¡Viva la ley del embudo!: ancho para lo propio y estrecho para lo ajeno.

Para ser un poco objetivo, diré que ya le pedí al señor cura una casa arruinada, con patio y huerta, propiedad de la parroquia para meter las gallinas.  Sin conocerme de nada, en unas semanas estaba limpiando el resultado del abandono y desidia, gracias a la generosidad del párroco. De haber sido por las  familias añejas y unos pocos meapilas no me la hubieran cedido. El recelo es proverbial.   He recuperado, que solo limpiado y despejado de escombros y maleza, un espacio en el centro de la localidad a cambio, quizás, de unos sacos de patatas o unas docenas de huevos.

Su mente funciona así: “yo aquí hago con mis amigos de partida, en lo mío y con lo de todos, lo que me da la gana. Tú no”.   Me da la impresión de que, como están las cosas estos últimos años,  se reaviva con fuerza este modelo individualista y al parecer generalizado, al que se agarran algunos con ahínco y que pergeñó la mente humana en el origen de los tiempos.    Sigue bien engrasada la maquinaria de la maledicencia gratuita,  el rencor, la prepotencia, la avaricia y el abuso descarado.

Es importante controlar los momentos de espera y afianzarnos en la esperanza activa.  Dar pequeños y descarados mordiscos de libertad  a esta “panda”.

Lo que empezó siendo un correo a unos amigos se ha resuelto en una entrada para el blog. Bueno pues, arreo dos veces, con algunas modificaciones de cuestiones más privadas, corto pego y publico esta nota un poco incendiaria.

Siempre he creído que la marca de identidad más honesta  no es una bandera, una patria, una región, un pueblo, un anejo, una peña, una casa o una familia, que son invenciones humanas utilizadas de forma bastarda la mayoría de las veces,  sino el libre albedrío que nos permite ser solidarios y que, tengo para mí, está labrado en nuestras secuencias genéticas desde que éramos  amebas.

Quiero creer que ha sido una pesadilla en la que, en un descuido, se escapaban las vacas de sus prados.  Ya no me enfado con  tanta facilidad.  Días después han aparecido por casa muy enfadados  un par de “vaqueros” a decir que ellos no habían sido. Salud.

He podido ir recuperando cañas y palos de fresno .

Las  judias “de metro” que tenía aquí, ya para semilla, las he tenido que entresacar de suelo. Menos mal que estaba recogidio casi todo el maíz.

Esto es lo que ha quedado de un lote de acelgas. La verdad es que para que selas comas las vacas se las echo a mis gallinas. Bueno estas brotan de nuevo.

Restos de las últimas plantas de judión de mata baja.

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Una respuesta a LA LEY DEL EMBUDO.

  1. alberto dijo:

    Pues menuda putada te han hecho las puñeteras vacas. Yo que tu me acercaba por la guardia civil y ponia una denuncia por si acasa y si se sabe de quien son las vacas, te tendra que pagar algo, no sea que algun pase algo , te pillen en el huerto a ti o a alguien de tu casa y os embistan que si se ceban a un sitio a comer y comen bien volveran.
    Otra que te queda es cerrar bien el huerto con malla, costoso y te dara trabajo, pero si llega a ser antes, te deja sin ninguna cosecha.

    Te envie un mail a la dirección del perfil, no se si lo has recibido.
    Sallu2

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