El adosado.

Estos días he dedicado algunos ratos a adelantar “el adosado”. Me he inspirado en el del vecino, pero como yo soy más fatuo, me lo estoy haciendo con más carácter y enjundia.   Está inspirado en los chozos celtas, los tipis indios o los almiares o “ameales” que llaman por aquí.  Apenas queda recubrirlo con retama o escoba.  Ahora es buena época para cortarla y que no se pudra demasiado pronto;  prolifera por todo el monte en antiguos terrenos de cultivo y vendrá bien que quite algunas.

La huerta pronto hará competencia al Generalife.  El sonido del agua por todos lados, plantas por doquier, edificaciones acordes con  la alta condición de la finca…

Los materiales proceden de un anticuario de la zona que ha demolido un pajar y amablemente me ha cedido parte de la madera del siglo XIX. Total gastos: 2.60 euros en clavos.

Comeremos buenos pistos y ensaladas con sardinillas, a la sombra del chozo mientras observamos, plácidamente, a la pareja de águilas vecinas en busca de sus presas. Salud

He plantado dos pares  de sarmientos de vid. Espero que agarren y en unos añitos las parras nos den más sombra. Salud.

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