AMASAR YESO

“Gozamos de los productos de llanuras y montañas, tenemos ríos y lagos, sembramos cereal, plantamos árboles, fertilizamos el suelo mediante los riegos, limitamos los ríos y enderezamos su curso. Finalmente, por medio de nuestras manos, tratamos, por decirlo así de crear un segundo mundo dentro del mundo de la naturaleza.”

                                                                                                           Cicerón. De natura deorum

Al tajo. Vamos a preparar un poco de yeso.

Este mineral en forma de polvo (sulfato cálcico) junto con el barro es quizás el aglomerante más antiguo que se conoce. No voy ahora a explicar su origen, composición,  procesos de obtención y elaboración o a recurrir al anecdotario histórico.   Se puede encontrar en cualquier manual de albañilería o en la red. Habrá tiempo para las curiosidades  intercalando notas en otras entradas.

Hoy en día es impensable construir sin la utilización del yeso.  Aunque los materiales fundamentales en un proyecto puedan ser barro, paja, madera o piedra es imprescindible para sujetar reglas, agarrar tubos  en fontanería y electricidad, fijar ventanas o puertas, colocar rastreles… Es un material  auxiliar de primer orden en la construcción tradicional, bioclimática y  convencional o moderna.

Debemos conocer que existen en el mercado básicamente tres  tipos de yeso.

-Yeso negro o de fraguado rápido  que se obtiene de un aljez o piedra con impurezas, tierra y otros minerales distintos al sulfato cálcico. Es la primera capa en el tendido de paredes y tabiques de interior. Es de una gran versatilidad.  Se comercializa en sacos de papel de 20 k. Para evitar que se deteriore con la humedad ambiente debe conservarse bien tapado.  No es recomendable acumular mucha cantidad si no se va a usar, ya que se pierde.

-Yeso blanco con un alto porcentaje de mineral. Se emplea casi exclusivamente, aplicándolo con llana, en el acabado fino de los paramentos o blanqueos sobre tendidos o guarnecidos de interiores.  Nunca se deben aplicar más capas sobre una pared enlucida con yeso blanco porque se desprende. (La escayola es el yeso fino de mejor calidad.)

-Yeso controlado, lo que permite mayor tiempo para su manipulación.  Hasta no hace muchos años  era frecuente ver a los yeseros con un saco de abono  cerca del tajo para incorporarlo y retardar el fraguado del yeso amasado en grandes artesas.  Hoy se incorporan en fábrica elementos químicos que retrasan esta reacción.

Hay otros: aligerados,  de alta dureza, amén de yesos industriales para grandes superficies o formando placas con cartón.

El yeso de mala calidad tiene un aspecto bronco y amarillento, se agrieta al secarse.  Tiene más granza o piedrecillas.

El yeso puede quemar las manos si no están endurecidas por el trabajo, por lo que es recomendable usar guantes de goma que se adapten bien a la mano.

Es esencial conocer que el yeso  no tiene ningún poder aglutinante como el cemento o la cal, de modo que no se puede utilizar en exteriores o en zonas que permanezcan húmedas y en ningún caso  para levantar muros de carga o colocar piedra.  Tampoco se puede poner en contacto con tubos de cobre plomo, perfiles, ángulos o vigas de hierro, si antes no se han cubierto adecuadamente ya que se oxidan, pica los metales y se pueden producir serios desaguisados con el tiempo.   El yeso aplicado directamente  sobre los metales deja un rastro de manchas de óxido.

Al trabajar con agua este polvo de sulfato cálcico se obtiene una mezcla de gran plasticidad y muy adherente.  El yeso es un gran regulador térmico y acústico;  transpira y  mantiene siempre cierta humedad.

Lo que más nos interesa es  aprender a amasar por que de ello depende la consecución de buenos resultados y acabados  en la obra.

Para amasar yeso necesitamos un recipiente, a ser posible un cuezo o gaveta de forma cuadrangular. Se encuentran  en cualquier ferretería, pero se pueden hacer de madera, es decir, un cajón de 40X40 y de unos 15 cms de fondo ligeramente más abierto en el borde superior, que es lo que se ha usado siempre hasta la aparición de los de goma.  Con los primeros amasados la madera se hincha y se sellan las juntas, evitando que escape el agua.  (Para grades cantidades se utilizan pasteras o cuezos elevados sobre unas patas, de metal.)  Debemos evitar amasar en cubos rígidos de plástico con mucho fondo,  de metal o baldes; a la larga trabajaremos menos y con más comodidad.

Es bueno que la artesa  y las herramientas estén lo más limpias que sea posible. No se trabaja bien con restos de otros amasados.

Pues bien, amasar consiste en mezclar el  material con agua.    Esta operación se realiza lo más cerca posible en el tiempo a la ejecución del trabajo o la aplicación ya que, a no ser que se use yeso controlado, fragua –se endurece por cristalización- con meridiana rapidez.   Es evidente, asimismo, que  hay que estar cerca del lugar de aplicación y no andar paseando con las pellas de yeso.

Alzamos  o levantamos la gaveta por uno de los lados con una cuña,  una rasilla o unas tablillas unos 4 cms. El grado de inclinación puede variar según el  gusto del albañil o ayudante. Con ello conseguimos que las pequeñas cantidades de agua que no estén mezcladas se queden en la parte de atrás y no entorpezcan la acción de mezclar; ya la irá absorbiendo el yeso o la cubriremos con un pequeño espolvoreado.

Comenzamos por  echar en la gaveta  una cierta cantidad de agua en función de lo que se vaya a hacer.  Los albañiles o ayudantes experimentados  lo hacen “a ojo” pero yo recomiendo hacerse con una  medida fija,  por ejemplo un bote de tomate  grande o similar (al ser de chapa no se rompe y aguanta bien el ajetreo de la obra) Puede usarse en otros menesteres como humedecer paredes, rectificar la humedad de un mortero, guardar unos clavos…

Para “los de ciencias” se puede implementar que para amasar yeso negro  se deben utilizar tres medidas y media de agua (por ejemplo el bote de marras) para 5 de yeso, aproximadamente.  Es relevante decir, así mismo, que el yeso amasado aumenta ligeramente de volumen.  Cunde bastante.

Para empezar echamos cuatro botes de agua y se va incorporando poco a poco -y por toda la superficie- pequeñas cantidades de yeso sin amontonarlo en el mismo lugar y espolvoreándolo lo más homogéneamente posible.  Pero, ¿cuánto yeso echar? .Cuando empiezan a aparecer algunos montecillos sobre la superficie del agua hay que  ir dejando de incorporar el mineral.  Lo normal es amasar poco yeso y repetir la operación hasta terminar la tarea concreta.

En este estado podemos dejarlo  asentar o reposar dos  o tres minutos.  Empezamos a manipularlo o tantearlo con los dedos, con la paleta catalana o el paletín e intentamos  ir encerando ligeramente  para conseguir una pasta homogénea  y blanda según las necesidades.   Si observamos que está muy  tierna hasta el punto de no poder coger un puñado o pella,  se espolvorea esa zona del recipiente hasta conseguir la plasticidad deseada.  No debemos aplicar masas demasiado fluidas ya que se trabajan muy mal, de desperdicia material y -sobre todo- le quita mucha dureza final.    El yeso muy blando chorrea o se cae de la llana.  Es muy difícil arrojar un pegote con la palera sobre una superficie si no está bien amasado.  De igual manera si la masa tiene la textura apropiada pueden untarse cascotes para ir pegándolos o rasillas para colocarlas en un tabique.

El yeso se trabaja con rapidez. Hay que tener claro qué vamos a hacer y  también preparados  los elementos  que necesitaremos: reglas,  rasillas, cascotes, elementos de apoyo como cuñas, gatos… y las superficies de aplicación ligeramente humedecidas;  si están secas y son porosas -como es el caso de ladrillos, rasillones o enfoscados- el fraguado se acelera aún más, ya que el material que recibe el yeso absorbe muy rápido el agua.

Si se prepara media gaveta o más cantidad, el yeso va adquiriendo cierta consistencia, como la mantequilla, de modo que iremos sacando o “cortando” con la paleta la porción que necesitemos para amasarla. Repito, no se debe remover todo.   Si por cualquier motivo nos retrasamos  y se llega a endurecer, de modo que no se pueda trabajar, se raspa y se tira.   Cuando se echa una masa de yeso es el momento justo en el que suena el móvil o alguien te reclama urgentemente.

Únicamente  con la práctica  se conseguirá obtener una  textura adecuada a cada necesidad.   No hay que vacilar: el yeso es barato y estamos haciendo las primeras pruebas con pequeñas cantidades.  El yeso es un material que, una vez conocida su técnica, ofrece distintos grados de ductilidad y eso lo hace muy  válido y provechoso, que diría un paisano.  Si no conseguimos el resultado deseado en el amasado, se deja secar, se tira al contenedor  y se empieza de nuevo.   Si una pella se queda dura en la mano o en la gaveta y no se puede aplicar, se desecha o se tapa algún agujero, que siempre los hay.

Se dice que el yeso está muerto o adormecido cuando pierde toda la fuerza o capacidad  de agarre o de endurecerse; evento que se produce cuando se está removiendo constantemente.   Se desmorona  al apretarlo.  Sólo se prepara  la parte suficiente del contenido de la gaveta  que  vayamos a necesitar y  que podamos coger en la mano o en una llana o un esparavel.

“Encerar una pella” supone incorporar yeso y trabajar la masa para que al aplicarlo se endurezca con rapidez por las necesidades concretas del tajo, como sujetar una mira o recibir un pre-cerco. Si necesitamos que aguante un poco más para extenderlo, se amasa con menos yeso.   Una vez aplicado el material no conviene rectificar demasiado para dejar que seque con normalidad.

Cuando terminamos una masa, se repite la operación. Como la gaveta esta inclinada debemos seguir amasando en  el lateral más cercano a nuestra posición, insisto, sólo amasando del total lo que creamos que vamos a necesitar en ese instante.  Nunca hay que batir todo el contenido ya que “tira” y se endurece, muy rápidamente.

Para terminar, una vez gastada la masa se limpia todo con una espátula y, si vamos a recoger, con un poco se esparto y agua. Es bueno tener a mano una espátula para raspar a conciencia.

Yo recomiendo usar yesos controlados al principio pues el retardo en el fraguado nos da mas tiempo para ejecutar la obra concreta.

No obstante, cada yeso  sirve para lo suyo de modo que si queremos fijar una regla  en vertical o tapar un agujero en un techo, sujetar un tubo corrugado del electricista o una caja de mecanismos necesitamos que “tire” rápido.

No vamos a mostrar, por ahora, cómo se tienden  grandes superficies de yeso, ya que se necesitan años de oficio, experiencia y conocimiento de técnicas muy concretas para obtener acabados óptimos.

Una cuestión  es amasar y otra ver lo que vamos a  hacer con el yeso.   En función de las necesidades de la obra iremos viendo las distintas aplicaciones y utilidades del yeso.

Hay disparidad de opiniones respecto a la incorporación de arena a las masas de yeso.  Un arquitecto nos dirá siempre que no es conveniente ya que resta cualidades al mineral, pero yo siempre la he usado cuando lo he necesitado.   El origen primero de echar tierra o arena es ahorrar yeso. Era, en tiempos, una pequeña trampa. La arena vale menos que el yeso y engorda las masas.   Hoy en día no creo que sea necesario. Dicho esto, de vez en cuando se pueden añadir unos puñados de arena de río para trabajos de rellenado, primeras capas en muros muy irregulares, recrecidos, colocación de algún ladrillo tosco, etc.  (En muchas ocasiones al picar para cambiar el azulejo de una cocina o un baño, si no se desprende el mortero con el que fueron colocados, quedan unas coqueras  o agujeros que pueden ser rellenados perfectamente con yeso y arena,  para dejar el paramento homogéneo y  volver a alicatar con cemento-cola)   No es lo usual, no endurece más el yeso cuando seca, pero se puede mezclar.  Ahora bien, si necesitamos que el yeso quede especialmente bien y con una dureza añadida lo ideal es amasar con agua de cal.

He intentado mostrar una combinación de observaciones prácticas y referencias a la tecnología del yeso para conocer mejor sus propiedades y reacciones.

Por último, unas cuestiones de forma. La entrada está suficientemente ilustrada pero no hay nada mejor que conocer estas técnicas en vivo.   (Si se tiene la oportunidad de ver una cuadrilla de albañiles trabajando se aprende mucho). De modo que -ya que es inviable un cursillo en vivo-  en cuanto me lo permitan mis capacidades informáticas insertaré videos.

Ni que decir tiene que estoy abierto a cualquier sugerencia, matiz, apunte o glosa que los inquietos y manchados lectores quieran aportar, del mismo modo que pueden hacer sugerencias sobre la preferencia de los temas a  tratar.

Ésta es una buena galería de fotos. Espero que sean lo suficientemente ilustrativas.

Gaveta inclinada con unos botes de agua en el fondo.Gaveta inclinada con unos botes de agua tras haber gastado una primera masa.

Medio saco de yeso. Si se prevé  que se va a gastar todo es saco se puede abrir longitudinalmente con la paleta o la espétula; el yeso se saca  más cómodamente.  Si se va a utilizar una pequeña parte, es mejor abrir por uno de los extremos de modo que se trnasporte y se guarde mejor.  El saco tiene un pliegue o abertura por donde se hace el llenado en fábrica, por lo que puede salir un poco de material de modo que  hay que tener cuidado parta no mancharse si “se va de bonito”.

  Con un poco de  yeso en el fondo.

El material empieza a aparecer.

Es muy posible que en este estado el yeso acabe por empaparse.

Se echan, una vez saturada el agua, pequeñas cantidades de polvo.

Removemos la parte mas cercana a nuestra posición y amasamos con la mano o la paleta buscando las zonas más colmadas.

Tras recojer una cantidad suficiente ponemos la pella en  la mano izquierda, si somos diestros, por supuesto.   Yo lo hago pasando la paleta entre los dedos.

Con un trozo de teja para colocarlo en el muro.

Vamos terminando la masa. Me gusta utilizar el paletín para repasos recrecidos etc. para tabicar y hutar los rasilones es mejor utilizar la catalana. Hay toda una técnica que podremos ver más adelante.  En la foto el mango de la paleta está manchado. Hay que procurar evitarlo o limpiarlo a menudo para asir la paleta con más comodidad.

Al acabar dejar la herraminenta limpia.

Otros posibles temas afines:

-Yesos teñidos o coloreados. Dosificaciones.

-Terminación a la encáustica.  Es decir, abrillantado y pulido.

-Restauración de revocos degradados. Reintegraciones.  Los temas dan para un manual.

Quizás en la próxima entrada podamos hablar de los áridos (arenas, tierras, gravas…) o de los ladrillos y sus tipos o cómo se replantea un tiro de escalera.

Glosario:

Aglutinar: 3. tr. Arq. Reunir trozos o fragmentos de igual o diversa naturaleza, por medio de sustancias viscosas, de modo que resulte un cuerpo compacto.

Guarnecido: 1. m. Arq. Revoque o entablado con que se revisten por dentro o por fuera las paredes de un edificio.

Esparavel.  2. m. Arq. Tabla de madera con un mango en uno de sus lados, que sirve para tener una porción de la mezcla que se ha de gastar con la llana o la paleta.

Mira:  8. f. Constr. Cada uno de los reglones que al levantar un muro se fijan verticalmente para asegurar en ellos la cuerda que va indicando las hiladas.

Paramento: 3. m. Arq. Cada una de las dos caras de una pared.

Pella: 1. f. Masa que se une y aprieta, regularmente en forma redonda.

Rastrel:   De listel.  m. Arq. Listón grueso de madera.

Fuente: DRALE

Salud.


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6 respuestas a AMASAR YESO

  1. Eduardo dijo:

    Gracias por este interesante y detallado post. Espero con interés la siguiente entrada sobre los áridos, ando con trabajos de fondo en los que tendré que utilizar tierra de relleno, tierra vegetal y grava. Saludos.

    • Paracelso dijo:

      En estos días lo cuelgo. Tengo que hacer unas fotos de detalle. Espero poder hacerlas con la máquina que tengo. Coméntame qué es lo que quieres hacer en un correo o en un comentario y si puedo darte mi opinión…lo pongo en la entrada a modo de ejemplo o te lo envío, Salud, Eduardo.

  2. otto dijo:

    Muy bueno el tutorial por lo bien explicado y ameno que resulta leerlo. El comentario que haces del abono para que no tire demasiado el yeso (para evitar el fraguado en menos tiempo del que se requiere) jamás lo había oído y es curioso por que lo que si que oía a veces, era echar “mineral” a la mezcla para retardarlo, lo cual parece ser que era una pequeña trampa ya que las propiedades de dureza en la pared eran inferiores al yeso al temple. Por casualidad no sabrás de qué mineral se trataba?
    En cuanto al yeso con arena, es muy útil cuando quieres reparar un tabique de barro y la capa que quieres echar es de menos de un cm. Si amasas yeso al temple, al aplicarlo tiene más fuerza que la tierra y a los diez minutos de aplicarlo nos quedará hueco, o sea, no habrá agarrado a la pared. Al mezclarlo con arena lo que hacemos es quitarle fuerza y agarrará a la pared de barro. Nos queda más tosco de lo habitual por lo que le damos un lucido de finlo y listo.
    Saludos y gracias por todo.

    • Paracelso dijo:

      Tengo problemas con la conexin a internet y apenas puedo contestar a los correos. Siempre es agradable compartir este tipo de “conocimiento intil” Todos estos usos y tcnicas se aplican ahora en restauracin de edificios singulares etc. Ya poca gente los emplea. En cuanto tenga tiempo quiero hacer una entrada sobre los enfoscados y jaharrados tradicionales. Recuerdo a los yeseros o “talochas” , que as los llamaban en ocasiones, echar abono. Lo tenan siempre al lado de la batea. No se utilizaba el yeso de fraguado retardado que existe hoy. Los yesos se aplicaban ms “al vivo” es decir, sin retardantes de modo que el yeso adquira una dureza adicional. Llas masas tenan que ser ms pequeas, claro, y se tardabas ms en hacer los trabajo, porque haba que trabajar ms la llana. Creo que el llamado “mineral” que se usa en agricultura intensiva o convencional y que es lo lo que creo que se usaba para el yeso, es un compuesto de minerales: fosfatos, potasio ( N, ,P K). No lo tengo claro. Tena un aspecto efectivamente terroso, ocre oscuro… Supongo que en alguna tienda o almacn donde vendan estos productos ser posible encontrarlo. Siempre salud. > Date: Sun, 4 Aug 2013 21:40:07 +0000 > To: fhmsolerias@hotmail.com >

  3. Edu dijo:

    Un artículo genial. Acabo de raspar un cuarto de gotelé y estoy ahora usando el yeso controlado para comenzar a enlucir y arreglar las paredes antes de pintar. Muy buenos consejos.

    Gracias!!

    • Paracelso dijo:

      Para esos casos hazte un trozo de “goma espuma” o esponja fina y la pasas ligramente humedecida por los bordes antes de que se seque del todo. Las intersecciones entre lo nuevo y lo viejo quedan ms finas, si las”lavas” un poco.

      Al final estas entradas van a servir para algo. Gracais y salud.

      > Date: Mon, 13 Jan 2014 15:28:00 +0000 > To: fhmsolerias@hotmail.com >

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