La casa del cura.

Improbables visitantes, estos días he comenzado a recuperar los distintos espacios de la antigua casa del cura.

Hablé con el párroco fugazmente. Es un hombre ocupado. Lleva poco tiempo por aquí y desconocía la existencia de estas propiedades. Insistí semanas mas tarde en el uso que le daría y con distraída generosidad me cedió  el “disfrute” de las ruinas.

Por que, efectivamente, apenas quedan los muros perimetrales a distintas alturas y de dimensiones dispares, montones de escombros, saúcos y madera en descomposición.  Las paredes oportunamente orientadas han ido quedando tapizadas de musgos y ombligos de Venus.

Tiene la estructura de la casa popular castellana.  Un patio amplio al que se accede a través de un portón que apenas se mantiene en pié, un atrio-cuadra para recoger a los animales, aperos…en el que se mantienen un pozo y un horno tradicional.  A continuación la casa, con una sala amplia y dos dormitorios bien iluminados. Y una huerta espléndida de la que me comentan se mantiene sin riego.   En la puerta adintelada de la entrada esta gravada la fecha 1810.

Quedan  a la intemperie alacenas, ventanas con fraileros, huecos muy originales, vigas de madera en equilibrio o un cántaro empotrado en el muro a modo de caja de caudales.

No veo piezas de cantero  y sí mucho sillarejo. Piedras recogidas del monte, y fijadas con barro, que  recuerdan  a todos los que pasaron por aquí y que  van  proporcionando escenario  a las distintas versiones del tiempo.  El coro de luces  cotidianas escolta a los campesinos del otro lado de los muros.  Algunas mañanas solitarias las calles de roca atrapan el ánimo y apenas  se despejan  de  tristeza y distancia.

He oído comentar a algún arquitecto que la mejor manera de relacionarse con el pasado es dándole uso, conservar las plantas de las edificaciones y sus resquicios, fundirse con el terreno, ocultarse o aparecer, si se mira desde otro punto de vista.   Rastreando su magisterio  compruebo que se pueden reintegrar estos conjuntos  -parcialmente perdidos- en el conjunto de los pueblos,  recrear ambientes desaparecidos  o componer otros nuevos orientándolos de forma precisa.

En un momento de descanso imagino tardes de rosario, reclinatorios, idas  y venidas de imágenes en sus custodias de madera y el olor a cera quemada;  mujeres cosiendo al sol con un pañuelo  abierto en la cabeza o sombreros de paja.  Unos hombres montan la yunta en la huerta al amanecer.

He despejado de hierbas y zarzas un banco de piedra que por aquí llaman machadero, porque se utilizaba para quebrantar el lino,  perfectamente orientado al sol  durante casi todo el día donde quiero situar un pequeño invernadero.

La osada iniciativa surgió por la necesidad de un espacio cercano a mi casa para el solaz y esparcimiento de las gallinas.

No tengo nada. Ya no quiero nada. Mi nombre es mi patrimonio. Es complicado desprenderse de la férrea tradición occidental  del culto a  la propiedad.

Después de cortar  los zarzales más espesos y varias capas de vegetación seca, la azada topa con lo que parece una solería  ciclópea.  Losas y lanchas del terreno preservarían del barro y las hierbas la entrada de lo que fue la casa.

El sudor,  salado, cae sobre los ojos y enturbia la visión.  En estos días de abril, templados y vivificantes,  voy  volcando  la tupida capa vegetal y la tierra negra.  He plantado unas parras y un cerezo.

A nadie en el pueblo se le hubiera ocurrido utilizar el solar. Cada uno tiene suficiente con lo suyo.  Además está el recelo inherente de la concurrencia , (paradójicamente afincada en Madrid y que visitan el pueblo de forma esporádica ) , la envidia  y el trato con el clero. Si no hay título de propiedad ¿para que se va a molestar nadie en apañarlo un poco? El anterior párroco lo tenía como un tesoro para nada,  porque lleva décadas abandonado.   De momento meteré las gallinas en una pequeña galería de teja, madera, malla y chapas que tengo por ahí.

Cuando llegue la temporada de puesta y  esté la huerta en plena producción le acercaré a Paco, el párroco, algunos huevos y hortalizas. Es lo que puedo ofrecer, como se ha hecho siempre.   Salud.

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