Modelos.

La huerta que me concierne es biológica y humana. Al día de hoy se han consolidado una serie de modelos y teorías sobre la agricultura. Algunas de estas ideas  forman parte de una sensibilidad más amplia de forma de vida o tienen una base filosófica.  Suelen tener su origen a mediados del siglo pasado como respuesta a la agricultura extensiva más coercitiva. Todos tienen  como denominador común el respeto al medio ambiente y la búsqueda de la “limpieza” de los productos resultantes de la actividad.Lo que redunda en la salud de los que la consumen. Otras son más “personalistas”.

Se necesitarían varias vidas para poner en práctica las diversas teorías agronómicas del panorama actual.

Tengo una visión integradora en esta cuestión. Tomo de la información que me llega a través de la experiencia de otros hortelanos, la investigación y la lectura más sugerentes y rigurosas sobre la base de tres ideas básicas: el sentido común, los fundamentos científicos y las impresiones contrastadas de los expertos, ya sea ingeniero agrónomo o un campesino octogenario.

Hay cuestiones que se asimilan a fuerza de éxitos y fracasos continuados a lo largo de muchos ciclos.

Hay quien no siembra un diente de ajo sin consultar la carta astral. Es tan entretenido como conocer  la influencia cósmica en nuestras vidas o practicar la autosuficiencia, organizar la finca o buscar la armonía de las formas, aromas y colores.  La huerta no es un lugar de paso ni por supuesto un “no lugar” como una estación de autobuses.

¿Incide la luna en las actividades del hombre?, ¿y  en el desarrollo de las plantas?  Me gusta estar atento al tránsito del sol y a las fases de la luna.  De todos modos el mundo de la imaginación es tan fértil que no puede permanecer sino a la realidad.

Últimamente me han llamado la atención el auge que parece  ha tomado la permacultura.   Aplicado a la horticultura, este modelo de orientación natural se fundamenta en dejar que las plantas se desarrollen  sin hacer laboreo alguno.  Surgió en los años 70 del siglo pasado promovida por el japonés Fukuoka. Es la agricultura del “no hacer”, o la cultura permanente.  No utiliza abonos químico, ni intervienen el abonado de la tierra, respetando su estructura primaria.  Se deben controlar las plantas adventicias, no eliminarlas. La finalidad última está en  que los sistemas puestos en marcha se mantengan inalterables el mayor tiempo posible.

Es un modelo fundamentalmente ético y tiene muy en cuenta los sistemas tradicionales, a las personas que lo desarrollan, del mismo modo que los intercambios o la potenciación de la economía local.

Me interesa por estas cuestiones, pero sobre todo porque se “curra” poco.  Fuera de bromas,  sus presupuestos son  muy recomendables para quien va a iniciarse en el mundo de las plantas hortícolas y establecer un proyecto elemental destinado al ocio, al autoabastecimiento…  Salud.

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